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  • Inicio > Historias > Empujemos Todos: El Fin De La Homeopatía (Es Posible)
    2016-03-10
    )

    Empujemos Todos: El Fin De La Homeopatía (Es Posible)
    2016-03-10

    Repito el título: empujemos todos, porque el fin de la homeopatía es posible. O al menos podemos dar un vuelco notable a una situación que parecía imparable, la constante respetabilidad de una terapia que simplemente no funciona, o no tan simplemente. Una moda creciente que además pretende convertirse en parte de la medicina, de lo que nos cura. Por el contrario, si empujamos y aprovechamos la estrategia podríamos conseguir que la homeopatía se quede entre las prácticas que uno asume que son prácticas "esotéricas", misticismo o creencia. Como la astrología o la videncia, que al menos no pretenden ser ni astronomía ni psicología. O cuando lo intentan se les nota demasiado. La homeopatía no es en absoluto diferente: ni tiene base científica ni funciona por lo que dice y en lo que funciona podría hacerlo cualquier otra cosa, incluso nada. Estableceré mi tesis de manera un tanto caótica, como suele ser habitual en esta pecera.

    I. La oportunidad del Máster

    En estos días estamos viviendo unos momentos realmente sorprendentes, consiguiendo por vez primera que la gente se plantee si realmente esos gránulos y pildorillas de los homeópatas sirven para algo.

    El detonante ha sido el anuncio de que el Máster en Homeopatía de la Universidad de Barcelona, tras diez años vendiendo formación y dando por lo tanto aval académico a la práctica homeopática. De ello hablábamos por aquí hace unos días, precisamente ("Máster del Universo alternativo"). Los medios de comunicación fueron recogiendo la noticia, amplificándola y buscando reacciones en los sectores médicos, especialmente en los Colegios Médicos (y dejando de lado, es curioso, a los Farmacéuticos, no menos responsables -MÁS, de hecho). Ciertamente los colegios profesionales han sido importantes avales de las medicinas mal llamadas alternativas, las pseudoterapias más absurdas y sin base científica y menos eficacia demostrada adecuadamente, al avalar su práctica por parte de sus colegiados, es decir, preocupándose tan sólo de regular el sector desde el corporativismo para impedir la llegada de otros pseudoterapeutas no colegiados y poco más.

    Estos días algunos colegios médicos parecen desmarcarse. No todos, y como veremos, solo en parte. Pero es algo relevante porque los colegios de médicos y farmacéuticos son los principales valedores de estas prácticas, a pesar de comunicados oficiales que ya existían (la Organización Médica Colegial, ya en diciembre de 2013, se había posicionado públicamente contra la homeopatía. En aquella época la Ministra de Sanidad Ana Mato había anunciado una orden ministerial para regular los medicamentos homeopáticos a cambio de dinero, sin necesidad de que demostraran su eficacia y eso despertó una importante oposición en las redes a las que se sumaron, por vez primera, organismos médicos colegiados. (Ver "La Organización Médica Colegial se posiciona contra la homeopatía", por ejemplo, en El País).

    Ahora han movido ficha: el mismo Col.legi de Metges de Barcelona (COMB) anunciaba el día 4 que cancelaba también sus cursos de homeopatía, una decisión que afirmaron haber tomado semanas atrás, pura "coincidencia temporal" según afirmaba su presidente (leo en Ara.cat). Paradójicamente, anunciaban que mantendrían su sección de homeopatía para, precisamente, "garantizar que quien practica homeopatía sea, al menos, un médico" (declaraciones de Jaume Padrós en el diario Ara).

    Así que la práctica no tiene acreditación científica, pero la dejamos dentro de casa... ¿El argumento Rosevelt de "nuestros hijos de puta" en acción de nuevo? Por el interés te quiero Andrés. Es difícil dejar de pensar que la homeopatía y otras pseudoterapias avaladas por los colegios de médicos, desde la acupuntura y las medicinas energéticas chinas a las más conspicuas modas esotéricas, disminuyen el paro entre los médicos colegiados.

    II. La homeopatía comienza a dar risa: el efecto Powerbalance

    Pero conforme pasaban los días empezaba a producirse un fenómeno de amplificación y choteo muy genuino del mundo actual y de las redes sociales. Y como síntoma: los humoristas y monologuistas comenzaron a hacer chistes de homeopatía. Más que lo habitual...

