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    2004-07-02
    )

    La Nave De Baco
    2004-07-02

    Me puede, sin duda, la admiración por este escritor. Por él y por su obra. Así que más que nunca sé que no puedo ser imparcial al comentar su última novela. La que da título a este texto, "La Nave de Baco", un viaje por la memoria y la vida de una época y de unas geografías que se convierten, como siempre que Miguel Sánchez-Ostiz escribe, en materia literaria. Cómo me gustaría un día poder llegar a tener una milésima parte de su capacidad, de su erudición, de su gracejo... y de su mala baba. (Bueno, en eso, me dicen a veces, igual hasta le sobrepaso, pero nunca con sus matices, quién pudiera...). Quienes hayan leído alguna novela de Sánchez-Ostiz sabrán a lo que me refiero. Y quienes no, ya están tardando...

    En "La Nave..." el protagonista busca, por encargo, la filiación de una persona, que ha recibido una carta diciendo que su verdadero padre fue el pintor Gustavo de Maeztu. A partir de ahí, se compone un pedazo de historia alternativa para la posguerra (y la preguerra) en Pamplona y en Estella, pero también en Madrid y otros lugares, una reflexión nunca serena sobre la historia, los "raros", la condición humana... Uno empieza a leerlo y se encuentra con ésto:

    Éxito, fracaso. Entre esos dos extremos opuestos de la rueda de la fortuna se mueven, aunque no siempre de manera pendular, las vidas de los artistas y de quienes con ellos se acuestan, y gomitados de bilis varias se levantan, o en su selecta compañía se embarcan en una navegación de parecido calado, aunque la nave no sea la misma.

    Sin contar con que, a veces, lo que en apariencia es un fracaso, es un triunfo, personal, íntimo e irrenunciable, la consecución de una de las muy raras vidas libres al margen de esa sucia exigencia de triunfar en la vida al precio que sea.

    ¿Quién no ha visto al trapecista ir por el aire de un poste a otro deseando que termine sus cabriolas rompiéndose la crisma contra el suelo?

    Así los espectadores de esta comedia de locos, escrita por un ciego, que van en pos de la gloria, la fama, el éxito, y de ganar algo. Al público le gusta el éxito, pero le arrebata que el triunfador se la pegue bien pegada, o en su defecto alguien del elenco artístico.

    Sin contar con que hay gente que da cabriolas con el solo objetivo de partirse el alma.


    Nada más terminar el libro me he ido corriendo al Museo Gustavo de Maeztu, en Estella, donde se recoge su obra, un museo que he visitado decenas de veces antes. Hoy, sin embargo, he visto con una mirada diferente sus cuadros, sus litografías. Y, desde luego, he podido descubrir a ese navegante de una nave de Baco trágica y luminosa.

    A lo largo de la lectura del libro he ido marcando tantas citas que el libro se ha llenado de páginas con la esquina inferior doblada. Demasiadas para reproducirlas. Demasiado Sánchez-Ostiz. Excesivo como siempre, y maravilloso (no "como nunca", sino también como siempre). Me tocará releerlo dentro de nada, porque se me han quedado demasiadas voces hablando dentro tras finalizarlo. Como pasa con las buenas obras literarias. La descripción de una Pamplona paralela al mundo real, pero más real aún que éste, es aquí un recurso que recuerda a su Umbría de otras novelas. Personajes reales, otros imaginados, alusiones descaradas y otras indescifrables, van componiendo un elenco de navegantes, o de trapecistas. Y uno va leyendo esperando, realmente, que se den el porrazo. El escritor, además, nunca defrauda.

    Como siempre, hay acerados dardos de crítica, contra el sistema, contra la convención o lo convencional. Pero no es una simple apología de lo alternativo (o "paradoxal", término que emplea el mismo autor), sino resultado de un compromiso que es social y es político. Agrio a veces, en otras irónico y mordaz.

