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    2006-02-15
    )

    ¿Cuántas Especies Quedan Por Descubrir?
    2006-02-15

    Publicado en EL CORREO
    Territorios, Ciencia-Futuro
    Miércoles 16 de febrero de 2006


    Hace una semana los medios de comunicación se hacían eco del hallazgo de especies desconocidas de animales y plantas en la región de los Montes Foja de la isla de Papúa (Indonesia), y en este periódico se daba amplia cobertura al importantísimo hallazgo científico. Puede parecer sorprendente, en un mundo que consideramos ya casi completamente explorado, que una expedición tan corta consiguiera encontrar tantas especies nuevas. Tendemos a pensar que ya no quedan casi regiones vírgenes, y a dar por hecho de que lo conocemos todo de nuestro planeta. (Hoy mismo, muchos medios recogen la noticia de una expedición que ha encontrado 200 especies desconocidas en los fondos del atolón coralino de Saba Bank, en las Antillas holandeas.)

    No es así, y ni siquiera en España existe un catálogo completo de seres vivos. A finales de diciembre, por ejemplo, se daba a conocer el hallazgo del Calotriton arnoldi, o “tritón del Montseny”, un anfibio descubierto por Salvador Carranza de la Universidad de Barcelona y Félix Amat, del Museo de Ciencias Naturales de Granollers. A pesar de la sierra del Montseny sea visitada por cientos de miles de turistas cada años, esta especie, con una población de al menos mil quinientos ejemplares, había permanecido desconocida para la ciencia. En octubre del año pasado, tras una larga búsqueda, se obtenía por vez primera la fotografía de un calamar gigante vivo, aunque ejemplares de varias especies de Architeutis y Taningia ya habían sido recogidas por pescadores. En mayo de 2005, un nuevo primate que vive en bosques húmedos de la montaña, el Lophocebus kipuniji, era identificado por dos equipos independientes al sur de Tanzania.

    Sólo unos pocos ejemplos de animales, a los que deberíamos sumar los cientos de especies de insectos, artrópodos, aparte de plantas, hongos y bacterias que anualmente se siguen descubriendo. Continuamente, expediciones científicas que consiguen analiar un ecosistema poco conocido, encuentran una miríada de nuevas especies. Sólo el INBio (Instituto de Biodiversidad de Costa Rica) cataloga anualmente cientos de especies de animales que viven en los corales de la costa del Caribe. En Brasil, en los últimos 10 años, se han descubierto cinco especies de monos diferentes en la región amazónica...

    El término biodiversidad ha pasado a tener en los últimos una presencia habitual en los medios de comunicación, relacionado a menudo con la acción humana, principalmente como destructora de los entornos naturales. El PNUMA (Programa de las Naciones Unidad para el Medio Ambiente), especialmente desde el establecimiento del “Convenio saobre la Diversidad Biológica” que nació en la cumbre de Río en 1992, ha puesto énfasis especial en la necesidad de, por un lado, establecer un sistemático recuento de las especies de seres vivos de nuestro planeta, pero sobre todo de conservar esta biodiversidad como un patrimonio necesario para un futuro sostenible. Se trata de un objetivo difícil de cumplir: en los más de 3.500 millones de años de historia de la vida en la Tierra, han aparecido y desaparecido muchísimas especies. Y la catalogación científica de las especies vivas, una taxonomía sistematizada por el botánico sueco Carl von Linne (latinizado como Carolus Linnaeus, y en castellano como Linneo) nació sólo a mediados del siglo XVIII.

    Linneo estableció la base de la actual taxonomía, agrupando a los seres vivos en jerarquías que daban cuenta de las similitudes entre especies cercanas. La ciencia taxonómica ha ido alterando a menudo la forma en que esta ordenación se realiza, y especialmente en el último siglo ha sido también puesta en cuestión la forma de reconocer las especies y ordenarlas, por un lado porque los análisis genéticos permiten encontrar similaridades entre especies cuyo aspecto exterior antes no las colocaba vecinas taxonómicamente, y por otro porque muchos biólogos defienden la conveniencia de usar jerarquías que tengan relación evolutiva -filogenética-, como sucede con las clasificaciones cladistas. El uso cada vez más habitual de la secuenciación genética y de la bioinformática permite, así, establecer taxonomías más exactas y adecuadas y, paralelamente, intentar así sistematizar todo el conocimiento.

