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  • Inicio > Historias > El Cielo De Colón
    2004-01-09
    )

    El Cielo De Colón
    2004-01-09


    Nota: la revista leer publicó en su número de diciembre de 2003 un amplio reportaje del periodista (y buen amigo) Pedro Cáceres sobre los 500 años del último viaje de Colón: "Hernando Colón. Un náufrago del Renacimiento". Tuvo el detalle de pedirme un texto sobre el Colón astrónomo, un tema del que poco sé, pero en el que me he visto metido por mis andanzas en la Ruta Quetzal BBVA. Así que recogí datos de unos lados y otros, le robé el título al magnífico libro de José Luis Comellas sobre el tema, e hice mi pequeña contribución en el especial, junto con otros amigos y periodistas que también he conocido en la ruta. Pego ahora el texto, como siempre, a título de inventario de escritos de este ElPez.

    En su diario (1) del cuarto viaje colombino, Hernando Colón dedica el capítulo CIII a relatar "de lo que hizo el Almirante después que los rebeldes partieron a la Española, y de su ingenio para valerse de un eclipse". Corría el año de 1504, y el 29 de febrero había un eclipse de Luna del que Colón sabía gracias a las tablas astronómicas que llevaba. Colón se encontraba en Jamaica en condiciones nada halagüeñas, enfermo de gota, sin alimentos para sus hombres y además tras haber sido abandonado por el conjurado Porras y otros cuarenta y siete más. Para convencer a los indios de que siguieran proporcionándoles víveres, empleó un artero truco: anunciarles que si no le hacían caso iban a usar el poder de su Dios para enviarles "una grandísima hambre y peste". Una señal anunciaría además la cólera divina, "que estuviesen aquella noche con gran atención al salir la luna, y la verían aparecer llena de ira, inflamada, denotando el mal que quería Dios enviarles".

    Al comenzar el eclipse, del que los indios nada sabían, la luna llena se introdujo en la sombra de la Tierra, con lo que a los indios "les causó tan enorme asombro y miedo, que con fuertes alaridos y gritos iban corriendo, de todas partes, a los navíos, cargados de vituallas, suplicando al Almirante rogase a Dios con fervor para que no ejecutase su ira contra ellos". Colón, cuenta su hijo Hernando, se retiró a hablar con Dios, dejando así que pasara el tiempo del eclipse, el suficiente para que el plenilunio volviera a brillar.

    Longitud y Latitud
    Se trata realmente de una leyenda que, por repetida una y otra vez, se toma por cierta, aunque el propio Almirante nunca la contó. Posiblemente una fabricación ad hoc para ilustrar en el relato los conocimientos astronómicos del descubridor de América. Porque realmente Colón sí observó el eclipse y lo usó, como había hecho en el segundo viaje con otro eclipse de Luna, el del 14 de septiembre de 1494, para hacer un cálculo de la longitud a la que se encontraban las Indias. Conseguir conocer en qué punto de la Tierra se encuentra uno nos parece hoy algo relativamente trivial: basta con usar un mapa, o disponer de un sistema GPS para colocarnos con precisión en un momento. Pero en el siglo XV la cosa no era tan sencilla, y no sólo porque no se hubiera realizado todavía una cartografía adecuada de esos territorios caribeños.

    El cálculo de la latitud (cuánto al norte o al sur del Ecuador se encuentra un observador) es una tarea astronómica bien conocida desde la antigüedad: observando, por ejemplo, la altura sobre el horizonte de la estrella polar, o bien midiendo los tránsitos sobre el meridiano de objetos celestes (el mismo Sol, estrellas brillantes que aparecían en las tablas astronómicas), un navegador con conocimientos de astronomía podía obtener esta coordenada con cierta precisión, aunque no era tarea sencilla, especialmente cuando uno está en un barco que no para de moverse. En los diarios colombinos se comprueban numerosos errores debidos a la dificultad práctica de realizar las observaciones astronómicas.

    Para ello se usaban además instrumentos astronómicos como astrolabios (calculadores astronómicos ya descritos por Tolomeo en el siglo II dC, pero que volvieron a Europa a través del conocimiento musulmán, con importantes desarrollos españoles, como la Azafea, construida por Azarquiel, astrónomo andalusí del siglo XI). También disponía de relojes de sol, relojes nocturnos (nocturlabios), compases (brújulas) e instrumentos de medida angular como el cuadrante, la ballestilla o el trinquete. Igualmente, mediante ampolletas, es decir, relojes de arena, de diversa duración temporal, se podía mantener aproximadamente la hora en el puerto de salida, como referencia.

    Este dato era fundamental a la hora de conocer la otra coordenada, la longitud, que indica cuánto al este u oeste de un punto dado nos encontramos. Si uno consiguiera mantener la hora precisa que sigue siendo en el puerto de salida y realiza una observación de cuándo es, en el punto en que nos encontramos, el mediodía solar, se puede, computando la diferencia entre el reloj y la hora local, conocer cuántas horas de retraso (en el caso de estar al Oeste) o de adelanto (si es al Este), que es precisamente una medida de la longitud. Pero hasta el siglo XVIII, con los cronómetros del inglés John Harrison, no se dispuso de sistemas que permitieran mantener la hora del puerto de salida de manera precisa.

