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    2003-04-23
    )

    El Peligro Está En El Aire
    2003-04-23


    El Correo, Territorios, Ciencia-Futuro, miércoles 23 de abril de 2003

    La lista de agentes patógenos capaces de trasladarse por el aire que mantiene el Departamento de Biología de la Escuela de Ingeniería Arquitectónica de la Universidad Estatal de Pennsylvania (EEUU) contiene más de cien diferentes, capaces de afectar la salud humana: virus, bacterias y hongos -aparte de pólenes vegetales- capaces de trasladarse libremente en el aire, o en las pequeñas gotas de agua que flotan en él, y que fácilmente pueden entrar en su destinatario, una persona, normalmente a través de las vías respiratorias. No es cuestión de causar alarma: siempre ha sido así y de hecho, tampoco podríamos dejar de respirar. Afortunadamente nuestro organismo está preparado para neutralizar los efectos de estos agentes patógenos en la mayoría de los casos.

    Es cuando estos sistemas de protección natural fallan cuando nos damos cuenta de lo frágiles que somos, como sucede estas últimas semanas, con el SARS (siglas, en inglés, síndrome respiratorio agudo severo), esa neumonía atípica provocada por un virus desconocido hasta ahora, un coronavirus de origen animal que, por vez primera, ataca a los humanos. La maquinaria de protección y análisis de esta epidemia ha permitido identificar ya al agente patógeno, capaz de volar de un enfermo a otro a través del aire, e incluso secuenciar su genoma. Aunque en los primeros momentos la administración sanitaria china (fue en la provincia china de Guangdong donde se dieron los primeros casos) intentó más que nada ocultar la realidad e intentar esconder todo el polvo debajo de la alfombra, la rápida evolución geográfica del SARS mostró la necesidad de una cooperación internacional urgente que ya comienza a dar sus frutos. En cualquier caso, con cerca de cuatro mil infectados, de los que han muerto doscientos, se confirma que nos encontramos ante una enfermedad lo bastante importante como para comprender las recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud está haciendo de restringir los viajes a China y Hong Kong. De hecho, aunque la vía aérea es una de las principales formas de contagio, no es la única, como suele pasar a menudo con estos patógenos: el contacto físico, el uso de elementos que han sido "rociados" con gotas de agua provenientes de un enfermo, son también posibles. La próxima puesta a punto de tests que permitan un diagnóstico precoz facilitará la disminución de ese porcentaje de entre el 4 y el 5 por ciento de casos fatales, porque uno de los problemas que se han dado es que los primeros síntomas no son demasiado diferentes de los de un catarro o una gripe.

    Precisamente estas patologías también se deben a virus (aunque de otras familias) que viajan por el aire. La humanidad lleva conviviendo con estos paramixovirus desde hace miles de años, y todos comprobamos cómo aunque se pueden paliar los efectos, y existen algunas vacunas efectivas contra cepas del virus de la gripe, cada año esta pandemia barre el planeta casi sin poder hacer otra cosa que prevenir y evitar los mayores males. En escalas muy diferentes de actividad o de riesgo para las personas, son muchos los virus, las bacterias u hongos que pueden viajar en el aire. Igualmente, como mencionábamos, el carácter alergénico de diversos pólenes vegetales, los coloca también dentro de estos peligros potenciales.

    Y la forma en que vivimos en las ciudades, no ayuda demasiado a evitar los posibles contagios: todo lo contrario, la mayor cercanía entre las personas, especialmente en los medios de transporte públicos, la estancia prolongada en edificios que disponen de sistemas de ventilación que, a veces, son verdaderos ventiladores de patógenos, aumenta el riesgo. Hace unos años, la Organización Mundial de la Salud estableció el llamado "síndrome del edificio enfermo" (SEE) que incorpora un conjunto de molestias y enfermedades que se relacionan, precisamente, con los sistemas de climatización. Algunos de los causantes de este síndrome son estos patógenos voladores. Los sistemas de ventilación y climatización incorporan sistemas de filtrado que evitan la presencia de partículas en el flujo. Evidentemente, en lugares donde las necesidades de asepsia son más importantes, estos sistemas son más complejos, con filtros específicos activos contra los parásitos microbiológicos.

