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Inicio > Historias > Un Aullido (De Buho)
2003-05-09
)

Un Aullido (De Buho)
2003-05-09


El otro día, comentando novelas, JJ mencionaba "On the road" de Kerouac, y me puse beat un ratillo, recordando a unos y otros... y en los comentarios a esa historia mencionaba (sic) "los poemas del buho de Ginsberg": luego comentaba que estaba en el libro de Visor (no les va hoy el enlace, por cierto) "Aullido y otros relatos", y me quedé tan tranquilo. Bueno, al menos hasta hoy que andaba dando vueltas y he releído mis comentarios a la historia atalayense, dándome cuenta del gazapo. Venía justo de releer la historia de Godwin sobre memes y contramemes en la red que recuperaba recientemente PJ en Confrontación, con lo que me puse a pensar que lo mismo alguien empieza a identificar al poeta con un buho, o a hablar de sus poemas del buho, como si eso existiera.

La cosa más graciosa del gazapo es que es un gazapo interidiomático, cosa que no había cometido muchas veces antes, que yo recuerde. Quiero decir, el poema de Ginsberg al que quería aludir era "Aullido", en el original "Howl"; de alguna manera, yo había recordado "buho", esto es "owl". Así tan tranquilamente. Los procesos mentales son complejos de cazar, pero posiblemente el estar estos días volviendo a ver en plan maratón Twin Peaks de Lynch (que pillé el pack de DVDs de Manga Films con los puntos de la TravelClub), lo de los buhos lo tenía más presente.

En fin, que las formas que tiene uno de meter la pata, o de morir por la boca(za) son muchas, y muy variadas. En mi descargo, pongo aquí el poema entero que es una verdadera locura. Más en el original en inglés, ciertamente, pero esta traducción que he encontrado por algún sitio de la red se ajusta a la del libro que mencionaba (hay muchas copias aparte de esta que ahora añado al montón, como: 1, 2, 3, 4 ó 5 por poner unas pocas. Del último enlace he pillado las dos fotos)
AULLIDO (1965)

