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  • Inicio > Historias > Una De Tokio Con Murakami (Y Coixet)
    2009-09-13
    )

    Una De Tokio Con Murakami (Y Coixet)
    2009-09-13

    Quería haber escrito antes (pero siempre se procastina uno) de "After Dark" de Haruki Murakami, una de las lecturas del verano que me dejó ávido de saltar rápidamente en el espacio (un poco en el tiempo) para poderme recolocar en aquella urbe un tanto infinita que justo pude empezar a vislumbrar hace unos meses en mi viaje. Tokio es una experiencia que, como sucede con otros lugares, específicamente con algunas ciudades, se vive con los ojos abiertos y el ánimo sorprendido cuando se está allí, pero sobre todo se rememora luego. Reverbera en muchas cosas, en detalles que notaste (algunos anotaste) y configuraron un cierto mapa de la ciudad, aunque de alguna manera a un nivel no del todo consciente. Un tiempo después algo te desata ese momento, esa esquina, esa mirada. Puede ser una callecita estrecha y sin aceras sobre la que, a la altura del segundo piso, vive una maraña de cables que parece el paso de mucha gente fosilizado ahí arriba. Puede ser la abundancia de colgantes que las jóvenes ponen en sus móviles enormes. Puede ser el graznido de cuervos que están por todos los sitios, pero que desaparecen por la noche y parecen volver con el alba, grandes, negrísimos, por todos los sitios, en aparente lucha con las gaviotas que hacen más o menos lo mismo. Puede ser la entrada discreta de un love-hotel o una sauna-hotel, de donde sale un cierto olor a ambientador industrial o las sombras que haces cuando pasas junto a los excesivamente iluminados escaparates en Shinjuku. Puede ser la mirada de los jóvenes, o los carteles publicitarios de gente que no conoces pero deben ser estrellas rutilantes, porque ellos y ellas se hacen fotos delante. Los eternos pasadizos del metro y del subsuelo de la ciudad, la sensación de que todo fluye alrededor pero exactamente a la distancia adecuada de tu cuerpo como para no ser ofensivo en absoluto. El jazz omnipresente en la ciudad (en todo Japón, realmente), en cada restaurante donde mientras te ufanas con tu ramen, sorbiendo un poco alto descubres a Coltrane acompañándote, en ese dúo con Davis alrededor de la medianoche; disfrutar de un shabu-shabu en el que no paran de traerte platos de ternera en filetes finísimos mientras Bird y Chet te encuentran irresistible...

    Imagino que a Isabel Coixet le pasó lo mismo que a todo el mundo que cae en Tokio y se deja llevar por el mundo del siglo que viene. Lo ha contado (excesivamente premiosa como casi siempre, aunque un poco menos esta vez, y de manera injustamente fragmentaria e incompleta, como siempre también) en Mapa de los sonidos de Tokio. El otro día fuimos a verla al cine, en una sala en la que sólo había mujeres de más de cuarenta (tres hombres y unas 50 mujeres, aunque no es un recuento exacto) y descubrí algunos de esos momentos que encontré en planos y secuencias. Quizá la mirada de un occidental siempre se para en algunas cosas. Sin duda es una película demasiado occidental, aunque Japón es más occidental que lo "occidental" realmente, esa paradoja resulta indescifrable porque pretendemos creernos siempre el centro del Universo. Pero al visitar Japón uno descubre que Trantor está ahí, y es la sede de las verdaderas fundaciones de todo. La pelicula está bien, pero no venía a hablar de eso, ni de la historia de la trabajadora de la lonja de pescado y asesina a sobresueldo (qué expresividad una cara tan estática e inexpresiva tiene Rinko Kikuchi... hay veces que parece que sigue sordomuda, por cierto) o del sensual mediterráneo que es Sergi López. Me quedé con ganas de que alguien nos cuente un día la apasionante historia del técnico de sonido que interpreta Min Tanaka. Quizá es la típica película para la gente que ha pasado por Tokio y a partir de entonces sueña algunas veces diferente.

