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  • 2010-03-15
    )

    Famosos Y Pseudociencia... Lo Bueno Y Lo Malo
    2010-03-15

    Si es que tenemos para tó. Leo en ¡Existen los fantasmas! que en la Sexta se dedicaron a grafolocaracterizar u morfoanalizar o como se llame a Fernando Alonso. Con eso de darle cancha a la fórmula 1 todo vale. Pues no: las tonterías de la grafología son eso, un cúmulo de necedades y lugares comunes que se ponen en funcionamiento especialmente con gente conocida. Y lo de la "morfopsicología", que ya era cutre cuando no se llamaba así y era pura "fisiognomica" (o fisiognomía... al menos Lombroso tenía su gracia como criminólogo). Cuenta el autor que en todo el montaje pseudocientífico (solo faltó que le hicieran el horóscopo, le leyeran la mano, le echaran las cartas y un par de evisceraciones animales y, por aquello de completar, llamar a un par de arúspices de los buenos) sobresalía Fernando Alonso (ya se declaró ateo hace años, todo un detalle en este país de meapilas y agnósticos-no-me-pronuncio): "Prácticamente se carcajea de todas las afirmaciones de los eggspertos, muchas las contradice y otras las trata de evidentes. O sea, aplausos para Fernando." Me sumo a esos aplausos.

    Todo lo contrario, unas buenas caceroladas, se merece Miguel Bosé quien, la otra noche en una entrevista en Buenafuente (por no salir de la Sexta), se dedicó a promocionar las creencias ayurvédicas que le han hecho adelgazar. Las tonterías que pudo contar en un momento, mezclando dietas absolutas con especias y algo de fitoterapia y demás muestra que cuando uno es crédulo lo es de casi todo a la vez. Por supuesto, la "ciencia de la vida" (que es como traducen ayurveda, otras veces como verdad o como duración de la vida), medicina tradicional india tiene tanta base científica como eficacia más allá de lo obvio. Su concepto es antiguo (como si la antigüedad fuera un grado... que no) y popular en la india. Desde luego, pensar que todo es un equilibrio de los humores del organismo (o dosha), que son el aire, la bilis y la flema es simplemente una barbaridad, por más que muchas de sus presunciones se exportaran a Grecia y a la medicina occidental precientífica. Por cierto, con muchas concomitancias a las tonterías homeopáticas que tomaron de esa especie de vitalismo equilibrista muchas de los prejuicios sobre la salud y la enfermedad.

    Hace un par de años conté por aquí -Por La Boca Muere El Famoso (Pseudocientífico)- que la gente de Sense About Science hacen anualmente un informe "Celebrities and Science", en el que muestran un listado de las perlas cultivadas de los famosos en torno a la ciencia. Siempre me quedo con la cosa de ver si nos animamos a hacerlo por aquí. Bueno, esta es mi contribución de la semana: dos ejemplos bien diferentes de la actitud ante la pseudociencia.



    2010-03-15 01:45
    Enlace | 0 Comentarios | Versión imprimible | Menéame



    2010-03-14
    )

    Mercados Supersticiosos
    2010-03-14

    Hay más de mil razones consistentes para pensar que la gente del mundo del "dinero" debería estar, mejor para todos, bien sujeta y bajo estricta vigilancia. Está demostrado que en cuanto se les suelta acabamos todos rascándonos la cartera, más pobres y más jodidos. Por eso, cualquier tema que hable de mercados, mercaderos, o corredores de bolsa, debería llevar el aviso de que son prácticas nefandas, con que lo que salga de ellas, bueno no va a ser.

    Alguna de las alertas que tengo puestas en buscadores me ha avisado de un artículo en el Diario de Mendoza (Arg.) de ayer, en la sección Dinero con título de los que da miedo: "¿Qué tiene que ver la astronomía con la economía?". Y no tenía que ver con lo carísimo que es el E-ELT o la propuesta chilena y la tibia propuesta española para el cojotelescopio extremadamente mal denominado. Tampoco hablaba de los sueldos de tanto astrónomo que está de meritorio hasta que sus nietos pueden pagarle un sueldo digno. No decía el artículo que la inversión en ciencia se está disminuyendo en muchos países con la excusa de la crisis... esas cosillas. Nones.

    El artículo recoge "un estudio publicado por la prestigiosa revista Foreign Policy" donde se afirma que, agárrense, los eclipses solares influyen en la caída de los mercados. Hete la nota mendocina:
    Como los marineros, los corredores de bolsa son gente supersticiosa. Consultan el horóscopo, llevan siempre el mismo par de zapatos o la misma ropa interior durante una buena racha, y tienen a mano osos de peluche para que les den buena suerte. Pero un reciente estudio de Gabriele Lepori, profesor de finanzas conductistas de la Escuela de Negocios de Copenhague (Dinamarca), sugiere que los inversores deberían dejar de confiar de forma pasiva en lo misterioso. En realidad, el fundamento de sus inversiones son supercherías.

    Lepori analizó datos de 80 años sobre los mercados estadounidenses y 10 países asiáticos para comprobar si las decisiones cambiaban durante los eclipses lunares y solares, considerados en todas las culturas como momentos poco propicios para asumir riesgos y empezar nuevas empresas. Los resultados muestran con claridad que un significativo número de brokers actúa de forma más conservadora durante los eclipses. Los tres días cercanos a un eclipse, la demanda cae, las ganancias son menores y cambian de manos menos acciones.

    Lepori también descubrió que los brokers son más supersticiosos en tiempos como el actual, de conmoción en los mercados, cuando los inversores perciben que han perdido el control sobre los acontecimientos. Cuando los eclipses tuvieron lugar en situaciones de este tipo, el efecto fue tres veces más fuerte. La buena noticia, afirma Lepori, es que, en general, el mercado se corrige después. Pero, mientras tanto, probablemente lo mejor sea mantener un ojo en el ticker [el servicio de información instantánea de cotizaciones] y otro en la luna.
    Veamos, que yo me pierdo (tendré que acudir a Inés Rodríguez Hidalgo a que me explique estos vericuetos...): que los corredores de bolsa sean supersticiosos, tanto o más que los marinos, las presentadoras de televisión o los médicos de urgencias es algo complicado de medir, salvo que se hagan encuestas. Es cierto que hay un cierto sesgo a la descreencia o a la menor credulidad conforme el nivel educativo aumenta, pero incluso eso me parece muy exagerado si no se matiza. Vamos, que como las palomas, los seres humanos solemos ser bastante supersticiosos. Siempre, o a menudo. Así que el que lo sean los brokers, pues tampoco me parece nada nuevo. Pero no, porque ahora tenemos el estudio de Gabriele Lepori, de la Copenhagen Businnes School que da pruebas de ... ¿de qué? ¿que los eclipses colapsan mercados? Joder. Afirmación extraordinaria que, desde luego, deberá tener una explicación adecuada. ¿No?

    Antes de sumergirnos en la curiosa influencia de los eclipses, vemos que la nota del MDZ es traducción directa del artículo de la revista FP, que tiene web. Allí titularon: How High the Moon?, y lo firma Mordchai Shauly. Esto salía en el número de Enero/Febrero 2010. Hay que decir además que FP tiene versión en castellano en internet también, donde han titulado (muy adecuadamente) el artículo como: 'Brokers' Lunáticos y lo colocan en el número actual de Febrero/Marzo 2010 que en portada trae "Pensar el futuro: tendencias para la próxima década". Miedo me da mirar cuáles son el resto de las tendencias, si una de ellas es mirar los eclipses para ver si se cae la bolsa... o la hunden.

