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  • Inicio > Historias > ¿El Timo Del Fracking? #vayatimo
    2014-05-23
    )

    ¿El Timo Del Fracking? #vayatimo
    2014-05-23

    La Editorial Laetoli, en colaboración con ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, acaba de publicar un nuevo #vayatimo dentro de la colección que tengo el honor de dirigir y que es un ser bastante vivo, lleno de hijos que tienen posturas diferentes, a veces contrapuestas, sin duda reflejo de la opinión -eso si, siempre razonada, y en general razonable- de sus autores.

    El número 23 está firmado por el biólogo Manuel Peinado, y se titula "El fracking ¡vaya timo!". Se suma a tres bien recientes que también tienen tela y que merecen la pena: el genial "Los libros de autoayuda ¡vaya timo!" de Eparquio Delgado, el nuevo estudio de Gabriel Andrade sobre "La teología ¡vaya timo!" y el cosmológico "El diseño inteligente ¡vaya timo!" un must de la mano de Ismael Pérez. Como no me prodigo mucho por la pecera, se me ha ido pasando comentar los textos, pero como tengo calentito el del las técnicas de "fractura hidráulica" (o fracturación hidráulica), no lo dejo pasar. Luego explicaré que además ha habido un cierto catalizador...

    Si alguien se ha tomado la molestia de ir leyendo los textos de la colección (aquí todos), verá que ninguno de ellos es un tratado cerrado, completo, ni siquiera perfecto. No pueden serlo porque, precisamente, intentan provocar el debate, invitar a pensar sobre un tema y darnos cuenta de que en el fondo, en la forma, en los alrededores, se cuecen timos de todo tamaño. Y estoy convencido de que la diferente voz y el tipo de argumentación de los diferentes autores da al conjunto de estos textos un atractivo mayor. No son todos iguales, ni se acercan de la misma manera al lector ni al tema que tratan. A mi me gusta saborear los diferentes estilos de autor, cuando coincido con ellos, pero también cuando disiento.

    Y lo mismo pasa con este nuevo ejemplar, el del fracking. ¿Que no es la próxima causa del fin del mundo? Evidentemente: ni los sismos inducidos ni la posible contaminación suponen una amenaza mayor que cualesquiera otras que asumimos como parte de vivir en este mundo. Pero algo que se ha vendido y se vende como la salvación para la soberanía energética, la inversión y el recopón debería poderse presentar en sociedad de forma adecuada. ¿Es una alternativa energética que merezca la pena? Leyendo el extenso y documentado trabajo de Peinado, que se posiciona en contra desde el principio y de forma beligerante también en contra del sistema económico que lo ha creado, la tesis es que el fracking es más un nuevo producto de especulación, no demasiado diferente en concepto de las subprimes, pero con otras consecuencias importantes.

    No acaba de llegar el fracking (o "estimulación hidráulica") a nuestras vidas, aunque por aquí los defensores del mismo nos lo vendan como el último berrido en sostenibilidad energética. Y no ha sido la panacea energética que quisieron presentar quienes hace decenios comenzaron a especular con el tema: todas las afirmaciones que se han ido haciendo por parte de los inversores que han creado la burbuja se han quedado en agua de borrajas. Entre otras cosas porque el pelotazo funciona cuanto más caro esté el petróleo... Ahora le echan la culpa a la crisis, pero en el libro se comprueba que no es así. Para colmo, no hay que olvidar que este nuevo aprovechamiento de los depósitos de CO2 del Carbonífero sigue teniendo la consecuencia de que su consumo incrementa el efecto del calentamiento global.

    Así, resulta muy recomendable sumergirse en las más de trescientas páginas que, en cualquier caso, se leen de forma ligera, y poder tener una opinión. No se si, como pasa con todos los vayatimos, conseguirá convencer a quien ya tenía una opinión formada sobre el tema. Pero, y este es su valor, permitirá que lo que en mucha gente es prejuicio pueda ser conclusión.

    Sin embargo, he visto ya un par de comentarios (sin duda previos a la lectura del texto, no ha podido darles tiempo) que se quejan de este libro en concreto. El otro día, un comentarista anónimo de otra historia en este blog decía:
    (5) De: 4n
    Veo, aunque no me sorprendo ya, que en la colección Vaya Timo, hay un libro contra el frakking, me parece muy bien, pero es que esa colección lo mismo te dice que el frakking está muy mal, que los transgénicos son de puta madre, debe ser que en esto del frakking aún no han dado desde el escepticismo con el Mulet de turno y la empresa que les patrocine mierdas, el escepticismo se vuelve de nuevo hacia el ecologismo tras ponerlo a parir desde hace años, al parecer cada vez hay menos subvenciones y la derecha no acaba de acoger esto del escepticismo, así que hay que hacerse los tontos y volver hacia la izquierda como si aquí nada hubiera pasado, lo malo es que tenemos memoria, como el señor Armentia que tras poner a parir a la Iglesia quiere asesorar científicamente a La Cope y como no le dejan se queja, mucha coherencia, dirán los escépticos que eso pasa por que ellos ni se casan con unos ni con otros, pero es lo contrario, se casan con "el mejor partido", del escepticismo no lo podemos clasificar tampoco como ciencia, así que ideología social o filosofía personal, un rollete mas de consumo que proviene de EEUU, como tantos otros, por lo que muy buena idea, ¡A la mierda!.

