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la boca
artículos, escritos y demás piezas perfectamente obviables perpetradas por Javier Armentia

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2020-04-24
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Vagancia confinada (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-04-24

Publicado el lunes 20 de abril de 2020 en MILENIO, Diario de Noticias.

Dicen que es normal, en situaciones de confinamiento: uno acaba no haciendo nada. El día parece eterno pero se pasa en un suspiro. La semana parece haberse detenido en aquel sábado en que se decretó el estado de alerta, pero realmente los días pasan vertiginosos. Por supuesto, quienes podemos y debemos seguir trabajando tenemos las obligaciones, pero nos cuesta más que nunca, especialmente aquello que hacíamos sin darnos cuenta cuando era posible trabajar y vivir sin el coronavirus acechando, sin tener además esa responsabilidad histórica que, reconozcámoslo, nos pesa en las espaldas. Y en el corazón. Por eso aplaudimos también, porque necesitamos saber que hay gente que trabaja para que esto vaya cediendo, aunque conforme van pasando las semanas el mismo hecho de ese final sea como ese horizonte que veías de niño cuando caminabas. Siempre estaba más allá de lo alcanzable. Ahora no sabemos cómo será cuando lleguemos a tocarlo, de qué manera volveremos a cierta normalidad o qué nueva normalidad se tendrá que crear en el renacimiento del que hablaba hace dos lunes en esta columna.

Ahora me fijo en que la semana pasada hablé un poco de esto, recorriendo ese glosario que se ha hecho cotidiano. Es que sufro de lo que comenté al principio, una especie de vagancia intelectual en la que cualquier tarea parece más complicada. Por supuesto, en estas semanas hemos ido adquiriendo nuevas capacidades, reencontrándonos en la pequeñas rutinas del domicilio, descubriendo desde las ventanas y terrazas ese paisaje cercano que antes obviábamos por esa misma razón de cercanía. Ahora, la pereza parece que quiere inmovilizarnos y es precisamente el momento de comenzar a prepararnos para la salida. Aunque sea dentro de mucho, que nos pille preparados, algo más fondones y melancólicos, pero seguros de que ha merecido la pena.

2020-04-24 10:08 Enlace

Desescalar (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-04-24

Publicado el lunes 13 de abril de 2020 en MILENIO, Diario de Noticias.

Las terminologías que estamos incorporando en la conversación cotidiana de esta nueva cultura del confinamiento son extrañas. Los primeros días del aislamiento social llegó el mundo de los ERTE. Luego el paro y la hibernación económica, la hecatombe y crisis que nos quedará. Confinamiento y cuarentena llegaron para convertirse en lo habitual, como aplaudir a las ocho. Por otro lado, el glosario médico casero se pobló de términos que vinieron de la mano del coronavirus, las neumonías se convirtieron en algo de todos los días, la fibrosis pulmonar, el ataque al sistema inmunológico. El que el virus reciba el nombre de SARS-CoV-2, así con sus mayúsculas y minúsculas, guiones y numerito, no ha servido para hacerlo popular. Ni que la enfermedad sea la COVID-19, así, en femenino (todo el mundo se equivoca), en mayúsculas y con guión, que es algo que nos altera la normalidad del lenguaje casi tanto como nos está alterando la vida.

Luego nos llegó la epidemiología práctica con sus curvas de contagios y sus pendientes más o menos planas, sus picos más o menos agudos o elevados, y esta ha sido una oportunidad de oro perdida para recuperar la matemática del análisis funcional, las derivadas y demás, porque al final todo es cosa de una primera derivada y una segunda derivada. Del número reproductivo básico, mejor no hablar: lo hemos ido bajando y el aislamiento lo tiene ya estos días en menos que uno, es decir, que cada contagiado ya no contagia ni siquiera a otro en promedio. Y eso es lo mejor por el momento. Pero ahora llega lo del desescalamiento, palabro absurdo del mismo tipo del "descambiar" que se usa tras las rebajas. Escalar aumentando o escalar disminuyendo, sería lógico. Pero todos lo entendemos ya, porque la lengua de estos nuevos tiempos penetra como una infección vírica. No es casualidad.

2020-04-24 10:07 Enlace
2020-04-13

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Hacia el renacimiento (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-04-13

Publicado el lunes 6 de abril de 2020 en MILENIO, Diario de Noticias.

Tenemos un mes para imaginar cómo podemos en nuestra escala cercana (a la que estamos ahora confinados) plantar ese renacimiento social que ha de venir después de la primera crisis vírica del siglo. De la mano de la ciencia vamos a tener nuevas herramientas, y también nuevos cuidados, para no volver a ser tan vulnerables a las pandemias. Pero hay más necesidades en esta sociedad ahora hibernada. Este decrecimiento brutal no tiene por qué dar paso a al absurdo crecimiento que teníamos: podemos moderar y repensar aquella relación entre sociedad, economía, medio ambiente y salud. Como decían los ecologistas hace cuarenta años: pensar globalmente y actuar localmente. Nos tenemos que dar prisa porque las bestias del Mercado están ya apropiándose del posible renacimiento para llevarlo a su huerto. Ya lo hicieron, con notable éxito, hace 12 años y así nos dejaron. Ahora podemos marcar la diferencia: tras este invierno llegará finalmente la primavera y cuando podamos ir abriendo el confinamiento debemos exigir que no sea todo como antes.

