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    ¡IMPACTO!
    2002-07-25


    NOTA: Este artículo se publicará en El Correo, (suplemento TERRITORIOS, sección Ciencia/Futuro), el próximo miércoles 31 de julio de 2002. Así que le pongo una especie de embargo, que los lectores de esta bitácora comprenderéis y sabréis respetar adecuadamente. La razón de prepublicarlo aquí es que como es el tema de moda de hoy, lo del asteroide 2002 NT7, dejarlo una semana en la nevera me daba cosa, dado que no iba a tener tiempo de comentar muchas más historias hoy. A todo ello se une que me voy de viaje, así que dejándolo puesto me quedo más tranquilo. Pues eso...

    En 1951, parte de un contrato del Instituto Tecnológico de Massachusets y el gobierno norteamericano, nacían los Laboratorios Lincoln, un centro de desarrollo tecnológico que en principio se dedicó tanto a la electrónica como la informática de cara al desarrollo de los misiles que marcaban el comienzo de la Guerra Fría. La era espacial creó en este centro de investigación una división de estudio de satélites propios y ajenos, creando una red de observación óptica y electrónica que permitiera la seguridad de los Estados Unidos. Cerca de Socorro, en Nuevo México, uno de los lugares preferidos por el folklore platillista para imaginar que existen contactos secretos entre los militares y los extraterrestres, el Centro Experimental de los Laboratorios Lincoln, realmente, se dedicaba a labores de observación del cielo. Parecía natural que, tras la caída del muro de Berlín, parte de los esfuerzos se dedicaran también a otros fines. Como, por ejemplo, descubrir objetos celestes cuyas órbitas se acercan a la de nuestro planeta, los llamados asteroides cercanos a la Tierra o, dado que algunos de estos cuerpos no son asteroides, sino cometas, objetos cercanos a la Tierra, abreviados del inglés como NEOs.

    el LINEARDe esta manera nació en 1996 el LINEAR (Lincoln Institutes Near Asteroid Research), un telescopio que de manera automatizada observa amplias zonas del cielo obteniendo imágenes digitales que compara noche tras noche para encontrar débiles puntos de luz que se están moviendo. Estos objetos pueden ser satélites artificiales, o cuerpos que se mueven por el sistema solar: los NEOs son parte de éstos, los que más interesan porque potencialmente un día podrían chocar contra nuestro planeta. Las mejoras en la calidad de los detectores han permitido que actualmente se realicen mensualmente más de ciento cincuenta mil observaciones de objetos interesantes, muchas de ellas de cuerpos que ya son conocidos. A día de hoy, el LINEAR ha encontrado en total 951 NEOs, siendo una de las principales fuentes de descubrimiento de estos cuerpos, así como de control de los mismos, porque las observaciones que se realizan de los ya conocidos permiten a los astrónomos recalcular la órbita con mayor precisión.

    Uno de los últimos descubrimientos del LINEAR se produjo el pasado 5 de julio, y al cuerpo, que era bastante brillante en comparación con los débiles puntos que analiza normalmente, se le asignó en el catálogo de estos objetos la entrada "2002 NT7". Los cálculos realizados a partir de las observaciones de las primeras semanas tras su descubrimiento lo permitieron catalogar como potencialmente peligroso: su trayectoria podría llevarle, el 1 de enero de 2019, a chocar contra nuestro planeta. Su tamaño, de unos 2 km de lado, aseguraría en ese caso una catástrofe importante, con una pérdida estimada de una cuarta parte de la población mundial en los primeros días después del impacto, y un cambio climático que pondría las cosas difíciles para los supervivientes. En un mundo en el que la información vuela (y más en verano) y en el que todo el mundo sabe que los dinosaurios se extinguieron por una colisión cósmica (en este caso, todo hay que decirlo, mucho mayor que la que podría hacer el 2002 NT7) no es raro que los medios de comunicación, la semana pasada, recogieran la noticia con cierto alarmismo.

    Los expertos y los comunicadores científicos han tenido unos días de bastante trabajo, intentando explicar que el riesgo (que no peligro) que supone este NEO es muy bajo, miles de veces menor que al que se expone una persona que conduce un automóvil de tener un accidente mortal. Sin embargo, la imaginación es muy poderosa, y Hollywood ya ha jugado también hace unos años a escenarios catastrofistas con impacto de asteroide incluido, así que podemos entender que hubiera gente realmente asustada. Aunque no fuera lógico tener pánico por algo así (salvo que uno sea el jefe de la tribu gala de Asterix).

