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  • Inicio > Historias > No Digas Astrólogo, Di Charlatán (El Valor De Los Nombres)
    2016-09-19
    )

    No Digas Astrólogo, Di Charlatán (El Valor De Los Nombres)
    2016-09-19

    Una errata de prensa, no por habitual más disculpable, convertía un congreso de astrónomos en un conciliábulo de charlatanes sin más que cambiar una N por una L (y una M por una G) y convertir en leedores de horóscopes y echadores de cartas astrales a quienes observan el cielo con intención de entenderlo y de disfrutar mientras tanto, aunque concedo que los timadores de los aspectos planetarios también disfrutan con lo suyo, especialmente cuando pueden vender sus invenciones a doblón el vaticinio. Sucedía el pasado domingo 18 de septiembre de 2016 en el Diario de Noticias (precisamente el periódico que acoge mis columnas todos los lunes).


    Ya digo que no es disculpable que un periodista (una periodista en este caso) trastoque la astronomía con esa práctica chapucera excesivamente similar en lo fonético, y de esto hemos hablado en numerosas ocasiones por la pecera. Pocos medios de comunicación se libran, ni siquiera los más poderosos. Y hasta yo mismo he sufrido en carnes propias ser tachado públicamente de "astrólogo" sin haber robado a nadie con esto de las influencias astrales (aquí, por ejemplo).

    Es de agradecer que, cuando por las redes muchos de los asistentes al XXII CEA empezaron a quejarse por la barbaridad que veían impresa en el periódico del domingo, su mismo director, Joseba Santamaria, reconociera el error y corrigiera (al menos en la versión digital) la errata:


    Ahora, en efecto, se puede leer la noticia con los "astrónomos" adecuados y sin traza de pseudociencia: DESPEDIDA A LA LUZ DE LAS ESTRELLAS.

    A pesar del intento de una escuela moderna (pero no menos pseudocientífica) de la astrología, el asunto de las artes adivinatorias levantando cartas natales y demás horóscopos no tiene un pase científico desde hace casi cuatro siglos, cuando Galileo y Kepler comenzaban a ver que ciertamente se puede vivir de vender pronósticos astrales, pero que eso no era una ciencia para comprender cómo funcionaban los cielos. Los astrónomos, y no solo porque empezaron todos a abrazar un heliocentrismo que ponía en evidencia al geocentrismo clásico (que es básico en la visión astrológica), sabían que las nuevas ciencias tenían poco que ver con el recetario anecdótico de los antiguos libros. No es raro que la astrología a partir del XVII se hiciera hueco más en el mundo de la medicina, mientras que los astrónomos lideraron desde el principio sus objeciones a la creencia sin sentido. La medicina, que no lograría empezar a ser científica hasta varios siglos más tarde, seguía con sus teorías mágicas de las similitudes, sangrías y vahos más o menos esotéricos, y la cosmovisión antigua les resultaba perfectamente válida. Quiero decir que, realmente no existe desde hace años un debate científico sobre si las estrellas en ciertos dibujos arbitarios y algunos objetos celestes que conocían los antiguos nos influyen, o sus ciclos influyen en el devenir de las acciones humanas conforme a viejas recetas creadas de dogmas esotéricos y anécdotas perdidas en el baúl de la historia... Lo comenté, por cierto, en un artículo por aquí, a raíz de unas preguntas que me hicieron para un artículo en ABC: "La Ignorancia Es La Madre De La Astrología".