    Pero vayamos a conocer el trabajo de Lepori. En primer lugar, deberíamos decir que no es nuevo, y que el asunto de los eclipses ya lo lleva meneando un tiempo -como suele pasar, FP ha metido el típico artículo muy general, con titular curioso, que dice dos o tres vaguedades y hace referencias fuera de tiempo... esos que le vienen de perlas a un colaborador para llenar cuando anda ocupado con otras cosas, y lo digo con conocimiento de causa). En concreto, el artículo de Lepori, assistant professor de la CBS (aunque en la lista de publicaciones de la escuela no han colocado este artículo -ni ningún otro- suyo, cosa curiosa) se titulaba "Dark Omens in the Sky: Do Superstitious Beliefs Affect Investment Decisions?" (PDF) y fue publicado en julio de 2009 en SSNR, Social Science Research Network, en donde simplemente el autor tiene que mandar su resumen y artículo para incorporarse a la biblioteca que tiene esa red. No consta que el artículo haya sido publicado en ninguna revista con revisión por pares o cosas de esas. En mayo de 2008 había publicado otro en SSRN, titulado "Environmental Stressors, Mood, and Trading Decisions: Evidence from Ambient Air Pollution", en las mismas condiciones. Esto puede ser importante, porque no es lo mismo un artículo publicado tras una revisión por expertos que han podido analizar la calidad de los datos y la corrección de las conclusiones que simplemente un repositorio donde uno coloca su rollo y ahí está. No lo digo por otra razón salvo la de hacer notar estas cosas, que se olvidan siempre rápidamente. Ya hemos hablado por aquí de la moda de los "informes", uno te salta una cierta investigación y ya parece que es cierto. Pues no siempre (suelo poner como ejemplo que una vez una famosa de esas, creo que Loli Álvarez, o Nuria Bermúdez, alguna de estas candidatas a Mensa, aireó en un programa de vísceras un artículo mío diciendo "pues aquí tengo un informe de Armentia diciendo que el polígrafo no funciona", al hilo de que en algún programa de esos había dictaminado la maquinilla "de la verdad" que mentía sobre sus amoríos y folleteos. El informe ese era simplemente un artículo de divulgación en El Correo)

    El artículo de Lepori se movió algo por blogs y sitios económicos el pasado mes de julio, e incluso veo que en un boletín de información empresarial y financiera español, Capital Madrid, se recogió el asunto. El artículo es un análisis de José Hervás que merece la pena leerse, por ello lo transcribo:
    La teoría del eclipse solar irrumpe en la Plaza de la Lealtad
    José Hervás.– El profesor Gabriele Lepori, de la Copenhaguen Business School, ha realizado una investigación reciente sobre el efecto de los eclipses en el comportamiento de los mercados financieros. Lo titula ‘Dark Omens in the Sky: Do Superstitious Beliefs Affect Investment Decisions?' Lepori cree que si. Presagia lo peor para hoy en Wall Street. El Ibex, en cambio, ya se anticipó ayer rompiendo su tendencia alcista, pese a que todos los grandes mercados mundiales, con la excepción de Hong Kong, cerraron en positivo, con siete días de subidas consecutivas. En Europa se han alcanzado subidas superiores al 1% en algunos casos. El eclipse ha podido incluso con las palabras tranquilizadoras del presidente de la Reserva Federal, Bern Bernake.

    De su alocución ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, cuyo texto adjuntamos en su versión original, cabe destacar una idea sobre todas las demás: va a mantener los tipos bajos, tanto tiempo como sea necesario. Se une al mensaje de Timothy Franz Geithner de que no van a actuar como en los años treinta subiendo los tipos, recortando el presupuesto y el déficit y llenando Estados Unidos de parados y desesperados.

    Respecto de la economía, su intervención fue muy positiva y esquemática y dejó claro que se está produciendo un leve retorno al crecimiento en 2009, se producirá una recuperación gradual en 2010 y asistiremos a una aceleración económica en 2011.

    Pese a estas posiciones tranquilizadoras del responsable del banco central de Estados Unidos, la desconfianza en el sector financiero español supuso ayer la quiebra de seis subidas consecutivas de la bolsa. Este martes hubiera supuesto la séptima, como así sucedió en los grandes mercados europeos, pero vuelven a abrirse muchas dudas sobre la recuperación y la salud del sistema financiero español.

    Los analistas vienen alertando de la situación diferenciada de la economía española respecto de Europa y Estados Unidos por lo que el mercado debería corregir. El equipo de Inverseguros advierte de que "los beneficios estimados para 2010 en el caso del Ibex, apenas se han revisado un 1% al alza como consecuencia de una previsión de crecimiento global, que no para España, algo más optimista de la que se consideraba hace ahora dos meses". Y concluye, "asumiendo esa revisión y con la misma tasa de descuento aplicada entonces, estaríamos hablando de un objetivo del índice del selectivo español de 10.100 puntos. Ahora bien, la clave es entender que esa tasa de descuento sigue siendo la misma.

    Por lo que se refiere al sector concreto de la banca también lanzan una advertencia compartida por otros analistas: "la bolsa acumula una subida desproporcionada desde mínimos dirigida por un sector, los bancos, que sigue sin tener fundamentales de recuperación económica". La presentación de los resultados de Caja Madrid ayer vinieron a darle la razón: gana la mitad y la morosidad sube hasta el 5,5 por ciento. Y no es la entidad sobre la que más dudas subsisten. Dejémoslo ahí.

    Pero volvamos al joven profesor Lepori, que ha estudiado el efecto de 362 eclipses solares y lunares entre 1929 y 2008 sobre los mercados financieros.

    Su conclusión es clara existe el efecto eclipse indiscutible sobre los mercados financieros. Wall Street ha visto un recorte del 0,1%. Y su efecto es todavía mayor si reciben una cobertura informativa amplia. También ha comprobado Lepori que pasados los días próximos al eclipse Wall Street corrige sus pérdidas. El mercado entonces se comporta de acuerdo con la teoría financiera clásica. No sé qué será peor si el eclipse de Lepori, o los negros presagios de de los analistas.

    El artículo completo explica con algo más de detalle cómo se ha procedido y lo que se quería encontrar, y se encontró. En principio la tesis de Lepori parece seguir una lógica perfecta: como la gente es supersticiosa, sus creencias afectan a la toma de decisiones. Si uno cree que va a tener un día chungo porque su (astrólogo|tarotista|vidente|confesor|marido|marida|jefe|jefa|etc... le ha imbuido esa impresión, creencia o sospecha, pues es casi seguro que no "brokeará" con la misma alegría que otros días. Está bien demostrado además que el comportamiento supersticioso o prejuicioso se da más en ocupaciones en las que hay una gran incertidumbre o dificultad de pronóstico. Los jugadores han sido objeto de estudio durante años por sus conductas supersticiosas, las falacias de razonamiento y demás. Gran parte del asunto de la buena o mala suerte (recomendamos leer a Richard Wiseman, por ejemplo, sobre el asunto) va en esas coordenadas.