    He comentado en más de una ocasión que si se consiguió echar del mercado a la tontería de las pulseras Power Balance no fue porque de repente el consumidor se dio cuenta de que los productos milagro son un timo y que en concreto ese era uno de los timos más cutres y obvios que podían haberse diseñado. De hecho, la misma gente que de repente empezó a pasar de las Powerbalance eran quienes las habían comprado y regalado durante todo un año. Y quienes al momento siguiente compraron otra tontería como un colgante cuántico, un parche de titanio o un cojín lumbar con gelatina terapéutica). No: realmente lo que sucedió es que el zeitgeist viral de las redes y los medios audiovisuales adoptó el chiste de lo tonto que era la pulserita holográfica que resonaba con nuestra frecuencia característica y nos restauraba el equilibrio. Los humoristas (o sea, Twitter, principalmente, y de ahí el resto) dictaminaron que llevar la pulsera era de tontos, y ahí se vino abajo todo.

    Por esta razón, pensaba a comienzos de semana, estábamos asistiendo al comienzo de un cambio de tendencia, que quizá nos permitiría soslayar del momento "amimefuncionista" habitual que nos encontramos quienes explicamos lo que realmente es un medicamento homeopático y cómo la homeopatía sólo es eficaz en sacar dinero y vivir del cuento, pero no en la arena clínica o científica en general, y que sirve para justificar lo injustificable. Ese "vale a todo lo que digas de que es absurdo, de Avogadro, del placebo, del negocio... pero a mi me funciona". Desde luego, la fuerza de contarse entre lo alternativo, venderse como una alternativa "natural" (en nada es natural, pero qué más da), ser más "humana" (no se cómo, quizá porque en el fondo como te cobran, parece que curan mejor o te cuidan más que la sanidad pública) y venderse con una tradición centenaria que pasito a pasito siempre ha ayudado (de forma complementaria, otra palabra mágica) de buen rollo, permite comprender que es una lucha difícil, si no imposible.

    III. La "respetabilidad" homeopática puede hacer agua

    Son muchos miles de médicos y farmacéuticos los que en nuestro país viven de la homeopatía y han sabido crear en el público una cierta demanda social por sus pilulas sin principios (ni principio activo ni principio ético, quiero decir). Es mucho dinero el invertido por las industrias que venden homeopatía (varias veces lo que invierten en investigación, como comentaba Fernando Frías en publicidad e imagen "La lista de la vergüenza"), creando agrupaciones o pseudoacademias de homeopatía, asociaciones de promoción, comprando cátedras o financiando actividades (conferencias, cursos, másters) en colegios de médicos, revistas médicas, instituciones de todo tipo y, sin duda lo más impresionante siempre, universidades.

    Desde hace años las empresas como Boiron han tenido muy claro que el ámbito de las publicaciones científicas les era demasiado hostil, que la revisión por pares conseguía colar muy pocos estudios que ellos decidieron seguir publicando en sus propias revistas (en los últimos tiempos se ha visto una cierta invasión del mundo de las publicaciones abiertas, siendo un sector joven que aún tiene que establecer criterios de control de estas invasiones "bárbaras"). Y por ello montaban sus lobbies para comprar políticas que les vinieran bien (en Europa con mucho éxito, todos lo sufrimos) y sus gabinetes usaban la chequera para ir comprando voluntades. El otro factor importante es notable: el producto homeopático que vende la farmacia le deja a su propietario más dinero que cualquier otro medicamento. A las farmacias les interesa vender homeopatía. ¿Lo sabían cuando su amable farmacéutico les recomendó un oscillococcinum para ese catarrazo?

    Comento estos asuntos (ya lo he hecho en diferentes ámbitos muchas otras veces) porque son relevantes, y además me hacían dudar de que aunque empujáramos hacia el lado humorístico pudiéramos realmente llegar a demoler la tontería homeopática. Otro factor: ¿seríamos capaces de hacer algo así en España, antes incluso que en otros países más racionalistas?. Esto da para una reflexión curiosa, porque precisamente ha sido Francia la gran valedora de la homeopatía (no es casual que Boiron, esa empresa "familiar" que vende en tanto países y factura 1.300 millones de euros anualmente). Y la serena Alemania la gran promotora de las reglamentaciones que permiten la homeopatía. Y la británica realeza el pertinaz (o pérfido según se vea) bastión de la práctica. Con el eje europeo, ¿cómo pensar que en España íbamos a poder hacer nada...? Ni siquiera el ataque estadounidense, allí donde más duele, el bolsillo, parecía estar avanzando claramente, aunque ciertamente intentar coser a denuncias de publicidad engañosa a los laboratorios homeopáticos está funcionando. Recomiendo el análisis de Fernando Frías sobre el tema, "El etiquetado de los productos homeopáticos: una propuesta" -recomiendo todo lo que escribe este buen amigo, pero en estos temas es simplemente una obligación estar al tanto de lo que investiga. En cualquier caso, ya desde 2012 se venía viendo esta tendencia: "Boiron pagará 12 millones de dólares para evitar las denuncias por publicidad engañosa de sus productos homeopáticos" (La Información, 7 de marzo de 2012)

