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  • Inicio > Historias > Beethoven Huele A Cerezas
    2002-05-03
    )

    Beethoven Huele A Cerezas
    2002-05-03

    TERRITORIOS, ciencia/futuro, diario EL CORREO, miércoles 24 de abril de 2002

    ¿Asocia cada letra con un color determinado? ¿O para usted cada día de la semana tiene un cierto tono? ¿La música, tiene colores? ¿Al tocar algo, le viene un sabor a la memoria, o ciertos olores le suenan de alguna manera determinada? Si es así, es probable que usted sea sinestésico (o sinesteta), que pertenezca a un tipo de personas en las que la percepción de un sentido (la vista, el tacto, el oído) despierta también percepciones en otros sentidos. Precisamente de ahí viene el nombre de sinestesia, que en griego significa �sensación sumada�. En general, en muchos tratados de psicopatología se considera un trastorno de la percepción, que ante una sensación produce otras de variedades sensoriales diferentes.

    Sin embargo, no está claro que esta percepción múltiple sea en absoluto una patología, y muchas de las personas que la tienen la consideran una especie de �don�. Sean A. Day, un profesor de inglés en la Universidad de Miami que es sinestésico y mantiene una de las numerosas webs sobre el tema, comenta �los sonidos de instrumentos musicales me hacen a veces ver algún color determinado, a unos pocos metros delante de mí; cada color es específico y consistente con el instrumento, por ejemplo un piano me presenta un color azul cielo, y un saxo tenor, una luz de neón de color púrpura�. Para él, esta capacidad dota a la percepción de nuevas dimensiones que el resto de las personas, simplemente, no tenemos.

    El estudio de cómo percibimos algo ha sido algo que desde antiguo ha preocupado a los psicólogos: de hecho, es difícil saber si cuando vemos algo rojo todos percibimos la misma cosa. La manera en que un estímulo sensorial es analizado por la maquinaria del sistema nervioso es un proceso que se va conociendo cada vez mejor, y la ciencia comprende ya la forma en que los diferentes inputs proporcionan una sensación. Sin embargo, se sabe que entre individuos varían la intensidad y la forma de la misma. Y, además, cada percepción es procesada en la corteza cerebral, implicando muchos circuitos neuronales diferentes, como corresponden a sensaciones complejas. Pensemos por ejemplo en un texto escrito en un papel: nuestra visión percibe manchas de tinta en el papel, que interpretamos como letras y palabras, que se interpretan para dar un sentido a lo que leemos, conforme a nuestro conocimiento del lenguaje. La memoria entra a trabajar, para permitirnos identificar esas sensaciones. Es todo un proceso cognitivo que involucra diferentes zonas del cerebro. Y todo ello funciona continuamente a la perfección. Lo que sucede es que dentro de las posibilidades, algunas personas, además, tienen otro tipo de sensaciones: por ejemplo, ante la lectura de una determinada palabra, como �lunes�, se les puede presentar un color, venir a la memoria un sabor, como si lo estuvieran paladeando en ese momento, u oír un sonido característico.

    En los últimos decenios, la introducción en el estudio de los procesos mentales de los sistemas de imagen, que permiten comprobar en tiempo real la actividad de las diferentes zonas del cerebro, ha permitido ir conociendo de manera más completa la manera en que estos procesos actúan. Pensemos que hasta los años 70 en que se empiezan a utilizar escáneres, casi toda la información sobre los procesos mentales venía del estudio de personas que, debido a traumatismos, habían perdido bien la capacidad de uso de algunas zonas, o bien se les habían extirpado o desconectado regiones cerebrales. Comprobando qué cosas faltaban, los investigadores podían comprender qué estaba fallando, y por lo tanto, cómo en esas zonas debería procesarse algo determinado. Gracias a técnicas como la tomografía por emisión de positrones se pudo comprobar a mediados de los años 90 que algunas teorías como la del neurólogo Richard Cytowic, que proponía que en los sinestésicos el flujo sanguíneo disminuía en ciertas zonas de la corteza cerebral, quizá debido a pequeñas lesiones infantiles o hereditarias, no eran correctas. De hecho, el flujo varía según cada individuo, y se comprueba actividad en zonas muy separadas de la corteza cerebral, como si existiera una conectividad anatómica inusual en estas personas.