    Según el resumen del artículo, además, simplemente el autor propone que, como sometidos a circunstancias cambiantes, con alto nivel de ansiedad y a menudo con un pronóstico difícil o imposible de realizar, los corredores de bolsa proyectarán sus supersticiones en su conducta profesional. Menos movimientos especulativos los días considerados aciagos (un viernes 13, por ejemplo), creación y popularización de mitos que se repiten de un lado a otro en la prensa económica, como una suerte de cabañuelas de la bolsa que llaman "indicador de los primeros 5 días e enero", según el cual lo que sucede en esos días indica lo que pasará durante el año (vid vid...) No tenía intención de haber hecho una entrada demasiado larga sobre el particular, por ello dejo abierto el tema, que hay literatura abundante sobre el particular.

    Lo importante de estos estudios es que relacionan el comportamiento supersticioso o prejuicioso con la capacidad de toma de decisiones. Pero en ningún momento suponen -ni siquierea necesitan- que el fenómeno en que se cree o del que se sospecha sea cierto. Es decir: aunque los viernes 13 no sean más aciagos que los lunes en general, la creencia funciona. Pasa con muchísimas creencias de este tipo. Sin embargo, el supersticioso tiene numerosos mecanismos por los que afianza su creencia. El conocido efecto de la validación subjetiva, a menudo validación ilusoria, (a veces conocidos como efectos Forer o Barnum) permite entender muchos procesos en los que uno encuentra datos a favor de una tesis que mantiene. Simplemente tendemos a recolectar los sucesos que confirman nuestra opinión (o creencia) y a despreciar, moralizar en su alcance, o refutar, aquellos que no concuerdan con lo que esperábamos. Llegado el caso, nos quedamos con lo que nos da la gana, pero con el convencimiento de que tenemos razón. Las series temporales de sucesos son especialmente peligrosas para estas validaciones. En general, si pensamos en caídas o subidas de bolsa, el margen de la fluctuación debería ser tenido en cuenta ANTES de comprobar si hay un eclipse a mano, una conjunción de planetas o cualquier otra cosa. Ojo: lo mismo pasará si estudiamos los accidentes importantes, los terremotos o los partos hospitalarios. No solo eso, sino que habrá que definir un ORBE adecuado al fenómeno, porque en astrología (y en general cuando anda la Luna Llena de por medio) el criterio permite meter en el mismo saco de plenilunio a cuatro días del mes, en torno a un 15% del tiempo... Como decía un buen astrofísico amigo mío al respecto de la cuestión del orbe, esto nos permite afirmar cosas como que el 99 % -al menos- de los asesinatos tiene lugar bien desde una semana antes bien desde una semana después de la luna llena o la luna nueva. Clavao, vaya.

    Y vamos al trabajo de Lepori. Él toma como objeto de superstición la creencia de que los eclipses son momentos infaustos. No es algo raro y tiene gran tradición (no solo en la cultura musulmana, conste). Tienen los eclipse de Sol algo interesante para poder estudiarse, y es que suelen ser noticia (esto es algo un poco resbaloso del planteamiento de Lepori: no siempre se habla de los eclipses, desde luego los solares son más cubiertos, pero sobre todo cuando tocan cacho del país que los trata: un eclipse en el sur del Pacífico pasndo por la Antártida solo es seguido por unos cuantos aficionados. Un eclipse que recorre el centro de Europa, sin embargo, será noticia durante semanas. En cualquier caso, Lepori usó los datos estadounidenses para seguir eclipses y mercados desde el 1929 hasta el 2008 para comprobar varias hipótesis:
    • H1. La ocurrencia de sucesos supersticiosos infaustos (eclipses) ejerce un impacto negativo en la presión compradora en la bolsa. (La gente tiende a comprar menos, y eso suele provocar tendencia a la baja)
    • H2. Cuanto mayor sea la incertidumbre en el mercadod e valores, mayor será la influencia negativa.
    • H3. Cuanto mayor sea la atención del público (los medios) sobre el suceso "negativo", mayor será el efecto negativo en las compras.
    • H4. El mercado se ajusta rápidamente tras ese efecto negativo, crean un contraefecto de mayor presión de compra.
    • H5. Debido al efecto negativo en la presión de compra, los sucesos supersticiosos infaustos reducen el volumen del mercado de valores.

    Es importante hacer notar que en el estudio no se evalúa en ningún momento que realmente haya una influencia del eclipse, solo la creencia de que algo así sucede.

    Les voy a dejar con la incógnita de contar cuáles de las hipótesis quedan confirmadas por los datos. Pero véase que lo que resumían los periódicos y lo que recoge este mes Foreign Policy no es exactamente lo que se entendía de los titulares. Sí, sin embargo, que la superstición y el prejuicio mueven mucho dinero. Bueno, esto por otras razones y de otras formas también.



    2010-03-14 14:11
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    ¿El País Homeopático? - No Siempre
    2010-03-14

    Olvidóse de la grafología, como preveíamos, pero sí ha metido el diente al artículo o publirreportaje de la homeopatía que incluyó el pasado 6 de marzo. La Defensora de los lectores de El País escribe hoy su artículo "Homeopatía, de la creencia a la evidencia". Veamos qué nos cuenta Milagros Pérez Oliva, que bajo el titular declara (y avanza el necesario tono de racionalidad de todo el texto):
    En periodismo médico no cabe equidistancia entre la evidencia científica y las teorías no demostradas. Los productos homeopáticos se aprueban sin estudios de eficacia

    Si me hubieran consultado, habría añadido: y en casi 200 años, la homeopatía ha sido incapaz de demostrar ninguna efectividad por encima del placebo... Leamos qué nos cuenta:
    "Homeopatía, ¿quimera o ciencia?". Así se titulaba el reportaje publicado en la sección de Vida y Artes el pasado 6 de marzo. Aunque el subtítulo marcaba distancias al afirmar que "10.000 médicos en España prescriben productos de esta especialidad, cuestionada por científicos y facultativos", un considerable número de éstos se ha dirigido a la defensora para protestar. Según Manuel Collado, "con un tono de pretendida equidad, rigurosidad y lleno de opiniones expertas", se induce a pensar que la homeopatía es una alternativa médica avalada científicamente, cuando no es así. Seis folios plagados de citas me envía José Manuel Fernández Menéndez, médico, para rebatir un trabajo que "con la apariencia de un informe riguroso, ponderado y ecuánime, y desde una aparente distancia objetiva, da por buenas las más flagrantes falsedades". Por su parte, el catedrático Fernando Cuartero, subdirector del vicerrectorado de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha, me pide que investigue esas falsedades.

