2026-05-03

Hacia un planeta sin noche (y sin cielo)

2026-05-03 · 21:21
Leo en ElDiario el contundente artículo de Antonio Martínez Ron, El fin de la “canica negra”: los datos muestran que nos dirigimos hacia un planeta “sin noche” sobre la luz artificial que cada vez más cubre el planeta. Os lo recomiendo, también el artículo al que se refiere, esta investigación con datos de satélite que se ha publicado en Nature Satellite imagery reveals increasing volatility in human night-time activity.

Esa imagen idílica de la Tierra de noche —la famosa "canica negra" salpicada de luces elegantes— (siempre me pareció en cualquier caso algo siniestra porque no dejaba de ser una foto del derroche energético y la mala planificación en la iluminación, he de reconocerlo) se ha quedado vieja, casi como una postal de otro siglo. Durante años nos conformamos con mapas de la contaminación lumínica que eran simples promedios, composiciones que, ahora lo sabemos, maquillaban la realidad (era lo que se podía hacer). Se iba constatando el aumento de la iluminación en muchas zonas del mundo, al paso de lo que se ha llamado con demasiada ligereza progreso y del crecimiento de las ciudades (más de la mitad de la población humana vive en zonas urbanas, olvidemos el mundo rural...), se iba viendo que la apuesta por la iluminación LED no solucionaba el problema porque aunque se gastara menos dinero en iluminar la noche sus consecuencias eran cada vez más dañinas.

Y ahora una nueva vuelta de tuerca: los nuevos datos del proyecto Black Marble de la NASA han cambiado radicalmente el guion: tras analizar más de un millón de imágenes diarias, la noche ha dejado de ser una foto fija para revelarse como lo que realmente es: un sistema dinámico, un latido frenético de nuestra actividad absurda. Lo que vemos ahora no es un mapa, sino un electrocardiograma de la civilización.

Al aumentar la resolución y poder ir más allá de la media estadística, afloran los eventos reales, los que duelen; incrementamos la resolución temporal y ello nos permite descubrir una gran variedad: ciudades que se apagan por la barbarie de la guerra (como en Ucrania o Gaza), el rastro de los apagones tras huracanes o ese parpadeo global que supuso la pandemia. La oscuridad, ese bien cada vez más escaso, se ha convertido en un indicador económico y geopolítico de primer orden.

Pero el dato que debería hacernos saltar es que la iluminación global ha crecido un 16% entre 2014 y 2022. Y no es que haya más gente y por eso hay más luz; es que iluminamos mucho más que nunca antes, un incremento que es de hecho más rápido que el crecimiento poblacional. Es el paroxismo del exceso que marca ya casi todas las actividades de nuestra civilización bajo el yugo del tecnocapitalismo: iluminamos más por persona y no por necesidad, sino como si fuera un desafío de nuevo rico: más luz más luz, parece que gritamos cada vez que se pone el sol.

Mientras en Europa la mancha parece estancada (en niveles ya de por sí obscenos), en Asia el crecimiento es exponencial, asociado a un modelo de desarrollo que, por defecto, parece odiar la oscuridad. E incluso, como comenta el experto Alejandro Sánchez de Miguel en el artículo de ElDiario, la imagen es incompleta, el refugio europeo tampoco existe de hecho. Sucede que las mediciones satelitales empleadas en el estudio son menos sensibles al azul, el rango en el que el alumbrado europeo sigue aumentando específicamente su brillo. Y como consecuencia de ello estamos perdiendo la noche no solo como laboratorio científico, sino como experiencia humana. Más del 80% de la población mundial ya no sabe lo que es ver una Vía Láctea en el cielo. Nos la han robado definitivamente...

Lo que este nuevo análisis nos dice es que nuestra huella ya no es solo una mancha estática en el mapa; es un parpadeo constante que redefine el planeta a golpe de interruptor. Más que iluminar la noche, nos la estamos cargando con un entusiasmo tecnológico que no deja espacio para el asombro. Como ya me había deprimido un poco con todo esto, me he puesto a ver una charla de Sam Lawler, astrofísica canadiense y experta en el tema de la locura de los satélites actual. Está aquí en el tubo: Astronomy vs. The Billionaire Space Race - Samantha Lawler. En su punto de mira las megaconstelaciones de los tecnooligarcas...

