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  • Inicio > Historias > Nuestra Casandra En El Espacio...
    2002-02-13
    )

    Nuestra Casandra En El Espacio...
    2002-02-13


    (publicado en Territorios, El Correo el miércoles 13 de febrero de 2002)

    Casandra, princesa de Troya, hija de Príamo, recibió de Apolo el don de la profecía. Casandra fue, también, uno de los nombres de trabajo que recibió un ambicioso proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA): un satélite de observación y análisis del estado de nuestro planeta, que permitiría pronosticar la evolución de cuestiones ambientales tan fundamentales como la deforestación, la producción de gases de efecto invernadero, el calentamiento global o el aumento del nivel de los mares. Cabe pensar que, dado que el castigo divino de Casandra fue que nadie creería sus predicciones, los responsables de la ESA optaron por no llevar adelante esta sugerencia de nombre. Así, el proyecto que nació en 1988 como �Plataforma Polar� se convirtió finalmente en Envisat, y el día 1 de marzo va a subir finalmente al espacio, marcando una nueva era en la observación espacial de la Tierra.

    Este laboratorio espacial, con un coste de 2.300 millones de euros, es también el mayor construido en Europa, con un tamaño similar a un contenedor de camión y un peso de 8 toneladas. Será lanzado desde la estación de Kourou, en Guyana, usando un cohete Ariane-5. Una vez en órbita, a 800 km por encima de la superficie terrestre, desplegará sus paneles solares que le proporcionan 6.6 kilovatios de potencia, comenzando a utilizar los diferentes detectores de que está dotado para monitorizar el �estado de la Tierra� en una multitud de variables: desde la evolución de las praderas de algas del Mediterráneo al avance o retroceso de los glaciares, pasando por mediciones de la capa de ozono, de la temperatura y las corrientes marinas, o, gracias a su gran resolución espacial, controlar desde los incendios en un bosque amazónico a una avalancha de barro en Italia, o detectar pozos de agua en el Sahara.

    Cada día, realizando unas 14 órbitas en torno a nuestro planeta, Envisat va a generar unos quinientos gigabytes de información, que serán transmitidos a la estación receptora, en Kiruna, al norte de Suecia. Como el satélite no está sobre la estación más que durante una parte de su órbita, parte de los datos se enlazan a través del satélite de telecomunicaciones europeo Artemis, que se sitúa en órbita geoestacionaria a unos 36.000 km de la superficie terrestre. Estos datos van a dar trabajo directamente a más de seiscientos científicos que analizarán en tiempo real las imágenes y las mediciones: cada tres días se actualizará un mapa completo del planeta mostrando la temperatura, las emisiones y pérdidas de gases como el dióxido de carbono o el vapor de agua.

    Envisat dispone de diez instrumentos diferentes, que permiten escanear y obtener imágenes y mapas no solamente con resolución espacial sobre la superficie terrestre sino también con resolución en altura, permitiendo conocer la distribución de los diferentes gases en la atmósfera terrestre. De esta manera, no sólo se puede detectar y analizar el efecto que un incendio forestal tiene en la zona cercana, sino pronosticar la evolución del mismo, o cuantificar los efectos que tienen los gases, cenizas y polvo que se desplazan por su causa.

    Gracias a la monitorización constante de nuestro planeta, Envisat va a poder analizar en detalle cualquier cambio, por pequeño que sea. Por ejemplo, detectar con una precisión de milímetros cómo se hunden terrenos como los de la isla de Venecia o cómo evoluciona el espesor de hielo en la Antártida. Para ello, Envisat no sólo recoge imágenes, sino que está mandando señales radar cuyo reflejo analiza. Estos radares de apertura sintética permiten detectar pequeñas variaciones en las corrientes marinas, alteraciones relacionadas con la presencia de bancos de plancton o manchas de aceite liberadas por los barcos. Para ello, el control de la posición del satélite es fundamental: su órbita es recalculada en tiempo real y mantenida de forma estable por los cincuenta ordenadores diferentes con que cuenta la misma nave. Además, desde tierra, se mantendrán todos los parámetros de manera que se aseguren por lo menos 10 años de funcionamiento ininterrumpido.

    Los datos de Envisat van a permitir realizar modelos más completos de la manera en que nuestro planeta �vive�, y sobre todo, el efecto que la actividad humana tiene en el clima y en el ambiente en general. Recibidos en Kiruna, se transmiten por líneas de alta velocidad al centro de procesamiento de datos en Frascatti (Italia, cerca de Roma). De ahí se distribuyen a otros seis centros de almacenamiento y análisis en Inglaterra, Alemania, Francia, Suecia, Italia y España. Los responsables del proyecto aseguran de esta manera que los datos llegan a todos los participantes en igualdad de condiciones, además que se facilita el acceso a los mismos y sobre todo su archivo. Algo que no deja de ser complejo si pensamos que a lo largo de su vida útil, el satélite generará aproximadamente un Petabyte de información (es decir, mil billones de bytes, equivalentes a la capacidad de un millón de ordenadores personales corrientes). Las instituciones participantes pagarán esta información �a precio de coste�, aunque los productos más elaborados que se realicen a partir de los datos tendrán precios diferentes: Envisat se convierte no solamente en una herramienta científica, sino que pretende ser la semilla de toda una serie de aprovechamientos económicos relacionados con la prospectiva ambiental. Para ello se han creado dos consorcios empresariales que comercializarán los mapas y los pronósticos.

    Las diferentes mediciones que se hacen actualmente sobre el estado del planeta, el calentamiento global, la capa de ozono van a disponer a partir de ahora de una herramienta más poderosa, que también servirá en el análisis y prevención de catástrofes o en los pronósticos meteorológicos en escalas globales y locales. Esta nueva Casandra en el espacio no hará sus predicciones por don divino, sino de la mano de la ciencia. Esperemos que sus avisos sean tenidos en cuenta por todos.


    Decisiones Políticas Por Satélite
    Los protocolos de Kyoto establecen cuotas de emisión de gases de efecto invernadero y también mecanismos por los cuales descontar de esas cuotas las labores que cada país realice para eliminar estos gases (los llamados �sumideros�). ¿Cómo se controlará el cumplimiento de los acuerdos? Envisat es la primera herramienta que permitirá cotejar los datos aportados por los países con las mediciones directas de esos gases. Igualmente, se va a conseguir conocer el efecto real de sumideros como los bosques o los océanos. Son dos ejemplos en los que los datos proporcionados por Envisat van a ser necesarios para las negociaciones y decisiones políticas en el tema ambiental. La ESA apunta otros campos: se ha avanzado mucho en retirar de uso los CFCs (compuestos clorofluorocarbonados, responsables de la destrucción de la capa de ozono), pero su efecto aún permanecerá. Es necesario conocer esa evolución día a día, pero además es importante saber si los gases con que se han sustituido son realmente inocuos. Políticas agrarias, ganaderas o pesqueras llegan a tener importantes efectos ambientales. Con Envisat se pretende poder controlarlas adecuadamente, pero sobre todo, poder adelantarse al tiempo para conocerlos antes de que causen nuevos problemas a nuestro planeta.

    Más información en el sitio web de Envisat

    2002-02-13 01:48
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