    Seamos condescendientes, titular con interrogación o hacer mención en el subtítulo que está cuestionada, no deja de poner en evidencia que el resto del artículo de Garriga se decantaba por pretender que incluso cuestionada o vilipendiada o sin apoyo científico, merecía la pena. Y eso era la mayor falsedad, como decían los críticos citados (que son sólo una fracción de los muchos que escribimos quejándonos). Sigamos:
    Así lo he hecho. He de decirles, en primer lugar, que el autor del reportaje, Josep Garriga, ha trabajado a fondo el tema y se ha documentado extensamente. Si el resultado es criticable, no es desde luego por falta de esfuerzo. "Era consciente de que me metía en un terreno resbaladizo y pantanoso que no deja a nadie indiferente. Por este motivo, no me extrañó el extenso y riquísimo debate que el artículo generó en ELPAIS.com, con más de 600 comentarios a favor y en contra, y las innumerables cartas al director que se han recibido", explica. "Preparé el reportaje durante casi un mes y admito que no conocía nada sobre este tema, pero tenía varias cosas claras. Primera, debía hablar con ambas partes, partidarios y detractores. Segunda, no adoptaría ninguna conclusión, sino que debería ser el lector quien llegara a ella. Y tercera, sólo hablaría con licenciados en medicina especializados en homeopatía".
    Garriga define, precisamente, lo que es mal periodismo en un tema como este, de libro, vamos. Porque resulta curioso -perdónenme, en la era Google es imposible- que uno no llegue rápidamente a textos definitorios sobre la pseudomedicina homeopática, como el estudio y el editorial de The Lancet de 2005. Uno no puede escribir un artículo de homeopatía sin mencionar algo así, o, en los últimos meses, los informes y las conclusiones del parlamento británico, bien claras y desmontando el chiringuito "todo por la pasta" de la venta farmacéutica de las pildoritas de placebo homeopático.

    La tontería esa, tan de facultad de periodismo (todo hay que decirlo) de que no llegaría a una conclusión, dejándole al lector hacer ese trabajo es simplemente ofensivo a la inteligencia. Porque justifica una equidistancia que es completamente injusta. Y ya lo de que sólo habría con "licenciados en medicina especializados en homeopatía"... ¡¡es el sesgo más estúpido de todos!! ¿Qué le va a contar un médico especializado en homeopatía, teniendo en cuenta que la especialización académica está montada desde la creencia en la homeopatía y avalada y subvencionada por los laboratorios que venden esos chuches? Aparte de historiadores de la medicina, pocos médicos se preocupan por esa historia... Sigamos:
    Garriga no está de acuerdo con algunos lectores muy incisivos, "que comparan la homeopatía con la brujería, la quiromancia o la imposición de manos". Y lo argumenta así: "Nada menos que seis universidades españolas de indudable prestigio realizan o han realizado másteres en homeopatía; el Colegio de Médicos de Cataluña tiene una sección sobre homeopatía y la Organización Médico-Colegial (OMC) considera su práctica un acto médico. Y aunque la homeopatía carezca de evidencia científica, la propia Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria la recomienda para nada menos que 30 patologías. Incluso un Nobel de Medicina como Luc Montagnier, a quien entrevisté personalmente en Barcelona, la avala en los términos que cito en el texto".
    Garriga demuestra un buen conocimiento del manual de razonamiento falaz, pero lejos de tenerlo en cuenta para evitar argumentos populistas, recursos a la autoridad y demás, los usa, qué ingenuo, en provecho propio. El que haya seis universidades (son más, por cierto) que tengan formación homeopática sólo es testimono de qué mal están las cosas en la Universidad en cuanto a criterio científico y cuánta pasta sueltan Boiron et al. para conseguir esa presencia. La recomendación de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar es simplemente un recurso a la autoridad, porque ese aval que da a 30 remedios homeopáticos no está basado en una sola pieza de evidencia científica publicada en revistas de referencia. Algo que, ¡joder!, en un mes hasta un periodista "de la línea de enmedio" puede descubrir, o sospechar por la ausencia de datos fetén. Lo de Montaigner, en fin, lo de siempre. Pero como le ha entrevistado... parece más veraz. Pues no, no cuela.
    Garriga sí reconoce un error, que lectores como Manuel García Alonso, Xavier Cugat y Fernando Frías consideran grave, pues ampara la conclusión final del artículo, que es la siguiente: "Pero convenza o no, la homeopatía cuenta cada día con mayor número de adeptos, no sólo entre los pacientes sino entre los médicos. El número de pediatras que optan por estos tratamientos se ha disparado (...) sobre todo por el perfil de seguridad de los medicamentos". El error está en la última frase: "Y sí, son medicamentos, no chuches, según todas las directivas europeas y la Agencia Española del Medicamento. Como tal se venden en las farmacias. 'Efectivamente, estamos hablando de medicamentos con eficacia demostrada en estudios científicos y ensayos, al igual que sucede con los medicamentos convencionales, los alopáticos', comentan representantes de la Agencia Española de Medicamentos. Si no, no estarían en el mercado", concluye el artículo.

    Pues no, no es así, como se ha encargado de aclarar Cristina Avendaño, directora de la citada agencia, en un escrito a EL PAÍS. Ninguno de los productos homeopáticos que se venden en las farmacias españolas ha demostrado eficacia en ensayos clínicos ni estudios científicos acreditados. Estos productos han accedido al mercado por una vía excepcional en la que sólo se les exige pruebas de seguridad y de calidad en la composición. Por eso no se les reconoce indicación terapéutica alguna, pues para ello tendrían que demostrar su eficacia con estudios científicos acreditados.

    Olé Yamato, (ya recomendé hace unos días el estupendo análisis del chanchullo legal de las homeochuches que ha hecho en El fondo del asunto, así que repetimos recomendación. Lean atentamente si son periodistas de la Equidistancia). Y ya puestos, el análisis de Esther Samper en su Medtempus es certero al apuntar las fuentes interesadas de ese discurso que vendía Garriga. El artículo de Cristina Avendaño está en este enlace, y comprendo que la Agencia del Medicamento, conocedora del extraño limbo legal al que quieren meter mano, intente nadar y guardar la ropa (lean a Yamato sobre el tema), dejando para mañana lo que tenían que haber hecho hace años, es decir, regular bien qué es medicamento y qué no, y cómo se atesta la efectividad. Ahí este y anteriores gobiernos han jugado a lavarse las manos esperando a que las directivas europeas llegaran y les aliviaran de la responsabilidad. Mientras tanto, claro, los laboratorios y todo el mercado homeopático ha seguido siempre haciendo presión y colando artículos laudatorios en prensa generalista.

    Un detalle: la defensora reconoce la línea de argumentación que hemos mantenido desde esta pecera y desde las posiciones de ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crìtico (véase la carta que mandó en nuestro nombre Ismael Pérez Fernández), haciendo mención a The Lancet y a las revisiones Cochrane, esto es, a la medicina basada en hechos.
    Un examen de los correos que mantuvo Josep Garriga y el portavoz de la agencia indica que el error estuvo inducido por la forma en que ésta facilitó la información al redactor, pero la consulta de un mayor número de fuentes ajenas a la homeopatía podría tal vez haberlo evitado. Varios lectores lamentan que el artículo no cite el editorial de la revista The Lancet, de agosto de 2005, en el que, tras la revisión de más de 100 artículos científicos, concluye que la homeopatía no ha demostrado ser más efectiva que un placebo. Parecidas conclusiones pueden encontrarse en las revisiones realizadas por la Cochrane Lybrary.

    Victor Luque Martín pregunta en qué fuentes se basa el autor para afirmar que cada vez más médicos prescriben fármacos homeopáticos. El artículo no los aporta. Algunos lectores critican además que se haya dado credibilidad a la teoría de que el agua en la que se diluyen las sustancias activas de la homeopatía conservaría sus propiedades incluso cuando ya no quedara en ella, tras el proceso de dilución, ninguna molécula de las mismas. Y cuestionan que Luc Montagnier, premio Nobel de Medicina, haya podido dar apoyo científico a esa teoría: "De creerle deberíamos tirar a la basura el conocimiento de física y química de los últimos 500 años. Uno esperaría que un descubrimiento tan revolucionario apareciera en la portada de Nature o Science", dice Rodrigo J. Carbajo, del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia.

