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2019-02-19
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La tabla periódica (II) (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2019-02-19

Publicado el lunes 18 de febrero de 2019. MILENIO, Diario de Noticias. La primera columna de la serie está en este enlace.




El cine que veíamos de críos nos marcóṕ profundamente: tantos años de ver Qué bello es vivir o Ben Hur... O esas historias de amores imposibles, melodramas con grandes e inolvidables parejas del cine. Somos lo que ese cine nos fue marcando, hasta con Marcelino pan y vino, claro. Ahora es más difícil que algo así pase, con tanta banalidad y tanta oferta en el panorama. Y tengo para mí que en cierto modo el que fuera todo en blanco y negro nos permitió sumergirnos más en esa tele como si fuera un libro de texto, algo de historia. Lo digo porque estos días, hablando de las mujeres en la ciencia y teniendo pendiente seguir con esta serie de columnas con las que iré celebrando el sesquicentenario de la tabla periódica, me he acordado de una película de esas de niñez: en ella Maria Sklodowska y Pierre Curie se pasan un gélido invierno en un cobertizo parisino removiendo hectolitros de barro de pechblenda para extraer un nuevo material que era mucho más radiactivo que el uranio. En la película de Mervyn LeRoy, con las caras de Greer Garson y Walter Pidgeon, una de esas parejas que ahora solo recuerdan unos pocos mitómanos. Aún hoy siempre que pienso en Marie Curie la imagino con ese vestido negro y su pelo rizado, cejas perfiladas y ojos de belleza fraangélica. La tuve que haber visto varias veces, nada raro porque la programación televisiva era repetitiva como esa dictadura sabía serlo. Esa heroína de una ciencia a la que aún no sabía que me dedicaría se quedó dentro de mí y sigo visualizándola al pensar en esa gran parte de la tabla periódica que comenzó a ser descubierta a finales del siglo XIX. La pasión por la ciencia con el motor de la curiosidad, pero también cómo se sobrevive sin ser comprendido y sin fondos, son historias de la ciencia muy actuales, heroicas como lo fueron aquellas historias que hoy recuerdo.

2019-02-19 07:39 Enlace
2019-02-13

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Científicas (del #11F2019 a toro pasado, en #MILENIO @NoticiasNavarra)
2019-02-13

Publicado el lunes 11 de febrero de 2019. MILENIO, Diario de Noticias.



Desde hace 4 años celebramos los 11 de febrero el día de la mujer y la niña en la ciencia. ¿Antes? Nada: es decir, por supuesto que ellas, vosotras, estábais, como habéis estado siempre en todos los ámbitos, pero invisibilizadas, con peores condiciones, ningún reconocimiento y encima sometidas al imperio de los hechos consumados. Celebremos estos días ahora que el papel de las mujeres en ciencia se puede reivindicar públicamente, con datos aplastantes, de la mano ya también de unas leyes que reclaman una especial dedicación para que la mitad de la población no esté desaparecida, cobrando menos, en puestos subsidiarios o puesta en cuestión por dedicarse a algo que parecía parcela exclusiva del patriarcado. La ciencia es cosa de chicas, lo fue siempre a pesar de que lo hayan negado tanto (como los cuidados son también labor de chicos aunque no se nos invitaba a ello). Es como lo de los Premios Nobel que por esta columna hemos comentando tantas veces: la noticia del año pasado no era solamente que Donna Stricklan recibiera una parte del premio de física, sino que en más de un siglo solamente dos mujeres lo habían hecho antes. Igual que Frances Arnold, la quinta mujer en recibir el premio Nobel de química. ¿Y antes?

Cuando afortunadamente disponemos ahora de esa mirada, de esa demostración de las mujeres de la ciencia y la tecnología que no sólo pueden estar liderando la investigacion, sino que además deberían hacerlo porque la inclusión y la igualdad propician mejores resultados y de más calidad, tenemos que recordar que esto viene como quien dice de ayer mismo, que tenemos que mantener estas políticas y esta vocación con fuerza porque en la sombra sigue habiendo una inercia de siglos que podría pretender robarnos el derecho de todas las personas a poder mejorar el mundo. Tú y yo, todas.

