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la boca
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  • Inicio > Historias > Una Noche En El Cielo
    2002-07-16
    )

    Una Noche En El Cielo
    2002-07-16

    Night Sky after Bosch - Andrea McLean, November 2001
    Me han invitado el próximo viernes, 19 de julio de 2002, a Prádena del Rincón (provincia de Madrid), a mirar el cielo con quienes se animen a hacerlo. Me pidieron que les mandar un texto como introducción, y me salió lo que transcribo. La culpa de todo (del texto, evidentemente, no) la tiene un buen amigo a quien conocí como dulzainero de la titiritaina ambulante por las Américas, pero que resultó ser además un tío importante. Por lo bien que toca la dulzaina, lo digo.

    Ahí va...

    ¿Me creeréis si os digo que uno de los espectáculos más maravillosos del mundo lo tenemos a mano (con sólo elevar la vista hacia arriba), cada noche clara, al alcance de cualquier bolsillo (gratis total), y que nunca se repite, sólo para nosotros, todos nosotros? Pues es radicalmente cierto, aunque también es cierto que mucha gente lo ignora, quizá demasiado ocupados como para dejarse llevar por la contemplación del cielo estrellado, quizá ignorantes de que esa bóveda celeste ha sido, y sigue siendo, objeto de deseo de los amantes, los místicos o los curiosos, lugar de búsqueda y encuentro de los estudiosos, un paisaje que es parte inseparable de nuestra cultura, como lo fue de muchas otras culturas que nos precedieron.

    Lo que hoy podemos ver en ese cielo, la Luna, los planetas, las estrellas, nebulosas y galaxias que forman puntitos luminosos que hemos jugado a unir formando figuras e historias, todo eso, pero también este paisaje desde el que lo contemplamos, nos está contando una historia de trece mil millones de años de antigüedad. Porque fue entonces cuando, según los cosmólogos, nació todo el Universo que hoy vemos. Y ese nacimiento fue aquí mismo, en Prádena del Rincón. Hace 13.000 millones de años.

    Cierto es que entonces no existía este lugar. De hecho, el Universo entonces no contenía nada más que energía y era muy denso y oscuro. Tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la luz comenzara a viajar en este espacio que se expandía. Casi cinco mil millones de años más pasaron antes de que nuestra Vía Láctea se formara, un conglomerado de cientos de miles de millones de soles. Nuestro Sol tardó aún más: nació aproximadamente hace cinco mil millones de años. Y el planeta desde el que miramos el cielo, otros quinientos millones de años más en formarse.

    Un planeta, la Tierra, que fue cambiando, debido a la actividad tectónica y a la aparición de la vida, hace por lo menos 3.700 millones de años. La Meseta, esta sierra cercana, los valles, todo el paisaje se
    ha ido creando en los últimos millones de años, y nosotros, los humanos, llegamos aquí, como quien dice, anteayer.

    Sin embargo, nuestra huella es innegable. Estos paisajes rurales, los núcleos habitados, y, como no podemos dejar de notar, la megápolis al Sur que nos ilumina gran parte del cielo. También, por el cielo, van pasando satélites de observación, de telecomunicaciones, que nos recuerdan cómo, en el último medio siglo, hemos aprendido a subir muy alto, aunque no tan alto como esas estrellas que nos siguen mirando hoy.

    Esta noche, el cielo es para nosotros. Vamos a pasearnos por él, a simple vista, escribiendo los cuentos y las mitologías que se quisieron ver allí a base de constelaciones y estrellas. Usaremos ese cielo para orientarnos, como calendario o como reloj, como se ha hecho en los últimos milenios. Y, utilizando el telescopio, el instrumento que Galileo apuntó por vez primera al cielo, sondearemos montañas en la Luna, estrellas en la Vía Láctea, nebulosas o galaxias, recibiendo a través de él una luz que, en algún caso, comenzó su viaje hace millones de años.

    Javier Armentia

    P.D.: Siempre que pienso en la noche, pienso en uno de sus buhos que más quiero. Javier Bergia. Escribió hace unos años una canción que decía (y copio al vuelo de la memoria, así que posiblemente me equivoque):

    Noche infinita y breve, guardiana de ocultas pasiones,
    oscura y dormida dama de antiguas meditaciones.

    Noche madura y fría, lamento y suspiro quebrada,
    de los buhos la madrugada, de los duelos la desvelada,
    flor de una sola noche, noche infinita y breve.

    Fuiste conmiho por vida, compañera de trasiego,
    por caminos de esperanza, de ulusión y de consuelo.

    Por mi sombra ibas callada, como amada condenada
    y entre las ramas del alba tuviste conmigo un sueño
    de vapores acompasados, con fragmentos de un pañuelo
    que las nubes te bordaron con ayuda de los cielos.

    Noche ardiente y colmada, vasija de varios amores,
    anciana como la vida, labrada con oraciones.

    Adiós noche velada, adiós mortal mensajera,
    ruiseñora envenenada, estrellada madriguera,
    noche infinita y breve, noche tras noche cualquiera.

    2002-07-16 13:31
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    Comentarios

    1
    De: El Pez Fecha: 2002-07-22 00:02

    La experiencia ya fue. Inolvidable. Unas cincuenta personas, casi todos de Prádena y de otros pueblos, además de gente que por allí pasa las vacaciones. Y algunas que vinieron expresamente (mandagüevos) para la ocasión.

    Lo contaba hoy El País. Así que no añado mucho por mi parte.

    Sólo hacer mención expresa de la gente tan encantadora, empezando por el alcalde Adolfo, y siguiendo por todos los demás. No los menciono porque uno es así de maleducado... pero pongo como excusa lo de la premura y tal.

    Lo que no puedo pasar por alto es un exhorto a quienes tengan oportunidad de acercarse por esos valles maravillosos: que lo hagan. Y ya. Para mayor información, pasen por SierraNorte.com. Información completísima, webcams y demás. La leche, vaya...



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