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    2002-10-02
    )

    El Sahara Retrocede
    2002-10-02

    sahara desde el espacio
    Publicado en El Correo, TERRITORIOS, Ciencia/Futuro, miércoles 2 de octubre de 2002

    Desde hace más de veinte años la idea-fuerza "el desierto del Sahara está creciendo" fue asumida como un ejemplo de cómo las cuestiones climáticas tenían una importante incidencia social. Las zonas situadas al sur de este desierto africano, la región del Sahel, que abarca el amplio cinturón tropical del continente (ocupado por los países de Senegal, Gambia, Guinea-Bissau, Guinea, Sierra Leona, Liberia, Malí, Costa de Marfil, Burkina Faso, Ghana, Todo y Nigeria) sufrían en esa época, especialmente durante la sequía del 83-85, un proceso que parecía imparable de pérdida de masa vegetal. Se calculaba que la frontera vegetal, el punto donde deja de crecer la vegetación, al sur del Sahara, avanzaba un promedio de 200 kilómetros en las épocas de sequía. Esto supone la pérdida de zonas de cultivo productivo, una importante degradación del suelo y, consecuentemente, el descalabro de la economía de la región y la condena a la hambruna a decenas de millones de personas. El poco interés que despierta el continente negro condenó, además, el problema a un escaso interés, de manera que incluso las campañas de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) resultaban siempre insuficientes para poder atajar el problema.

    La situación, sin embargo, parece estar cambiando en los últimos años, y recientes análisis publicados en la revista New Scientist muestran que la tendencia del desierto a crecer sobre zonas anteriormente productivas lleva años invirtiéndose, en un proceso en el que las razones son, como lo fueron para la desertificación, una combinación de factores climáticos y de intervención humana.

    Lo cierto es que el Sahara era, hace unos 11.000 años, una región verde, rica en vegetación y vida animal. Un cambio climático, cuyo resultado se ve en los registros geológicos y que aconteció en varias fases, entre hace 6.700 y 5.500 años, y posteriormente entre 4.000 y 3.600 años atrás, provocó que la región comenzara a tener muchas menos precipitaciones de lluvia, convirtiendo ese paraíso en un desierto. La razón de este cambio no se conoce, aunque en 1999, investigadores del Instituto para la Investigación sobre Impactos Climáticos de Potsdam (Alemania), dirigidos por Martín Claussen, realizaron modelos sobre ordenador que introducían un súbito cambio de la órbita de la Tierra, con alteraciones de la inclinación del eje terrestre y del cambio del paso por el perihelio (el punto más cercano al Sol de la órbita terrestre). Estas alteraciones provocaron cambios en los monzones anuales, conduciendo a menores precipitaciones y a una mayor temperatura oceánica en el Atlántico. El desierto del Sahara nacía así, empujando a los pobladores hacia las regiones más fértiles de la costa o del valle del Nilo.

    En los últimos dos mil años, la región desértica ha sufrido importantes variaciones, normalmente asociadas a periodos de varios años de menores precipitaciones. Pero los datos científicos son unánimes al reconocer que a lo largo del siglo XX, estos procesos se vieron acrecentados: si bien los factores climáticos (menor precipitación junto a temperaturas más altas) permanecían con variaciones periódicas, los efectos se multiplicaban. La causa era la superpoblación humana y el uso extensivo de técnicas agrarias que favorecían el avance del desierto: un uso indiscriminado del agua y sobreexplotación agrícola y ganadera que conducían a la pérdida de suelos fértiles y a la salinización de muchos territorios. Los principales periodos de sequía se han dado, en los últimos años entre 1968 y 1973 (la más grave, con una estimación de 250.000 personas fallecidas por su causa) y entre 1983 y 1985. Una pérdida de un 25% de las zonas boscosas que quedaban, millones de hectáreas de terreno improductivo, provocaron además un éxodo hacia las zonas costeras que complicó aún más la débil economía de subsistencia de todo el Sahel.

    ¿Qué ha cambiado entonces en los últimos años? Por un lado, las precipitaciones han aumentado anualmente, y las temperaturas se han suavizado. Ello no quita que se siga considerando que, en promedio, un 45% de la superficie del continente africano siga en peligro de desertificación, como informaba el Programa Ambiental de las Naciones Unidas en la reciente cumbre de Johannesburgo. Sin embargo, se introduce otra vez la acción humana en la ecuación, en esta ocasión no para acrecentar los problemas, sino para solucionarlos.