    Entonces, ¿por qué la confusión entre astronomía y ese timo ridículo? En los comentarios por las redes, ayer la gente usaba el habitual cajón de sastre de echar la culpa al mensajero, esto es, al periodista. Incluso haciendo de menos la profesión o la cualificación de esta profesión (abro paréntesis: Más aún, alguien decía que debía ser cosa "de un becario", una expresión maleducada donde las haya: los becarios no son peores que los profesionales, simplemente están en prácticas para mejorar su formación... qué manía clasista la de este país, por cierto. Aunque es un tema aparte, cierro paréntesis). Es cierto que la formación de la profesión periodística, en temas de ciencia, es objeto de análisis en lugares más adecuados para esta cuestión y es cierto que malentendidos, lugares comunes o crasos errores pueden ser fácilmente transmitidos por la prensa y en general los medios con bastante facilidad. Pero no son los únicos, los periodistas, que se equivocan. Simplemente lo hacen en lugares donde se ve más y queda más patente. Es cierto que solo por esto se debería poner especial cuidado con lo que uno firma, y me consta que el oficio de plumilla tiene, sobre todo, un largo aprendizaje a este respecto... como pasa en casi todo, que uno será dueño de su silencio, pero desde luego es esclavo de sus palabras (una idea atribuida a tanta gente que desisto de intentarlo).

    Sin duda, en parte el asunto de la cercanía fonética es fundamental. Astronomía y astrología suenan parecido. Demasiado. Me hace recordar esa clásica historia apócrifa (dudo que sea cierta, lo dejo para comprobaciones en otro momento) que se contaba del BOE, que una vez habían cometido la errata de escribir alguna reglamentación que afectaba al "Conejo General del Poder Judicial", en vez de "Consejo...". Que avisados del error, subsanaron al día siguiente escribiendo una fe de erratas comentando que habían escrito "Conejo General del Poder Judicial" donde debían haber puesto "Consejo General del Joder Judicial".

    (risas)

    Bien, es dudoso, porque ver escrito JODER por PODER, a pesar de la escasísima distancia entre ambas voces, nos resulta poco probable, porque las palabras de índole sexual desatan todos los avisos perceptivos. Aunque lo de astrología y astronomía debería ser como confundir a un experto en la constitución con un experto en prostitución, para la gran mayoría de la gente la alerta perceptiva no se desata en el primer caso. ¿Quién (hablo para los astrónomos) no ha sido llamado astrólogo alguna vez por una persona razonablemente educada y con suficiente formación para saber la diferencia?

    Hay por lo tanto algo más. No es solamente la ignorancia por lo que es una cosa y otra, aunque en parte pueda explicar algo del fenómeno de esta habitual confusión. La gente sabe poco de estas cosas y piensa que eso del cielo es todo algo muy lejano de su mundo, así que astrología o astronomía, qué más dará... Pero hay algo más, y está en que las disciplinas que acaban en "logía", del logos griego, son habitualmente tomadas como disciplinas académicas y en concreto científicas. Lo es la geología, lo es la biología... Lo asumimos para la ecología (no con el ecologismo que es algo diferente, aunque por aquí a veces también se juega a la confusión), también la psicología... Incluso la sociología y otras ciencias humanas tienen en ese sufijo un anclaje a algo que el público percibe como "estudio científico de...".

    Es decir, que en cierto modo, a quien no piensa demasiado en estas cosas (es decir, a gran parte de la población) lo de "astrología" le suena como "estudio científico de los astros". Y ahí la hemos jodido del todo, porque entonces no hay un aviso para esta persona que le inhiba de confundirlo cuando se refiere a la "astronomía".

    Es una hipótesis, desde luego, que habría que refutar o comprobar. Afortunadamente, alguien se tomó la molestia, como ya comenté en un artículo sobre los 25 años del manifiesto de los astrónomos españoles "Objeciones a la Astrología" que escribí hace un año para un especial sobre pseudociencias en la revista de la SEBM: La Astrología, Esa Antigua Compañera. Rescato un par de párrafos:
    Nick Allum, de la Universidad de Essex (Reino Unido), ha analizado en los últimos años la percepción social de la astrología y su popularidad entre sectores amplios de la población europea. Su trabajo ha intentado comprobar si el fenómeno se debe a un analfabetismo científico que hace que los ciudadanos sean incapaces de distinguir ciencia de pseudociencia, o si, como apuntaron algunos filósofos como Adorno, algunas creencias se mantienen como respuesta a los dogmas autoritarios aceptados socialmente. Según algunos expertos, las creencias alternativas y pseudocientíficas se dan más en personas no autoritarias, entendiendo esto como personas no adscritas a creencias religiosas o ideológicas arraigadas. El auge de las pseudomedicinas o de la adivinación de todo tipo, médiums y demás en España, por ejemplo, se habría producido como una cierta reacción de rechazo al dogma nacionalcatólico de la dictadura franquista.