2019-02-13 08:05 Enlace
2019-02-11

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Hace unas semanas cumplimos un año más (y van 17)
2019-02-11

No puedo decir que se me olvidara, pero me dio pereza, qué le vamos a hacer. Dedico cada vez menos tiempo al blog porque el día me lo comen muchas otras cosas. Para colmo, esto que en el fondo y en la forma es más que otra cosa un repositorio de actividades que hago, se ha quedado más bien como el archivo de mis contribuciones semanales en el Diario de Noticias. Debería poner también enlaces a las colaboraciones semanales en las radios en que las hago, las conferencias y demás que voy haciendo, otros productos (o residuos) intelectuales y algunas otras paridas. Hubo una época en la que hasta ponía de vez en cuando alguna de las fotos que dejo habitualmente en Instagram.

Bueno, son muchos años, en cualquier caso, manteniendo un sistema de comunicación que ha ido perdiendo fuelle. Miraba ahora las estadísticas que tengo en el blog y hay un continuado descenso que ha hecho bajar la cifra anual de las más de 600.000 visitas anuales de 2006 (antes quizá fueron más) a las menos de 50.000 del pasado 2018.


Unas estadísticas que siempre han sido, por cierto, públicas. Y lo siguen siendo, creo, porque como la compañía que las gestiona (statcounter) ha pasado por varias reestructuraciones y compras: posiblemente ahora no sean ni quienes hacían algo que en aquella época, allá por el 2005, me parecía adecuado. Eran otros tiempos y recuerdo que había un cierto debate sobre si abrir o no esas estadísticas (seguro que @wicho lo recuerda porque Microsiervos era el blog de referencia y además el que más reflexionaba sobre ese mundo bloguero)...

Eran tiempos en los que los lectores se contaban y contábamos con ellos. Había hasta comentarios, ahora no sé cómo caparlos, pero me paso el día eliminando anuncios de prostitución en Kerala o Mumbay. Será que está de moda ser putero en el mundo emergente, qué mierda de mundo, por cierto. Desapareció la conversación, también las visitas: los agregadores sobrevivieron, pero poco. Blogalia, que era una pequeña comunidad (un vecindario, una corrala, le decíamos) muy entretenida y singular, con gente variada y todo el mundo con el claro convencimiento de que la profesionalidad no estaba reñida con la excentricidad y así los contenidos de esta casa que sigue manteniendo Rvr, Víctor R. Ruiz, eran parte de un mundo un poco loco. Todavía nos pasábamos las noches en el IRC, montábamos quedadas y Twitter comenzaba a hacer daño con su aractivo concepto del "microblogging", que era lo que nos vendieron y por eso caímos como tortolillos.

(Luego ha sido, es, otra cosa, claro, pero esta entrada no iba de Twitter ni del ahora, sino de lo que ha pasado por esta pecera en tantos años, y tampoco echaré pestes de los hilos de Twitter que han sido la puntada del mundo blog: aunque sean una mierda yo también los empleo).

Ahí lo dejo, el otro día ElPez sumó otro año (ya 17) a este blog que sigue, más o menos, vivo. Menos de lo que debiera, así que si quieren una promesa que inclumpliré, voy a ver si al menos meto más cosillas.

Saludos, y gracias a los (resistentes) (pocos) visitantes, incluyendo los robots de dejar comentarios de mierda con porno indio.

2019-02-11 19:59 Enlace

Elogio de la vaca esférica
2019-02-11

Este fin de semana pasado, en una reunión pantagruélica de buenos amigos, uno de ellos, una de las personas más inteligentes que conozco, reprochaba amablemente en el curso de una acalorada discusión esa costumbre que, decía, tenemos los físicos (yo lo soy, al fin y al cabo) de atrevernos con todo y además hacerlo con una vaca esférica...

