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    2003-01-08
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    Lo Pequeño Tiene Grandes Efectos
    2003-01-08

    (Resumen Científico del 2002)

    Territorios, El Correo, Ciencia/Futuro, 8 enero 2003

    Aunque los avances científicos no siguen necesariamente un ciclo anual, sino que se van produciendo de forma poco ajustada al calendario, las revistas de ciencia, los congresos científicos, y las propias agendas de las instituciones que en todo el mundo realizan las investigaciones sí están más ligados a las convenciones de toda la sociedad. Por ello, cada año, a modo de suma y sigue de la ciencia, numerosos estamentos realizan un análisis de lo más importante de cada año. Sin duda, el más famoso, por la importancia que esta publicación tiene en todo el mundo científico, es el que realiza la revista Science, editada por la Sociedad Estadounidense para el Avance de la Ciencia.

    Y ha sido, como viene siendo habitual en los últimos años, un descubrimiento dentro del ámbito de la biología molecular, el ganador de la clasificación de "los 10 principales" que los responsables y asesores de esta revista elaboran anualmente: moléculas muy pequeñas de ácido nucléico, llamadas "microRNA", que controlan la actividad de los genes como si fueran interruptores. Si habitualmente se suele utilizar la metáfora del DNA (ácido desoxirribonucléico) como "la enciclopedia de la vida", porque en esta molécula están codificados los genes de una especie, el RNA (ácido ribonucléico) suele ser visto como un derivado auxiliar, una versión de trabajo para procesar esa información. Sin embargo, cada vez más, se empieza a valorar el papel del RNA en la producción de las proteínas que expresan las funciones del genoma contenido en el DNA. Se ha comprobado que el RNA se fragmenta fácilmente, y que cada uno de estos fragmentos, de corta vida, tiene funciones específicas que resultan fundamentales: pueden disparar la acción de genes, inhibirlos, o alterarlos, asegurando de hecho el funcionamiento correcto de una célula. Este año se ha demostrado el papel único que diferentes fragmentos pequeños de RNA tienen en el desarrollo de esta especie de sistema inmunológico del genoma, controlando la expresión de los genes, lo que los biólogos denominan "epigenética": cambios debidos a los genes, pero que no se producen porque los genes hayan mutado, sino porque su trabajo se ve modulado por estas moléculas. Hasta ahora, estos procesos permanecían desconocidos y ahora, aunque no se conocen los detalles, los científicos han ido aprendiendo a localizar la forma en que se producen.

    Las implicaciones de estos conocimientos son amplias, porque se aplican tanto a la genómica como a la biomedicina: desde el estudio de los factores genéticos del cáncer a las investigaciones con células madre. Dentro del campo de los genomas, este 2002 nos ha traído la secuenciación completa de los genes del ratón doméstico (Mus musculus), del mosquito portador de la malaria (Anopheles gambiae) y del arroz (Oryza sativa). Los dos últimos de especial importancia para el mundo en desarrollo: la posibilidad de avanzar en el control de enfermedades como el paludismo o de mejorar genéticamente una de las principales fuentes de alimentación no es nada desdeñable.

    Desde luego, el notición del año habría sido la clonación humana, si no fuera porque el anuncio de la secta raeliana que bajo la compañía Clonaid ha publicitado su éxito se esté demostrando un engaño con intereses sectarios. Esos aparentemente clonados bebés que son anunciados sin los adecuados contrastes científicos son la otra cara, la oscura, de una ciencia que a veces se convierte en patológica. Porque igualmente que hay luces, hay sombras en el panorama de la ciencia. En el 2002 han sido notables dos casos de fraude dentro del mundo de la física: a finales de septiembre, el físico Jan Hendrik Schön era despedido de los laboratorios de la compañía telefónica Bell tras haberse comprobado que se habían falsificado informes desde 1998, e introducido datos falsos o maquillados en 17 de las 25 publicaciones que el equipo de Schön había realizado sobre física del estado sólido. Se trataba además de artículos pioneros sobre temas como la electrónica orgánica, la nanotecnología o la superconductividad, campos que aparentemente estaban siendo literalmente revolucionados por los sorprendentes resultados de este equipo. Lo triste es que realmente no había nada de esto. ¿Cómo entender un hecho así? Nadie se lo explica realmente, porque la osadía de Schön ha dejado en evidencia los sistemas de control y arbitraje de las publicaciones científicas.

    Por otro lado, a Víctor Nikov, responsable de la publicación del hallazgo de un nuevo elemento atómico, el de número atómico 118, que fue publicado a mediados de año, pero retirado posteriormente de la revista Physical Review Letters tras encontrarse fallos en el mismo, también lo han despedido de los Laboratorios Nacionales de Berkeley (California) por mala conducta científica. Consuela saber que cada vez es más difícil mantener un engaño durante mucho tiempo, pero sigue siendo preocupante que la presión a la que están sometidos muchos científicos por publicar pueda derivar en falsear los datos de esta forma.

    El resto de los "principales" científicos recorren desde la física, con el análisis de cómo los neutrinos pueden cambiar de estado en su viaje desde el Sol en cuyo centro son producidos, explicando las anomalías medidas en los últimos decenios, hasta la paleoantropología, con el descubrimiento del fosil denominado "Tumaí" (Toumaï) perteneciente a un antepasado de la especie humana, el Sahelantropus tchadensis, con unos 6 ó 7 millones de años de antigüedad, encontrado junto al lago Chad, pasando por el descubrimiento de la melanopsina, un pigmento azul que existe en la retina de las ratas y que amplía el conocimiento sobre cómo se recibe la luz y cómo funciona la visión de los mamíferos; o por la mejor comprensión sobre la forma en que sentimos la temperatura u organizamos nuestros ciclos circadianos con ayuda de los relojes biológicos.

    Predicciones Cumplidas
    El 2 de enero de 2002 en esta misma sección comentábamos, sin bola de cristal, que los genomas serían muy relevantes en este año que acaba de terminar. Como lo iba a ser la clonación terapéutica. No eran predicciones difíciles de hacer, y se han visto confirmadas, aunque las investigaciones en clonación terapéutica y con células madres embrionarias han sido más noticia por la oposición de sectores religiosos y de los políticos de algunos países que por verdaderos avances en este año.

    Igualmente, desde Science, para el 2003, se atreven a predecir que uno de los temas que dará que hablar es el de los estudios climáticos, relacionados con el análisis del calentamiento global, incluyendo la conexión entre los fenómenos de la actividad solar (que comienza a decrecer en su ciclo de 11 años tras pasar por uno de los máximos más importantes de los últimos ciclos) y el clima de nuestro planeta.

    Por otro lado los recortes en los presupuestos para la investigación científica, derivados de la política del gobierno Bush en Estados Unidos tienen efectos que se van a empezar a notar ya en este año. Nuevos satélites de observación astronómica, colocados en el espacio en los últimos meses, que permitirán comprender mejor fenómenos celestes; avances en genómica y proteómica que se convierten en algo ya casi habitual cada año y los esperables resultados de los nuevos instrumentos que se están instalando en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) de Ginebra completan ese posible panorama.


    NOTA: En EL CORREO el buen amigo Julio Arrieta ya había publicado un artículo más interesante que este sobre el mismo tema. Además, lo había hecho el 20 de diciembre. Que conste, vaya...

    2003-01-08 01:46
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    Comentarios

    1
    De: fausto Fecha: 2006-03-02 21:06

    lose guiiiiiii jajajaja locos lol de las melas d la ms t



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