    En cualquier caso, 2002 NT7 ha vuelto a poner de moda el asunto de los NEOs, que en su vertiente científica supone una de las líneas de investigación más productivas de los últimos diez años (impulsadas por fondos públicos en algunos países que, como Estados Unidos o Reino Unido, han llegado a debatir parlamentariamente la posibilidad de un impacto catastrófico). Diferentes proyectos de investigación que han permitido catalogar ya a casi dos mil cuerpos cuya órbita en torno al Sol podría interceptarnos un día. De ellos, un 20% entran dentro de la categoría de "potencialmente peligrosos", porque sus órbitas se acercan a menos de 10 millones de km de la nuestra y porque tienen un tamaño superior a 200 metros de lado. De entre ellos, 122 tienen un tamaño superior a un kilómetro, de manera que un impacto sería una catástrofe de escala planetaria.

    El problema es que el censo de los NEOs no está completo. Los programas de la NASA calculan que el mismo podría estar listo para el año 2010. En el futuro, conociendo todos, el seguimiento de sus órbitas (que se ven fácilmente alteradas al acercarse a la Tierra, por ejemplo, pero que también tienen variaciones debido a la forma en que giran, o a la manera en que les da la luz del Sol, cambios que pueden ser pequeños, pero que acumulándose a lo largo de sus órbitas las hacen cambiar constantemente) asegurará una detección precoz de un posible impacto, posiblemente con años de antelación, lo que facilitaría poder hacer algo antes de que tal impacto suceda. Por el momento, ningún asteroide parece que vaya a chocar contra nosotros. Tampoco el 2002 NT7, porque los nuevos cálculos que se harán con las observaciones que siguen realizándose del mismo, permitirán confirmar su órbita con más detalle, muy posiblemente (siempre ha pasado lo mismo) dejándonos tranquilo ese 1 de febrero de 2019.

    El Cielo Sobre Nuestras Cabezas
    Diariamente caen sobre nosotros unas cien toneladas de materia interplanetaria. Gran parte de esta "lluvia" son microscópicos granos de polvo o de hielo que se evaporan en la atmósfera. Realmente, nuestro planeta es como una escoba que está barriendo su órbita constantemente. Aunque ni nos enteremos.

    Cuando la partícula alcanza el tamaño de un grano de arena, las velocidades con que entra propician una fricción enorme, de manera que el granito se quema a una altitud de entre 100 y 200 km de la superficie terrestre, provocando una fluorescencia de las moléculas atmosféricas que se puede distinguir de noche y que dura poco más de un tercio de segundo: es lo que conocemos como estrella fugaz. Algunos granos son mayores de forma que podemos ver un destella más largo y duradero. Incluso, algunas veces es posible observar bólidos, pequeños trozos de materia incandescente que recorren una gran parte del cielo. No son del todo raros tampoco fragmentos de asteroide algo mayores, capaces de llegar a chocar contra el suelo: los meteoritos.

    Los expertos calculan que, en promedio, una vez por siglo, se produce la caída de un objeto de más de 50 metros. Aunque lo normal es que se fragmente en multitud de trozos menores, estadísticamente podrían ser peligrosos. Cuando acudimos a tamaños mayores, la probabilidad de un suceso disminuye: por ejemplo, un asteroide peligroso, de más de 200 metros de lado, cae -en promedio- una vez cada millón de años.

    Algunos enlaces:
    Pograma de la NASA sobre NEOs
    entre otras cosas, ahí está la lista de los más "riesgosos"
    y cómo se porta el 2002 NT7
    En el Centro AMES, de la NASA, tienen una página muy maja sobre riesgos de impacto y esas cosas...
    La página del LINEAR y la de los Laboratorios Lincoln
    El Centro de Planetas Menores de la IAU-UAI
    ahí tienen una lista de los NEOs potencialmente peligrosos
    "La gran explosión... está por llegar", un artículo de Victor R. Ruiz muy recomendable sobre el tema, y mucho más completo que lo que aquí aparece, conste...

    2002-07-25 19:43
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