    Ignacio García-Valino señala que Montagnier no ha publicado semejante teoría en ninguna revista científica acreditada y remite a la página de Science-BasedMedicine -http://www.sciencebasedmedicine.org/?p=2081- para aclarar el entuerto. Allí se dice que Montagnier es coautor de un estudio que nada tiene que ver con la homeopatía y que lo único que indica es que ha observado cierta capacidad de producir ondas electromagnéticas de baja frecuencias en procesos de dilución en agua.
    Temas todos que obvió Garriga al escribir su pieza, por más que resulta muy muy difícil investigar el tema durante un mes y no descubrir una mención a Avogadro y su número enorme. El asunto de Montaigner ya lo habíamos tratado por aquí, con la referencia similar...

    Sigamos, porque ahora Milagros Pérez Oliva (que ya se había demostrado inflexible sobre la forma artera de colar promoción de un medicamento -o una medicina- bajo el disfraz de información periodística) lo borda, con una merecida mención al texto al que antes me refería de ARP-SAPC:
    Más allá de los errores concretos, el artículo presenta un problema de planteamiento general: en periodismo científico no cabe la equidistancia entre teorías demostradas y teorías por demostrar. Lo expresa bien un escrito de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico remitido por Ismael Pérez Fernández: "Bajo la apariencia de un texto periodístico imparcial y objetivo, termina ensalzando la homeopatía como un tratamiento que, en general, funciona aunque no se conozca su modo de actuación (...). Se trata de un patinazo seudocientífico fruto de una falacia periodística muy frecuente en nuestros tiempos, según la cual si una persona dice que la Tierra es redonda y ligeramente achatada por los polos y otra cuadrada y hueca, hay espacio para el debate y todas las opiniones son respetables. El título del artículo podría ser La tierra, ¿esfera o cubo?".
    Habría añadido una mención a la estupenda crítica del Agente Smith (Periodismo muy diluido) por aquello de rescatar de lo mejorcito del movimiento escéptico que se ha escrito al hilo del artículo de Garriga. Pero veamos, que la defensora llega a las conclusiones. Y sería bueno que las aplicaran a "periodistas" de su grupo, que viven precisamente de explotar el mal periodismo, cagarse en la comprobación de veracidad de las afirmaciones y demás malas artes. Y me refiero explícitamente a gente como Iker Jiménez. Ya, como no escribe en El País, no es ministerio de la Defensora, pero les mancha la imagen de la misma manera... Lean:
    Éste es, en mi opinión, el meollo del problema. Para evaluar la veracidad y pertinencia de las teorías sobre las que informa, el periodismo científico necesita aplicar mecanismos de verificación y control de calidad. Los diarios rigurosos suelen adoptar el sistema de validación del que se ha dotado la propia comunidad científica: para dar credibilidad a una teoría, es preciso que haya sido publicada en una revista de prestigio, dotada de un sistema de revisión por pares (peer review).

    Si el periodismo de versiones tiene los desastrosos efectos que vemos en el ámbito de la política, en el de la biomedicina las consecuencias pueden causar graves daños. No cabe la equidistancia entre la ciencia y lo que no lo es. Entre la medicina basada en la evidencia y una disciplina que no ha superado los requisitos de evaluación del método científico, por mucho que el autor del reportaje, los responsables de la sección que lo supervisaron y esta misma defensora conozcamos a mucha personas que, habiéndose sometido a la homeopatía, aseguran haber mejorado de sus dolencias. Una cosa es la percepción y otra la demostración. Y tampoco es lo mismo un catarro que una neumonía.

    Los médicos que la aplican merecen todos los respetos, pero la evidencia científica no es una cuestión de opiniones, y si se busca el rigor científico, no se puede tratar igual a lo que es manifiestamente diferente ni dar la misma autoridad a quien no la ha acreditado en la misma medida.
    Salimos estos días de un congreso sobre comunicación social de la ciencia en donde se habló, precisamente, de esta responsabilidad del periodismo científico (y del periodismo en general) a la hora de transmitir información. Leamos de nuevo, y pongamos en negrita, a ver si se enteran:

    la evidencia científica no es una cuestión de opiniones, y si se busca el rigor científico, no se puede tratar igual a lo que es manifiestamente diferente ni dar la misma autoridad a quien no la ha acreditado en la misma medida.

    Olé Olé y Olé. De la misma forma que no hemos tenido nunca empacho en quejarnos de las barbaridades que cuelan en El País (y en otros diarios, independientemente del grupo editorial al que pertenezcan, un ejercicio fundamental que todos deberían seguir a pie de letra), nos encanta poder suscribir este análisis. Ya era hora de que en El País se dijeran estas frases y se dejaran de templar gaitas con una pseudociencia popular (entre médicos y farmacéuticos también) como es la homeopatía.

    Ojo, esto traerá cola y ya estoy viendo la oleada de cartas de colegios médicos y de todos los facultativos que viven de la homeopatía. No van a tardar. Así que, de la misma forma que antes solicité cartas de protesta al periódico, estaría fenomenal que también enviáramos cartas en defensa de la defensora. Seguiremos atentos, que aúin no han perparado nada en la página de Boiron, ni de Biótica, ni de Praxis. ni de Iberhome, Heel, Homeolab, DHU... en fin, ya saben, esas industrias tan tan preocupadas por la salud y el equilibrio energético de todas y todos.

    Esperen, les dejo que disfruten del domingo. Pero recuerden:

    la evidencia científica no es una cuestión de opiniones, y si se busca el rigor científico, no se puede tratar igual a lo que es manifiestamente diferente ni dar la misma autoridad a quien no la ha acreditado en la misma medida.


    2010-03-14 10:26
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    2010-03-13
    )

    Una Nueva Cultura: Declaración De Pamplona 2010
    2010-03-13

    La transcribo tal cual, y suscribo también tal cual:

    V CONGRESO SOBRE COMUNICACIÓN SOCIAL DE LA CIENCIA
    DECLARACION DE PAMPLONA: UNA NUEVA CULTURA
    Hace once años comenzó, convocado por museos y centros interactivos de la ciencia, planetarios, instituciones de la investigación científica, universidades y administraciones públicas, un proceso de análisis y reivindicación del papel de la ciencia en nuestra cultura, de la necesidad y la oportunidad de la comunicación científica. En Granada, la declaración que partió de esa primera reunión expresaba que

    La información científica es una fecundísima semilla para el desarrollo social, económico y político de los pueblos. La complicidad entre los científicos y el resto de los ciudadanos es una excepcional celebración de la democracia. Pero, además, esa nueva cultura contribuiría a frenar las supercherías disfrazadas de ciencia, aumentaría la capacidad crítica de los ciudadanos, derribaría miedos y supersticiones, haría a los seres humanos más libres y más audaces.