    IV. Boiron decide echarnos una mano

    El fenómeno producido desde hace día y medio ha sido realmente notable. Lo analiza Luis Alfonso Gámez en su reciente entrada en Magonia: "Boiron diluye su credibilidad y la de la homeopatía". Ya saben que los principales vendedores de productos homeopáticos de Europa decidieron dar una rueda de prensa en Madrid para defender la homeopatía, y así lo anunciaron. Podían haber usado su red habitual de corifeos, institutos y fundaciones, pagar publicidad como suelen hacer y en general suavemente contraponer su opinión poniéndose displicentes con los díscolos y condescendientes con el resto del mundo, tan pobrecito ignorante...

    Pero esta vez parecía que rápidamente saltaban al ataque, posiblemente preocupados por ese cambio de actitud de los medios de comunicación y la amplificación de las redes sobre la inutilidad de la homeopatía, que no podían paliar los "habituales aliados" en estos casos, que son los mismos medios de comunicación, quienes gustan de presentar con apariencia de imparcialidad los temas controvertidos y por lo tanto se sienten en la obligación (con un tono además de portadores de alguna llama sagrada especialmente casposa, a la que llaman "NEUTRALIDAD" cuando no es tal necesariamente) y que en cuanto sale un dato negativo para la homeopatía (en este caso) se dedican a darle la mitad o más del espacio al defensor de la homeopatía para parecer que eso se equilibra de alguna manera.

    Decidieron entonces hacer un golpe de efecto: traer una importante mandamás de la compañía para dar datos que avalaran que lo que había hecho la Universidad de Barcelona al retirar el máster homeopático era un error inducido por gente malinformada o desinformada. Cabía pensar que entonces se presentarían con el aval del éxito popular y como injustos reos de la nueva inquisición de la ciencia oficial y la farmaindustria malvada etcétera. Unas semanas antes a esta historia universitaria había podido comprobar esta técnica tras una columna que escribí en el Diario de Noticias ("Inútil homeopatía", lunes 22 de febrero de 2016), tras la que se recibió y publicó una carta de protesta de unos profesionales (de los que aparecen en las páginas de colectivos homeopáticos subvencionados precisamente por Boiron) en la que como comenté la semana siguiente en el mismo medio (el ya mencionado, perdón por la egoría, "Cojines terapéuticos", lunes 29 de febrero de 2016):
    El otro día leía una carta (enlace) de unos homeópatas diciendo que lo suyo cura, que lo compran mucho, que lo avalan en ámbitos muy respetables. Es el argumentario de quien no puede ofrecer otra cosa que el recurso a la popularidad o a la ignorancia. No debería ser suficiente en un mundo más serio.
    Pero fue bastante peor. Los medios de comunicación han sido hasta crueles esta vez. No les han concedido el beneficio de la duda de otras veces (cuando alguno de estos medios llegaba a hacer series de artículos promocionales de la homeopatía sin una sola línea de crítica). Lean estos titulares:

    Recogiendo las declaraciones de la directora general delegada de Boiron, Valérie Lorentz-Poinsot, sin embargo, los periodistas no le han concedido esta vez crédito alguno. Los responsables de Boiron se encontraron esta vez con periodistas preguntones que no tuvieron empacho alguno en hacer una crónica poco laudatoria (reconozcámoslo: esto normalmente no pasa cuando un laboratorio presenta algo... pero es que esta vez no presentaban nada, ni siquiera fueron capaces de establecer una defensa decente, solo apelando al éxito y la historia, y negando la evidencia).

    Sin duda un error, que no debería haberse producido, y que fue una jugada estrepitosamente mal preparada por su departamento de comunicación. Posiblemente en Francia no podría pasar algo así, y probablemente no se esperaban que la prensa española fuera tan levantisca. Pero lo fue.

    V. Y llegó el efecto Streisand

    Del que también hablaba Gámez en el artículo mencionado. En Twitter el periodista empezó a mover una etiqueta dedicada a Boiron horas antes de la rueda de prensa, #PreguntaABoiron que fue acogida con general desparpajo como pasan estas cosas, que llegó a ser tendencia durante horas y que tuvo el encanto de ver una aplicación errónea del trabajo de "community manager": la cuenta de Boiron en Twitter se dedicó a bloquear a las identidades díscolas que preguntaban a Boiron. Lo que producía más algaravía y descojono, porque intentar acallar a la brava una demostración popular acaba mal siempre para la compañía o el famoso que lo intenta. Vale, no intentaron aplicar abogados o reglamentos, pero para el caso era lo mismo. (Aquí una selección de Redacción Médica de algunos muy graciosos y otros menos).