La astrofísica Samantha Lawler no se anda con rodeos: la carrera espacial de los multimillonarios no es un avance para la humanidad (en el fondo lo temíamos, salvo quizá los más ingenuos tecnooptimistas que siguen entusiasmados por los colorinchis de ese despliegue), sino una amenaza directa para la ciencia y el medio ambiente. El dato es demoledor: hoy existen más de 10,000 satélites Starlink orbitando sobre nuestras cabezas, lo que supone ya más de dos tercios de todos los satélites activos en el planeta. Una cifra que se va a disparar además en los próximos años, con nuevas constelaciones (megaconstelaciones) de otras empresas, de China, de Rusia... No hay regulación además ni nada que se lo parezca.

Lo que nos venden como conectividad global es, en realidad, un modelo de negocio basado en la obsolescencia programada orbital. Estos satélites son desechables en su propio concepto: tienen una vida útil de apenas cinco años, tras los cuales se lanzan a una reentrada atmosférica para quemarse. Sin embargo, la promesa de que se desintegran sin dejar rastro es falsa. Lawler documenta restos físicos de SpaceX caídos en granjas de Saskatchewan y Carolina del Norte, un recordatorio de que la basura espacial también tiene puntería terrestre. (Estuvimos viendo en el festival Ecozine de Pamplona hace menos de un mes el documental "Shifting Baselines" de Julien Elie, en el que salía ella precisamente relatando ese caso y cómo era imposible con la legislación actual que el problema se pueda regular de forma adecuada).

Desde el punto de vista científico, el impacto es un sabotaje en toda regla a la humanidad y al planeta. Por un lado la contaminación lumínica que raya el cielo y queda reflejado en los datos que los observadores astronómicos toman del cielo: las rayas brillantes que dejan estos objetos en las imágenes de los detectores astronómicos están comprometiendo la búsqueda de objetos transneptunianos (como el Planeta 9) y afectarán gravemente al Observatorio Vera Rubin. Las monitorizaciones del cielo en todos los temas de interés astronómico y social (el patrullaje de objetos potencialmente peligrosos para la Tierra) están comprometidas ya: se tienen que limpiar los datos, potencialmente perdiendo algunos lugares o momentos que podrían ser fundamentales... y nos quedaremos sin saberlo.

Pero además hay que sumar el ruido radioeléctrico: estos satélites funcionan como torres de telefonía voladoras que emiten señales directamente hacia los radiotelescopios, bloqueando de forma irreversible partes críticas del espectro para la investigación. A la mierda la radioastronomía también...

Estos satélites tienen bastante aluminio en sus estructuras, que son así más ligeras. Pero al quemarse en la atmósfera en la reentrada al cabo de su vida útil (o en algún accidente antes de ello) comenzarán a alterar irreversiblemente la química atmosférica: el vapor metálico generado alterará la temperatura de la atmósfera superior y dañará la capa de ozono. Esos aerosoles van a tener consecuencias en el forzado radiativo de la atmósfera, convirtiéndose en el futuro en un nuevo factor de riesgo para el equilibrio del clima.

La regulación actual, liderada por organismos como la FCC, más preocupada por la cuestión económica, ignora sistemáticamente la seguridad orbital y el riesgo de colisiones en cadena —el temido Síndrome de Kessler— que podría dejar la órbita terrestre inutilizable para futuras generaciones. La conclusión de Lawler es puramente pragmática: necesitamos infraestructuras de internet terrestre (fibra y torres) y una legislación que deje de tratar el espacio como un vertedero sin dueño antes de que el cielo nocturno natural pase a ser, definitivamente, un recuerdo del pasado.

Por supuesto nadie le hará caso. Por supuesto, nadie va a disminuir tampoco esto de la contaminación lumínica que comentábamos. Un nuevo signo de que nuestra civilización está emprendiendo acciones destinadas a colapsarla mientras los ricos se dedican a hacerse más ricos. A ver cómo nos salvamos de nosotros mismos.

