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  • Inicio > Historias > Cartas Homeopáticas
    2002-11-18
    )

    Cartas Homeopáticas
    2002-11-18


    El otro día, publicaba mi columna Milenio en el Diario de Noticias sobre el asunto del Bio-Bac. El texto está en esta bitácora. Hoy un homeópata me contesta. Y yo he mandado una réplica. Las pongo aquí por aquello de que esta bitácora es, entre otras cosas, a modo de inventario.

    (1) El artículo del homeópata:

    Javier Armentia y el síndrome del tertuliano
    Por Eduardo Armijo


    HACE unos años se puso de moda en diversas emisoras radiofónicas la figura del tertuliano. Dicho individuo era una persona de nivel cultural medio-alto que aparecía regularmente en diversos programas participando en debates de lo más variopinto. Hasta aquí todo correcto. Lo peculiar del caso es que, bajo un bagaje cultural general más o menos amplio, el personaje en cuestión se imbuía en una cátedra de todología que le permitía sentenciar en cualquier tema especializado. Así, terminábamos por ver a abogados hablando de medicina, a médicos hablando de política, a políticos de fútbol, y a futbolistas de derecho. Su imagen de hombres cultos o famosos les permitía adquirir una credibilidad gracias a la cual, muchas veces, se desenvolvían con destreza, con nociones un tanto toscas y a veces un tanto ridículas para un experto, pero convincentes para la gran mayoría lega en la materia.

    Estimado Javier Armentia: En tu artículo de opinión del pasado día 11 de noviembre de 2002 sobre el Biovac esbozas una situación interesante, actual y real. En general, es un artículo de opinión con el cual estoy de acuerdo. Otros no lo estarán , para ello son las opiniones. Tras tus afinados argumentos, finalizas con un absurdo comentario fuera de contexto sobre razonamientos esotéricos relacionándolos con la homeopatía. ¿Me puedes explicar qué tiene que ver el tocino con la velocidad? Yo, que tan sólo soy un pobre médico que lleva varios años estudiando y trabajando con homeopatía, te puedo explicar por qué no puedo entender tu razonamiento.

    1) El Biovac y similares no son medicamentos homeopáticos.

    2) En España, el medicamento homeopático está aprobado y legislado por la Ley del Medicamento del Ministerio de Sanidad (que, como sabes, aprueba como medicamentos solamente aquellas sustancias con demostrada acción terapéutica y un sistema de fabricación validado bajo claras normas sanitarias), el cual indica su obligación de venta únicamente en farmacias y bajo estricta prescripción médica.

    3) Pese a que en España la poca cultura médica en dicho campo (ya que no se imparten nociones durante la carrera, sino solamente en postgrado) hace que la mayor parte de los facultativos no pueda opinar por falta de conocimientos, la homeopatía se puede estudiar en facultades de medicina de varias universidades de este país y, naturalmente, de muchos otros países del mundo civilizado. En casi todos los colegios de médicos existen secciones colegiales de dicha disciplina.

    4) Existen numerosos estudios que demuestran, de modo empírico, los efectos del medicamento homeopático (mucho menores que los desarrollados con la inversión de la potente industria farmacológica). Algunos de ellos han sido desarrollados en origen para demostrar su funcionamiento como placebo y han llegado, precisamente, a la conclusión contraria (te puedo pasar referencias de Lancet).

    5) La homeopatía es parte de la medicina pública y es financiada por la Seguridad Social en numerosos países del mundo (algunos tan poco sospechosos de tercermundistas como Francia).

    6) No hemos descubierto todavía cómo funciona su mecanismo de acción. Tampoco sabemos el mecanismo de acción del paracetamol. Creo que nadie tampoco puede definir ni reproducir con exactitud científica el funcionamiento preciso de un agujero negro, pero hay gente que dice que existen y hasta creen saber cómo se comportan (perdóname por incluir un juicio sobre un tema que no conozco en produndidad, es posible que ello me lleve a cometer algún error).

