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Inicio > Historias > Ay, que se me amontona todo
2021-01-18
)

Ay, que se me amontona todo
2021-01-18

Feliz año, feliz covid, feliz vacuna, feliz nieve en el centro del país...

No, en serio, que llevo meses sin poner nada por aquí pero es que ya no me siento necesitado de hacerlo. Para las pocas personas que aún pasáis por aquí de vez en cuando con la (vana) esperanza de encontrar una entrada nueva os pido clemencia. Pero no sé cómo cambiar las cosas. Estáis contracorriente, estoy demodé como llevo toda la vida estándolo. Nunca marqué tendencia, lo que suena a frase de epitafio:

JAVIER ARMENTIA, (1962-xxxx)
Nunca marcó tendencia

Podía haber sido un bloguero molón, pero nunca me invitaron a Sevilla. Podía haber tenido mi fama entre intelectuales petulantes (y ahora sabemos que pajeros machistas); podía y hasta haber tenido mi monmento de gloria en alguna publicación online hipster con foto en blanco y negro y entrevista aburrida pero sobre todo larga; perdí el tiempo para hacerme youtuber madurito-pero-con-encanto e intentar seguir, cojeando y un poco cutre, los dictados de la moderna estética... Joder, si hasta tengo cuenta en discord y he aparecido un par de veces en twitch sin abrir un juego ni ser un memo pidiendo que la gente se suscriba a vete a saber qué.

His rebus dictis (Senatus concedit), que decían los clásicos, qué más da: tengo más de 58 años y a pesar de ello todavía espero mi momento para petarlo y ser lo más deseado (Madonna, tiembla que quiero tu cetro). Nunca he tenido, ni tendré, un premio ni reconocimiento a la cosa de la divulgación porque siempre he estado demasiado convencido de que divulgar no es más que una forma de perder el tiempo para gente débil que no hacía la revolución. No he sido asesor institucional para casi nada, y las veces que he caído en algo de ese estilo siempre supe hacer pronto la pregunta incómoda que me devolvía a la irrelevancia. Tengo claro que no merezco elogios ni reconocimientos, en un mundo que tales galardones son realmente baldones que delatan dependencias y compromisos mafiosos. (Sigo siendo, eso sí, de los que usan palabras como "baldones", así que ya estás yendo al diccionario online de tu elección para entender qué leches he dicho, bonita: en singular "baldón")

¿Y a qué viene toda esta mala leche y aparente odio un lunes a primera hora de la tarde? Ahora amismo tengo programada una telerreunión de trabajo, luego una junta directiva y ni tiempo tendría de usar las peichs de pajillas de esas... Quiero decir, que ando siempre demasiado liado y eso es lo que le pasa a este blog.

En unos días cumpliré un nuevo aniversario de esta Pecera en BLOGALIA y vergüenza me da seguir chuleándole espacio a Victor Ruiz para dejar aquí nimiedades y bilis. Se me amontona todo (es el título de esta entrada, lo que me permite decir que voy concluyendo) pero siempre siento que habría que decir más cosas, hacer más historiar, retomar hilos perdidos, consignar colaboraciones, que fue lo que constituyó la materia primera de esta bitácora, porque no paro de estar por un lado y por otro: sigo con la columna semanal en Diario de Noticias. Tengo un número indecente de colaboraciones programadas de radio: los lunes en la SER Navarra con Joaquín Sevilla; cada martes con Javi Vizcaíno y sus colaboradoras maravillosas en Onda Vasca; el miércoles grabo una cosita con los deliciosos Pep Bruno y Arola Poch y el mejor profesional de la radio pública actual, José Antonio 'Ciudadano' García el Incombustible que se emite el lunes de madrugada en Radio Nacional de España para más INRI, sólo apta para noctívagos; cada dos semanas ese miércoles me aparezco con Pilar Ruiz de Larrea en Radio Vitoria; los jueves es la hora de poner la Marcianita y bailar con ciencia en Más que Uno Pamplona de la mano de una amiga que aguanta todo siempre, Marisa Lacabe; el viernes me paso de la mano de Miriam Duque e Íñigo Lejarza en el Boulevbard de Radio Euskadi donde dicen que somos mentes privilegiadas, pero es porque suele estar conmigo el doctor Nacho López Goñi, que sabe de todo y es delicioso y a pesar de ello (o precisamente por ello) se encuentra censurado en facebook porque el tecnofascismo es así de mierder...

Sin dejar de hacer otras colaboraciones, como ese veraneo en la SER con Lourdes Lancho, algunas colaboraciones con "Qué me estás contando" de ETB2, además de algunas más en "Suelta la Olla", un programa de Hala Bedi y esa radio contracultural y necesaria y añadiría esas tertulias cada vez que hacemos en la Biblioteca de Navarra bajo el título de "Núcleo de Conversación"... bueno, ya digo que es una cantidad indecente de colaboraciones, así que me dejaré más de una y más de dos.

Mientras tanto doy conferencias, cursos, participo en mesas redondas, no diré que soy el puto amo del zoom porque cada día me siento un asqueroso impostor cuando colaboro en cualquier sarao. Y siempre aparece algúna persona que estudia algo y piensa que preguntar mi opinión sobre algo merece la pena, eso es delicios porque es gente fina, dedicada, joven, maravillosa... Me encanta cuando me llegan sus mensajes, sus propuestas, y me siento un poco sucio porque no debería estar ahí y con ello ocupar el blanco de su interés: siempre hay alguien que merecerá más la pena. No es que sea humilde, es que no soy un necio.

Ojo, a la vez tengo mis cursos y posgrados en los que poso como si supiera algo o tuviera cierta dignidad que (lo supe pronto) nunca merecería... (Por eso nunca lograré más laureles que la mirada condescendiente de quienes se saben superiores y portadores de cierta esencia que nunca he logrado percibir).

¿Sigo haciendo recuento? No, para qué... hace tiempo que yo mismo dejé de leer lo que escribía, porque suena a la típica salmodia de ese tipo que se cree poco reconocido. Y no es el caso, joder, ese es el problema: que desde muy joven y sin merecerlo he tenido la suerte de ser parte de historias maravillosas, de conocer a gente sobresaliente y de poder ser parte de proyectos que poco a poco han cambiado (una mínima parte, vale...) el mundo.

Soy afortunado. Como decía Silvio Rodríguez en su pequeña serenata diurna, os recuerdo que la nocturna era la de Mozart (sí, soy de esos que pueden y quieren citarlo), soy feliz, soy un hombre feliz. A pesar de que suelo estar triste, de lo cenizo y complicado que soy para quienes me soportan cerca (Josemere, te quiero), reconozco que sigo viviendo del cuento, y eso es lo que, en definitiva, me complica seguir poniendo cosas aquí en el blog.

Sigo siendo ese ElPez que muere por la boca: cada día digo una decena (al menos) de aseveraciones que debería haber callado, me visto con galas que no poseo y pavoneo moralidades que me superan. Pero ya no tengo tiempo de ponerlo por aquí y me da vergüenza.

En unos días, cuando llegue el nuevo cumpleaños, el decimonoveno, el próximo día 24 de enero, intentaré remediarlo. O no.

Mientras tanto, como siempre, os quiero a quienes he querido y, para el resto, bueno, lo intentaré si puedo. O quién sabe.


2021-01-18 18:09 Enlace

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