2026-04-28

40 años de Chernóbil

2026-04-28 · 10:03
Ayer estuvimos hablando en la SER en nuestro espacio semanal de ciencia #SERciencia (que hacemos Joaquín Sevilla y yo con Mamen García y Joaquin Torrens en SER Navarra) de los 40 años del accidente de la central nuclear de Chernóbil. El podcast está aquí: SER Ciencia con Javier Armentia y Joaquín Sevilla: Recuerdos y secuelas del accidente de Chernobyl.

Me acuerdo de aquel abril de 1986, yo estaba entonces como becario en el departamento de astrofísica de la Universidad Complutense y cómo nos impactó. Luego fueron llegando las noticias, pero sobre todo la constatación de lo que no se contaba, de que si algo quedaba claro era que los protocolos habían fallado, que los intereses políticos habían controlado el tema más allá de las necesidades en un accidente de esa magnitud... Luego supimos de la contaminación radiactiva (la nube radiactiva, decían los medios) que recorrió Europa, el miedo a ciertas marcas de leche que, se decía, era de vacas alimentadas con pastos contaminados.

Ahora, tanto tiempo después, siguen claras las lecciones que no se aprendieron de todo esto. Daría para mucho, pero tomé ayer unas notas para hablar en la radio, aunque no iba a entrar todo porque no daba tiempo. Lo pongo por el blog.

Lecciones no aprendidas


  • ¿Qué pasó, de qué magnitudes hablamos?
    El accidente liberó 400 veces más material radiactivo que Hiroshima, contaminando 200.000 km² de Europa. La Unión Soviética tardó 36 horas en evacuar Pripyat (36 horas demasiado tarde) y ocultó la gravedad durante días. Lección ignorada: la transparencia no es opcional; el secretismo multiplica el daño.

  • Sacrificio humano silenciado
    600.000 “liquidadores” recibieron dosis letales sin equipamiento adecuado. Se sigue jugando al absurdo, porque aún hoy las cifras oficiales de muertos (31 directos) son un fraude, mientras los estudios independientes elevan los cánceres inducidos a decenas de miles. Aunque se trate de un incremento leve en muchos casos de la incidencia de diferentes tipos de cáncer, son patologías achacables al accidente como el tabaquismo se asocia (y debe hacerse así) al cáncer de pulmón y otras patologías. Lección ignorada: se sigue priorizando la imagen política sobre el recuento real de víctimas.

  • Diseño intrínsecamente inseguro
    El reactor RBMK (reáktor bolshói móschnosti kanálny, reactor de condensador de alta potencia) no tenía contención primaria (algo obligatorio en los reactores europeos y norteamericanos) y permitía una reactividad positiva peligrosa. La prueba que causó el desastre era una chapuza técnica, un ensayo que debería haberse hecho con otras condiciones y con supervisión específica. Lección ignorada: aún hay reactores RBMK en operación (Rusia) y riesgos similares en centrales con diseños anticuados o de baja inversión.

  • Zona de exclusión: renaturalización (rewilding), pero tanta gente olvidada
    La fauna prospera sin humanos, adaptándose a las condiciones que cambiaron en 1984, pero 200.000 personas fueron desplazadas para siempre. Los “samosely” (habitantes que regresaron) viven con productos contaminados. Lección ignorada: los desalojos forzosos se repiten (ej. Fukushima), sin planes reales de reinserción o compensación justa.

  • La ficción de la seguridad y la prevención
    El error fue humano: los directivos presionaron para completar la prueba ignorando protocolos básicos y alarmas que deberían haberse tenido en cuenta. Parece claro que sus motivaciones eran de índole política y económica, incrementando la productividad de esa máquina tremenda. Hoy, en energía nuclear e industrias de riesgo (petroleras, químicas), siguen privilegiando producción sobre paradas preventivas. El control y reglamentación, aunque hayan incrementado sus niveles y obligaciones, siempre se enfrentará a intereses económicos o políticos. Lección ignorada: la “confianza en la tecnología” sigue sustituyendo a una auténtica gestión del error.

