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Inicio > Historias > Experiencias con el vehículo eléctrico: 5 - La vida en los polígonos y áreas de servicio
2023-07-17
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Experiencias con el vehículo eléctrico: 5 - La vida en los polígonos y áreas de servicio
2023-07-17

Después de un relativamente exitoso periplo vacacional por la Bretaña francesa vuelvo a contar algunas experiencias y sensaciones que me surgen usando el coche eléctrico, con el que nos hemos desplazado desde Pamplona. Como siempre que te planteas un destino más allá de los 500 km conviene plantear una etapa intermedia... Pero esto no es algo exclusivo del vehículo eléctrico, que uno ya va teniendo su edad y aquellas pechadas de casi mil kilómetros en un día me dejan fatal. Ya vimos que se puede hacer un Granada-Pamplona (unos 800 km) en poco más que una hora más que lo que nos costaba con un coche de combustible fósil. Ahora, de vacaciones, aprovechábamos para visitar algunos puntos que nos quedaban entre medias. Así que en lo que tiene que ver con planificación y etapas del viaje el coche eléctrico no supone ninguna cortapisa en el fondo.

En principio Francia parece un buen país para irse con el coche a pilas y no morir en el intento. Hay una cantidad razonable de puntos de recarga en muchos sitios; tampoco es para tirar cohetes, conste, pero te da la vida para no estar apurando los Kwh que te quedan... Habría que hacer notar que existen enchufes franceses(1), como los que abundan por ejemplo en Burdeos y otras zonas aquitanas, que nos encontramos cuando subíamos camino al norte, que nos dejaron compuestos y sin recarga porque ese enganche no lo teníamos, claro. Y era una pena porque los puntos céntricos,los que nos quedaban más a mano, resultaban inaccesibles por esta razón, habiendo bastantes como pudimos comprobar con cierto fastidio.

En este resumen vuelvo a hacer notar que aunque la compatibilidad de algunas apps como Chargemap es bastante amplia en Francia, al final acabas teniendo que bajar más de las que quisieras (nota: si vais por Bretaña, "Ouest Charge" resulta una opción interesante porque en muchos pueblos hay cargadores compatibles de esa marca). Ah, y algo que me esperanzó fue encontrar que algunas veces (pocas, pero algunas veces lo conseguí) simplemente pasando una tarjeta de crédito (la mía es VISA) con RFID el punto de recarga te habilita para hacer su trabajo sin pedirte nada más. Ojalá fuera esto así siempre, que es lo lógico y algo similar a lo que se puede hacer en cualquier gasolinera, pero que es una excepción dentro de los sistemas de pago por recarga, digo yo que porque parece que el capitalismo(2) encuentra lo del pago tal cosa de una complejidad superior a la de subir al espacio. (Ya sé que no, lo hacen por jodernos y atarnos a su secta, obligándonos a crear una nueva cuenta, meter el método de pago, pasar por el trámite de una transacción de prueba para autentificarla y todo eso que incluso a velocidades altísimas de digitación te lleva casi 10 minutos). Una recomendación: tener a mano una tarjeta RFID con cuenta asociada y que sea compatible con bastantes bornes de conexión. Yo tengo una que apenas he usado en España, proporcionada por Hyundai y descubrí que cuando me fallaba la tarjeta de crédito podía ser una opción en más de la mitad de las ocasiones (no hice registro completo, a ver si me pongo...)

Comento por acabar con la información de servicio que me ha pasado 2 veces en 10 días encontrarme con personas humanas que atienden a los pobres negados que intentamos recargar el coche. Una maravilla, porque al menos interactuas en persona con alguien real. Aunque una vez esta persona tampoco consiguió que pudiéramos conectar en el borne deseado, lo cierto es que se agradecía muchísimo. En otro caso, la persona estaba al quite para sugerir que no cargáramos más allá del 80% para no colapsar los puntos de recarga. Muy razonable, también. Finalmente, salvo que tengas una excelente capacidad de expresión en francés no te recomiendo la asistencia telefónica (que suelo usar en España porque a veces no hay otra manera). No es que sea muy malo en este idioma, pero quizá di con una persona que no entendía nada de lo que decía. Es más, se empeñaba en preguntarme cosas como el código postal del lugar donde estaba el cargador, así de repente. Joder, sin colgar tienes que abrir el maps, pinchar en un comercio cercano y ver si la dirección completa aparece con el código de marras. Y cosas así: media hora para no conseguir nada. (Vale, seré un paleto, pero ojalá que quien tal haya dicho leyendo esto se encuentre en una situación apurada y se dé cuenta de que no exagero ni un tantito así).

Dicho todo esto, voy al grano aunque ya saben que estas experiencias son un poco de terapia que me hago para seguir entendiendo que merecía la pena adquirir un coche eléctrico, y quedan un tanto profusas y premiosas): si uno mira la distribución de los puntos de recarga que se van habilitando, y Francia puede ser un buen ejemplo porque realmente hay 3,5 veces más que en España(3), se concentran en estaciones de servicio en medio de carreteras grandes y, en las ciudades o núcleos de población importantes, hay una presencia más bien testimonial cerca del centro (habitualmente para cargas lentas donde llevas tu conector) y se están imponiendo en los polígonos, zonas de actividades como dicen en Francia a las zonas comerciales y eso.

