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2021-01-18
)

Cosas del clero (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2021-01-18

La columna del lunes 18 de enero de 2021 en DIARIO DE NOTICIAS:


COSAS DEL CLERO



Ahora lo mismo te encuentras un obispo en Instagram que un rabino montando homilías en YouTube. Sí: ellos también tienen derecho a su vida, aunque sería deseable que nos dejaran al resto vivir la nuestra. Es que la historia muestra más bien la contumacia clerical de interferir en asuntos de libertades y derechos... El otro día el obispo de Donostia pontificaba sobre la pinta que llevan las tías: ponía dos fotos en las que se veían unas modosas jóvenes de los 50 y luego una actual con una pierna de vaquero con rotos. Y decía que "el progresismo es un virus que te permite regresar a las cavernas, al mismo tiempo que piensas que estás llegando a la Luna" (sic). Las chicas de los 50 no podían abrir una cuenta corriente, ni tener pasaporte; los obispos que precedieron a Munilla las condenaban a desaparecer en torno al nacimiento de su hijo porque estaban impuras, hasta que les hacían una ceremonia obligándolas a arrodillarse a la entrada de la iglesia. Eran los tiempos de la mujer ama de casa y sumisa al hombre, ninguneada por un sistema totalitario que además contaba con todas las bendiciones eclesiales. Futesas, dirá el mosén, más preocupado porque la progresía se adueña de las mujeres, que empiezan por vestir con vaqueros y acaban empoderadas y otros pecados capitales. La frase que he citado es como para hacerse una camiseta porque, de verdad, eso de regresar a las cavernas asociado a lo progre es un hallazgo genial. Reconózcanlo: ¿cuántas veces han asociado la caverna a la católica iglesia metomentodo?

Si no quieren las fake news católicas pueden optar por ese rabino youtuber que afirma que la vacuna del coronavirus te vuelve gay. Nada de que te inserta un chis para controlarte, directamente te hace maricón porque usa "un sustrato embriónico". Eso dice. Lo mismo también le molestan los vaqueros rasgados.

2021-01-18 18:14 Enlace

Ay, que se me amontona todo
2021-01-18

Feliz año, feliz covid, feliz vacuna, feliz nieve en el centro del país...

No, en serio, que llevo meses sin poner nada por aquí pero es que ya no me siento necesitado de hacerlo. Para las pocas personas que aún pasáis por aquí de vez en cuando con la (vana) esperanza de encontrar una entrada nueva os pido clemencia. Pero no sé cómo cambiar las cosas. Estáis contracorriente, estoy demodé como llevo toda la vida estándolo. Nunca marqué tendencia, lo que suena a frase de epitafio:

JAVIER ARMENTIA, (1962-xxxx)
Nunca marcó tendencia

Podía haber sido un bloguero molón, pero nunca me invitaron a Sevilla. Podía haber tenido mi fama entre intelectuales petulantes (y ahora sabemos que pajeros machistas); podía y hasta haber tenido mi monmento de gloria en alguna publicación online hipster con foto en blanco y negro y entrevista aburrida pero sobre todo larga; perdí el tiempo para hacerme youtuber madurito-pero-con-encanto e intentar seguir, cojeando y un poco cutre, los dictados de la moderna estética... Joder, si hasta tengo cuenta en discord y he aparecido un par de veces en twitch sin abrir un juego ni ser un memo pidiendo que la gente se suscriba a vete a saber qué.

His rebus dictis (Senatus concedit), que decían los clásicos, qué más da: tengo más de 58 años y a pesar de ello todavía espero mi momento para petarlo y ser lo más deseado (Madonna, tiembla que quiero tu cetro). Nunca he tenido, ni tendré, un premio ni reconocimiento a la cosa de la divulgación porque siempre he estado demasiado convencido de que divulgar no es más que una forma de perder el tiempo para gente débil que no hacía la revolución. No he sido asesor institucional para casi nada, y las veces que he caído en algo de ese estilo siempre supe hacer pronto la pregunta incómoda que me devolvía a la irrelevancia. Tengo claro que no merezco elogios ni reconocimientos, en un mundo que tales galardones son realmente baldones que delatan dependencias y compromisos mafiosos. (Sigo siendo, eso sí, de los que usan palabras como "baldones", así que ya estás yendo al diccionario online de tu elección para entender qué leches he dicho, bonita: en singular "baldón")