2026-04-25

Blogs y Mundo

2026-04-25 · 04:10
Comentaba hace un rato en Mastodon:

Encuentro revisitando cosas antiguas un escrito de comienzos de mayo de 2002, hace casi 24 años ya, cuando los blogs comenzaban a ser un fenómeno emergente. Un amigo, que entonces usaba el pseudónimo de Vendell y también tenía una bitácora en #Blogalia, como la que yo aún mantengo (creada y mantenida desde hace un cuarto de siglo por @rvr, gracias amigo); un amigo, decía, comentaba que yo solía llevar al blog textos que escribía en el mundo real (en periódicos) pero no al revés, que no había llevado el mundo de los blogs a una columna en el periódico.

Ese diálogo permitió que pudiera datar para la historia (whatever historia) la primera vez que en un periódico (fue en mi columna de @NoticiasDeNavarra, la que sigo publicando desde hace 30 años o más) escribí sobre las bitácoras.

El texto sigue accesible aquí: De Bitácoras.

Es curioso que en aquella época nadie vaticinara que los blogs iban a mutar pero no desaparecer del todo. Que las redes iban a establecer una hegemonía del diálogo para luego manejarlo y distorsionarlo.

2026-04-22

Adiós a la homeopatía

2026-04-22 · 09:56
Hala, ya está, por si alguien lo dudaba: la homeopatía es un timo (mi resumen). Dicho más fino:

  • No existe evidencia científica publicada que avale la eficacia de la homeopatía como un instrumento terapéutico eficaz.

  • Se ha constatado en los trabajos publicados que la eficacia observada para los productos homeopáticos es comparable al placebo.

  • Los ciudadanos deben conocer, cuando escogen iniciar o mantener tratamientos basados en la homeopatía, que esta carece de evidencia científica y que pueden poner en peligro su salud si rechazan o sustituyen los tratamientos que la medicina basada en la evidencia les propone.


La #AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) ha tardado, pero ahí está su dictamen avalado por las publicaciones científicas. Aquí está el informe.

Constatamos que las chaladuras de Hahnemann sobre la enfermedad y su cura, antes de conocer la química y sin entender la etiopatología de verdad no valen para nada. La pregunta es por qué se sigue amparando ese producto homeopático dentro de los medicamentos europeos, cómo amparan la profesión médica y farmacéutica a este montaje cantamañanas para robar y engañar a la gente incauta y demás cositas de esas...

Llevo más de 40 años escribiendo sobre el timo homeopático, que a menudo ha sido defendido por gente con titulación en medicina o farmacia, que ha sido defendido por los colegios profesionales, acogida con cariño una y otra vez en los medios de comunicación, regulada y legalizada por las autoridades. SIN UNA MIERDA DE EVIDENCIA. Simplemente porque era un negocio cómodo, sencillo y que forraba a algunas farmacéuticas y creaba un mundo "médico" de medicinas (porquerías) alternativas al gusto de una sociedad de ideas blanditas y miedo a la enfermedad y a la "medicina oficial". Da para hablar mucho y tiempo tendremos...

Pero tengamos en cuenta una de las cosas interesantes del dictamen de la #AEMPS sobre el timo de la #homeopatía: ya han retirado inmediatamente 1.032 productos que se vendían con indicación terapéutica y por lo tanto mienten. Los demás 976 que todavía resisten ya habían eliminado su indicación: ni siquiera asumían que curara nada.

Sería deseable que muchas farmacias directamente eliminaran sus cartelones anunciando el timo, que nunca más vendan esas mierdas y que, de paso, colegios y asociaciones profesionales explicaran por qué una falacia pseudomédica creada hace dos siglos sin base científica alguna ha sido acogida y defendida con tanto ahínco a pesar de las evidencias acumuladas, especialmente en los últimos 50 años.

Sería también conveniente que la AEMPS explicara por qué mantiene en la ley de medicamento una reglamentación específica (artículo 50 del RD 1/2015) para lo que denomina "medicamentos homeopáticos". Espero que lo subsanen de una vez.

