Pontificandvm Ex Cathedra
Uno va leyendo cosas que se dicen por ahí y de vez en cuando se sorprende de que (especialmente teniendo en cuenta la cantidad de cosas interesantes que hay en el mundo sobre las que se puede hablar y comentar, hasta enfadarse o criticar) el propio ElPez se convierte en objeto de comentario. O sea, que se habla de mí, de lo que hago o dejo de hacer o de cómo lo hago o no lo hago, por dejar de hablar en tercera persona -que parezco un futbolista iletrado-pero-millonario-que-te-cagas (siempre hablan de sí mismos en tercera persona, igual porque están acostumbrados a que sea una empresa la que les lleva sus derechos de imagen... ese no es mi caso, ¿aún?)Uy que me disperso. Al hilo de unas pajas no tan mentales, más bien viscerales, en alguna que otra bitácora de este pequeño -pero también abyecto- mundito de la blogosfera, acabo de leer un comentario de alguien que firma R'lyeh. Sobre mí dice (supongo que refiriéndose a mi bitácora jejee... ¿las personas son sus bitácoras? juas juas juas.. qué paridas se leen en verano...oops cierro la disgresión esta):
elPez mezcla la más maravillosa divulgación con pontificados ex-cátedra
Jo! ¿me deprimo? (que diría el Holden Caufield, véase la entrada de abajo) Desde luego dudo mucho de que mi divulgación sea maravillosa, aunque reconozco que algunas veces -muy pocas- he conseguido cerrar un artículo medianamente redondo, de esos que tienen la particularidad de que, unos años después, encuentras el texto, sin recordar que era tuyo (a mí me pasa a menudo) y al leerlo dices, "ah pues sí... qué interesante"; claro que luego te das cuenta de que era tuyo y te da un poco de rubor haber hecho ese comentario, como si no tuvieras abuela o algo así.
Pero de lo que dudo mucho más es de que pontifique excátedra. Menos en una bitácora: desde luego hablo de lo que me da la gana, y expreso mis opiniones con la completa libertad que me permite mi responsabilidad como firmante de lo que escribo. ¿Eso es pontificar? Ni tiendo puentes ni hablo desde un púlpito: esta bitácora es una de las esquinitas de la red, a la que se asoman algunas personas y otras caen como despistadas. Y se encuentran con un Pez que muere por la boca, conmigo, que tengo opiniones, criterios, fobias y querencias. ¿Excátedra? Nunca me he apoyado en argumentos de autoridad, ni creo que yo pueda tener una cátedra más alta que cualquiera de las sillas desde las que escriben los cientos de miles o millones de personas que sueltan sus ideas por la red.
¿Cuándo he dicho algo cuya sustentación sea "y eso por mis cojones, porque soy Javier Armentia, el más apuesto de los donceles, el que más sabe y etcétera etcétera", o algo así? Siempre he intentado hacer que mis opiniones tengan el peso de lo razonable, al apoyo de argumentaciones lo más claras que mi discernimiento me permite... Ya sé que con escaso éxito, y me acuerdo ahora de hace unos meses en que se me acusaba (y a otros como yo, o no tan como yo, pero con los que teníamos posturas coincidentes en torno a ciertos asuntos de la actualidad) de apoyar una especie de idealismo metafísico que no gustaba a cierto sector ideológicamente más diestro que yo (que soy de natural siniestro, en lo político, digo).
¿No están estas entradas en la bitácora anunciadas como "artículos, escritos y demás piezas perfectamente obviables perpetradas por Javier Armentia"? ¿No tiene Blogalia la capacidad de poder abrir comentarios a lo que en cada entrada se coloca?
Entonces, ¿a qué hostias viene lo de "pontificandvm ex-cathedra"? Arrieritos somos, ¿saben? y aquí quien algo dice, que lo sostenga, o que lo explique. Y yo el primero. Y no me vale que alguien me califique o descalifique de manera prejuiciosa. Por mi parte, que les dén (por donde menos les guste).
Yo voy a seguir por aquí, diciendo inconveniencias, explicando mi(s) criterio(s) sobre el mundo en el que vivo y del que me gusta participar. Espero poder ir aprendiendo de los que leo y de los que me leen y me dicen lo que creen. Sé que muy poco aprenderé de los que sólo califican por el apellido, o por la apariencia, de los que no entran en la arena de la discusión argumentada. De los que venden creencias o viven de ellas.
(Este es el momento adecuado para que, según estoy escribiendo, recapacitara un poco y le diera al borrar, y pasara de esta historia. Pero no, hoy tengo el día más irreflexivo, será por eso de liberar un Salinger, y así voy a cerrar esta entrada, y así la voy a dejar publicada. Quienes sepan cómo soy, lo comprenderán... igual hasta me lo perdonan. Saludos, amigos).