    En muchos campos tenemos el problema y la dificultad de contar con pocos apoyos institucionales, gran desconocimiento de la materia a pesar de nuestros esfuerzos de divulgación y un lamentable cortejo de figuras pintorescas que disfrazan de populismo nuestros campos de trabajo. Necesitamos la ayuda de mucha gente para poder avanzar en medicina limpiando el camino de intrusismo y picaresca. Por ello te ruego que tengas cuidado de no dejarte arrastrar por la pasión al enjuiciar temas técnicos en los que no tengas una profunda formación. No mezclemos churras con merinas. De otro modo, se favorece aumentar la confusión y el chabacanerismo sobre ciertos temas, de por sí, farragosos. A este paso, algún día alguien valorará como los astrofísicos más importantes de este país a la Bruja Lola y a Rappel, o te pedirá a ti si le puedes hacer un horóscopo.

    Tanto la universidad, los colegios de médicos, el Ministerio de Sanidad, los colegios de farmacéuticos y gran parte de la sanidad europea y mundial, como mi propia persona estamos abiertos tanto a resolver cualquier duda que desees plantear como a cualquier información relevante, fundada y constatada de que quieras hacernos partícipes por el bien y progreso de la ciencia y la medicina.

    (II) Mi contestación:

    Síndromes homeopáticos
    por Javier Armentia

    El pasado lunes 18 de noviembre, Eduardo Armijo, homeópata, escribía un artículo de opinión titulado "Javier Armentia y el síndrome del tertuliano" realmente interesante. Ciertamente no sé si padezco un síndrome o varios. Sobre todo cuando leo argumentaciones como las del Sr. Armijo. Dejo aparte las caracterizaciones que intenta hacer sobre mí, cosa que entra en el saco siempre rebosante de las argumentaciones ad hominem que, como cualquier polemista debe saber, tienen escaso valor argumentativo y lógico, y por lo tanto deberían mantenerse aparte de un debate serio. Y paso a las afirmaciones que hace sobre la homeopatía, en calidad de "médico que lleva varios años estudiando y trabajando con homeopatía". (Lo dejo entre paréntesis porque no será el centro de mi argumentación la cuestión de cómo uno es o deja de ser experto en algo: Sr. Armijo, ¿cuántas publicaciones en revistas de referencia atestiguan sus "estudios" sobre la homeopatía? Es como normalmente se acredita en un currículo científico la experiencia investigadora, creo recordar�)

    Pelillos a la mar. Dice el Sr. Armijo que el "Bio-Bac" (por cierto, con dos bes, no nos equivoquemos, el otro es un desinfectante dental) nada tiene que ver con los medicamentos homeopáticos. Ciertamente, lo que se vendía bajo esa denominación no tenía todas las características de un preparado homeopático: partiendo del cultivo de ocho cepas bacterianas diferentes se obtenía a partir de una esterilización, lisis, filtrado y posterior dilución. Al final poco más que agua era lo que quedaba. En el caso de la homeopatía, el proceso asegura que no quede más que agua (o el disolvente usado), con diluciones tan extremas que la posibilidad de encontrar una sola molécula de principio activo es casi nula, cosa que el fundador de esta pseudomedicina no tenía por qué saber: cuando vivió Samuel Friedrich Hahnemann aún faltaban unos años para el nacimiento de la química moderna, y Avogadro no había dado a conocer su número. En aquella época se podía permitir que una persona pensara que diluyendo una sustancia una y otra vez siempre quedaba algo de esa sustancia. Hoy sabemos que no es así. Lo curioso es que los homeópatas pasan por encima de esa imposibilidad física como si tal cosa, acudiendo a teorías tan esotéricas (de ahí mi comentario) como que el agua tenga memoria o que los procesos informacionales pueden sobrevivir a la desaparición de una molécula. En el caso del Bio-Bac, sus creadores aseguraban que el producto estimulaba la producción de un determinado linfocito del sistema inmunitario. También sin demostración alguna. Hay otra conexión: algunos de los médicos implicados en la venta del Bio-Bac se declaraban también "homeópatas". ¿Pura casualidad?