    Desde mediados de los años ochenta, las imágenes de satélites de los campos de dunas al sur del Sahara muestran cómo éstas migran de nuevo al norte, tras años de viajar hacia el sur ocupando nuevos territorios. Las imágenes de satélite muestran cómo suelos improductivos, de color marrón, van tomando color verde de nuevo, incluyendo vegetación arbustiva y algunos árboles. En el norte de Burkina Faso, se ha producido un 70% de incremento de las plantaciones de cereales en los últimos 15 años. Y lo mismo sucede al sur de Mauritania, en el Chad, Sudan o Eritrea. Se ha comprobado que los agricultores y granjeros que no marcharon de sus terrenos fueron ensayando métodos de regeneración del suelo y obtención de agua más adecuados. Por ejemplo, disponiendo en las pendientes de terreno seco hileras de piedras se consigue que el agua de lluvia no corra libremente por la superficie, lo que impide la utilización de la misma a la vez que erosiona el terreno. El uso masivo de esta técnica puede ser responsable, según los expertos de importantes reforestaciones en estos países.

    En cualquier caso, el riesgo de desertificación sigue presente, ya organismos internacionales como la FAO siguen desarrollando programas con el objetivo de evitar la degradación de las tierras. Controlando las actividades de pastoreo, introduciendo mejoras en la forma de cultivar se intenta disminuir la proporción de tierras áridas y salinizadas, atendiendo, como afirmaba el jefe de servicio de Gestión de las Tierras de la FAO, el Dr. Parviz Koohafkan, en febrero, al presentar un proyecto de evaluación de terrenos áridos denominado LADA, que actuará tanto en el ámbito científico como en social. En cualquier caso, es bueno saber que si la tendencia sigue los parámetros actuales, la desertificación del Sahel dejaría en el futuro de ser un ejemplo de la agresión humana al ambiente.

    ¿Noticia O Propaganda?
    Los temas ambientales son, por derecho propio, de los más importantes en cobertura de los medios de comunicación. Más por cuanto se ha demostrado cómo la acción humana está generando efectos globales (el calentamiento global o la destrucción de la capa de ozono son los más conocidos). Y más porque la toma de decisiones que involucran un desarrollo sostenible es cuestión de controversia en las cumbres mundiales sobre el clima.

    En este estado de la cuestión, la comunicación de los análisis y estudios de los científicos se convierte en un arma a veces en mano de los grupos de presión (tanto desde el lado "ecologista" como del de los países ricos). Los datos científicos no son leídos de manera diferente y muchos ven en temas como la desertización un objetivo propagandístico. Ello no es malo en sí: todos quieren arrimar el ascua a su sardina. Pero cuando se falsifica la información se corre el riesgo de desprestigiar cualquier intento por noble que sea. Como ha sucedido con la necedad promovida la semana pasada desde Ecologistas en Acción, cuando difundieron la falsedad de que se había encontrado un pez mutante en el Ebro cerca de la central nuclear de Sta. María de Garoña. ¿A quién beneficia la mentira?

    Algunos Enlaces
    Léase el comentario sobre el mismo tema que apareció hace una semana en Ciencia15.
    El Instituto de Investigación Climática de Potsdam (Alemania).
    Páginas sobre desertificación de la FAO.

    Nota
    He empleado el término "desertificación" que parece el que se utiliza en general, aunque el castellano permite, como sinónimo "desertización" que me resulta más sencillo y claro. (Me pasa como con lo de "explosionar" y "explotar"...)

    2002-10-02 12:14
    Enlace | 3 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: rvr Fecha: 2002-10-02 14:41

    Plas plas plas. Es estupendo que estas noticias lleguen al público, en actitud precavida, para que no vengan los otros a dejar de invertir en medio ambiente.



    2
    De: vendell Fecha: 2002-10-02 20:31

    Por el principio de conservacion de los colores todo ese verde debe estar saliendo de algún sitio que se está volviendo amarillo. Y hoy, paseando por el campo, me ha dado la impresión de que está ocurriendo aquí.



    3
    De: Rigel Fecha: 2002-10-03 13:02

    Con permiso:
    Me apunto a desertización.Lo otro me parecen ganas de hacer pomposa una palabra eufónica.
    No es mala la noticia, no, pero entonces ¿la Tierra puede cambiar de órbita - siquiera sea un poquito - así? ¿sin más? ¿O eso sólo era cuando no había contaminación, ni energía nuclear, ni explosiones atómicas?
    ¿No será que lo que le hace el hombre a la Tierra - ojo, que digo a la Tierra, no a la envolvente - son cosquillas?
    ¿No se habrá desorbitado lo de que nos cargamos el planeta, como casi todo en esta época en la que sabemos casi todo lo que pasa inmediatamente después de que pase?
    Pregunto, obviamente, porque no tengo elementos de juicio para darme respuestas, no por ganas de incordiar.



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