Reconozcamos, en cualquier caso, que la #homeopatía estaba ya de capa caída. En el comienzo de este siglo ascendió estrepitosamente con eso de la moda de lo natural, pasando de unos 40 millones de euros de caja en nuestro país a 95 millones en 2012, el máximo. Y de ahí comenzó a bajar; por eso las inversiones de los laboratorios se dedicaron a comprar cátedras en universidades necesitadas de dinero (las empresas necesitadas de respeto: The Lancet les había herido de muerte y lo que no iban a conseguir con artículos científicos a favor lo compraban pagando cátedras.... No olvidemos que la farmaindustria homeopática apenas tenía que invertir en investigación: todo el beneficio iba para publicidad). Pero el fiasco de la Universitat de Barcelona en 2016 precipitó su declive económico. No solo consiguieron que la academia y hasta las organizaciones profesionales comenzaran a desligarse de la homeopatía y a verla como un problema y no como un negocio amable, sino que se empezaron a convertir en carne de chiste de monologuista. Todo ello, por cierto, animado por los propios responsables de comunicación de los principales laboratorios, con unas campañas ridículas que avivaron el efecto Streisand.

Sin embargo, aunque iba decayendo, el negocio seguía muy rentable. Es cierto que la pandemia mantuvo el declive (aunque uno esperaría que ante una infección tan real y guerrera como la covid la gente hubiera aparcado masivamente un timo que no servía para nada...) Sin embargo, al principio, el producto estrella de la farmacopea ineficaz de la homeopatía para restaurar el equilibrio y el sistema inmune contra el ataque vírico, el infame "Oscillococcinum" se vendió bastante bien. Sin embargo, este repunte fue breve, ya que las autoridades sanitarias (como la FDA en EE. UU. o la AEMPS en España) lanzaron avisos rápidos prohibiendo a las empresas homeopáticas afirmar que sus productos podían prevenir o tratar el virus. La posterior llegada de las vacunas hizo el resto y eso permitió que el negocio siguiera su descenso. Ahora, a mediados del segundo decenio, roban menos de 25 millones de euros al año.

Dejo enlaces a algunas entradas de este blog sobre el tema, donde comento con más extensión algunas de las cosas que he mencionado por aquí:

2026-03-23

Eclipses y madurez informativa

2026-03-23 · 22:07
El pasado 12 de febrero se celebró en Teruel, en la sede del CEFCA (Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón), organizado por este centro y por la APA (Asociación de Periodistas de Aragón, un encuentro sobre astroperiodismo de eclipses. Fue una gozada: un par de días llenos de actividad y con gente muy interesante. Su web: I Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad / Astroperiodismo: contar los eclipses.

Me invitaron a dar una charla sobre los eclipses desde mi perspectiva como comunicador científico y me salió esto de los eclipses y la madurez informativa.

El vídeo de toda la jornada está aquí: I Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad en el canal de Periodistas de Aragón. Mi ponencia va desde 58:40 hasta 1:55:00.



Lo bueno del repositorio es que tiene una transcripción completa del texto. Por si a alguien le interesa, he sintetizado con Gemini (perdón por ello) la transcripción resumida y la pongo ahora como un artículo largo: hacía mucho que no lanzaba algo tan largo por la bitácora, espero que aguante todo.

Por cierto, la presentación, con sus fuentes y demás, está también accesible como una presentación de google: Eclipses y madurez informativa.




Espero que lo disfruten.

ECLIPSES Y MADUREZ INFORMATIVA


Conferencia de Javier Armentia (Teruel, 2026)

¿Qué tal? Muy buenas tardes. Ya son las doce. Perdonadme porque ahora ya no me acuerdo de qué iba a hablar; me he quedado entusiasmado con las cosas que estaba contando Javier Cenarro (el director del CEFCA que habló antes) al respecto.

Antes de empezar, me gustaría preguntar: ¿cuánta gente ha visto un eclipse total de sol aquí? [pausa, la gente levanta la mano, bueno dos personas solamente de una sala con casi 100 asistentees]
Bien, veo dos personas. Bueno, ellos no necesitan que les cuente nada. Pero a todos los demás, por mucho que os contemos, por muchas fotos bonitas que haya puesto Javier y las que vamos a ir viendo aquí, os aseguro que no reflejan en absoluto una experiencia que es increíble.