    Hace referencia el Sr. Armijo a la ley del medicamento. En efecto, esta ley regula los medicamentos homeopáticos, pero se debería explicar que éstos aparecen en la ley en un apartado propio (una cagada de ley, por cierto, donde los redactores sucumbieron al potente lobby homeopático que quería asegurar sus castañas: no es cosa de España, que la historia venía de la transposición de similares normativas europeas y la industria farmacéutica homeopática -sobre todo la francesa- había llevado su labor intoxicadora con mucha maña en el Parlamento Europeo). ¿Por qué un apartado propio? Porque al resto de medicamentos se les exige en esta ley demostrar su inocuidad, posibles efectos secundarios, indicar el tratamiento ante intoxicaciones� A los medicamentos homeopáticos esto no le hace falta porque nada hay más inocuo que el agua destilada, pero además tampoco se les exige estudios farmacocinéticos ni farmacodinámicos que atestigüen su "especificidad terapéutica": en esencia, la misma ley se teme que no valgan para nada, y por eso los coloca de forma separada. No tienen que demostrar que tienen efecto alguno, aunque tampoco pueden publicitar efecto alguno: de su promoción, claro está, se encargan los mismos homeópatas y las farmacias que los venden. Lo triste es que en Europa un medicamento con el marchamo "homeopático" no tiene que pasar más controles que el agua embotellada, pero se permite vender como medicamento. Así que lo que afirma el Sr. Armijo, que la ley "aprueba como medicamentos solamente aquellas sustancias con demostrada acción terapéutica" es una mentira de tomo y lomo: la ley aprueba como medicamentos sustancias con demostrada acción terapéutica Y los medicamentos homeopáticos, a los que no se les pide demostración alguna. No confundamos a la clientela, Sr. Armijo.

    Se queja el Sr. Armijo de la poca cultura médica en este campo. Y ahí le doy toda la razón: los licenciados en medicina deberían recordar mejor la química de primero, esas cosas de la teoría atómica y las disoluciones. Se debería hacer más hincapié en epistemología y metodología científica, y proporcionar armas adecuadas que permitan discernir la propaganda y la mercadotecnia de los ensayos científicos.

    Comenta que la homeopatía está considerada dentro de la universidad, aunque esto tampoco es un argumento muy sólido: en la universidad casi cabe de todo (leo que la Universidad de Zaragoza vuelve a programar un curso de tercer ciclo sobre astrología, pero ello no nos debe hacer pensar que la astrología tenga un marchamo de respetabilidad, sino todo lo contrario, muestra cómo un catedrático bien relacionado puede colar casi cualquier cosa con la excusa de la libertad de cátedra). También comenta cómo los Colegios Médicos acogen secciones de homeopatía. Más de lo mismo: independientemente de todo, está claro que los CC.MM. prefieren controlar así las pseudomedicinas bajo la (desde mi punto de vista muy peligrosa) idea de que mejor que estas cosas las practiquen médicos que pagan la colegiación, y no cualquiera que quiera montar ahí el chiringuito. Si la homeopatía, así como otras prácticas pseudomédicas, quedara fuera de ese paraguas corporativista, otra cosa iba a ser� El que en Francia el sistema sanitario subvencione las recetas homeopáticas no es sino más de lo mismo.

    Un tema que siempre se trae a colación, ¿está demostrada empíricamente la validez de los medicamentos homeopáticos? Los homeópatas dicen que sí, los laboratorios que venden estas medicinas siempre lo afirman (aparte de pagar estudios y revistas para publicarlos). Pero la comunidad científica es mucho más parca y sigue cuestionando la validez de tales afirmaciones. Por un lado, es falso que CADA medicamento homeopático haya demostrado su efectividad en adecuados ensayos en laboratorio y clínicos. Se venden, gran parte de ellos, con completa impunidad (como comentaba, amparada, eso sí, por el paraguas de la ley). Muy normalmente, los ensayos publicados lo son en revistas escasamente relevantes (me refiero a los criterios elementales de calidad de publicaciones asumidos internacionalmente por los científicos). El balance es difícil de establecer, pero permítanme recoger este texto publicado en 1999 en "The Medical Letter on Drugs and Therapeutics", una de las publicaciones mundialmente reconocida como más sólida dentro de la profesión médica: "el contenido químico de los productos homeopáticos está a menudo indefinido, y algunos están tan diluidos que es improbable encontrar en ellos nada del material original. No se ha probado que estos productos sean efectivos en condiciones clínicas. No hay buenas razones para usarlos". En The Lancet, se publicaba en 1997 un meta-análisis que concluía "encontramos insuficiente evidencia para afirmar que la homeopatía sea eficaz claramente para cualquier condición clínica particular". Y así un larguísimo etcétera.