    Una alternativa era obtener la longitud observando algún fenómeno celeste, por ejemplo, un eclipse. En las tablas astronómicas de la época de Colón aparecían esos fenómenos. Dos eran las tablas más usadas: las efemérides de Regiomontano y el Almanaque de Abraham Zacuto. Posiblemente Colón estaba más familiarizado con las primeras, editadas en 1470, que utilizaban la hora local de Nuremberg: sus cálculos de longitud eran erróneos si los ponemos en relación al puerto de Palos, o a al Hierro, pero se corrigen relativamente (según estudia José Luis Comellas en su libro "El cielo de Colón"(2) ) si pensamos en que se está refiriendo a longitudes desde Nuremberg. Por otro lado, el almanaque de Zacuto no se tradujo del hebreo (Zacuto era un judío de Salamanca) al latín hasta 1496. Estos errores, por otro lado, permitían a Colón seguir afirmando haber llegado mucho más al Oeste (a Cipango) de lo que realmente había recorrido...

    Colón astrónomo
    A lo largo de más de quinientos años, muchos historiadores navales han considerado la cuestión de si Cristóbal Colón era o no un experto en navegación astronómica. A partir de los datos de sus diarios, sabemos que conocía las técnicas habituales que habían desarrollado, principalmente, los navegantes portugueses. Su amigo, Andrés Bernáldez, lo describe como una persona con ingenio y destreza más que con formación formal. El mismo Colón dice en una carta a los Reyes Católicos, que se le acusará "de no docto en letras, de lego marinero, de hombre mundanal". Una tradición histórica británica y estadounidense muy extendida en los últimos cuarenta años ha pretendido dar una visión de Colón como un navegante avezado, pero poco ducho en astronomía. Los cálculos de navegación los haría más a partir del cálculo diario de cuánto se recorría y qué rumbo se llevaba que mediante la observación astronómica.

    Sin embargo, parece claro que las laboras de observación astronómica eran tarea cotidiana para el Almirante. Posiblemente no tanto porque tuviera un bagaje teórico importante, sino porque tenía un conocimiento eminentemente práctico. Ello explica que pudiera darse cuenta de que había fenómenos que no se correspondían con lo que aparecía en las tablas, como detalla él mismo en las observaciones que hace de la estrella polar.

    En la actualidad, Polaris, Alfa Ursa Minoris, está sólo a medio grado del polo norte celeste; en época de Colón estaba más separada, de manera que su movimiento circular a lo largo de la noche era más perceptible a simple vista. Este movimiento, realmente, provoca que los nocturlabios se adelanten o retrasen según la época del año, a lo largo de la noche, y es Colón precisamente el primero que hace notar en sus diarios ese aparente error. En su tercer viaje, desde Paria (Venezuela) puede hacer mediciones bastante precisas de este movimiento de la polar. Algo que nadie hace mejor hasta medio siglo después, cuando el astrónomo danés Tycho Brahe confirma sus observaciones.

    Igualmente, su uso de la brújula le permite comprobar que ésta no apunta de la misma manera, en comparación con las direcciones que obtiene observando las estrellas, en todos los puntos por los que pasa en sus viajes. Colón hace, posiblemente, una de las primeras constataciones del fenómeno de la declinación magnética, que se debe a que las líneas de campo magnético (desde luego, un término no conocido en la época de sus viajes) no están orientadas en la dirección norte-sur, sino que cambian a lo largo de la superficie terrestre, debiéndose corregir la orientación magnética.

    Muchos otros descubrimientos realiza el Almirante, posiblemente por su gran curiosidad y por ser un impenitente observador. Podríamos zanjar un debate sobre el conocimiento astronómico de Colón reconociendo que, si bien no supo utilizar todos los saberes que en su época estaban en los libros de astronomía, sí consiguió emplear aquellos a su alcance para asegurar una ruta que le permitió, en el primer viaje, volver a España sin complicaciones y, posteriormente, realizar nuevos viajes. Y eso, ciertamente, no lo hacía cualquiera.


    Referencias:
    (1) Hernando Colón, "Cuarto viaje colombino. La ruta de los huracanes (1502-1504)", edición comentada de Luis Arranz Márquez, Ed. Dastin, Madrid 2002.
    (2) José Luis Comellas, "El cielo de Colón. Técnicas navales y astronómicas en el Viaje del Descubrimiento", Ed. Tabapress, Madrid, 1991.

    Nota final: la portada de ese número es horrible, pero es lo que hay. La pongo para asustar a los que hayan llegado hasta aquí.




    2004-01-09 10:30
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    Comentarios

    1
    De: Arehucas Fecha: 2004-01-09 23:32

    Desde luego, Mr Pez, destreza no te falta en el arte de copiar y pegar; seguro que los pitufinos de tu reino te felicitan por ello.



    2
    De: ElPez Fecha: 2004-01-10 02:45

    ¿alguien dijo algo?



    3
    De: Y yo que se Fecha: 2004-01-10 12:39

    Oiiiggg!

    lastima de foto del Ansar con ese semi bigote frenada de bicicleta.

    Dice que se va?

    La cabeza ya hace meses que se le ha ido...



    4
    De: Anónimo Fecha: 2004-01-10 13:26

    ¿Me ha parecido oir un lindo Arahuasca?



    5
    De: Arehucas Fecha: 2004-01-13 02:08

    Estos son los que critican después a JJBenítez de plagiador jejeje



    6
    De: karen Fecha: 2005-10-07 04:18

    oye pone hartas cosas sobre todos pos por que no me sirvio de nada tu pagina vale como tu sabesm pero no voy ab decir nada por que respeto a los mayores



    7
    De: la uji Fecha: 2006-12-26 16:12

    oye tu pagina esa chevera me podrias dar tu artografo por favor y si quieres verme o ablarme pon a este hotmail marivivi_11@hotmail.com



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