    Aun siendo en parte cierto que entre los ciudadanos con mayor nivel cultural y conocimiento de la ciencia la consideración de que la astrología es una disciplina seria es menor, y aunque existe ese factor social del dogma señalado por Adorno, hay un factor importante y que aparecía en las encuestas cuando se comparaba la creencia o respetabilidad de la «astrología» frente a la del «horóscopo». La interesante conclusión de Allum es que el término «astrología», con cercanía semántica no solo a «astronomía», sino también a la denominación habitual de las ciencias (geología, biología, psicología, etc.) es percibido como más serio que «horóscopo».

    El trabajo de Allum está publicado y recomiendo su lectura. Por ejemplo, aquí un enlace al PDF de What Makes Some People Think Astrology Is Scientific?
    ABSTRACT
    Citizens in both North America and Europe are apt to read horoscope columns in newspapers and magazines. While some people read these casually and purely for entertainment, some believe that astrology has scientific status and can provide real insight into events and personality. Using data from a European survey, this article explores some of the reasons why some people think that astrology is scientific and how astrology is viewed in relation to other knowledge-producing practices. Three hypotheses in particular are tested. The first is that some Europeans lack the necessary scientific literacy to distinguish science from pseudoscience. The second is that people are confused about what astrology actually is. The third is derived from Adorno’s work on authoritarianism and the occult and postulates that those who adhere to authoritarian values are more likely to believe in astrological claims. Support is found for all three hypotheses.

    Aquí lo dejo: ciertamente hay un factor de ignorancia; hay también una cierta inducción a pensar que lo que es "logía", conocimiento, que es respetable por serlo; hay además gente "de orden" para quienes, acaso por ser un dogma universal, por su antigüedad, por su nombre o todo junto a la vez, la astrología se cree buena y hasta científica en el fondo de todo, como si fuera lo mismo que la astrología etimológicamente hablando (es decir, lo que conocemos como astronomía).

    Recordemos que, al fin y al cabo, solo han pasado 4 siglos desde que las personas cultas encontraban en los textos "astrología" para referirse a la astronomía. Véase Cervantes, por ejemplo, como comentaba yo mismo en alguna charla sobre Cervantes y la astronomía. Quizá, entonces, como tuiteaba ayer al hilo de la confusión astroinculta:



    Así que llamemos charlatanes, adivinos o timadores a quienes se dedican a levantar horóscopos. Y evitemos usar durante unos siglos la palabra "astrología", para así poderla un día recuperar para la ciencia del Universo. Quede así mi modesta proposición. He dicho. Vale.

    2016-09-19 12:57
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    Comentarios

    1
    De: Theodore Kord Fecha: 2016-09-19 17:35

    "siente que debe creerse en la astrología, en el fondo de todo, como si fuera lo mismo que la astro l ogía."



    2
    De: ElPez Fecha: 2016-09-19 21:09

    Gracias, corrijo...



    3
    De: ElPez Fecha: 2016-09-19 21:13

    ... reedité ese párrafo que había quedado confuso. Lo dicho, gracias.



    4
    De: Theodore Kord Fecha: 2016-09-19 23:01

    No hay de qué. Siga usted así, aquí tendrá siempre un lector.



    5
    De: Geotruñix Fecha: 2016-09-20 02:03

    De esa respetabilidad que infunden las "logías" se aprovechan también otros charlatanes como los "geobiólogos" de las histerias electromagnéticas y la versión moderna y chachipirulijuanpelotilla del Feng Shui.



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