Voy a hablar un poquito sobre la comunicación. He titulado esta charla "La madurez informativa" porque sé que esta va a ser la asignatura que vamos a suspender colectivamente toda la gente que trabajamos en comunicación y en información. A pesar de que sé que lo vais a intentar, y agradezco muchísimo la iniciativa de la APA y de CEFCA de traernos aquí; esto es algo que habría que haber ido haciendo y que habría que repetir en muchos más sitios. Es fundamental porque nos enfrentamos ante un asunto que puede provocar situaciones como esta.

La "Foto Trampa" y la realidad informativa

Posiblemente visteis esta foto del 8 de abril de hace dos años. Es una "foto trampa". Se la hicieron a esa mujer que ahora sale en series y al "señor naranja" [Donald Trump]. Getty la distribuyó y todos la ponemos en las charlas de eclipses para decir: "No hagáis esto, niños, no seáis como el mandamás". Es cierto que es una foto trampa porque luego se hicieron otra foto oficial, pero casi nadie usó esa imagen de la familia mirando al sol con gafas homologadas; se usó la otra. Lo pongo como ejemplo de que, al fin y al cabo, todos sabemos cuál de las dos fotos era la noticia.

Lo cierto es que un eclipse no es únicamente un fenómeno astronómico. En esta misma charla nos han contado la astronomía de los eclipses, pero también hemos podido conocer todo ese fenómeno social: son las migraciones instantáneas más importantes que se producen en la humanidad. El gran "Euroeclipse" de 1999, que se vio en París, movió a unos 13 millones de personas solo en esa área. Aquí tenemos una gran ciudad con seis millones de habitantes que en pleno mes de agosto va a hacer una diáspora hacia el norte. El eclipse llegará hasta Teruel, pero invadirá Guadalajara, Segovia, Soria y toda esa zona. Vendrá gente del sur de Francia, gente de Barcelona hacia el sur... son grandes migraciones.

A pesar de ser un fenómeno predecible —astronómicamente los eclipses dejaron de ser un misterio a mediados del siglo XIX con Bessel, que hizo los cálculos precisos al segundo—, y aunque predecir eclipses es algo que se hace desde hace 25 siglos, siguen siendo fenómenos escasos. La posibilidad de que sobre un lugar determinado acontezca un eclipse es de uno cada tres siglos, más o menos. Ahora tenemos este "trío" en la península que es excepcional, pero en la sociedad del siglo XXI tenemos que plantearnos que esto es un fenómeno social de primer orden.

Una vida esperando el 2026

Llevo toda la vida dedicándome a la divulgación científica, hace más de 40 años, y sabía que el cierre de mi vida útil iba a ser el eclipse total de sol del 2026. Lo tenía apuntado desde que era niño. Me despidieron del Planetario de Pamplona un año antes de eso —luego se quemó y yo no tuve nada que ver, aunque haya gente malintencionada que diga cosas—, pero la historia es que desde mi tierna infancia sabía que este iba a ser el eclipse de mi vida.

He visto otros eclipses y no he perdido ni un ápice de interés. Es una oportunidad que merece la pena por ese impacto social y personal. Llevo varios años explicando a autoridades de pueblos que me dicen: "Sí, vamos a contratar a un DJ local o un grupo de música New Age para que toque en la totalidad". Y yo les digo: "¡No! Matadlos a todos". En mis eclipses, cuando grabábamos para tener el código de tiempo y datar las fotos, yo iba cantando cada toma. Pero cuando no tenía que hacer fotos, simplemente decía "¡hostia!". Hay una grabación mía del año 91 en la que digo esa palabra más veces seguidas que en todo el resto de mi vida. Es increíble. Se te pone el vello de punta; ves que la naturaleza, durante la hora de parcialidad, te está indicando que estás viviendo algo que no es normal.

La "bajona" y el riesgo social

Luego viene la bajona más grande que hay. Cuando acaba el eclipse, todo el mundo coge el coche y se va a la vez. Hay atascos de siete horas. Las muertes de tráfico se incrementan un 37%. Lo digo para que lo tengáis en cuenta. La astronomía es predecible, pero el impacto social es impredecible, y más en esta era de polarización.