    Dejando aparte los errores, erratas, anacolutos e insultos, la acusación consiste en que como la colección es escéptica y hay un libro en el que se habla "bien" de los transgénicos (más bien se explica por qué los argumentos con que otros los demonizan son falsos) y eso coloca a la colección (y a quienes de ella participamos) contra "los ecologistas", ahora no podemos ponernos de "su" lado. El argumento de subvenciones y demás es simplemente tan tonto que ni merece la pena comentarse. Recuerdo que hace muchos años un dirigente de la izquierda abertzale confesaba ser un apasionado de las partidas de parchís. Tal y como estaba el país, quizá alguno acarició la idea de declarar tal juego ilegal, o proscribirlo. No es algo del todo absurdo: estos días hemos visto cómo por el hecho de que un actor tenga ciertas posiciones políticas algunos ven lícito que se le impida trabajar en publicidad...

    Lo que pasa es que en ninguna parte está escrito que el escepticismo sea antiecologista. Desde luego, en los planteamientos de la colección no está eso, ni está lo contrario. Si los autores son libres de expresar y elaborar sus argumentaciones, es con todas las consecuencias. Y desde la colección hacemos el elemental ejercicio de pedir al autor que sea honesto intelectualmente. Pero por lo que se ve, hay también críticas desde otro lado...

    Hoy mismo he visto que en un blog escéptico que suelo leer, el “De avanzada” de David Osorio, se hacía una crítica en el sentido contrario, pero con el mismo objeto. El fracking es solo criticable desde posicionamientos irracionales (el de los ecólatras) y por lo tanto no cabe hacer un vayatimo del mismo. La entrada se titula “Editorial Laetoli, ¿vaya timo?”.

    El autor escribe:
    A ver, el fracking, como los transgénicos y, básicamente, cualquier propuesta que ponga en tela de juicio las creencias irracionales es polémico. Precisamente en eso consiste el escepticismo: en dejar que las evidencias formen las creencias, en vez de blindar estas frente a lo que digan aquellas.

    En general coincido con la segunda parte (la prueba frente al prejuicio) aunque no se por qué el fracking “pone en tela de juicio las creencias irracionales”. Quizá porque el autor concluye, en base a un texto suyo donde desmonta adecuadamente el alarmismo catastrófico que a veces adorna a quienes se oponen al fracking, que:
    Todo lo que sabemos sobre el fracking, es que es relativamente seguro y eficiente, con la regulación adecuada. El modelo económico y las tendencias de negocio no cambian eso.


    Y ahí comienza a montar su “J'accuse” contra Laetoli (y me doy por aludido como director de la colección, claro...) basándose en una premisa simplemente falsa. Y es que desmonta la argumentación de Peinado sin siquiera haber tenido el detalle de leerla, y menos de refutarla. Porque el libro de “el fracking ¡vaya timo!” hace la crítica en otro término y en otros campos muy diferentes. Además, como siempre pasa con esta colección, es un buen libro de divulgación sobre el tema, con explicaciones sencillas y abundantes datos históricos.

    Por ello resulta triste que en el blog concluya:
    Que grandes multinacionales con prácticas depredadoras usen una tecnología no significa que esa tecnología no funcione o sea un timo. Es como decir que las aspirinas son un timo porque las hace Bayer. Lamento ver que Laetoli se ha montado en esta falacia, un non sequitur.


    Lo que es más bien lamentable es que el autor se monte en la falacia del hombre de paja. Por supuesto, si el libro del fracking se basara en afirmar que la tecnología de la fractura hídrica no funciona, o si la crítica solo fuera contra “grandes multinacionales”, yo también diría lo mismo que Osorio. Como es otro libro, sin embargo, y como son otros los argumentos (sin duda, controvertidos) me parece un ejercicio prejuicioso que, para colmo, me resulta especialmente dañino en el mundo escéptico. Pero de eso habrá que hablar otro día.

    Buen fin de semana.

    2014-05-23 19:17
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    Comentarios

    1
    De: Miguelón Fecha: 2014-06-02 16:33

    Eso no es nada, Javier. Sólo imagínate la que se montará el día en que se decidan a dedicarle un volumen al negacionismo del calentamiento global.;)

    Aunque espero que en ese caso los ataques ya no procedan del seno de la comunidad escéptica (al menos es eso lo que quiero creer).



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