    Sin embargo, esto es una especie de carrera de obstáculos: la propia eficiencia de un sistema de climatización depende de la posibilidad de establecer renovaciones del aire adecuadas, y los sistemas de filtrado son barreras para este propósito. Las soluciones de compromiso incorporan realimentaciones del flujo de aire, matrices de resina que en ciertos sectores de las tuberías permiten la incorporación de sustancias capaces de neutralizar los agentes (como el yodo). El Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EEUU) ha anunciado recientemente un nuevo sistema que permite hacer desaparecer agentes patógenos en los sistemas de climatización, evitando la inclusión de filtros y utilizando una sencilla estrategia que atrapa "al vuelo" las partículas según el sistema de movimiento del aire se realimenta. La propia NASA desarrolló el año pasado un sistema capaz de retener esporas bacterianas y destruirlas en un sistema de ventilación, utilizando filtros de microtubos bañados en potente luz ultravioleta capaces de romper estas sólidas estructuras de protección de bacterias como la del carbunclo. Estos sistemas permiten además de inactivar los patógenos recoger sus restos de forma segura, utilizando matrices de sustancias como el óxido de titanio.

    Riesgo Cero Imposible
    Los años 90, con la epidemia del sida especialmente, pusieron de moda las enfermedades llamadas "de transmisión sexual", y en general muchas patologías en que la vía de contagio incluye la inserción del agente patógeno en las vías sanguíneas. Sin embargo, entonces y ahora, siguen siendo las enfermedades cuya transmisión se puede efectuar por el aire las que más peligro tienen, por la dificultad de establecer protecciones o profilaxis eficientes. Organismos como el Centro de Control de Enfermedades estadounidense (CDC) listan entre los más peligrosos virus capaces de generar fiebres hemorrágicas, como el conocido Ébola o el hantavirus causante del síndrome pulmonar. Se trata en estos casos de enfermedades zoonóticas, en las que normalmente no es el ser humano el anfitrión habitual del patógeno, pero que una vez infectado puede transmir, en los casos más peligrosos por contacto directo o aéreo, el virus a otras personas.

    El creciente interés por la guerra biológica o el bioterrorismo ha incrementado la preocupación ante patógenos capaces de producir infecciones masivas en lugares públicos. Aunque es cierto en este caso, como en muchos otros que afectan a la salud, que el riesgo cero es imposible, afortunadamente ese patógeno letal capaz de diezmar una población trasladándose por el aire no existe. Las rápidas actuaciones en el caso del SARS muestran que, si bien seguimos expuestos a estos riesgos -bien naturales bien provocados-, cada vez más la rápida actuación de la ciencia médica puede ayudar a controlar los focos de infección y evitar la epidemia.

    2003-04-23 13:07
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    Comentarios

    1
    De: davidluque2001 Fecha: 2003-04-23 20:55

    Acerca del SARS oí hace poco en las noticias (credibilidad relativa)que podría actuar de forma parecida a la gripe en años venideros. De este modo todos los años se repetirían los casos de SARS, al igual que todos los años se repiten los casos de gripe. ¿Estamos ante un caso más de alarmismo por parte de los medios de comunicación?



    2
    De: lgs Fecha: 2003-04-26 05:50

    Los que más vale que actuemos con la Gripe como con el SARS somos nosotros.

    Quiero decir que con el SARS la comunidad científico-sanitaria mundial ha reaccionado, salvo el pequeño detalle de los políticos sanitarios chinos, con rapidez y eficacia.

    Sí, claro, el epidemiólogo italiano que primero detectó que había un problema murió, y otros 4000 y pico también, y todavía es muy posible que se transmita en entornos poco o nada controlables: India, campos de refugiados ... Pero en conjunto la reacción colectiva no ha estado mal.

    Se ha realizado una primera experiencia en aislar, mascarillear, viajar menos, etc. ¿La vacuna? No puedes esperar tenerla inmediatamente, así que habrá que aprender a ponerse la mano delante de la boca al toser y estornudar.



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