¿Quieren ejemplos? Estas semanas iré poniendo alguno por aquí y comienzo con algo que me toca cerca: la iluminación de las calles. Se ha moderado en algunos ayuntamientos el número de farolas y las luces monumentales de muchos lugares. Podía irse un poco más allá, como llevamos proponiendo desde hace mucho tiempo, creando entornos más oscuros y saludables y racionalizando el gasto y la luz. Ahora que hay muy poca gente y menos tráfico es el momento idóneo para ir ensayando y comprobar que nos sobra mucha luz. Quizá en el renacimiento podamos volver a tener unas noches serenas y también oscuras. Que nos dejarán dormir más tranquilos y nos ahorrarán unos cuartos. Otro día hablamos del transporte y de la vaca sagrada de los coches, ahora ahí parados sin contaminar el planeta.

2020-04-13 00:11 Enlace
2020-03-31

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Confinamiento (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2020-03-31

Publicado el lunes 30 de marzo de 2020. MILENIO, Diario de Noticias.

Abrimos una semana nueva del tiempo de confiamiento. Los sentimientos que van sucediéndose a un ritmo vertiginoso contrastan con la calma y el vacío de la ciudad. Nos descubrimos ciclotímicos, ahora empezamos a imaginar cómo será el futuro que dentro de nada se nos plantea. ¿Será el distanciamiento social la nueva forma de conformar nuestra sociedad? Descubrimos mientras tanto aquellas nuevas rutinas que nos devuelven cierta ¿normalidad? ¿humanidad? no sé qué concepto usar. Como seguramente todos, estos días mantenemos desde casa encuentros virtuales llenos de esperanza y amor, exorcismos con ayuda de las tecnologías de la información que ya estaban entrando en nuestras vidas y que ahora finalmente se convierten en parte del cemento social. Bueno, los balcones también, vale...

Abrimos un debate sobre la actividad esencial (para quiénes, para qué...), mientras hay un mundo vociferante que ahora suena más viejo y triste que nunca, ocupado en criminalizar errores de perspectiva ante algo que difícl de predecir justificadamente. Por supuesto, todo lo que se hace parece que llega tarde, sin darnos cuenta de que fue siempre así: lo decíamos cuando el país comenzaba a quemarse cada verano, que eso se apagaba en invierno, previendo. Y no lo previmos.

Y en este maremágnum podemos irnos darnos cuenta de que hay cosas de las que podíamos prescindir sin más, pero que el día a día del mundo de antes nos engatusaba para no considerarlo. Podemos reducir el transporte y racionalizar nuestros desplazamientos, incorporar prácticas higiénicas a nuestro desparrame social, limitar la dependencia de las acumulaciones de masas, apagar las luces y ahorrar en un escenario de sostenibilidad que hemos obviado inconscientemente, escalar nuestra civilización de nuevo al kilómetro cero... Sueños de esta montaña rusa emocional del confinamiento.

2020-03-31 05:30 Enlace
2020-03-23

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Adelante (#MILENIO @noticiasNavarra)
2020-03-23

Una semana de confinamiento. La columna del lunes 23 de marzo de 2020, MILENIO en Diario de Noticias.

Seguro que ya han leído, escuchado o visto todo lo que jamás pensaron antes que podrían llegar a hacer. Y habrá nuevas invenciones, campañas, exabruptos y noticias. En un escenario que es peor de lo que imaginábamos y posiblemente mejor que el fin del mundo. No es consuelo, simplemente constatación. Llevo toda la semana con demasiado tiempo pensando en qué escribir aquí y qué no, cómo encontrar un ángulo diferente, una preocupación que quería narrar. También pensé en negarlo o en evadirme, hablar de otra cosa. No sería lógico tampoco. Como miro habitualmente el mundo desde el prisma de la ciencia, y en esta crisis la ciencia cuenta muchas cosas, es cierto que podría plantearles hoy precisamente eso: cómo necesitamos en ciertos momentos que la ciencia nos aporte las certezas que la inquietud o el miedo necesitarían para disminuir. Y entonces llega la ciencia, que jamás en la historia había estado tan expuesta al público escrutinio, viviendo en directo sus procesos inciertos y a menudo errados, aprendiendo con todo el mundo mirando por encima del hombro de cada uno de los pasos que se dan, y no sabe decir si una curva se aplanará pronto o tarde, o si lo hará antes de que el sistema se sature.

Ojo, quizá es el tiempo de recordar que al olmo no se le pueden exigir peras. O más bien que después de tenerlo seco y malcuidado no podemos esperar que los brotes sean abundantes. Aunque no fuera el caso, que tampoco son buenos tiempos para las metáforas. Lo cierto es que no podemos sino seguir intentando buscar soluciones. Vendrán, no lo dudo. Pero mientras tanto queda una sociedad que se rige por normas que la emergencia está poniendo en cuestión. No es cosa de la ciencia, sino de toda la sociedad. Resiliencia, algo que podemos crear entre todas. Que debemos hacer posible. Todos.


Nota:
El pasado miércoles 18 de marzo, celebramos a puerta cerrada una tertulia en la Biblioteca de Navarra, de esa serie mensual que llamamos "Núcleo de Conversación" y en la que me acompañan Joaquín Sevilla de la Universidad Pública de Navarra e Ignacio López Goñi, de la Universidad de Navarra. Esta vez nos presentó Asun Maestro directora del servicio de bibliotecas del Gobierno de Navarra, todo un lujo. Se grabó en vídeo y en esa hora hablamos de muchas cosas, bajo el título de "Ante todo, mucha calma". Aquí en youtube:

2020-03-23 22:05 Enlace

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