Y no le quito la razón al hecho, aunque sí niego la consecuencia que se suele pretender con ese comentario, que es inhabilitar al físico a establecer una argumentación válida más allá de su campo de investigación. Cierto que me reconozco cierta tendencia a analizar todo con esa herramienta tan de la física que convierte de repente un problema (o un chuletón, llegado el caso, la ética de los mercados o el precio de la soja...) en algo por lo que comenzar, es decir, una vaca esférica.

La vaca esférica es una metáfora de un cierto reduccionismo científico, de cómo a veces intentando hacer un modelo científico de un problema real se alcanza un estado de abstracción absurdo o completamente irreal. No he conseguido encontrar buenas referencias sobre el origen de esta chanza, el libro de John Harte "Consider a Spherical Cow: A Course in Environmental Problem Solving" se publicó en 1988 y pasa por ser la primera publicación al respecto (aunque Alan Turing en su artículo seminal de 1952 sobre morfogénesis hablaba de sistemas con simetría esférica que no podrían resultar en organismo "como un caballo". La referencia: "The Chemical Basis of Morphogenesis", en The Essential Turing"). De forma que la historia de la vaca esférica debe ser necesariamente anterior: recuerdo un curso en el que participé a mediados de los años ochenta en la escuela NATO/ASI de Les Houches (por la que por cierto fuimos pasando incontables generaciones de personas licenciadas en física) en la que se nos presentó el chiste, en un curso sobre mecánica de fluidos en los que para reducir a los casos de interés las ecuaciones diferenciales que los gobiernan, esto es, la poliforme ecuación de Navier-Stokes, no había manera de no caer en una cierta esfericidad de la vaca... Fue un mes lleno de vacas esféricas y de física pintada en las pizarras realmente estimulante, tanto como los Alpes franceses.

En la entrada sobre la vaca esférica de la wikipedia se plantea el origen en un "chiste de físicos teóricos":
Milk production at a dairy farm was low, so the farmer wrote to the local university, asking for help from academia. A multidisciplinary team of professors was assembled, headed by a theoretical physicist, and two weeks of intensive on-site investigation took place. The scholars then returned to the university, notebooks crammed with data, where the task of writing the report was left to the team leader. Shortly thereafter the physicist returned to the farm, saying to the farmer, "I have the solution, but it works only in the case of spherical cows in a vacuum".

En otros lugares (por ejemplo aquí en Nosololinux_) el chiste aparece como uno de esos de matemáticos, ingenieros y físicos:
Un profesor de la Facultad de Ciencias decide hacer un experimento y plantear a un matemático, a un ingeniero (de lo que sea, somos todos lo mismo) y a un físico el mismo problema: calcular el volumen que ocupa una vaca.
El matemático responde: “Dividamos las curvas de la vaca en funciones de forma que podamos calcular la integral de volumen de la intersección de las mismas. También podríamos dividir la vaca en poliedros más sencillos, calcular los volúmenes de estos y sumarlos todos.”
El ingeniero, tras meditar un rato contesta: “Llenemos una gran cuba con agua. Si introducimos la vaca en la cuba, de manera que el agua la cubra completamente, podemos cuantificar el ascenso del nivel y a partir de este dato calcular el volumen, aplicando un par de ecuaciones que no recuerdo, pero que vienen en los libros”.
Entonces todos miran al físico, que tras un momento de silencio comienza dicendo “Supongamos que la vaca es una esfera…”


Bien, seguro que han escuchado alguna de estas versiones u otra similar. Y que la metáfora se entiende: aunque el criterio de la ciencia de la parsimonia o navaja de Occam nos incita siempre a no complicar las explicaciones más allá de lo necesario, pareciera que los físicos (y las físicas) nos llevamos dedicando desde siempre a extender la navaja limando la realidad de toda aspereza para conseguir, acaso como primera aproximación, un problema que podamos resolver teóricamente: una vaca esférica.

