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    2003-04-03
    )

    Volver A La Luna
    2003-04-03


    (Publicado en El Correo, Territorios -Ciencia/Futuro-, miércoles 2 de abril de 2003)

    El 14 de diciembre de 1972, tras permanecer tres días en la región de Taurus-Littrow, Cernan y Schmitt, los dos últimos humanos que han pisado ese mundo lo dejaban. La Luna había recibido desde julio de 1969 a doce astronautas norteamericanos, dentro de las misiones Apolo. Y a partir de entonces, y hasta ahora, nadie ha vuelto. Al menos vivo, porque es cierto que el 31 de julio de 1999 se estrellaron contra la Luna las cenizas del astrónomo Eugene Shoemaker, uno de los principales expertos en ciencias planetarias. Estas cenizas eran un tributo que la NASA incorporó a la misión Lunar Prospector, una de las pocas misiones que desde los años 70 han vuelto por allí.

    Lo cierto es que la empresa ciclópea que supuso el programa Apolo tuvo su sentido dentro de la propaganda norteamericana en la Guerra Fría y de la verdadera carrera espacial que establecieron las dos potencias mundiales: la Unión Soviética y los Estados Unidos. Desde el comienzo de la era espacial eran los rusos quienes habían ganado sistemáticamente todas las batallas: fueron los primeros en poner en órbita un satélite (Sputnik-1, el 4 de octubre de 1957); el primer ser vivo en el espacio subió con ellos (la perra Laika, a bordo del Sputnik-2 un mes después del primer Sputnik); también el primer astronauta (Yuri Gagarin, el 12 de abril de 1961), y hasta la primera mujer (Valentina Tereshkova, el 16 de junio de 1963).

    Antes de eso, el presidente estadounidense J.F. Kennedy había expresado el deseo (y la orden de hacerlo) de, antes de finalizar el decenio, llevar un norteamericano a la Luna y traerlo de vuelta sano y salvo. Kennedy murió mucho antes de ver cumplido su sueño con el viaje del Apolo 11, cuando Neil Armstrong pisó, el primer humano que lo hacía, la Luna. Era el 21 de julio de 1969 en Europa, aún el 20 en EEUU. Y los americanos estuvieron a punto de perder también esta partida: la primera vuelta en torno a la Luna la había dado una nave soviética, la Luna 1 a comienzos de 1959; y el primer objeto terrestre que llegó a la superficie lunar fue la nave Luna 3, en septiembre del mismo año. Sin embargo, una vez perdido el interés de llegar primero y poner la bandera, las dos potencias parecieron olvidarse de la Luna.

    Aunque es cierto que los soviéticos siguieron mandando misiones automatizadas durante unos años (la última, llamada Luna 24, fue allí se posó y volvió con muestras a mediados de 1976) la carrera espacial, ya desinflada, se transformó en otros proyectos tripulados, de laboratorios en el espacio. Y los proyectos que desde mediados de los años 60 había que casi parecían prever una colonización masiva de la Luna para la década de los 80, se aparcaron casi definitivamente. De hecho, hasta enero de 1994 no se volvió a mandar una nave espacial a la Luna. La sonda Clementine volvió para investigar la composición de la superficie orbitando en torno a nuestro satélite. Los datos que indicaban que podría haber hielo de agua en el polo sur lunar, en el fondo de los oscuros cráteres de esa región, reavivó el interés de una Luna que, por otro lado, había quedado bastante abandonada. Cuatro años después, la Lunar Prospector, también norteamericana como la Clementine, volvía a poner de moda el asunto del hielo lunar. Y con ello, planes que estaban olvidados desde hacía más de veinte años de montar una base lunar. O incluso, un hotel: el fundador de la cadena de hoteles Milton, Barron Milton, había afirmado en 1967: "la entrada del Lunar Milton estará en la superficie, pero gran parte del hotel se situará bajo la superficie, para controlar la temperatura de forma adecuada". Ni que decir tiene que ese hotel aún no se ha construido, ni tiene visos de hacerse en breve.

    Estados Unidos apostó desde hace años, en lo que se refiere a misiones tripuladas, por el sistema de lanzaderas espaciales (ahora paralizado tras la catástrofe del Columbia) y por la construcción en colaboración con otros quince países, de la Estación Espacial Internacional (Alfa). Se estima que subir un kilogramo de cualquier cosa desde la superficie de nuestro planeta hasta posarlo en la Luna cuesta unos 6.000 euros. Dos terceras partes de ese precio es lo que cuesta sólo escapar de la gravedad terrestre. Evidentemente, sin recursos que se puedan utilizar de manera sencilla -de ahí el interés que había en encontrar agua en la Luna-, pensar en que alguna potencia espacial (y sólo queda una realmente, EEUU) pague la construcción de una base lunar, o de un hotel, cuando apenas puede costear el mantenimiento de los programas espaciales en curso es ilusorio.