    Respondiendo a esa necesidad de estar informados y poder así tomar decisiones sobre nuestro futuro basados en la racionalidad y la ciencia, en estos años, se ha ido consolidando y ampliando la red de museos y centros de divulgación, con un museo nacional pujante, con nuevas unidades y agencias de comunicación científica y ampliando la oferta de formación e investigación universitarias; se están estableciendo más iniciativas que van de lo local a lo nacional, como las Semanas de la Ciencia y las celebraciones de años internacionales; ahora constatamos que la comunicación científica está escrita e inscrita en las obligaciones del Estado.

    La nueva Ley de Ciencia que hoy se aprueba en el Consejo de Ministros plantea importantes oportunidades, y marca a todos los actores del sistema de ciencia la necesidad de seguir apostando por la comunicación como uno de los agentes de cambio y desarrollo social y cultural. Para conseguirlo, seguimos necesitando una mayor implicación de los poderes públicos.

    Defendemos una nueva cultura, integradora y transformadora en todos los órdenes: la interacción con el público, el papel de los medios y las nuevas tecnologías de la información, la necesidad de la innovación con criterios científicos, la defensa de una educación realmente activa en la promoción de esa cultura científica y la apertura de nuevos espacios y redes de cooperación, asuntos que han sido objeto de debate en esta quinta edición del Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia.

    Queremos además invitar a la ciudadanía para que utilice estos medios con los que la ciencia, la tecnología y la innovación se hacen públicas y participativas. Los tiempos de crisis siempre han sido el momento de analizar cómo avanzar hacia el futuro, con la creación de nuevos modelos de desarrollo. Desde el mundo de la comunicación de la ciencia ofrecemos nuestro compromiso en este reto: una nueva cultura en la que todos somos necesarios.

    Fechado en Pamplona-Iruña, 4 Idus de Marzo de 2010

    [csc5 ] [v congreso sobre comunicacion social de la ciencia de pamplona]

    (En la propia web del congreso y sus debates se encuentra el texto y toda la información sobre la cultura científica: www.unanuevacultura.es)

    2010-03-13 20:19
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    2010-03-12
    )

    Con Ciencia
    2010-03-12

    Esta mañana el aire frío parecía un poco más frío castellano, el invierno más invierno, y el Mochuelo pareció trepar una tapia cuando la gente del Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia vino al Planetario, y allí leímos aquello del cielo alto y tachonado de estrellas que escribió el recién muerto Miguel Delibes en "El camino". Miramos al cielo, y nos acordamos de él.

    Son cosas que han pasado en este congreso, que saludé el miércoles desde El País, que amablemente me cedió su tribuna para contar algunas cosas que nos rondaban la cabeza cuando pensamos en montar lo de unaNUEVACULTURA.es. A lo que íbamos, lo de El País:
    TRIBUNA: JAVIER ARMENTIA

    Una nueva cultura... con ciencia


    El V Congreso de Comunicación Social de la Ciencia, en Pamplona, propone que la ciencia sea parte del debate social, con vocación de aportar ayuda a las soluciones y al progreso para el futuro

    El 27 de septiembre de 1980 la televisión pública estadounidense comenzaba a emitir una serie titulada Cosmos, un documental dirigido y presentado por un astrofísico (Carl Sagan) relativamente conocido en EE UU por su labor divulgativa. A lo largo de 13 semanas, todo un trimestre, la serie de la PBS fue calando en la audiencia, con un montaje visual lleno de creaciones digitales (no tan habituales como lo son ahora, cuando no entendemos una información sin sus modelos 3D, animaciones y demás), pero también con abundantes imágenes a lo largo del mundo, incluyendo una reconstrucción de la Biblioteca de Alejandría que sirvió, de hecho, para impulsar el proyecto de la Nueva Biblioteca; también con la música de Vangelis y, sobre todo, con la enorme capacidad de Sagan de hablar de historia, de política, de arte... y seguir hablando de ciencia. Vista posteriormente en más de 60 países, sigue siendo una de las series más famosas de la historia de la televisión, pero sobre todo es casi el único hito de la divulgación en medios de comunicación de masas de una ciencia básica.

    Han pasado tres decenios y, tras el Año Internacional de la Astronomía -y aun reconociendo la gran capacidad del cosmos para generar noticias de interés que sean recogidas por los medios- o después también del gran Año Darwin -una celebración tan necesaria en un mundo en el que en muchos países la idea de la evolución sigue estando proscrita- la ciencia sigue sin conseguir acceder a la consideración de los programadores de las cadenas, salvo para los rellenos de tinte cultural o para ocupar mínimamente poco más de un 2% de los espacios informativos.

    Sin embargo, como se comprueba cada dos años en las encuestas sobre percepción pública de la ciencia que elabora la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), los temas de la ciencia despiertan interés, un poco de admiración apabullada por el desconocimiento, con una importante dosis de sospecha o temor de las consecuencias y de las directrices que mueven esos complejos entramados de investigación y desarrollo. En el panorama reciente hemos de añadir, además, la situación de crisis económica, en la que una de las jaculatorias más repetidas por todos los expertos incluye que sólo de la mano del desarrollo científico y tecnológico se podrá avanzar hacia nuevos modelos de progreso. Paradójicamente, las mismas voces que anuncian esta apuesta apresuran recortes en el gasto para mantener un sistema de ciencia que, aunque todo el mundo reconoce obsoleto e imperfecto en un país como el nuestro, en el que se sigue por debajo de la media de inversión (por más que haya existido un significativo cambio en los últimos gobiernos), es el único que puede realmente renovarse y seguir avanzando.

    Hace poco, importantes colectivos de investigadores han reclamado en una manifestación en Madrid (6 de marzo) que "investigar es invertir en futuro", con la exigencia al Gobierno de que el borrador de la nueva Ley de la Ciencia sea un verdadero motor y no papel mojado. Hace casi tres decenios, en los ochenta de Cosmos, la primera gran Ley de la Ciencia consiguió comenzar a cambiar la situación, pero quedaron demasiadas tareas pendientes y el mundo ha cambiado ya tanto que lo que se previó como futuro pasó hace años ya, quedando a menudo aparcadas las reformas para un indefinido futuro que nunca llega del todo.

    Seguimos gastando en ciencia menos de la mitad que los países europeos más avanzados, pero sabemos que es necesario revolucionar el sistema de ciencia, con la colaboración de todos los agentes y creando políticas científicas que involucren el sector empresarial,con transparencia por un lado y eficiencia por todos los demás.

    Si añadimos al explosivo cóctel una información sobre todos estos temas que es unas veces puramente anecdótica, otras interesadamente deudora de lo comercial o lo político y, en general, demasiado breve y superficial, sin análisis de fondo y sin tiempo para poder disponer de datos independientes, con el colmo de colarse de vez en cuando lo que simplemente es milagrería o pseudociencia, no deberíamos extrañarnos de que para el gran público la única ciencia de interés sea la que desgranan los informativos meteorológicos, en un país donde sólo ellos superan en audiencia al resto de la programación televisiva (con la rendida pleitesía, claro está, al sacrosanto fútbol).

    Desde 1999, científicos, periodistas, divulgadores, museístas y otros profesionales relacionados con el mundo de la comunicación de la ciencia y la tecnología intentan aportar nuevos modos, nuevas voces y, sobre todo, incorporar elementos de debate en un tiempo en el que precisamente esas claves quedan ocultas por desconocidas. Los congresos sobre comunicación social de la ciencia, que nacieron entonces de la mano del Parque de las Ciencias de Granada, han ido pasando por el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia, los Museos Científicos Coruñeses y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid.