I

He visto las mejores mentes de mi generación destruídas por
la locura, histéricos famélicos muertos de hambre,
arrastrándose por las calles de negros al amanecer
buscando una dosis furiosa,
cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión
celestial al dínamo estrellado de la maquinaria
de la noche,
quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos
se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de
los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades
contemplando el jazz,
quienes expusieron sus cerebros al Cielo bajo el El y
vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los
techos de apartamentos iluminados,
quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos
alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake
entre los estudiantes de la guerra,
quienes fueron expulsados de las academias por locos &
publicar odas obscenas en las ventanas del
cráneo,
quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior,
quemando su dinero en papeleras y escuchando
el Terror a través de las paredes,
quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de
Laredo con un cinturón de marihuana para New York,
quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en
Paradise Alley, muerte, o purgaron sus
torsos noche tras noche
con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas,
alcohol y verga y bolas infinitas,
ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y
relámpagos en la mente saltando hacia los polos de
Canadá & Paterson, iluminando todas las
palabras inmóviles del Tiempo,
Sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio
del arbol verde, ebriedad del vino en los tejados,
puestos municipales el neon estridente
luces del tráfico parpadeantes, vibraciones
del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos
de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura
y una regia clase de iluminación de la mente,
quienes se encadenaron sí mismo a los subterráneos para el viaje
infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina
hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos
hacia salidas exploradas estremecidas y
desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor
en la melancólica luz del Zoo,
quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's
emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después
del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido
del destino en la caja de música de hidrógeno,
quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque
a la barra a Bellevue al museo al Puente
de Brooklyn,
batallón perdido de conversadores platónicos bajando
de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares
del Empire State lejos de la luna,
gritando incoherencias vomitando susurrando hechos
y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo
y traumas de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días
y noches con ojos brillantes, carne para la
Sinagoga arrojada al pavimento,
quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un
reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic
City Hall,
sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas
y jaquecas de China bajo la basura
en las salas sin muebles de Newark
quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por
el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron,
sin dejar corazones rotos,
quienes prendieron cigarrillos en vagones vagones traqueteando
por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo,
quienes estudiaron a Plotino Poe San Juan de La Cruz telepatía
y cábala debido a que el cosmos instintivamente
vibraba en sus pies en Kansas,
quienes solos por las calles de Idaho buscaban
ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios
visionarios,
quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore
destellaba en éxtasis sobrenatural,
quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma
impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos
a la luz callejera de la medianoche del invierno
quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston
buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al
brillante Español para conversar sobre América
y la Eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco
para Africa,
quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando
tras suyo nada excepto la sombra del estiércol
y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago,
quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el
F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos
pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles
folletos,
quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando
contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo,
quienes distribuyeron panfletos Supercomunistas en Union
Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas
de Los Alamos los deprimían, y se deprimía
Wall, y el ferry de Staten Islan también
se deprimía,
quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos
y temblorosos frente a la maquinaria de otros
esqueletos,
quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer
en autos policiales por no cometer un crimen salvo su
propia pederastia salvaje y su intoxicación,
quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron
arrastrados por el techo ondeando sus genitales y
manuscritos,
quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos
motociclistas, y gritaron con alegría,
quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos,
los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño,
quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines
de rosas y en el pasto de parques públicos y
cementerios esparciendo su semen libremente
a quienquiera que llegara,
quienes hiparon sin cesar tratando de reir pero se torcían
de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco
cuando el angel rubio & desnudo venía a atravesarlos
con una espada,
quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino
la musaraña tuerta del dólar heterosexual
la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero
y la musaraña tuerta que no hace nada sino
sentarse en su trasero y corta las hebras doradas
intelectuales del vislumbre del artesano,
quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de
cerveza un novio un paquete de cigarrillos una vela
y se cayeron de la cama, y continuaron en el
suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose
en la pared con una visión del último coño y
llegaron a eludir el último atisbo de conciencia,
quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas
en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana
pero preparados para endulzar las conchitas del sol
naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos
en el lago,
quienes iban a putas en Colorado por miriadas en
autos robados, N.C., héroe secreto de estos
poemas, semental y Adonis del alegre Denver
a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas
en lotes vacíos & patios de bares, hileras de desvencijadas
casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con
demacradas meseras en familiares subidas de enaguas
al lado del camino & especialmente la secreta estación de gasolina
solipsismos de juan, & callejones pueblerinos también
quienes se devanecieron en vastas películas sórdidas, se transformanron
en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y
se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados
sobre descorazonados Tokay y los horrores de los
sueños de hierro de la Tercera Avenida & tropezaron
con las oficinas de desempleo,
quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre
en los muelles esperando una puerta en East River
para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente
y opio,
quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento
de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul
de la luna de tiempo de guerra & sus cabezas serán
coronadas con el laurel del olvido,
quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron
cangrejos en el fondo lodoso de los ríos
de Bowery,
quienes lloraron por el romance de las calles con sus
carritos llenos de cebollas y mala música,
quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el
puente, y se levantaron para construir arpas en
sus desvanes,
quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem
con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados
por las jaulas naranjas de la teología,
quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas
incantaciones que en las amarillas mañanas eran
estrofas de jerigonza,
quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata ,cola borsht
& tortilla soñando con el puro reino
vegetal,
quienes se zambulleron en camiones de carne buscando
un huevo,
quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto
a la Eternidad fuera del Tiempo & despertadores
cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década,
quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito,
se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios
donde pensaban que se ponían viejos y gritaban,
quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela
en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos
& el parloteo borracho de los regimientos de acero
de la moda & los chillidos de nitroglicerina de las
agencias de publicidad & el gas mostaza de los editores
siniestramente inteligentes, o cayeron por los
taxis ebrios de la Absoluta Realidad,
quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió
y quedaron desconocidos y olvidados
en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa
& camiones de incendio de Chinatown,
ni siquiera una cerveza gratis,
quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron
de la ventana del metro, saltaron en el sucio
Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle,
bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas
grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea
jazz alemán de 1930 terminaron el whiskey y
se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos
en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor,
quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado
para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel
o encarnación del jazz de Birmingham,
quienes condujeron a campo traviesa setenta y dos horas para averiguar
si tenían una visión o tú tenías una visión o el tenía
una visión para encontrar la Eternidad,
quienes viajaron a Denver, quienes murieron en Denver, quienes
volvieron a Denver & esperaron en vano, quienes
aguardaron en Denver & empollaron & solos en
Denver y finalmente se fueron para encontrar el
Tiempo, & Denver es solitario para sus heroinas,
quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando
por la salvación de cada uno y la luz y los pechos,
hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo,
quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando
criminales imposibles con cabezas doradas y el
encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces
blues a Alcatraz,
quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky
Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos
al Southern Pacific a la locomotora negra o
a Harvard a Narciso a Woodland para la
sepultura o daisychain,
quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo
& fueron dejados con su locura & sus
manos & un jurado colgado,
quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaismo en CCNY
y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en
las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas
y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una
lobotomía instantánea,
y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina
Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia
terapia ocupacional ping pong &
amnesia,
quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica
mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca
de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco
de los pupilos de los pueblos locos del Este,
salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone
discutiendo con los ecos del alma, pegando
y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor
de medianoche, sueños de vida en una pesadilla
cuerpos convertidos en roca tan pesados como la
luna,
con mi madre finalmente ******, y el último libro fantástico
arrojado por las ventanas del departamento, y la última
puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono
pegado a la pared sonando y la última pieza
amueblada, un papel rosa amarillo torcido
en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso
imaginario, nada sino un poco de esperanzadora
alucinación
ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y
ahora tú estás realmente en la sopa animal total
del tiempo
y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados
con un repentino destello de la alquimia del uso
de la elipse el catálogo el metro & el plano
vibrante,
quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo & Espacio
a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al
arcángel del alma entre 2 imágenes visuales
y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre
y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando
con sensación de Pater Omnipotens Aeterna
Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa
humana y ponerse frente a tí estupefacto e intelegente
y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso
revelar el alma para conformarse al ritmo
del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza,
el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido,
incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho
en tiempo de volver después de la muerte,
y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz
en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar
el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un
eli eli lamma lamma sabacthani saxofón
que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio
con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada
de sus propios cuerpos buenos para comer mil
años.

Allen Ginsberg , (1926 - 1997)


Curiosamente, no he encontrado por la red las partes II y III del poema traducidas, pero aquí está todo en inglés. Para disfrutarlo a fondo.

2003-05-09 03:12 Enlace

Referencias (TrackBacks)

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1
De: Antireca Fecha: 2006-04-10 23:44

download mp3 music: «Un Aullido (De Buho)»



Comentarios

1
De: aldeano blogal Fecha: 2003-05-09 06:25

Cual es la fonte de esa traducción? Obrigadão-grácias!



2
De: ElPez Fecha: 2003-05-09 07:33

Hola aldeano blogal... la traductora del libro que comentaba en Ed. Visor, "Aullido y otros poemas" (1981) de Allen Ginsberg es Katy Gallego (ISBN 84-7522-116-5).



3
De: Vendell Fecha: 2003-05-09 08:42

Yo estuve [{allí}]



4
De: Vendell Fecha: 2003-05-09 08:43

... es decir, aquí



5
De: Martin Pawley Fecha: 2003-05-09 10:20

Como me gusta "Howl"!!!



6
De: arv Fecha: 2019-06-11 07:06

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7
De: arv Fecha: 2019-06-11 07:08

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