    Y los que aman (y odian, que legión son) a Sánchez-Ostiz, también encontrarán aquí la novela sobre la novela, la historia sobre la historia, textos que hablan de textos estableciendo círculos infinitos. O casi. No me resisto a copiar un pequeño juego meta-loquesea:

    (página 20)

    - ¿En qué año nació usted?
    - En 1946.
    -
    Hum - dije.
    ¿Y cómo recuerdo que dije
    hum? Porque lo recuerdo y porque la gente de las novelas suele recordar estas cosas. Vuene en casi todas las novelas policíacas que a mí me gusta leer y parece como que sirve para expresar perplejidad ante la ininteligibilidad radical del mundo y las extravagancias de sus habitantes.

    Miento más que escribo. Dije que había marcado demasiados pasajes como para ponerme a reproducirlos, pero mientras acababa de transcribir el anterior, he dado con otro fragmento que me es imposible dejar de copiar:

    (página 43)

    La mayoría de la gente no tiene ni idea de la gente que anda suelta por ahí, ni idea, no ponen la oreja, jamás, no se rozan, cada vez menos, por eso se asombran tanto de las enormidades que ven en la televisión, que es para ellos algo parecido a la legión o al zoo. Si esa gente estuviera fuera de donde está, se asustarían, y con razón. Saben que ahí, en la palestra donde se exhiben, por lo menos están controlados.

    De eso vive precisamente uno de los tipos más siniestros que he conocido, Lorenzo Benítez, el hermano de la Yoli. Tiene una agencia de casting de monstruos para televisiones. Un psicólogo sudaca, o que de ambas cosas ejercía, un tramposo redomado, que lloriqueaba a gusto, un policía de la secreta de antes que también le pegaba a las putas, y él.




    En fin, "La Nave de Baco", de Miguel Sánchez-Ostiz, está publicada por la Editorial Espasa Calpe, (2004) y tiene ISBN: 84-670-1399-0. Cuesta 19 euros, pero será una buena inversión. Por cierto, en PrimeraVista ponen un pdf con un extracto que merece la pena si uno quiere abrir boca. Y un otro por cierto, esta novela es la tercera de un ciclo denominado "Las armas del tiempo". Se puede leer, claro, de manera independiente a las otras, pero seguro que en cuanto uno se sumerja en ella, necesitará leer las otras (las dos primeras son "El corazón de la niebla" y "En Bayona, bajo los porches" -en Seix-Barral, ahora se ha ido a Espasa-... el ciclo contendrá, según prometió, seis novelas. Personajes de las anteriores aparecen aquí, y todo se mezcla como en una salsa bien ligada). Y todas las demás obras del autor. Aviso: es asquerosamente prolífico. Y aparte de gran novelista, un poeta muy recomendable. (Una selección -bueno, casi toda, de hecho- imprescindible de su poesía está reunida en "La marca del cuadrante" (Ed. Pamiela)

    Ya que estamos, de regalo, incluyo un poema de Sánchez-Ostiz:

    Traian Perros

    Y las puertas corrían zaguanes
    Campanas y aldabas retumbando
    En trueno sordo corredores
    Y lagares plenos de ausencia
    Polvorientos candiles
    En el rincón más seguro
    De los ladridos
    Hechos de mordisco
    Dispuesto a reventar el laurel
    En vuelo de mosca interrumpida
    Oración de ausente cosecha.
    Era en tiempo de gestos quitos
    Bajo cielos como caparazones de tortuga
    Cuando el canto llegaba balbuciendo
    A responder claves enjauladas
    Descifrando la prieta distancia
    Se separaba el sueño del miedo
    Y el severo rezo –palabras en aceite-
    Del sudoroso deseo –súbita furia de error naciendo-

    2004-07-02 01:00
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    1
    De: niricaq Fecha: 2005-07-03 20:03

    stjuctujdfkjutf



    2
    De: niricaq Fecha: 2005-07-03 20:03

    stjuctujdfkjutf



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