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  • Inicio > Historias > Si No Se Chupa El Dedo No Se Sabe Si Es Dulce
    2008-10-29
    )

    Si No Se Chupa El Dedo No Se Sabe Si Es Dulce
    2008-10-29

    A mí los químicos siempre me dijeron que en laboratorio las propiedades de cualquier cosa son olor y color. Y nunca sabor... Lo cierto es que la enorme cantidad de posibles venenos que hay en un laboratorio, a nada que uno lo piense, te hace desistir de la idea de tocar un líquido que te ha salido resultado de alguna síntesis y menos de pasártelo por la lengua "a ver a qué sabe". Por eso me sorprendió tanto la historia que contaba ayer en Pamplona Sheldon Lee Glashow, hablando de las [ chiripas / serendipias / serendipity / chirípiti ], o sea, de descubrimientos que aparecieron cuando no se los esperaba.

    Glashow dividía en su charla los descubrimientos en kantianos y serendipias. Los primeros son aquellos que aparecen partiendo de una hipótesis, en el desarrollo natural de una ciencia prevista. Algo conduce a algo nuevo y el marco teórico permite ese descubrimiento. Sin embargo, las chiripas o serendipias dan más juego. Se suele mencionar desde la bañera de Arquímedes al sueño de Kekulé (ambas historias posiblemente ficciones, en cualquier caso), pasando por la lágrima de Fleming o el pegamento chungo del post-it... De serendipias se ha escrito tanto que casi ni me atrevo a poner un enlace y les dejo el placer de googlear sobre el tema sin dirigirles a ninguno (aunque mencionaré "Serendipia" de Ruy Pérez Tamayo -en googlebooks- un libro muy entretenido en el que se traza fehacientemente la creación y origen de la palabra "serendipity" de Horacio Walpole). Por supuesto, a menudo se hace notar que la casualidad ha de recaer en la persona adecuada, en el momento adecuado, para que el descubrimiento sea percibido como tal, o el avance un avance real. Había a ese respecto una idea genial de Pratchett, que lo mismo recogí alguna vez por aquí pero que ahora no tengo referenciada a mano, sobre una especie de campo que permea el Universo con ideas maravillosas, pero que sólo interactúan levemente con la materia, y que sólo cuando esa intracción se da en el cerebro adecuado pueden conseguir el milagro. Planteaba Pratchett algo así como una maravillosa sinfonía que apareció erróneamente en el cerebro de una rana, etcétera... Las serendipias lo son, un poco en esa línea, porque se plantan donde pueden florecer. Y así las conocemos después. Del resto, nada.

    Decía Mark Twain: "Accident is the name of the greatest of all inventors". Sin duda, aunque también uno de los principales asesinos de inventores. Y con ello volvemos a los químicos que se chupan el dedo. Contaba Glashow la forma en que se descubrieron los edulcorantes. Como tomé notas un poco al tuntún, perdonen la imprecisión en las citas del Nobel...

    La sacarina (C7H5NO3S - 1,1-Dioxo-1,2-benzotiazol-3-ona)
    1879, Ira Remsen, en la John Hopkins University, vuelve a casa del laboratorio, donde estaba trabajando junto con el investigador Constantin Fahlberg en derivados del alquitrán y del tolueno. No se ha lavado bien las manos y en casa, accidentalmente, comprueba que su dedo sabe dulce. Lo que implica que además de no lavarse las manos se chupa los dedos al comer (¿algo relevante? sin duda, porque si no, no habría descubierto que la sacarina era tal, era dulce). La historia es más divertida, porque según leo por aquí, A Fahlberg le pasó lo mismo. (Nota bene: ¿dos químicos chupadedos? vaya vaya). Lo que pasa es que Fahlberg fue más listo, porque patentó la molécula sin incluir en ella a Remsen.

    La sucralosa (C11H19O8Cl3 - 1,6-dicloro-1,6-dideoxi-β-D-fructo-furanosil 4-cloro-4-deoxi-α-D-galactopiranosido)
    A veces hay que estar atento en el laboratorio. En 1976, en el Queen Elizabeth College de Londres, estaba Leslie Hough trabajando sobre compuestos clorados de azúcares para la firma Tate&Lyle. La cosa es que le dijeron a Shashikant Phadnis (un estudiante de doctorado extranjero) que probara una sustancia que tenían ahí, y le metió el dedo y a la boca. Suerte tuvo que ese compuesto resultara sólo ser muy dulce (miles de veces más dulce que la sacarosa). Según leo, la cosa se entiende mejor en inglés: lo que le piden es "to test" y el entiende "to taste".

    Comentó Glashow que la sucralosa, por ser sospechosa de provocar cáncer, estaba prohibida en EEUU, pero está permitida en Canadá donde, por la misma razón, está prohibida la sacarina... La historia es más complicada, pero el chiste queda gracioso. Lo cierto es que la sucralosa, o Splenda como es conocida comercialmente, usaba un eslogan que decía que estaba hecha a partir de azucar -lo que es cierto- así que sabe como el azúcar, y eso no gustó a los fabricantes de azúcar estadounidenses que anduvieron a la gresca y promocionaron sitios web que dicen que provoca cáncer porque los átomos de cloro pueden escaparse dentro del organismo al metabolizar el edulcorante. Barbaridades peores se han oído y se asumen sin más... pero esto es otra historia para otro momento (algo sobre el tema en la entrada sobre edulcorante en la wikipedia).

    En cualquier caso, la moda ahora está en acusar al ciclamato de carcinogénico. Es el edulcorante que tiene, por ejemplo, las sodas ZERO, y hay precisamente una campaña de esas de histerismo de Internet sobre el tema (véase un enlace de tantos). Sigamos...