Es cierto que la chanza habitualmente desdeña un hecho cierto: es mejor tener un modelo sencillo con una vaca esférica que no tener más que especulaciones sin hacer cuentas, o lo que es peor, anteponer la creencia a lo que nos permitirá la regla de cálculo llegado el caso.

Y no es menos cierto que a veces se olvida que el compromiso de quien desde la física ha propuesto en primer grado de aproximación pensar en una vaca esférica está en ir introduciendo las perturbaciones a esa vaca esférica que permitan acercar el modelo cada vez mejor al caso en estudio. Perturbaciones e interacciones entre los diferentes niveles: esto es algo que a menudo se olvida, más cuando se nos acusa a los físicos (y las físicas) de cierta arrogancia intelectual a la hora de meternos en cualquier sarao no solamente teniendo una opinión, sino además pretendiendo tener una opinión razonada y basada en algo mensurable.

No sin reconocer, en este elogio de la vaca esférica, que en muchas ocasiones este reduccionismo tampoco va a permitir una solución global del problema. Pero en el camino nos habrá quedado alguna reflexión interesante, sin duda un par de nuevas miradas o de variables que de otra manera no habrían sido consideradas.

Es decir, y con eso concluiré por el momento este elogio, si ser físico no nos da la razón, tampoco nos impide afrontar problemas que no son tan simples (por cierto: ¿simples? JA) como los sistemas físicos con un criterio igualmente analítico y teórico. Y, a pesar de todo, seguimos siendo unos tipos ciertamente curiosos, incluso sin tener necesariamente sociopatías o trastornos del espectro autista en diverso grado.



2019-02-11 09:09 Enlace
2019-02-05

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La tabla periódica (I) #MILENIO @NoticiasNavarra
2019-02-05

Publicado el 4 de febrero de 2019. MILENIO, Diario de Noticias. Abriendo un breve hilo de columnas conmemorando los 150 años de la publicación por Mendeléyev de la tabla periódica de los elementos.




A comienzos del XIX la ciencia comenzó a entender cómo se organizaba la materia; Dalton estableció un modelo atómico que había sido concebido por filósofos griegos más de veinte siglos antes. La diferencia con los tiempos de Leucipo o Demócrito era que entonces se podía medir y calcular con precisión y con herramientas de cálculo que se iban creando conforme avanzaba el conocimiento. Las diferentes especies químicas se componían de proporciones fijas de esos átomos, pequeñísimos y en cantidades enormes, como mostró Avogadro en 1811 (ya entonces quedó en evidencia que en una píldora homeopática no había nada, y que por lo tanto lo que vendía Hahnemann era un timo... resulta penoso pensar que todavía hoy algunas farmacias y consultas médicas se lucren con este engaño sin base química alguna). Los avances sobre los átomos y moléculas se sucedían, pero cuanto más se conocía más se ignoraba: hacía falta sistematizar esa variedad de los elementos, agrupándolos por afinidades y características. No fue hasta medio siglo después, en 1869, cuando el químico ruso Dmitri Ivánovich Mendeléyev publicó una tabla en la que ordenaba en filas y columnas los elementos conocidos. En alguna de las celdas quedaban huecos porque no había un elemento que se correspondiera con ese orden, así que desde el principio, una utilidad de esa ordenación fue entender que había más elementos que los que se conocían, como el que llamó Eka-silicio y que luego descubrió en 1886 el alemán Clemens Winkler, recibiendo el nombre de Germanio. Desde entonces se ha ido completando y ampliando la tabla periódica, llegando hasta el último elemento (artificial, pues no existe en la naturaleza por su brevísima vida), el Oganesón, reconocido hace solo cuatro años. Historia de la química y la física, pero sobre todo historia universal del conocimiento.


Nota: el artículo original de Mendeléyev en este enlace: D. Mendelejeff, Zeitschrift für Chemie 12, 405-406 (1869).

2019-02-05 09:32 Enlace

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