    Ahora, en su quinta convocatoria, el congreso llega a Pamplona de la mano del Planetario y del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, coincidiendo con un aniversario que cambió el mundo de la comunicación de la ciencia, pero también el mundo entero si contamos el efecto que tuvo en la sociedad renacentista, hace 400 años: la publicación del libro El noticiero sideral, que contaba las observaciones con el telescopio del patricio florentino Galileo Galilei.

    Se propone en el congreso una nueva cultura, en la que la ciencia sea parte del debate, exponiéndose también en prime time y en los foros públicos, con vocación de aportar ayuda a las soluciones y al progreso para el futuro. En Pamplona, en Navarra, se intenta avanzar de la mano de las instituciones en ese sentido, con nuevos centros de investigación, con más comunicación científica. Pero nos contentamos con saber que seguimos dando pasos hacia adelante. Y esperamos que nos acompañen cada día más gentes, porque uno no puede dar noticias del mundo si no nos interesa ese mundo que sigue por descubrir.

    2010-03-12 23:37
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    Dos Años y Dos Días
    2010-03-12

    Con esto de andar de un lado a otro con el V Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia (unaNUEVACULTURA.es) se me pasó comentar que el miércoles 10 cumplía ya 2 años desde que dejé de fumar. Más de 29.000 cigarrillos que no fumé y casi 4.000 euros que no gasté en paquetes de tabajo. También muchísimos ratos que deseé -y sigo deseando- fumar.

    Anteayer el Lynx pardina me decía que me veía mejor, sobre todo porque ya no lloraba tanto con lo de dejar de fumar. Ya le expliqué que era porque estaba demasiado ocupado para quejarme. Pero que no se preocupara. Así que esta entrada melancólica y un poco autodestructiva recordando que hace dos años y dos días cambió mi vida se la dedico a él.

    En efecto, sigo con unas ganas enormes de fumar. Qué le vamos a hacer. asumo que seguiré sin fumar pero echándolo de menos.

    2010-03-12 01:03
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    2010-03-09
    )

    Cuatro Siglos También
    2010-03-09

    Hoy mismo se celebran en Logroño los 400 años del Auto de Fe de Logroño, el conocido proceso a las cuarenta brujas de Zugarramurdi . Mientras en Padua el patricio florentino Galileo Galilei andaba por la imprenta para que su "Noticiero sidéreo" estuviera listo, se daba cumplimiento al auto de los inquisidores apostólicos don Alonso de Becerra Holguin, el licenciado Juan Valle Alvarado y el licenciado Alonso de Salazar y Frías, quemando en la plaza pública de Logroño a doce mujeres un 6 de noviembre de 1610.

    El recuerdo de ese auto se celebra hoy en Logroño y por Zugarramurdi, donde el tema brujeril se ha convertido en uno de los atractivos turísticos, por cierto, con un criterio un tanto esoterista, porque está el extraño pensamiento de que realmente lo que hicieron aquellas personas tenía una realidad más allá de la realidad. No se dan cuenta de que lo más terrible era la persecución de cualquier cosa que se moviera sin el marchamo y el control del dogma.

    He visto estos días la estupenda "Los hombres que miraban fijamente a las cabras", en la que se parodia la llamada guerra psíquica con muy buen tino, pero lo cierto es que la película podría haber funcionado en su parte humorística pero sobre todo en su parte de crítica social igual (o mejor) sin uno solo de los pretendidos fenómenos paranormales que presenta. Y eso es lo importante: la creencia en que es posible la visión remota se ha mantenido siempre sin una sola prueba de calidad. El creer que las ondas mentales pueden doblegar al enemigo (o matar una cabra) se sostiene per se, y no hace falta que nunca nadie haya matado a una cabra mirándole fíjamente a los ojos.

    Pasa lo mismo con las brujas y gran parte del funcionamiento de esa inquisición que supuso el cierre completo del círculo que pretendió la iglesia católica de hacerse con el poder y ser el poder y el pensamiento único (y por el que suspiran aún los manifestantes antiabortistas, por más que sean cada vez menos son siempre demasiados). No hace falta que nadie volara, ni que se pudiera convocar al maligno como Cabrón del prado, en esos akelarres tan fantásticamente recobrados para la imaginación. Por supuesto, había curanderismo, liturgias populares, un saber y un imaginar popular, tradiciones y demás y en cualquier caso, había esa enfermiza obsesión de los inquisidores, que les llevaba a preguntar (como narraba Julio Caro Baroja) cosas como las siguientes:
    Si tenian maridos, o mugeres, padres o madres, parientes y criados y si dormian en un mesmo aposento y si las hechavan menos alguna vez o vezes o que es la causa porque no las hechavan menos o si alguno de los susodichos las han reñido por esto. [...]
    Si y van vestidas o desnudas y donde dexavan los vestidos y si los hallavan en la misma parte donde, o, en otra. [...]
    Si tenian por cierto que ban corporalmente a las dichas juntas o si con el dicho unguento se adormiesen y se les imprimen las dichas cosas en la imaginacion o fantasia.[...]
    Comenta Caro Baroja que para ese comienzo del XVII los inquisidores en procesos de brujería no solían creer en la realidad de esas fiestas, vuelos y comuniones y coyundas antinatura, que posiblemente lo malo de las de Zugarramurdi fue encontrarse con unos que sí creían en la realidad literal de todo ello. Y así acabaron.

    En cualquier caso, 400 años. Qué tiempos terribles aquellos. El cronista del proceso, Juan de Mongastón, lo resumía así:
    «Este Auto de Fe es de las cosas más notables que se han visto en muchos años, porque a él concurrió gran multitud de gente de todas partes de España y de otros reinos; y sábado 6 días del mes de noviembre se comenzó el Auto con una muy lucida y devotísima procesión en que iban, lo primero, siguiendo un rico pendón de la cofradía del Santo Oficio hasta mil familiares, comisarios y notarios de él, muy lucidos y bien puestos, todos con sus pendientes de oro y cruces en los pechos. Después iban gran multitud de religiosos de las Ordenes de Santo Domingo, San Francisco, la Merced, la Santísima Trinidad y la Compañía de Jesús, de los cuales hay conventos en la dicha ciudad; y para ver el dicho Auto, de todos los monasterios de la comarca había acudido tanta multitud de religiosos, que vino a ser tan célebre y devota esta procesión como jamás se ha visto. Al cabo de ella iba la Santa Cruz verde, insignia de la Inquisición, que la llevaba en hombros el guardián de San Francisco, que es calificador del Santo Oficio, y delante iba la música de cantores y ministriles y cerraban la procesión dos dignidades de la Iglesia colegial y el alguacil del Santo Oficio con su vara, y otros comisarios y personas graves, ministros del Santo Oficio, que todos en muy buen orden llevaron a plantar la Santa Cruz en lo más alto de un gran cadalso de ochenta y cuatro pies en largo y otros tantos en ancho, que estaba prevenido para el Auto, y con vistosos faroles y familiares de guarda, estuvo toda la noche, hasta que el día siguiente, luego que amaneció, salieron de la Inquisición».