¿Y a qué viene toda esta mala leche y aparente odio un lunes a primera hora de la tarde? Ahora amismo tengo programada una telerreunión de trabajo, luego una junta directiva y ni tiempo tendría de usar las peichs de pajillas de esas... Quiero decir, que ando siempre demasiado liado y eso es lo que le pasa a este blog.

En unos días cumpliré un nuevo aniversario de esta Pecera en BLOGALIA y vergüenza me da seguir chuleándole espacio a Victor Ruiz para dejar aquí nimiedades y bilis. Se me amontona todo (es el título de esta entrada, lo que me permite decir que voy concluyendo) pero siempre siento que habría que decir más cosas, hacer más historiar, retomar hilos perdidos, consignar colaboraciones, que fue lo que constituyó la materia primera de esta bitácora, porque no paro de estar por un lado y por otro: sigo con la columna semanal en Diario de Noticias. Tengo un número indecente de colaboraciones programadas de radio: los lunes en la SER Navarra con Joaquín Sevilla; cada martes con Javi Vizcaíno y sus colaboradoras maravillosas en Onda Vasca; el miércoles grabo una cosita con los deliciosos Pep Bruno y Arola Poch y el mejor profesional de la radio pública actual, José Antonio 'Ciudadano' García el Incombustible que se emite el lunes de madrugada en Radio Nacional de España para más INRI, sólo apta para noctívagos; cada dos semanas ese miércoles me aparezco con Pilar Ruiz de Larrea en Radio Vitoria; los jueves es la hora de poner la Marcianita y bailar con ciencia en Más que Uno Pamplona de la mano de una amiga que aguanta todo siempre, Marisa Lacabe; el viernes me paso de la mano de Miriam Duque e Íñigo Lejarza en el Boulevbard de Radio Euskadi donde dicen que somos mentes privilegiadas, pero es porque suele estar conmigo el doctor Nacho López Goñi, que sabe de todo y es delicioso y a pesar de ello (o precisamente por ello) se encuentra censurado en facebook porque el tecnofascismo es así de mierder...

Sin dejar de hacer otras colaboraciones, como ese veraneo en la SER con Lourdes Lancho, algunas colaboraciones con "Qué me estás contando" de ETB2, además de algunas más en "Suelta la Olla", un programa de Hala Bedi y esa radio contracultural y necesaria y añadiría esas tertulias cada vez que hacemos en la Biblioteca de Navarra bajo el título de "Núcleo de Conversación"... bueno, ya digo que es una cantidad indecente de colaboraciones, así que me dejaré más de una y más de dos.

Mientras tanto doy conferencias, cursos, participo en mesas redondas, no diré que soy el puto amo del zoom porque cada día me siento un asqueroso impostor cuando colaboro en cualquier sarao. Y siempre aparece algúna persona que estudia algo y piensa que preguntar mi opinión sobre algo merece la pena, eso es delicios porque es gente fina, dedicada, joven, maravillosa... Me encanta cuando me llegan sus mensajes, sus propuestas, y me siento un poco sucio porque no debería estar ahí y con ello ocupar el blanco de su interés: siempre hay alguien que merecerá más la pena. No es que sea humilde, es que no soy un necio.

Ojo, a la vez tengo mis cursos y posgrados en los que poso como si supiera algo o tuviera cierta dignidad que (lo supe pronto) nunca merecería... (Por eso nunca lograré más laureles que la mirada condescendiente de quienes se saben superiores y portadores de cierta esencia que nunca he logrado percibir).