Esto te obliga a pasar un ratillo, échale una hora si habías apurado un poco, en medio de la nada o casi nada. A lo más: cerca de un super o hipermercado, unos cuantos negocios de comida rápida y esas cosas (apunten: Lidl en Francia tiene cargadores bastante rápidos en muchos de sus establecimientos). La cosa es que te lo tomas con cierta filosofía al principio, pero es un poco cansino. Por cómo habíamos programado nuestro periplo bretón, nos habría venido mejor siempre poder cargar a mediodía y mientras tanto poder comer tranquilamente en un restaurante decente. Pues no, estabas condenado a franquicias poco saludables las más de las veces. O, como eran lugares de esos odiosos con parkings enormes, tampoco había a mano una zona arbolada en plan pique-nique donde apeteciera sacar la cesta y montarnos la comidita a nuestro aire.

En efecto: nuestro viaje a Bretaña ha incluido un montón de visitar y de vida pasada en polígonos de esos. Al menos descubrimos que en Francia, donde a la gente le gusta eso de las zonas de actividad comercial con muchos comercios dispersos por el área, van poniendo también establecimientos de venta de bebidas (cavas de vino o cervecerías) así que si te pilla a buena hora al menos puedes tomarte algo a gusto. Pero en la periferia, eso sí, no hay manera.

Se echa de menos, claro, que en los parkings disuasorios de las ciudades o las grandes atracciones turísticas, incorporen cargadores. No siempre los hay, y hablamos de Francia, donde desde hace años existen sistemas de transporte a los centros históricos desde estos aparcamientos disuasorios en las afueras, las famosas navettes, que además suelen ser gratuitas y frecuentes. Por ejemplo, en el gigantesco parking de Mont Saint-Michel (para los puristas ya sé que no es Bretaña sino Normandía, pero nos quedaba al lado y por allí nos pasamos), decía que en esa enorme zona preparada para 4000 vehículos no hay una zona habilitada para recargas de vehículo eléctrico. Leí por algún lado que en Francia están obligando a que todos los parkings, por ejemplo de las grandes y medias superficies, incorporen techos solares y puntos de recarga, bueno, por lo menos lo primero, que fue aprobado finalmente en noviembre de 2022 pero todavía no ha sido comenzado a implementar por parte de las empresas responsables. Habrá que ver en el futuro.

En fin, la vida en los suburbios es parte de la rutina del usuario del vehículo eléctrico y me encantaría que no fuera así. Más puestos de recarga en todos los parkings públicos, más en las zonas turísitcas, más puntos de carga rápida junto a sitios que molen y eso. Por pedir, que no quede. Cuanto más experimento el coche eléctrico más veo que, como dije en entradas anteriores, el problema es la falta de un criterio social bien planteado sobre la movilidad eléctica y su uso especialmente en los núcleos urbanos. Ya seguiremos hablando de esto, cuando tenga tiempo.


NOTAS:
  1. El conector que pone el ayuntamiento de Burdeos, así como en otras ciudades es propia de Francia, por lo que leo, la "Prise Type 3C" tiene sus años, y la conservan por aquello de la compatibilidad hacia atrás. Afortunadamente las tipo 2 convencionales europeas y sobre todo la CSS son bastante frecuentes. Pero algunos ayuntamientos que apostaron hace años por incorporar puntos de recarga en el centro de las ciudades mantienen las tomas antiguas. Una puñeta desde mi punto de vista, pero también podría haberlo mirado con tiempo e incluso, llegado el caso (y no es algo que desdeñe si frecuento la región de Nueva Aquitania en adelante), comprar un adaptador. Para los amantes de la prehistoria del vehículo eléctrico, por aquí hay algo de información sobre La prise Type 3c, creada en 2010 para Francia e Italia, pero que después de 2013, cuando la UE dictaminó el estándar solamente siguió en Francia. Como era la que usaba el Renault Zoe aún la conocen como "la prise zoe".

  2. Dije "el capitalismo" y no creo que Adam Smith hubiera dejado nada escrito al respecto, pero ya me entienden. Si ellos pueden decir "los comunistas" como mentando la bicha, al sistema extractivo propietario de la energía, su distribución y venta lo llamo "el capitalismo" por no usar otros insultos políticamente incorrectos.

  3. Unos datos de por ahí de 2022: los vehículos eléctricos que suponen en España el 3,8% en Europa alcanzan el 14%. En Francia son el 13,9% del mercado, y el año pasado el número de matriculaciones creció un 130%. Alemania: 17,8%; Suecia el 33%, Noruega el 79%. De nada.


En mi serie "Experiencias con el vehículo eléctrico" ya he escrito:
  1. Apps y más apps.
  2. La variedad municipal.
  3. Los viajes largos.
  4. El coche eléctrico NO es la solución...

2023-07-17 20:16 Enlace

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