    Pero las estimaciones del total de especies que actualmente habitan la Tierra varían grandemente, estableciendo que hay entre 2 y 7 millones de especies diferentes, aunque a veces se habla del orden de 10 millones para este total. Es una estimación casi imposible, porque sólo 1,75 millones de ellas tienen una descripción científica (es decir, que disponen de un nombre científico). Y sucede que este número también es una estimación incompleta, porque -aunque pueda parecer paradójico en la era de la informática- aún no existe un inventario general de tales especies. Desde el 2000, un consorcio internacional de bases de datos biológicas, denominado Species 2000, realiza este trabajo, habiéndose alcanzado la catalogación del 40% de las especies conocidas. Este programa, establecido por la Unión Internacional de Ciencias Biológicas, junto con la Unión Internacional de Sociedades de Microbiología nació en 1994 y fue acogido dentro de las labores del PNUMA dos años después. En los EEUU, el Sistema de Información Taxonómica Integrada (ITIS), realiza una labor paralela, promovida por el gobierno estadounidense. Afortunadamente, aparte de que Canadá y México se integraran en el ITIS, en los últimos años se ha producido una convergencia de ambos esfuerzos, aunque manteniendo su independencia por separado: la razón estriba en el interés estratégico de estos programas, en términos de aprovechamiento económico, supremacía científica y, sobre todo, en la oposición de EEUU a las acciones del PNUMA en lo concerniente al cambio climático. Resulta un tanto desalentador encontrar que los intereses políticos y económicos primen sobre el conocimiento científico, aunque es cierto que disponer de dos bases de datos independientes, en opinión de los expertos, favorece la calidad del resultado.

    Se espera que antes de 2015 el censo de especies vivas pueda estar completo, aunque se trata de una carrera contrarreloj: la tasa de extinciones, alertan -y no sólo los ecologistas-, está aumentando, y está relacionada con la acción humana directa (destrucción de ecosistemas, contaminación, etcétera) e indirecta (calentamiento global). Por ejemplo, una cuarta parte de las mariposas europeas está en peligro de extinción, al igual que el 11% de las especies de aves. Evidentemente, tan difícil es contar cuántas especies hay como saber cuántas van desapareciendo. Si a ello añadimos las que aún no se conocen (de las cuales un porcentaje importante podrían no llegar a catalogarse antes de su futura extinción), el panorama que algunos podrían pretender idílico al leer sobre el nuevo Edén descubierto en Indonesia queda más bien sombrío.

    Dodos, la mariposa de Darwin, Nessie y otras sorpresas.
    El descubrimiento, y la desaparición de especies, sigue caminos a veces sorprendentes. Algunos ejemplos:
    • El pájaro dodo (Raphus cucullatus), de la Isla Mauricio, se ha convertido en el símbolo de la extinción de especies. Se trataba de un ave incapaz de volar que desapareció, porque los marineros portugueses lo cazaban fácilmente, además de eliminar los bosques donde vivía, en 1680.


    • El mismo Charles Darwin, en su visita a Madagascar en 1850, fue uno de los primeros en predecir la existencia de una especie no conocida de insecto, a partir de la observación de una flor, la orquídea Angraecum sesquipedale, que tenía un tubo larguísimo de casi 30 cm protegiendo el néctar. Finalmente, medio siglo después, fue encontrada la mariposa Xanthopan morgani predicta, con una probóscide de 40 cm de longitud, que se alimentaba precisamente de esa orquídea. (El "predicta" de su nombre científico recuerda la anécdota.)


    • Sin embargo, no siempre que se habla de una especie existe realmente: se suele denominar criptozoología a una pseudociencia que pretende la existencia de cualquier ser vivo del que se haya recogido algún comentario, testimonio o leyenda. El inexistente monstruo del lago Ness, esa Nessie escocesa, sólo ha servido para rellenar noticias en las vacaciones de agosto y para crear un mercado en torno suyo que no sólo es turístico. Igualmente el Yeti, Bigfoot, el chupacabras caribeño y tantas otras leyendas “criptozoológicas” son muestra de que, aunque desconozcamos tantas especies, los deseos no pueden imponerse a los datos científicos.



    2006-02-15 17:48
    Enlace | 9 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: Evolutionibus Fecha: 2006-02-16 00:45

    Muy bueno el artículo. Ya no lo hago yo.
    Efectivamente, de repente parece que se descubren decenas de especies nuevas, cuando esto ocurre todos los días. Recuerdo, por ejemplo, aquel proyecto en el que creo que estaba metida NAtional Geographic de muestrear el estrato más alto de las selvas tropicales, por encima de las copas de los árboles, a base de balsas hinchables: 10 especies por minuto.

    Saludos.

    PD.: Y creo que algo parecido ya escribí en algún otro blog ... espero que no el tuyo.



    2
    De: tOnYtO Fecha: 2006-02-16 03:43

    Interesante y educativo como siempre. Saludos.



    3
    De: ABBA Fecha: 2006-02-16 08:07

    Very interesting de nuevo, Pez.

    2 cosas:

    ¿El dodo no desapareció por exportar allá cerdos que acabaron con los huevos de las pobres aves?

    Y dos. ¿Algún link a las fotos del calamar gigante vivo?