¿Sigo haciendo recuento? No, para qué... hace tiempo que yo mismo dejé de leer lo que escribía, porque suena a la típica salmodia de ese tipo que se cree poco reconocido. Y no es el caso, joder, ese es el problema: que desde muy joven y sin merecerlo he tenido la suerte de ser parte de historias maravillosas, de conocer a gente sobresaliente y de poder ser parte de proyectos que poco a poco han cambiado (una mínima parte, vale...) el mundo.

Soy afortunado. Como decía Silvio Rodríguez en su pequeña serenata diurna, os recuerdo que la nocturna era la de Mozart (sí, soy de esos que pueden y quieren citarlo), soy feliz, soy un hombre feliz. A pesar de que suelo estar triste, de lo cenizo y complicado que soy para quienes me soportan cerca (Josemere, te quiero), reconozco que sigo viviendo del cuento, y eso es lo que, en definitiva, me complica seguir poniendo cosas aquí en el blog.

Sigo siendo ese ElPez que muere por la boca: cada día digo una decena (al menos) de aseveraciones que debería haber callado, me visto con galas que no poseo y pavoneo moralidades que me superan. Pero ya no tengo tiempo de ponerlo por aquí y me da vergüenza.

En unos días, cuando llegue el nuevo cumpleaños, el decimonoveno, el próximo día 24 de enero, intentaré remediarlo. O no.

Mientras tanto, como siempre, os quiero a quienes he querido y, para el resto, bueno, lo intentaré si puedo. O quién sabe.


2021-01-18 18:09 Enlace
2020-09-22

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La ciencia ¿nos salva? (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-09-22

La columna del lunes 21 de septiembre de 2020, la última del verano... En Diario de Noticias.

Que no hay solución para la situación que vivimos sin ciencia es algo tan obvio que no haría falta decirlo. Ahora bien, en estos meses hemos escuchado muchas veces esa idea de que la ciencia nos salvará de todo mal, y conviene explicar que no es para tanto, más bien todo lo contrario. Lo estamos viendo estos días de segunda ola: no es la ciencia la que tiene que decir qué hacemos, sino las políticas públicas, el compromiso ciudadano, el conjunto de una sociedad donde, reconozcámoslo, todavía nos cuesta asumir la nueva situación en la que estaremos viviendo durante más tiempo del que nos parecía. Hace años, Carl Sagan, ese divulgador que fue prime time en los años 80, cuando la tele todavía aguantaba un poco de conocimiento, hablaba de la ciencia como una vela en la oscuridad, frágil ante los vientos de la oscuridad y la anticiencia. Era una metáfora a la que muchos nos aferramos, pensando que poner un poco de ciencia en la vida diaria conseguiría mejorarnos y separarnos del pensamiento mágico y del engaño interesado.

Ahora no soy tan optimista: la ciencia es considerada aún como una de las actividades críticas para asegurarnos el futuro, pero nos preocupa poco en el día a día, no lucharemos (porque nunca lo hemos hecho) por dotarla de fondos y, para colmo, en cuanto caemos en una situación de crisis los científicos tampoco pueden aportar las certezas que se demandan, porque la vida es así de compleja y de chunga. No hace falta más ciencia: ya va adelante, intentando comprender la magnitud de la situación a la que nos enfrenta este virus. Pero no es la panacea: los retos son, como lo eran antes de la pandemia, los de gobernar una sociedad con demasiadas injusticias, poco solidaria y sometida a los intereses del capital. Eso no lo arregla la ciencia, es la política, estúpidos.

2020-09-22 07:47 Enlace
2020-09-14

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Cristina (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-09-14

Comencé el pasado lunes 7 de septiembre de 2020 de nuevo a escribir los lunes en la contra del Diario de Noticias. Esta vez se lo dediqué a mi tía, que el pasado sábado 12 de septiembre cumplió 90 años, sus primeros 90, como decía mi hermano Gerar...