Por cierto, para los terraplanistas: tenemos fotos de la sombra de la Luna sobre la Tierra tomadas desde la Estación Espacial Internacional. Lo siento, una vez más, no tenéis razón.

En general, usamos el término "eclipse" más como metáfora (eclipses de la razón, agujeros negros económicos), pero cuando miras Google Trends, ves picos muy acusados en los momentos de los eclipses. A la gente le interesan los eclipses cuando va a haber uno, y lo saben porque los medios de comunicación se lo dicen. En 2024 hubo picos enormes con los eclipses de México, EE. UU. y Canadá. El interés crece en los meses anteriores, llega al pico y luego tiene un "eco". Este año diremos a la gente: "Quedaos, que luego se hace de noche y podéis ver las Perseidas", pero la realidad es que el interés informativo durará unos días más por los testimonios y las imágenes recogidas.

Objetivos y el trabajo de la "CICATE"

Estamos a seis meses del eclipse. Es un buen momento para empezar a trabajar informativamente. El objetivo es convertirlo en una noticia de interés humano, buscando la parte emocional cercana. Desde hace más de dos años trabajamos en la CICATE (realmente CCATE: Comisión Científica y Técnica de asesoramiento del Trío de Eclipses). Estamos convencidos de que es una oportunidad única para hablar de la ciencia que se hace aquí. Mañana veremos el gran centro de divulgación y el observatorio astrofísico de Teruel. Con la excusa del eclipse, podemos colar cultura científica.

He vivido de eso toda mi vida: colar astronomía en radios generalistas y prensa. Y funciona si convences a los editores de que la historia es algo más que un nicho para "frikis". Hoy, con la segmentación de redes, hay programas de nicho con audiencias que justifican mucha más divulgación que antes. En los 90, cuando empezaron los museos de ciencia, éramos pocos y los medios apostaban por especiales. El único que queda de aquel empuje es Tercer Milenio en el Heraldo de Aragón.

Aparte de la divulgación, está el servicio público. Surgen preguntas: ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿qué conviene hacer?. La gente no es tonta, pero no son astrónomos. Si hablo de la tensión de Hubble en el momento 10 a la menos 37 segundos de vida del universo, duermo a la gente y pensarán que esto no es para ellos. Pero el eclipse es objetivamente interesante y se puede explicar sin infantilizar. Odio cuando dicen "explícaselo como a tu abuela"; mi abuela entendía mucho más que yo. No hay que ser edadista ni sexista para hablar de ciencia: se puede ser relevante sin infantilizar.

Cifras y gestión de riesgos

Podemos advertir del peligro de quemarse los ojos sin recurrir siempre a la foto de Trump. En EE. UU. hablamos de impactos en 200 o 650 millones de personas. En España, con 20 millones de turistas en agosto, sumados a la población local, estamos ante 70 u 80 millones de personas que potencialmente querrán ver el eclipse. Eso llena municipios.

Hablamos de agosto, de calores extremos, sequías, riesgos de incendio y la importancia de eventos con impacto ambiental cero. Nos vamos a cargar lo poco que quedaba de paisaje sin pisar. Esto pasó en EE. UU. y pasará aquí.

¿Qué lecciones sacamos? La anticipación gradual. No bombardear pronto, pero hoy, a seis meses, es buen momento para avisar. A veces funciona más la parte de utilidad: el dónde y el cuándo. En Aragón existe un plan estratégico y reuniones con entidades locales desde hace un año. En Fitur vi que algunas comunidades como Castilla y León o Aragón tenían el eclipse como centro de interés, mientras otras aún no habían reaccionado. La gente reclamará simuladores y visualizadores; cada medio querrá tener su propio "cacharrito" interactivo.

Consejos para el día del evento

Nunca es demasiado avisar sobre el tráfico o la vista, pero no podemos tutelar a la gente todo el día. Os daré un consejo: si estáis en un sitio y veis nubes —es verano, habrá nubosidad de evolución—, os darán ganas de coger el coche e ir a otro lado. ¡No lo hagáis! No va a merecer la pena. No vais a llegar a ningún sitio, acabaréis tirando el coche en la cuneta y viéndolo en condiciones penosas. Es mejor quedarse. Al año siguiente tendremos otro en Cádiz o podéis ir en barco. O podéis ir a Egipto el 2 de agosto del 27, que se verá fenomenal durante cinco minutos a mediodía; yo me quedaré por aquí.