    Y es en ese punto donde estamos, posiblemente oiremos alguna reacción en los próximos días de Boiron. Imagino que se excusarán levemente y esperarán un poco para hacer una cuantiosa donación a la supervivencia de los medios en forma de campaña publicitaria para ir lavando la imagen.

    y VI. Ahí hay que estar dándoles

    Y en este paso les pido a las asociaciones escépticas, a las iniciativas como #nosinevidencia, a las asociaciones de periodismo científico, a los blogs de ciencia y a todo pichipata que comprenda que estamos en tiempos históricos (más que histéricos, que también), que es el momento de seguir mordiendo hueso, de no pasar ni una.

    Esta mañana me pasaban un aviso sobre una actividad que para este mismo viernes 11 de marzo de 2016 ha programado el Área de Medicina No Convencional del Colegio de Médicos de Córdoba en la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba:

    Pregunté por Twitter:

    Y desde la cuenta de la Universidad de Córdoba contestaron: "La Universidad de Córdoba como institución no ha promovido este curso ni lo ha apoyado... en el pasado ya hay antecedentes de oposición a iniciativas semejantes".

    Es un argumento falaz. Porque un aula de la Facultad de Medicina y Enfermería (recién estrenada, además, hoy mismo...) de la Universidad de Córdoba cedida a una conferencia del médico responsable de la comunicación en España de Boiron es obviamente un acto permitido por la Universidad. Y que pretende precisamente eso, asociar una vez más la imagen de la universidad a una práctica que no debería estar asociada a ella. La alusión al pasado, sin duda, es una estupidez por parte de la persona que les lleva la cuenta de Twitter, porque hace referencia a un absurdo curso de homeopatía veterinaria que se realizaba allí y que precisamente comenzó a ser cuestionado cuando a través de las redes sociales se alertó del absurdo (en "La Lista de la vergüenza", una vez más: "La Universidad de Córdoba y la homeopatía veterinaria").

    Justo hoy se está celebrando las IV Jornadas de Divulgación Científica #divulgA3, una interesante propuesta de comunicación de la ciencia que acoge la Universidad de Córdoba, con buenos amigos además por allí. Espero que algo hayan comentado para ver si a alguien le salen los colores.

    En definitiva, la cosa es seguir. Ir denunciando cada sinsentido de la homeopatía, haciendo chistes, poniendo en evidencia el absurdo. Con toda la educación y la contundencia que se merece una pseudociencia que ahora, quizá, parece estar un poco tocada en su valoración por el público.

    Esta es la semana para comentar a ese familiar o amigo que te machaca con sus gránulos homeopáticos de oscillococcinum o el sedatif o cualquier otra mierda de esas de la homeopatía para decirle que es tonto tirar el dinero en algo que no cura. Que lo del "a mi me funciona" lo han inventado los mismos que se forran con estos medicamentos, que es ignorancia aprovechada para lucrarse. Lo que solemos conocer en castellano como TIMO.

    Pues eso. A ver si son malas y malos. Y dan la tabarra.

    2016-03-10 18:20
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    Comentarios

    1
    De: manolo_elmas Fecha: 2016-03-10 19:36

    Recién acabo de leer tu magnífica entrada y me permito remitirte a una mía de esta misma tarde, que quizá te resulte desasosegante a la vista del empeño que has puesto, al que me adhiero, de acabar con la Homeopatía de una vez por todas. Por supuesto, si consideras que publicar el enlace contraviene las normas del blog, lo borras y chimpúm, faltaria más.
    http://laganzua.blogspot.com.es/2016/03/yo-no-voy-contra-la-homeopatia-yo-voy.html



    2
    De: Manuel Harazem Fecha: 2016-03-10 20:22

    Por aquí por Córdoba muchos la conocemos como UCO CASTIZA Y PÍA, DEVOTA DE FRASCUELO Y DE MARÍA. Habrá que añadirle Y DE LA MAGUFERÍA.



