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    2004-02-18
    )

    ¿Epidemia De Enfermos Imaginarios?
    2004-02-18


    Territorios, Ciencia-Futuro, EL CORREO, miércoles 18 de febrero de 2004

    Una verdadera epidemia de histeria colectiva, el GRISI SIKNIS, originada entre los indios miskito de Nicaragua, muestra cómo los factores culturales están detrás de muchas enfermedades.


    Los ingleses fundaron, en 1687, el reino de la Mosquitia en la costa atlántica entre los ríos San Juan y Cocos. Allí, varias etnias indígenas, entre las cuales predominaba (y lo sigue haciendo) la miskito, comenzaron a explotar la caña de azúcar y las maderas para los europeos. Y se incorporaron, como sucede en muchas partes de la costa atlántica centroamericana, poblaciones de negros esclavos provenientes de África. Las dinastías miskitas se mantuvieron hasta finales del siglo XIX, cuando el territorio se incorporó a la república de Nicaragua. La integración no fue sencilla, porque el acuerdo entre el Reino Unido y Nicaragua contemplaba la existencia de una reserva para los indios, pero de hecho el territorio miskito se convirtió en una concesión de diferentes compañías mineras, azucareras y pesqueras norteamericanas. La llegada al poder de los sandinistas en el 79 acentuó conflictos centenarios, porque muchos miskitos pasaron a Honduras, estableciéndose áreas de resistencia indígena, aprovechadas también por los estadounidenses en su guerra contra el sandinismo.

    En los años 80 diversos acuerdos internacionales intentaron paliar una situación compleja, de verdadera guerra civil, en la que destacan un nivel económico bajísimo, escasa atención sociocultural y sanitaria, una completa desatención de una cultura que queda desclasada en el interés "españolizante" de los gobiernos nicaragüenses, frente a los intentos norteamericanos de mantener lo autóctono y el inglés de la época anterior.

    No es de extrañar que, en estas condiciones, los factores culturales autóctonos (idioma y religión entre ellos) estén actuando cada día como un elemento de tensión entre los poderes públicos y las poblaciones miskitas. De hecho, el último brote de inestabilidad en la zona es una enfermedad imaginaria, denominada grisi siknis en la lengua miskita, aunque originalmente se denominaba pauka prukan. Este mal es la resulta de una lucha entre espíritus buenos y malos, provocada por los hechizos de los brujos, los Dilman, sobre los indios. El enfermo tiene alucinaciones ópticas, pesadillas en que se ven caras enemigas, convulsiones y vómitos en ataques que se van volviendo cada vez más frecuentes si no interviene un curandero o brujo. El poseído puede terminar en una estado catatónico o incluso en coma, acabando por morir.

    Los antropólogos habían descrito este síndrome desde el último tercio del siglo XIX, asociado a las poblaciones miskitas de las riberas del río Cocos (frontera con Honduras). En ciertas épocas, se detectaban brotes asociados con histeria colectiva: todo funciona dentro de un conjunto de creencias en espíritus animales y humanos (sirenas como Liwa, demonios Lasas, y otros llamados Patas, Unta Dukia, Kuah y Awas Dawanka, y otros nombres de las creencias politeístas de la región). Supuestamente la invasión en el ser humano de estos espíritus es lo que provoca la enfermedad y se hace precisa la intervención de un brujo, el Sukia, cuyo poder viene heredado de familia, y que mediante cantos, danzas y otros rituales (entre los que se ha detectado la administración de sustancias posiblemente psicotrópicas) llega a expulsar los invasores.

    Los ritos involucrados son más complejos según analizaba el antropólogo e historiador Avelino Cox Molina, autor del estudio "Sukias y curanderos", porque también existen curanderos (los Uhuras) capaces de identificar la enfermedad y tratarla. Las leyendas miskitas hablan también de profetas y hombres santos, los Ukuly, que conseguían proteger a las poblaciones. En la actualidad, más de cuarenta ukulys, uhuras y sukias son quienes están tratando de contener la epidemia. O de propagarla, porque su presencia también favorece la aparición de nuevos endemoniados.

    Lo más impresionante del caso es que realmente existe una epidemia: a finales del año pasado, se habían detectado, partiendo del pueblo de Raití, más de treinta casos, incluyendo muertes desde el 6 de diciembre. Las noticias recientes acercan al centenar los enfermos de grisi siknis. El brote comenzó afectando a miskitos en la zona del río Cocos, pero ahora comienza a trasladarse a otros pobladores no miskitos, de etnias mayagna y sumo, también habitantes de la región. Las autoridades sanitarias, del MINSA (Ministerio de Salud nicaragüense) han optado por establecer redes de colaboración con los sanadores locales, a la vez que han destacado, en colaboración con la Organización de Estados Americanos, expertos en enfermedades ligadas al fenómeno cultural, psicólogos y antropólogos que permitan entender el fenómeno en su conjunto. Y parar cuanto antes el problema.