    4
    De: pepEvil Fecha: 2006-02-17 04:26

    El artículo me pareció muy, muy interesante, pero yo continúo confundido con el término "criptozoología".
    A ver si entre todos lo aclaramos. La criptozoología es definitivamente una pseudociencia o un disciplina científica legítima, que sufre ante la "yetilogía" o la "nessiología", por poner dos ejemplos
    estrafalarios? No sé si me explico bien.
    Toda la información razonable sobre el tema que tengo viene de un libro de Lothar Frenz, que en España se editó con el título de "El libro de los animales misteriosos", en el original
    "Riesenkraken und Tigerwölfe auf den Spuren der Kryptozoologie". En el prólogo, la primatóloga Jane Goodall, pide respeto para la criptozoología , tan frecuentemente malentendida, pero de interés para nuevas generaciones de zoólogos. Por otro lado, Goodall se declara una romántica empedernida que cree que homínidos grandes (como el Bigfoot) pudieran haber sobrevivido...
    En fin, el libro está francamente entretenido, y lo más interesante son las páginas sobre los animales reales descubiertos en el siglo XX, como el dragón de Komodo, el celacanto o el calamar gigante.
    Por supuesto, hay un capítulo dedicado al Bigfoot, aclarando desde el principio que no hay ninguna prueba de su existencia, pero qué caramba, le vamos a dedicar también un capítulín, pues... ¡sería tan bonito que existiera! Es el único capítulo
    criticable, pero por "romántico", no por esotérico o similares.
    Una cosa más, para mayor confusión con todo lo relacionado con este asunto. He de confesar que cuando mi estómago lo permite escucho el programa de Iker Jiménez, que me parece entrañable. Entrañable, sí, que se me revuelven las entrañas, cuando lo oigo. Bueno, pues bien, allí se recomendó este libro, dando a entender que está escrito por una eminencia científica de gran prestigio en Alemania como Lothar Frenz. Hombre, no es por nada, pero ni la solapa del libro se ha debido leer, que bien claro se dice que Lothar Frenz es un periodista científico, con colaboraciones regulares en la revista GEO y en la ZDF, que es la segunda cadena alemana. Así pues, periodista de prestigio, pues sí, quizá. Y con una buena formación, pues además es biólogo, añado. Científico investigador... pues va a ser que no. Ni falta que le hace para escribir un buen libro, además. Pero no hay que hacer pasar las cosas por lo que no son.
    En fin, que lo siento si me he alargado mucho. Pero tengo curiosidad por saber qué me contáis sobre el término criptozoología.






    5
    De: Owenwang Fecha: 2006-02-19 03:58

    Un pequeño comentario, como siempre, en aras de la exactitud, y sin restar ni un ápice de mérito al magnífico artículo.

    El tritón del Montseny no es que hubiera pasado desapercibido a los miles de visitantes del parque. De hecho, la población fue descrita ya en 1979, pero se pensó que era una subespecie meridional del tritón de los pirineos Calotriton asper (= Euproctus asper), especie que ya había sido descrita en 1852, y al cuál se asemeja muchísimo morfológicamente.

    La noticia ha saltado ahora, porque Carranza y Amat han realizado estudios comparativos de ADN, y han descubierto que el tritón del Montseny es suficientemente distinto genéticamente de su homólogo pirenaico, como para merecer ser incluído en una nueva especie, que ha pasado así a ser la especie de anfibio más amenazada de la península ibérica, por lo reducido de su hábitat y de su población.

    Por cierto, también ha pasado a ser la única especie conocida de vertebrado de distribución exclusivamente catalana, cosa que ha gustado mucho y ha llenado a los políticos nacionalistas de salamándrido orgullo. A este hecho se debe la aparición a bombo y platillo en todos los medios de comunicación catalanes de una noticia que, de haber ocurrido (por ejemplo) en Extremadura, hubiera pasado bastante desapercibida. No me extrañaría que, dentro de unos meses, empecemos a ver coches con pegatinas del tritón del Montseny al lado del burro catalán.



    6
    De: camila Fecha: 2006-03-14 02:49

    grasias por el articulo me sirbio pa aser una tarea de sosiedad de mi profe soto q da puras tareas sin sentido de una materia q no le corresponde xq es el profesor de historia

    ota bes grasias

    xau



    7
    De: Thundernerd Fecha: 2006-03-14 03:12

    Estos críos deberían ir al colegio antes de ir al colegio...



    8
    De: hestakyjbiktymarycarpekeokk Fecha: 2006-03-17 14:19

    pues mu agradecios k tais tos xo k yo de aki nu e sacau na.
    mirar en otras pgns que merezcan la pena xk desdlogo k...sta no te sirve pas que pa mandar el mensajito.

    xao



    9
    De: Anónimo Fecha: 2007-03-22 21:10

    bkn



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