    3
    De: arantzazu Fecha: 2016-03-10 21:52

    Yo no soy científica,usted si? Habla con mucha sabiduría. Yo me creo unas cosas y usted otras. Todo depende a quién leamos.
    Leo a profesionales de la medicina y opinan de distinta manera de los que usted lee.
    Creo que hay sitio para todos y si los laboratorios farmacéuticos ganan, por qué no van a ganar los homeopáticos.
    Los partidarios de la homeopatía no obligamos a nadie que nos sigan.
    Un saludo



    4
    De: Eugenio Manuel Fecha: 2016-03-10 22:22

    arantzazu, el problema está en esta frase: «Yo me creo unas cosas y usted otras». Los científicos no creen, lo que hacen es recolectar hechos. Yo no creo que las cosas caen, sé que caen porque es un hecho. Respecto a los productos homeopáticos, ahí sí hay que creer, pues desde el mismo Boiron han dicho que no conocen el mecanismo. Dicho de otro modo, no hay hechos.



    5
    De: Miguel Fecha: 2016-03-10 23:04

    Ayer se escucharon en la rueda de prensa de B. , ¡cómo no! dos de los argumentos clásicos que definen el razonamiento pseudocientífico:
    a) funciona porque mucha gente cree que funciona
    b) se utiliza desde hace doscientos años
    Este último recuerda al de los remedios milenarios, que llevan miles de años pululando y aún no han demostrado que sean remedios.
    Enhorabuena por esta iniciativa. Se podría hablar del comienzo del fin de esta creencia, pero no hay que olvidar que las pseudociencias siempre renacen de sus cenizas. Pasa la crisis, vuelven al ataque y dentro de unos meses vuelven a florecer como si tal cosa. Creo que la clave está en erradicarlas de las instituciones académicas, como afortunadamente parece que está ocurriendo.



    6
    De: ElPez Fecha: 2016-03-12 20:53

    Nunca pude imaginar que alguien me espetara "habla usted con mucha sabiduría" como pretendiendo hacerme de menos.

    Por lo demás, Arantzazu, verá... no es lo que yo me crea o lo que usted se crea, como bien le ha explicado Eugenio Manuel. Lo importante es constatar que en este momento ya no vale eso de todo son opiniones y las opiniones son como los culos, que todos tenemos uno.

    No, al hablar del asunto de la homeopatía estamos hablando de una práctica que bajo la apariencia de ser medicina se instala en consultas médicas y en farmacias vendiendo unos productos que no son efectivos ni útiles, ni tienen especificación terapéutica ni curan realmente (y menos aún por los principios oscurantistas que dicen sus fabricantes y prescriptores). Es decir, que lo miremos por donde lo miremos nos venden algo que no funciona y nos engañan sobre su carácter.

    Es tan tan parecido a un timo que resulta indistinguible. Por eso, como ciudadanos responsables, no tenemos por qué permitir que encima se lo monten de perseguidos cuando se les critica, o que el resto del tiempo se instalen en una para-oficialidad con el aval (dicen ellos, como comenta Miguel en el comentario 5) de llevar 200 años haciéndolo y de tener éxito del público (tampoco tanto como afirman en sus estudios, pero más del que debieran).

    Y mucho menos es tolerable que los colegios médicos y farmacéuticos lo permitan en su seno o lo promocionen. Hace unos días finalmente el colegio de médicos de Cádiz ha parado uno de esos saraos promocionales de homeopatía a instancia de algunos médicos comprometidos con la medicina de verdad y con el servicio a la sociedad que estas instituciones colegiales deberían tenes. Enhorabuena por ello. Y estemos atento, sigamos exigiendo a la medicina y la farmacia que se centre en exigir mejores terapias, eliminando para empezar de su seno a los timos que se amparan bajo el paraguas de lo alternativo o lo complementario.

    Igualmente, denunciemos a las universidades que se sumaron al carro para montar másters y cursos de promoción de estas pseudociencias, porque no es serio vender cursos para enseñar a timar a la gente (aunque sea bajo el más absoluto autoengaño).

    Finalmente, exijamos a las autoridades públicas que no sean blandas en este tema, que no cedan a las presiones de los lobbies (de ningún tipo, pero no olvidemos que homeópatas y demás tienen sus lobbies, no son pequeños davides que luchan contra malvados gigantes de la farmaindustria: son parte de esa industria, que vive muy bien gracias a la permisividad de las reglamentaciones).

    Y así más. Verá, Arantzazu, no es cuestión de opiniones, sino de principios.



    7
    De: Felix ares Fecha: 2016-03-14 07:59

    Excelente entrada.



    8
    De: Mauricio Fecha: 2016-04-02 05:33

    Mucha cerveza en el Irish Corner para nada. Escribí un texto

    http://hezeptikos.blogspot.in/2016/03/el-arte-de-vender-libros-caca-i.html



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