    Aunque para eso mejor, y con mucha más capacidad de evocar, sumergirse en la lectura de Murakami. After Dark recoge una noche en la vida de Mari Asai, una estudiante que se ha quedado en Tokio sin tomar el tren. Quizá no es UNA noche, sino LA noche. La novela crea una descripción que es autopsia o vivisección (depende del momento) de la noche, la ciudad, sus ambientes, su historia, sus protagonistas y los secundarios. Como otros textos de Murakami sientes al leerlo que estás viendo un guión anotado, o más precisamente que alguien te habla mientras te sumerjes dentro de una película tipo realidad virtual. El narrador te cuenta la historia y sólo deja que te fijes en algunos fragmentos que, como en una alucinación de ketamina, se magnifican convirtiéndose en toda la escena para pasar vertiginosamente como las imágenes que se barren con el dedo en un iphone. El juego entre ser espectador y observado se repite en la misma historia de la Eri la hermana y bella durmiente del cuento. No sé si el propio japonés es la causa de esta literatura sincopada, como el jazz de los cafés de Tokio y el que puebla esta novela, no sólo porque Takahashi toque el trombón (y ahora escucho precisamente a Curtis Fuller, para ambientarme). Altamente recomendable, porque también desgrana situaciones conocidas y otras sorprendentes. Novela que acompaña bien un viaje allí, o su recuerdo, porque no soslaya nada, y además recrea perfectamente la mitología de ese Tokio que vives cuando vas por allí. Es curioso, pero cuando leo a Murakami descubro que también los japoneses están fascinados con el mundo que han creado en esa ciudad, en ese país, que les asusta y les engulle, sobre todo por las noches, cuando pueden pasar historias como las que recoge esta novela.

    Un texto, para que se vea que no engaño a nadie:
    6.50
    Convertidos en un punto de vista único y puro nos encontramos en las alturas, sobre la ciudad. Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópoli que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distrintos, pero, al a vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero , a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritos matutinos con precisión y rapidez. Se lavan los dientes, se afeitan, eligen una corbata, se pintan los labios. Ven las noticias de televisión, intercambian algunas palabras con su familia, comen, defecan.

    Junto con el alba, llegan los cuervos en bandadas a la ciudad en busca de alimento. Sus alas negrísimas y aceitosas brillan al sol de la mañana. La dualidad no reviste una gran importancia ni para los cuervos ni para los seres humanos. Asegurarse los nutrientes necesarios para la propia supervivencia: éste es, para ellos, el asunto primordial. Los camiones aún no han recogido toda la basura de las calles. Es una ciudad gigantesca y produce cantidades ingentes de desechos. Entre graznidos alborozados, los cuervos se lanzan sobre todos los rincones de la ciudad, como bombarderos en picado.

    El nuevo sol vierte una nueva luz sobre las calles. Los cristales de los rascacielos lanzan destellos cergadores. En el cielo no hayni una sola nube. Por ahora, no descubrimos ni un solo jirón. Sólo la neblina de la polución se extiende a lo largo de la línea del horizonte. La luna en cuarto creciente flota en el cielo del oeste convertida en una muda y petrea masa de color blanco, en un mensaje perdido en la lejanía. Los helicópteros de los boletines informativos sobrevuelan el cielo con un movimiento nervioso, enviando a las emisoras imágenes del estado del tráfico en las carreteras. En la autopista de la capital, los vehículos que acceden a la ciudad ya han empezado a formar retenciones ante los peajes. Frías sombras se extienden aún en muchas calles encajonadas entre los edificios. En ellas todavía permanecen intactos muchos recuerdos de la noche anterior.


    2009-09-13 12:53
    Enlace | 13 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: ElPez Fecha: 2009-09-13 12:55

    En efecto, es una pena que diga lo del cuarto creciente. Yo también me dí cuenta, de hecho fue un mazazo en el ojo al leerlo. Porque sólo podría ser el cuarto menguante. No sé si será un error de la traducción. Pero es una pena que nadie haya corregido el craso error. Se repite dos veces al final de la novela, así que no es una simple errata.



    2
    De: Anónimo Fecha: 2009-09-13 13:50

    ¿Podrías explicar un poquito ese error? Es que no me entero. Gracias de antemano.



    3
    De: ElPez Fecha: 2009-09-13 21:49

    La luna creciente se ve por la tarde, y al comienzo de la noche. La que se ve al final de la noche y durante la mañana sólo puede ser la luna menguante. Es curioso cómo mucha gente simplemente no se ha dado cuenta de la palmaria regularidad del movimiento lunar, perfectamente perceptible simplemente mirando un poco el cielo cada día.