Lo que no funciona: Clickbait y pseudociencias

Sabemos que habrá cosas que no funcionan: el clickbait apocalíptico ("el día que el sol desaparecerá", "la luna de sangre"). Hoy he visto en la web del Ayuntamiento de Teruel que este acto se llama "Astroperiodismo contra los eclipses", se había deslizado una errata porque originalmente era "contar" y salió "contra"; me ha encantado: a veces hay que protegerse de ellos.

Ojo con la pseudociencia. En México y la India las autoridades tuvieron que avisar oficialmente de que el eclipse no afecta a los embarazos. Hay que huir de tecnicismos excesivos; no hace falta llenar el espacio público con charlas de expertos de dos horas todos los días. Y si invitáis a expertos, por favor, invitad a mujeres. Hay muy buenas astrónomas y hoy, una vez más, hablamos más los chicos.
He visto un titular en LA Times que decía: "Estos científicos creen que un eclipse asombroso podría unir a los estadounidenses en tiempos difíciles". Era una historia bonita de psicólogos sobre si el eclipse nos cambia. Yo digo que sí nos cambia, pero visto cómo está EE. UU., aquello fue un poco exagerado.

Logística de la observación

Se nos van a llenar los medios de fotos de gente disfrazada, como en la Lotería. Ojo con la observación el día 26: el sol estará muy bajo (entre 5 y 10 grados). Si tienes a alguien delante que sea cabezón, te tapa el eclipse. En Lerín estamos diseñando una zona en declive y hemos estimado que hay que dejar dos metros entre filas para no taparnos. Sería una pena que en el clímax te pase como en un concierto y te preguntes por qué los de delante han tomado tanto Colacao y son tan altos.

Mensajes claros: no se puede mirar con gafas de sol de diseño. He visto un anuncio de Costa Cruceros hecho con IA que circula por WhatsApp; está muy bien, pero recordad: nada de gafas de sol, aunque esté bajo en el horizonte. Este eclipse quemará pocas retinas porque el sol está bajo, pero el riesgo sigue ahí. Ya nadie usa negativos velados ni radiografías porque son digitales, y ya nadie sabe dónde encontrar vidrio de soldador. Lo mejor son las gafas homologadas de polímero.

Las gafas de eclipse son para ver el sol y punto. Si intentas hablar con alguien al lado no lo ves porque son muy opacas. No vais a estar toda la hora con ellas puestas. Lo mejor es invitar a la gente a que no mire si no tiene gafas, porque el peligro es ponérselas y quitárselas mirando al sol.

El daño irreversible

En la revista Nature se publicó un estudio sobre el pico de búsquedas de "My eyes hurt" (me duelen los ojos) tras el eclipse en EE. UU.. Las zonas de búsqueda coincidían con la franja de totalidad. A pesar de las campañas, mucha gente pensó: "por un poquito no pasa nada". Pues sí pasa. Una retina dañada por un eclipse muestra una mancha irreversible; no hay terapias hoy en día para recuperar ese punto de visión.

Respecto a la pseudociencia, la mejor forma de luchar es resaltar lo ridículo. En el 99, Paco Rabanne dijo que el eclipse era la señal del fin del mundo y que la estación Mir caería sobre París. Los franceses montaron manifestaciones de "Mierda al APACOlipsis" delante de sus tiendas. El mundo no se acabó y nadie le pidió responsabilidades por lo que dijo.

El rigor del horario

Para terminar, recuerdo un titular de ABC del año 84: "Según el director del Observatorio Nacional, el eclipse cumplió su horario previsto". Era ese periodismo que parece sugerir que si el director no lo dice, el eclipse igual se retrasa. Hoy en día, con lo que es España, miedo me da que una comisión interministerial dicte el horario y se monte un lío al día siguiente.

Lo más bonito es que, en vez de hablar de esto como una cosa solo de astrónomos, hablemos de ello como una historia humana que vamos a vivir todos.

Muchas gracias.