    2010-03-09 08:53
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    Avatares De Ciencia...
    2010-03-09

    Un juego de palabras. Con eso de los Oscar, en la bitácora de El Mundo (por cierto, COSMOS, como las otras bitácoras, cuentan con un nuevo diseño, a ver si me prodigo más por allá) hablé, cómo no, del cuento de los pitufos pandoreños:
    La Ciencia en los Oscar
    07 MAR 2010 21:18

    "Avatar", una de las películas más vistas de la historia del cine, es un cuento de ciencia ficción, un género considerado a menudo minoritario pero que en algunos casos se convierte, de la mano de Hollywood, en todo un éxito de taquilla, y esta noche será sin duda una de las protagonistas de la ceremonia de los Oscar. No suele, sin embargo, ser a la vez un éxito científico, aunque nadie duda de que James Cameron tuvo mucho asesoramiento para crear un universo, cuando menos, plausible.

    Basta consultar en cualquier buscador "ciencia en avatar" para encontrar numerosas apreciaciones del asunto, y algunas de bloggers bien conocidos en la divulgación científica española, como Wis_Alien (Wis Physics) y como Sergio L. Palacios (Física en la Ciencia Ficción, una bitácora precisamente dedicada a explorar la ciencia ficción y a hablar de física usándola). Los dos, así como otros autores que he leído, han encontrado que la ciencia está bien tratada en esta película de éxito (en el resto del mundo también pasa, como vemos, por ejemplo en los comentario sobre el tema en Space.com o Popular Mechanics).
    [sigue]

    2010-03-09 00:35
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    2010-03-08
    )

    Con Ciencia
    2010-03-08

    DIARIO DE NOTICIAS - MILENIO
    Lunes, 8 de marzo de 2010


    Contaban los romanos el tiempo de los meses centrándolos el día 15 de marzo, mayo, julio u octubre o el 13 del resto de los meses. Llamaban idus a esos días y lo consideraban dichosos (bueno, Julio Cesar, que fue asesinado en los idus de marzo del año 44 a.E. no sería tan partidario). Las tradiciones romanas supieron conservarse tan bien como su concepto de la equidad y el derecho, y como su fontanería. Milenio y medio años después, en los escritos formales y cultos, que se seguían haciendo en latín, todavía permanecía la costumbre de usar la fecha refiriéndose al idus del mes. Así hace Galileo Galilei, justo en el cuarto día antes de los idus de marzo de 1610 data su “Noticiero sidéreo”, el libro en el que recoge las observaciones astronómicas que cambian radicalmente el mundo, convirtiéndole en el primer científico realmente famoso y popular, trayendo la ciencia a la gente y además despertando con esos nuevos conocimientos el debate teológico y político. Celebramos esta semana cuatro siglos de esta publicación, y tomamos esta celebración como una de las excusas para hablar de ciencia en Pamplona. De miércoles a viernes vamos a intentar recordar que hay una nueva cultura, a la que pertenecía sin duda Galileo, pero que también es la nuestra, en la que ciencia y tecnología son parte consustancial. No queremos olvidar la capacidad transformadora del conocimiento, cómo nuestras sociedades modernas son herederas de una liberación social que sólo ha podido venir de la mano de un progreso científico. Puede que dentro de milenio y medio más nuestra civilización sea vista como poco más que unos fontaneros expertos que supieron hacer algunas cosas para el futuro. La ciencia será algo de eso, las tecnologías que también nos asustan y ante las que no podemos simplemente escondernos como lo hicimos la primera vez que nos asaltó un rayo cerca, son parte de un legado que, paradójicamente, seguimos pensando que es algo exclusivo de unas élites bastante poco valoradas.

    La ciencia tiene que ser de todas las personas. Y para todos ofrecer retos, soluciones y propuestas. En el Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia que celebraremos de miércoles a viernes intentaremos llegar a ese tiempo propicio de los idus con ciencia en nuestra cultura. Están invitados.

    2010-03-08 08:29
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    2010-03-07
    )

    La Ley Del Ombudsman: Libido y Grafología
    2010-03-07

    Ya no se usa porque fueron al más lógico (y castellano) título de "defensor del lector", pero recuerdo que cuando crearon ese puesto en El País utilizaron el término habitual de la prensa en inglés. Y el chiste fue rápido, porque la gente traducía en plan españacañí y de "ombudsman" pasaba a "hombre embudo". Y los embudos, ya se saben, tienen un lado en el que cabe todo y otro por el que mucho menos, y en la valoración de lo qe abarca uno u otro lado está el origen de eso de la ley del embudo (que a veces se refraneaba acabándolo para mí lo ancho, para tí lo agudo).

    Sirva como desvarío inicial y es que incluso a mí me cansa tener que estar hablando tan a menudo de un medio en concreto, pero es que, ya ven, El País vuelve hoy a las andanadas. (Digo, las andadas... jejeje). ¿Recuerdan lo de El País Grafológico de hace un par de semanas? Mucha gente escribimos a la Defensora del Lector expresando nuestra enorme decepción e importante cabreo ante el reportaje ese en el que unos grafólogos afirmaban cosas obvias sobre algunos dictadores, presuntamente basándose en su escritura. Por supuesto, en el artículo no se levantaba ni la más mínima sospecha ante una práctica que, por el contrario, no es sino pseudociencia de las de definición del término. Cabía pensar, qué ingenuidad, que Milagros Pérez Oliva dijera algo, al menos un acuse de recibo...

    ... pero era mucho pedir, por lo que se ve (domingo 7 de marzo de 2010: "Por la pendiente resbaladiza de los tópicos" ). Porque sí hay una mención hoy al artículo grafológico, pero no por el sesgo pro-grafológico, sino porque según la defensora, había algo terrible e indigno en el artículo, pero no tenía nada que ver con la grafología y sí con la ortografía. Lean:
    Hay errores tan clamorosos que brillan con luces de neón. Lívidos y horrorizados debieron quedarse muchos lectores al adentrarse en el reportaje "La escritura del horror", publicado en El País Semanal. En la presentación se decía "De Hitler a Stalin. De Franco a Pinochet. Sufrían complejo de inferioridad, problemas con la lívido, delirios de grandeza?" Para Anna Boluda, "eso no es una simple falta de ortografía, ¡es un atentado a la vista! ¿Acaso no se lee nadie, además del autor, los textos antes de publicarlos?", pregunta. "Llevo observando alarmado en los últimos tiempos que en EL PAÍS cada vez se cometen más incorrecciones y faltas de ortografía", abunda Rafael García Pérez, desde A Coruña. "¿Es que han eliminado los correctores?" El profesor Fernando Inglés teme que "La escritura del horror" sea "una premonición respecto al futuro de la ortografía de su/nuestro periódico". La Defensora también cree que algo debe hacerse, y rápido, al respecto.

    Pues miren, ahí coincidimos con la portadora del embudo de El País: algo debe hacerse, y rápido, cuando en un artículo lleno de falsedades, errores y barbaridades sin sentido lo único que preocupa es que confundan libido con lívido. Pues que bien.

    Me malicio que como es poco habitual que un defensor del lector repita una crítica a un artículo dos veces (demasiados temas, demasiados lectores, dicen) con la excusa de la errata inculta consigue obviar el tema de fondo, más preocupante que la incapacidad de un redactor de escribir sin faltas de ortografía, como es la permisividad ante las pseudociencias que tiene este periódico. Como los otros, claro...

    2010-03-07 10:52
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