    Veía el otro día el paso de la Estación Espacial por el cielo, justo al anochecer, el pasado viernes, un poco antes de las nueve de la noche, antes de que se vieran estrellas. Por ahí pasaba, suavemente, muy muy brillante esa noche. Pensábamos que deberían anunciar esos pasos para que todo el mundo los observara, quizá como remedio a tanta tontería, sin duda como algo bello.

    Lo de la Luna, lo mismo. Cómo estimula el pensamiento la observación de la Luna y de su cambio día a día. Es imposible no ponerse a pensar en qué geometría entre el Sol, la Luna y nuestro planeta causa eso... salvo que hayamos alcanzado el grado excelso de entontecimiento de nuestra civilización, en la que hemos creado una especie de nuevo animismo: vemos la Luna. Ah, sí, la Luna, está ahí. Por supuesto en nuestra memoria está el rollo que aprendimos en clase, el dibujo ese... Pero la atención ya se ha ido de la Luna a otra cosa. La pobre Luna ha sido incapaz de despertarnos algo más que un mínimo segundo de interés. Como los dioses pequeños y cotidianos.



    4
    De: Heimy Fecha: 2009-09-13 22:44

    Yo quisiera ver "Mapa de..." en VO, a ver si Sergi López hace el mismo desastre de interpretación que se refleja en su auto-doblado. Es que rechina por todos los lados...



    5
    De: ElPez Fecha: 2009-09-14 01:49

    Pues sí, es cierto, qué mal se dobla este hombre...



    6
    De: jorgenexo Fecha: 2009-09-14 18:48

    Hmmmm... Curiosamente After Dark es a Murakami como Mapa de los sonidos de Tokio a Coixet: obras menores a la sombra de previas mucho mayores. Aún y todo, viendo (y leyendo) lo que hay por ahí, son buenas obras cada una en su medio, pese a los errores en las traslaciones idiomáticas (no me percaté del tema de las fases lunares, ni me habría percatado dado que jamás había caido en la correspondencia entre dcihas fases y el amanecer o atardecer, pero de lo del terrible autodoblaje de Sergi López no hay quien se escape). Curiosamente, influido por las novelas de Murakami, pasé buena parte de la película barajando la posibilidad de que el grabador de efectos de sonido sólo existiera en la mente de la asesina, y habida cuenta de lo mucho que sabía sobre su historia para lo poco comunicativa que era, sigo sin tenerlo del todo claro.



    7
    De: Borito Fecha: 2009-09-15 01:38

    Bé.



    8
    De: Borito Fecha: 2009-09-15 16:17

    Bé.



    9
    De: paaq Fecha: 2009-09-15 16:47

    Hola Javi, tu sustituta en la COPE da pena. Hoy se ha estrenado intentando hablar del colisionador de hadrones y... regular, creo que no se ha explicado con claridad. Además, para ser periodista, cada frase comenzaba con un "eeeeh" o un "emmm".

    No creo que la sección de ciencia en ese programa llegue a 2010.



    10
    De: ElPez Fecha: 2009-09-15 18:03

    Es Amelia Die y tiene muchos años de trabajar en divulgación científica, estuvo de subdirectora de QUO y me parece una estupenda opción, paaq.



    11
    De: paaq Fecha: 2009-09-16 10:42

    Sí, a mí también me lo parecía cuando vi su curriculum, por eso me ha sorprendido una periodista veterana tan titubeante frente al micro. No es que no supiera de qué hablaba, es que le faltaba flow.



    12
    De: Borito Fecha: 2009-09-17 01:00

    Bé.



    13
    De: C.Martín Fecha: 2009-10-11 02:28

    Uf, After dark me ha parecido de lo peorcito de Murakami y eso que la esperaba con impaciencia, pero le perdono, ejem. Y miedo me da el mapa susodicho..., para vídeo de Tokyio me quedo con este que supongo que ya conocerás http://www.youtube.com/watch?v=PVIpmEcLcoE
    Ciertamente superar la Crónica, Tokyo Blues o incluso Al sur de la frontera, al oeste del sol (éste sí que destila jazz y blues por todas sus páginas) es complicado. Veremos si con la siguiente lo consigue.



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