Cristina

De niño, en ese tiempo en que uno vive en un mundo algo más mágico, me sorprendía de forma incomprensible que a nuestra tía, la Tía Mari con la que hemos vivido tantísimo, la gente de fuera la llamara Cristina. Si es que eran como dos personas: la que estaba en casa siempre echando una mano y, llegado el caso, nos subía al taburete de la cocina para pincharnos en el culo la tetraciclina de rigor (tenía saberes de enfermera, algo también como de otro mundo); y luego la que hablaba en la radio y era invitada a poner la voz en sitios importantes. Recuerdo el olor de los estudios de radio desde muy chico, en esa Voz de Álava en la que trabajó toda su vida, que luego pasó ser Radio Nacional. Tenían en la emisora un mamotreto con cables, válvulas y potenciómetros: el primer transmisor, de un barco alemán o algo así, que habían usado para las ondas del movimiento, tras la guerra civil. Y unos micrófonos enormes donde mi tía se convertía en Cristina Fructuoso y hablaba con voz impostada y dicción clara. Mi madre también impostaba la voz para hacerla más radiofónica (aún lo hacen). Cosas de la gente de radio.

Cuento todo esto porque el viernes que viene la Tía Mari cumple noventa años. Dos años antes los hizo Feli, mi madre, y se ríen pensando que entre las dos suman casi dos siglos de vida. Con buen humor y adaptándose, a una vida que se les ha vuelto a poner difícil, como cuando eran niñas, o cuando fueron mujeres o cuando... A diario hablamos con ellas y acabamos contándonos lo que hemos hecho, que para ellas suele parecer poco; con la repetición a que nos ha sometido la pandemia estos meses es duro rescatar algo que merezca ser recordado. Esta semana Cristina cumple 90 años y quería contaros que somos una familia muy feliz. Ojalá a vosotros también os pase, ojalá a todas las personas nos pase siempre.

PS.

Mi tía es María Cristina Fructuoso Ruiz de Erenchun, aquí la biografía que tienen en wikipedia.
El lunes 14 de septiembre, a las 2 de la madrugada, José Antonio "Ciudadano" García le hizo una entrevista muy maja en el programa que dirige y presenta, ESTO ME CUENTAN. En ese programa yo hablo un poquito del cielo y sus cosas, pero esta vez, además, escuché un poco de la historia de esta mujer tan especial.








Esto me cuentan - 14/09/20




2020-09-14 21:31 Enlace
2020-06-08

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A la tercera (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-06-08

Publicado el lunes 8 de junio de 2020. MILENIO, Diario de Noticias.

Entramos en la tercera fase con su resonancia a los ovnis de Spielberg. Aunque lo de los encuentros cercanos del tercer tipo fuera una idea que creó el astrónomo y sin embargo ufólogo John Allen Hynek en 1972, intentando clasificar las experiencias que se narraban de los platillos volantes en los que, en el fondo, creía, en las que aparecían también seres asociados a las luces del cielo. Fueran extraterrestres o no, esa era la tercera fase: el contacto con los otros, los de más allá. La metáfora es demasiado poderosa así que casi todo el mundo la ha usado estos días de la desescalada. Parece que finalmente llega el tiempo de las personas, no alienígenas, aunque se nos ha olvidado ese contacto que antes nos parecía normal.

A mí me atrae más lo de que a la tercera va la vencida. Soy de natural pragmático y no me atrevo a que mis deseos me impidan el juicio crítico, por lo que no tengo nada claro lo que empezamos a andar.

Dicen que en las formaciones de las milicias romanas se colocaban a los más valerosos soldados en la tercera fila, estando el populacho en la primera, los que portaban las picas en la segunda y así, para cuando llegaban los buenos, se decía ad triarium ventum est, es decir que se echaba el resto. Pero también se comenta, porque el origen de las expresiones es múltiple (ya lo sabían los muchos paremiólogos que en la historia han sido, el más cercano y citado sin duda José María Iribarren), que en el derecho penal el tercer hurto te llevaba a la pena capital. A la tercera, iba pues la vencida. Y si recordamos la liturgia de las horas canónicas, que ordenaba el día con sus ritos y obligaciones, la hora tercia empezaba tras el amanecer, hacia las nueve, cuando se rezaba recordando la crucifixión diciendo lo de "dios mío, ven en mi auxilio". No sé, no sé...

2020-06-08 20:53 Enlace

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