    A todo ello se une el hecho de que, como la posesión viene de hechizos mediados por brujos malos (los Dilman) y aliviada por los brujos buenos (Sukias), en las poblaciones de los distritos afectados se están produciendo ataques, peleas y asesinatos relacionados con el fenómeno. La sospecha de que alguien está provocando la enfermedad sobre una familia es suficiente para que uno sea atacado. En algunos poblados, como en Santo Tomás, las cincuenta casas quedaron destruidas en los altercados debidos a la histeria. Y no se ha de olvidar que durante los ataques, los "endemoniados" se vuelven violentos y pueden hacer también ataques cruentos. La transmisión desde las comunidades miskitas a otras de la zona ha sido mediada en gran medida por estas luchas familiares, y por el propio efecto multiplicador del fenómeno por la información a través de los medios de comunicación locales.

    ¿Cómo puede un maleficio convertirse en un problema de orden público y sanitario? En el caso nicaragüense se han unido la pobreza y la desigualdad sociocultural a la incultura y los intereses políticos: algunas organizaciones internacionales que trabajan en proyectos de desarrollo en la región siguen denunciando las políticas de apartheid y aprovechamiento político de la región, así como la invasión de credos evangélicos que se añaden a un complejo puzzle de creencias autóctonas.

    Cultura Y Enfermedad
    El grisi siknis no es el único síndrome que se conoce ligado a tradiciones culturales. En los repertorios de enfermedades psiquiátricas se recogen enfermedades parecidas en muchas otras regiones. El amok de Malasia consiste en episodios disociativos en que los hombres se vuelven violentos, incluso homicidas, con conductas de automatismo y posterior amnesia del afectado. Algo similar al llamado cafard de muchas islas de la Polinesia o al llamado mal de pelea de Puerto Rico. En Taiwan, algunas personas sufren episodios de posesión de antepasados muertos, provocando temor, desorientación y delirios alucinatorios, el llamado hsieng-ping.

    En algunos casos, como el koro de Malasia (conocido también en China como suo yang) se producen verdaderas epidemias en que los enfermos creen que su pene va a desaparecer -raramente lo tienen las mujeres, que creen que sus pechos y su vulva también desaparecerán-. Y esto provoca ataques de histeria, angustia y depresión.

    Algunos psiquiatras opinan que enfermedades como la bulimia o la anorexia nerviosas son, en nuestra cultura, síndromes de este tipo, asociados a las creencias o modelos establecidos.

    Addendum
    En La Prensa, diario nicaragüense, se lee hoy:

    El Grisi Siknis llegó a Waspam
    Una enfermera que atendía a los afectados resultó contagiada de la histeria colectiva

    María de los Ángeles Acuña, Especial para LA PRENSA, nacionales@laprensa.com.ni

    Alarmados se encuentran los habitantes del municipio de Waspam, en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), ante los primeros casos de Grisi Siknis o histeria colectiva que han comenzado a registrarse en esta localidad.

    Los casos hasta ahora conocidos se presentaron en diciembre del año pasado en la comunidad de Raití y se prolongaron hasta casi finales de enero de este año, pero sorpresivamente hace dos semanas la enfermedad se apoderó de los primeros siete habitantes de Waspam.

    Gonzalo Simons Hansen, administrador financiero del proyecto Alistar, en el municipio de Waspam, confirmó a LA PRENSA que hasta el momento hay solamente siete casos, pero calculan que aumente aproximadamente a 150.

    “Hasta el momento tenemos contabilizadas 1,522 personas entre niños, adolescentes y jóvenes, que podrían adquirir el Girisi Siknis, pero lo que más nos preocupa es lo que pueda pasar cuando la crisis afecte a efectivos del Ejército”, expresó Gonzalo Simons Hansen.

    Entre el personal médico que estaba atendiendo a los afectados se encontraba una enfermera que también resultó contagiada con la misma histeria colectiva.

    Según Simons Hansen, hace una semana vino a Managua una comisión para exponerle la situación a las autoridades, pero éstas hicieron caso omiso al llamado, por lo que a juicio del afectado, el Gobierno no tiene interés en brindar la ayuda necesaria, y aseguró que si la enfermedad fuera en el Pacífico, ya le hubieran buscado una salida.

    Los denunciantes comentaron que hasta el alcalde de este municipio, José Osorno, decretó estado de emergencia ante esta enfermedad que ha alterado el ritmo cotidiano del municipio porque los habitantes que aún no han sido afectados evitan salir de sus casas.

    Durante el tratamiento que realizó el Ministerio de Salud (Minsa) en Raití a esta enfermedad, el director de Salud Mental, Carlos Fletes, explicó que el mal de Grisi Siknis es un síndrome ancestral de sugestión colectiva entre las comunidades indígenas.

    Según Fletes, el síndrome tiene un origen mágico. Entre la comunidad se propaga la noticia de que alguien hizo algún mal o brujería y esta idea crea un gran miedo entre las personas adolescentes, que son las más afectadas por la histeria.

    2004-02-18 01:00
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    De: katherine Fecha: 2009-10-27 21:32

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