    El aspartamo (C14H18N2O5 - Aspartil-fenilalanina-1-metil éster)
    Aquí también tenemos a un químico que se chupa el dedo. James M. Schlatter, químico que trabajaba en 1965 para G.D.Searle&Co en sustancias para tratar la úlcera péptica, había obtenido un metil-ester del dipéptido de la ácido L-aspártico, un aminoácido natural. Una vez más de forma chiripítica (¿chiripitifláutica? de chiripa, vaya) se manchó el dedo y al pasar unas hojas chupóse el índice y... descubrió lo dulce que era. (En El nombre de la rosa, semejante cosa de humedecer el dedo que pasa páginas llevaba a la muerte envenenada...)

    Al aspartamo (o aspartame) también le sigue cierta estela de carcinogénico -casi a todos los edulcorantes, lo que hace pensar que el lobby azucarero siempre ha tenido muy buena mano propalando sospechas-. Pero el Rey del Aspartame por estos pagos es Meléndez el de los polvos del que nos habla Teresa en Ethica more cybernetica.

    No estoy siguiendo un orden temporal, que la sucralosa es muy moderna. Y más antiguo que el aspartamo tenemos a otro de los que mencionó Glashow:

    El ciclamato (varias sales del ácido ciclámico - o ciclohexanosulfámico)
    El protagonista esta vez, en 1937, en la Universidad de Illinois, era también un estudiante graduado, llamado Michael Sveda. Aquí lo que chupó el becario era el cigarrillo. Y ese cigarrillo había quedado contaminado con una sustancia en la que trabajaba, mientras intentaban sintetizar un producto antipirético. Como comentaba anoche tras la charla con un par de químicos de la Universidad Pública, no era nada raro eso de echarse el fumeque en el laboratorio. Yo lo he llegado a ver, y siempre pensaba que tanta sustancia inflamable y muy volátil manejándose por ahí, el éter mismo, y andar con fuego favorecía eso de que haya cierta tendencia a explotar cuando uno se dedica a la química (algo que, volviendo a mencionar a Terry Pratchett, es fundamental para pertenecer al Gremio de Alquimistas de Ankh-Morpork. A Sveda, que luego supo ser un importante químico, se le cita diciendo lo siguiente al respecto: ''God looks after damn fools, children and chemists". También, como aparecía en la necrológica del NYTimes, Sveda sufrió el acoso, primero de quienes le agradecían su descubrimiento por haberles endulzado la vida, y luego de quienes le acusaban de haberles envenenado. Y todo con el mismo ciclamato.

    El cilamato y el cáncer da para otra historia, como hay hemos comentado. En la wikipedia lo cuentan y de paso también regalan que produce atrofia testicular... (Alguien debería revisar estas entradas un tanto apocalípticas de la enciclopedia más consultada actualmente)

    Acesulfamo potásico (C4H4KNO4S)
    Otro descubrimiento casual, de Karl Clauss, químico que trabajaba en 1967 en la Hoechst AG de Alemania. Y otro químico que, trabajando con derivados del ácido acetoacético, se chupa un dedo para pasar página... y descubre lo dulce que resulta.

    En fin, dejo por aquí la desordenada historia de los químicos que se chupaban el dedo y descubrieron que estaba dulce. Pero cualquier lector entenderá la necesidad de que alguien cuente la desdichada historia de los químicos que también se chupaban el dedo pero en vez de conseguir la patente de un edulcorante encontraron una de las muchas muertes posibles con veneno.








    2008-10-29 11:57
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    Comentarios

    1
    De: ElPez Fecha: 2008-10-29 13:51

    Un enlace al hilo de los desconocidos químicos mártires del chupe de dedo y similares prácticas: "Dartmouth researcher posioned by material she was studying": Karen E. Wetterhahn se envenenó con dimetilmercurio y finalmente murió varios meses después, hace 11 años. Comentan: "No one knows for sure how Wetterhahn was poisoned, but they suspect some of the mercury touched her skin and was absorbed into her body." Teniendo en cuenta que la dra. Wetterhahn estudiaba precisamente la toxicidad del mercurio no cabe pensar que fuera tan descuidada como sus colegas descubridores de edulcorantes...



    2
    De: ElPez Fecha: 2008-10-29 14:08

    Ah... se me olvidó mencionar una frase de Sheldon Lee Glashow (y no "glasgow", como se empeñaba en decir todo el mundo ayer) en torno a ese que se fue al pajar buscando una aguja y se encontró a la hija del granjero. Un evidente caso de serendipia.



    3
    De: Sodacud Fecha: 2008-10-29 15:24

    Otro que tenia los deditos un poco inquietos fue Albert Hofmann, que fue, por decirlo de alguna manera, el inventor de los "viajes" de bajo coste, aunque a más de uno no le gustaba nada algunos destinos.



    4
    De: Heimy Fecha: 2008-10-29 16:36

    Pez: lo de la sucralosa en castellano tiene todavía más gracia (to test = probar; to taste = probar) :D



    5
    De: Pedro Braña Fecha: 2008-10-29 22:21

    Un comentario sobre la sucralosa.
    Es legal, y predominante en el mercado de edulcorantes bajos en calorías, en EEUU, Reino Unido y muchos otros países. En España no se encuentra Splenda en los supermercados pero sí sucralosa en productos comerciales, por ejemplo en Kas naranja y Kas limón (al menos hace unos meses)



    6
    De: Jeau Fecha: 2008-11-09 07:19

    Ese comentario sobre "El nombre de la rosa", si bien es pertinente, puede deslucir gran parte del argumento a futuros lectores (que siempre existirán).

    Useasé, que yo le recomendaría eliminar ese spoiler o avisar de él debidamente. Ya sé que es una simple frase, pero creo que entenderá mi comentario.

    Un saludo sr. Pez.



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