ves esta página sin formato por que esta hecha cumpliendo el estándar web CSS 2.
tú navegador no soporta este estándar, o tienes dicho soporte desactivado.
si estas en el primer caso, actualízate. merece mucho la pena.

la boca
artículos, escritos y demás piezas perfectamente obviables perpetradas por Javier Armentia

Instagram

Blogalia
FeedBurner

StatCou nte r

Ver Estadísticas

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Para contactar con el autor:

Archivos
desde el 24 de enero de 2002

<Junio 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30    
             



Nos enlazan según Google


Blogalia


Últimos comentarios aquí...

  • abogados online en Ignorancia Globalizada En Red Y Cambios En El Zodiaco
  • ARMENTIA ES ASTROLOGO? en Responsabilidad (#MILENIO @NoticiasNavarra)
  • ARMENTIA ES ASTROLOGO? en Responsabilidad (#MILENIO @NoticiasNavarra)
  • AR...MENTIA en IkerJimenez.Com Missing
  • Sonja McDonell en Sexo Y Color En Los Loros
  • rivera en Embrionarias Y Epiteliales
  • Anónimo en Mentiras Con Las Ondas (#MILENIO @NoticiasNavarra)
  • Jorge Cañon en K-PAX La Trilogía
  • Garikoitz en Mentiras Con Las Ondas (#MILENIO @NoticiasNavarra)
  • Alvaro en Mentiras Con Las Ondas (#MILENIO @NoticiasNavarra)
  • Inicio > Historias > 40 Años De 100
    2007-03-05
    )

    40 Años De 100
    2007-03-05

    Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
    No soy nada original, pero hay que celebrarlo. He leído que en Madrid andan haciendo una lectura en vivo de uno de los libros que, irremediablemente, han marcado a tanta gente, incluso a tanta gente que no ama la literatura. Algo posiblemente paradójico, pero el embrujo de GGM está también ahí, en convertir la materia literaria en algo tan vivo que se te introduce dentro.

    Así que en cuanto uno lee Cien años de soledad, queda marcado. Hace unos diecimuchos años visité las tierras de ese Caribe achicharrado por el sol, a veces desértico y a veces exhuberante, con gentes que vas encontrándote para descubrir que son exactamente como los personajes (o son directamente ellos mismos) del libro de García Márquez. Yendo en bus de Santa Marta a Ciénaga, llegando a Barranquilla sin poder de dejar de cantar las canciones que nombran esos lugares, ni de leer las páginas del enésimo ejemplar de la novela que había vuelto a comprar para releerla mientras por las pistas veía un manglar secándose por culpa de una carretera estúpida, las casas entre los árboles que apenas daban sombra bajo un sol implacable, con la ropa de colores lujuriosos tendida en cuerdas que llenban el espacio en una red densa, que dejaba sin embargo espacio para los chanchos negros que corrían de un lado a otro, hozando en busca de algo que morder. Y niños vestidos de blanco luminoso que iban con enormes carterones al colegio, saludando a una maestra gorda, negra, encantadora...

    No era el único: aunque viajaba esa vez solo, veía en las caras de la gente con la que compartía ese autobús de línea que ellos mismos también se hacían parte de una novela que estaba viva ahí.

    Unos años más tarde, fue en el 98, descubrí Macondo en otro lugar a cientos de kilómetros de esa tierra colombiana, paradójicamente puede parecer, aunque realmente no porque el mundo de los Buendía recorre todo el Caribe de tradición española y de vocación americana, o extraterrestre. Fue en Macuro, en Venezuela, en la península de Paria, cuando íbamos paseando por un pueblo que había nacido y desaparecido varias veces en la selva, que llegó a ser la principal aduana del país, con bancos y prostíbulos y grandes prebostes, que volvió a renacer convertido en cementera, que una vez más renació para ser sitio de tráfico de drogas y de pasiones prohibidas.

    En fin, que hace 40 años que se publicó la novela de GGM (que cumple hoy 80 años) y 25 años de que el autor consiguiera el Nobel de Literatura, y que ahora me vuelve a entrar la necesidad de agarrar algún ejemplar que tengo por ahí de la misma (he perdido decenas de ellos, y vuelvo a tenerla siempre al cabo del tiempo, porque una novela así no puede sino írsete y venírsete de improviso) y leerla. Les dejo, por lo tanto.

    2007-03-05 10:17
    Enlace | 0 Comentarios


    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://javarm.blogalia.com//trackbacks/47669

    Comentarios

    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.166.158.73 (2fe5539f3f)
    Comentario

    portada | subir