    Por eso ha sorprendido tanto saber, hace un mes, que los chinos quieren ir antes de 10 años a la Luna. Una pretensión un tanto optimista, porque por el momento ni siquiera existen vuelos tripulados made in China. Sin embargo, y aunque el gobierno chino lo mantenía en completo secreto, hace unos meses se supo que se está entrenando a treinta expertos pilotos para formar un cuerpo de élite de astronautas. Dos de ellos han volado ya en misiones rusas, y el resto lo hará, si se confirman los planes dados a conocer a comienzos de enero, para finales de año. Ya han probado con éxito el envío de cuatro cápsulas Shenzhou, tecnológicamente herederas de las rusas, capaces de contener astronautas (aunque ellos lo llaman taikonautas, por distinguirse de los astronautas -nombre dado por la tradición de la NASA- o los cosmonautas -el nombre que se emplea en Rusia-).

    Aunque las noticias son confusas, algunos planes de la Agencia China del Espacio hablaban de una primera misión tripulada hacia el 2005, y del establecimiento de una base lunar para el 2010. Desde luego, los intentos chinos por comenzar viajes espaciales tripulados vienen de antiguo, desde finales de los 60, pero nunca se han sustanciado en proyectos concretos hasta ahora. Y teniendo en cuenta que China es una potencia emergente en lo económico, posiblemente sean los únicos capaces, en todo el mundo, de apostar las -nunca mejor dicho- astronómicas cifras que un viaje de estos requerirá.

    Para Este Año, En La Luna
    De todas formas, los chinos podrían no ser los primeros en volver a la Luna, porque en septiembre de 2002 el gobierno estadounidense autorizó a una compañía privada de California, TransOrbital Inc., a planificar una misión no tripulada para finales de este año, llamada Trailblazer. Una sonda de prueba fue ya puesta en órbita a finales de diciembre con un cohete lanzador ruso.

    Y la Agencia Espacial Europea dio a conocer el pasado 5 de marzo que ya tiene previsto para este próximo julio el lanzamiento de SMART-1, una pequeña sonda que va a llegar a fin de año a la órbita lunar, con una serie de instrumentos abordo para investigar la superficie de nuestro satélite. Esta misión, dentro de un nuevo programa de la ESA, va a poner en marcha nuevas tecnologías de propulsión, guiado y telecomunicación, que se usarán también en otras misiones de exploración planetaria. La Luna vuelve a ponerse en el punto de mira...

    2003-04-03 17:01
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    Comentarios

    1
    De: lgs Fecha: 2003-04-03 19:57

    ¿Qué se gana yendo a la luna? (posibilidades que vemos, qué han dicho ellos)
    ¿Qué se pierde quedándose aquí? (idem)
    ¿Quiénes están implicados en la decisión (lista completa)? ¿Qué piensan (con objetividad)?
    ¿Quiénes están implicados en las consecuencias (lista completa)? ¿Qué piensan (con objetividad)?

    Qué interesante.



    2
    De: ElPez Fecha: 2003-04-03 20:32

    Pues sí, lgs, muy interesante... porque yo no tengo tan claro lo de las misiones tripuladas al espacio, en general. Don rvr, que es más voluntarioso, ya ha comentado más de una vez que sí, que merece la pena. Y a mí me tiene casi convencido, pero también me convenzo cada vez más de que la motivación es más bien romántica que por bases racionales.

    En el caso de la Luna, podíamos decir: "pues ahí está, y si se puede ir, ¿por qué no?".

    ¿Necesidades científicas? no tantas, muchos de los fines que se podrían plantear se pueden hacer mediante misiones robotizadas -incluso montar y mantener telescopios/radiotelescopios lunares. El estado de las economías de las -incluso las grandes- "potencias espaciales" permite ver que es difícil que se plantee desde el punto de vista "público" o "institucional" un programa de visitas a la Luna, de cara al establecimiento de algún asentamiento más o menos permanente.

    ¿Necesidades económicas? Minería de Helio 3, o de otros materiales escasos en la Tierra... son cuestiones que se están valorando (baste pensar con que las grandes empresas mineras de EEUU y Sudáfrica cuentan con su "división espacial", y gastan de vez en cuando algo de dinero en analizar costes/beneficios de usar un asteroide, montar una mina en la Luna y cosas de esas... Lo cierto es que lo poco que trasciende siempre tiene ese tonillo de "dentro de 10 años..." lo que suele querer decir que no se ve rentable ni interesante en el corto-medio plazo.

    ¿La industria del ocio? Siempre he pensado que este es un motor que va a dar mucho que hablar en el tema espacial tripulado: tanto rico ocioso... Pero, también, aquí suele haber mucho hipotético y poco realizado por el momento.

    En fin, al final puede quedar más lo del "si hay que ir se va..." pero ahora con China lanzando un programa visionario, al estilo Kennedy, para contarnos lo que son y adónde van a llegar. Quién sabe...



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