    No deja de tener su gracia que compare el "desconocimiento del mecanismo de acción" de la homeopatía con un presunto desconocimiento referido al paracetamol. Resulta que está bastante bien demostrada la acción del paracetamol como inhibidor de la síntesis de prostaglandinas (en concreto la ciclooxigenasa) a nivel del sistema nervioso central, en cuanto a la acción analgésica. Su acción antipirética se desarrolla sobre el centro regulador de la temperatura en el hipotálamo, produciendo una vasodilatación periférica. Por supuesto hay detalles del mecanismo que aún se estudian, y me atrevo a predecir que algún día conoceremos este mecanismo adecuadamente. Cómo se agradecería un "desconocimiento" similar en la acción de algo como el oscilococcinum que muchos homeópatas recetan. Hace ya años comenté el origen de ese pseudomedicamento -precisamente en este periódico-, basándose en un descubrimiento erróneo de un microorganismo que nunca existió en el hígado y corazón de patos salvajes de la especie Anas Barbariae. A pesar de ello, se sigue usando como si nada. En el fondo, es comprensible: lo que importa es vivir de la homeopatía, no que ésta demuestre adecuadamente sus afirmaciones. Lo que funciona, y eso es innegable, es la práctica homeopática: y no porque cure, cosa que nadie ha demostrado a lo largo de los ya más de dos siglos de historia, sino porque da de comer a quienes la practican. (Y sobre todo a los potentes laboratorios que producen esa farmacopea tan esotérica).

    Finalmente, agradezco la buena disposición de Eduardo Armijo a resolver las dudas que se plantean, su apuesta por el progreso de la medicina y en general de la ciencia. Algo que suscribo plenamente, como no podría ser menos. Lástima que, en el caso de la homeopatía, esa apuesta no se haga manteniendo un criterio metodológico adecuado, que se olviden los esfuerzos de conseguir una medicina basada en la evidencia y se dejen de lado los prejuicios, por más que populares, económicamente rentables y avalados, de esa disciplina pseudomédica que nunca, desde 1810, ha conseguido hacerse realmente medicina, de la que cura.

    (referencia obligada: el trabajo sobre el tema del Bio-Bac y los enlaces sobre homeopatía de la web de ARP-SAPC)

    2002-11-18 12:46
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    Comentarios

    1
    De: El peatón Fecha: 2002-11-18 15:23

    Totalmente de acuerdo con usted, Sr. Armentia. Mi flamante título de Bachiller le respalda ;-)



    2
    De: Alabuena Fecha: 2002-11-18 20:08

    Buenísima respuesta. Espero que todos estos medicuchos de tres al cuarto (como el señor Armijo, que no sabe cómo funciona el paracetamol, que confunde un fraude médico con un desinfectante dental, o que desconoce los principios básicos de la química) terminen sus días como se merecen: intentando curarse con sus propios métodos (es decir, una muerte segura y dolorosa).

    Ya está bien, coñes. Con médicos como este, no me extrañe que les llamen matasanos.



    3
    De: El Pez Fecha: 2002-11-20 09:48

    La carta de contestación que se presenta aquí aparece publicada hoy miércoles 20 de noviembre (joé.. 27 años ya!!!! perdón, es que me he dado cuenta de la fecha que era.
    El enlace: aquí



    4
    De: JOSÉ A. ROVIRA Fecha: 2002-11-21 22:10

    ¿Por qué el tema de los médicos y farmaceúticos detenidos por la cuestión del Bio-Bac y las fórmulas magistrales adelgazantes ha desaparecido de los medios de comunicación de masas?
    ¿Controlan los colegios de médicos la TV y la prensa?
    Aparenemente, sin duda.



    5
    De: Escepticismo Fecha: 2002-11-23 17:24

    Menos mal que explicaste lo de la ley.
    Estaba horrorizado ante la ceguera de haber promulgado una ley que otorgaba validez científica a la homeopatía...
    Ya era como el certificado de omnipotencia de ciberíada... claro en manos humanas...
    :-P
    Saludos

    claudio



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