    Este tipo de estudios ha permitido ir desarrollando modelos que explicarían por qué existen esas sensaciones múltiples en ciertas personas (se estima que una de cada 2000, el doble de mujeres que hombres, es sinestésico). Simon Baron-Cohen, psicólogo británico, sugiere que de hecho, todos mostramos cierto nivel de sinestesia, especialmente en la infancia. Muchos de esos circuitos que conectan diferentes sensaciones existen, pero se encuentran inhibidos: el aprendizaje en los primeros meses refuerza las conexiones que conducen a la percepción �convencional�, de manera que las otras conexiones, aunque posibles, raramente se usan... salvo si uno tiene sinestesia. O si consume drogas alucinógenas, que permiten abrir esas percepciones múltiples, como el LSD o la mescalina.

    Un reciente estudio de la Universidad de Melbourne, en el que se ha analizado a doscientos sinestésicos mediante técnicas de resonancia magnética, identificando un área cortical, la cingulada anterior, que podría actuar como zona de inhibición de las sensaciones múltiples, o bien como favorecedora del disparo de esas respuestas. Tomando como controles personas sin sinestesia, se ha verificado, además, cómo en esta región se vinculan las percepciones de los cinco sentidos, confirmando el modelo que, en cualquier caso, aún dista mucho de proporcionar una explicación completa. En cierto modo, seguimos sin saber si cuando alguien ve un cuadro rojo, todos vemos lo mismo. Y menos aún, la razón de que haya personas que tienen experiencias caleidoscópicas al leer una palabra, escuchar una música, o tocar una superficie rugosa.

    Intuitivos Y Artísticos...
    La sinestesia se asoció, desde el comienzo de su estudio a finales del siglo XIX a una cierta capacidad emotiva, artística, superior. Una visión un tanto romántica, propiciada por algunos artistas que eran sinestésicos.

    El compositor ruso Alexander Scriabin concibió, según las sensaciones que él tenía, un órgano que emitía rayos luminosos con ciertas notas, para su sinfonía �Prometeo, el Poema del Fuego�. Aunque no se sabe si él mismo era realmente dotado, la sinestesia fue reivindicada por Wassily Kandinsky como una nueva forma de entender el arte. �Son como violines buenos y bien tocados, que vibran en todas sus partes y fibras al menor toque del arco�. También escritores como Vladimir Nabokov o pintores como David Hockney tuvieron esta inusual percepción.

    Los estudios modernos, sin embargo, no han comprobado que en los rasgos de la personalidad haya mayor predisposición a las actividades artísticas, a una mayor sensibilidad ni tampoco a problemas mentales. Sencillamente, son �diferentes�. No sólo eso: también variados, porque no hay un solo tipo de sinestesia; aunque la más común la de asociar ciertas letras o números, o también palabras, a colores, otras veces no se involucra la visión, pudiendo asociarse un sonido a un roce en la pierna, o a un sabor determinado. Lo que sí se ha comprobado es que a una persona en concreto, tales asociaciones siempre son las mismas.

    2002-05-03 16:45
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    Comentarios

    1
    De: Chuchovsky Fecha: 2006-12-26 21:29

    Este es un tema sumamente interesante y la gente se pone a opinar con signos raros, me molesta ver la poca culutra que demuestra la gente ante temas interesantes.

    Respecto al artículo, me parece sumamente interesante lo de la sinestesia.



    2
    De: Diego (MrDeejay) Fecha: 2006-12-26 22:00

    Chuchovsky, en realidad esos interrogantes de los post de arriba, es simplemente spam. Posiblemente, el filtro anti spam, haya impedido que se vean las direcciones.



    3
    De: Diego (MrDeejay) Fecha: 2007-01-06 04:25

    Estamos sufriendo otro ataque de spam. :(



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