Diderot

MILENIO, Diario de Noticias
Domingo 5 de octubre de 2003
Tal día como hoy, hace doscientos noventa años, nacía en Langres, en la Champagne francesa, Denis Diderot. Evidentemente, no fue hasta mucho más tarde que este philosophe comenzó a desgranar su trabajo y sus ideas, un hombre ilustrado que abogó por el conocimiento y la razón. De él dijo Catalina la grande: "si le hubiera creído, todo mi mundo se habría venido abajo... todo se habría convertido en algo difuso para hacer hueco a sus teorías impracticables". Y menos mal que lo decía ella, capaz de anexionar territorios para el imperio ruso a la vez que abrazar la cultura ilustrada. A Diderot se le recuerda siempre (junto con d'Alembert) por su edición de esa primera Enciclopedia moderna, en la que las ideas que darían lugar a la revolución francesa se vertían con libertad inusitada, burlando la censura y el control existentes.
Hoy esa idea de poder contar con tratados, sean o no enciclopédicos, que se conviertan en armas desafiantes contra el poder establecido, que generen discusiones y controversias, que promuevan una cultura de la acción, parece, curiosamente, más imposible que a finales del XVIII. Del pensamiento único al encefalograma plano hay un breve recorrido, que nuestros gobernantes han programado adecuadamente. Por supuesto, tampoco tenemos a un Diderot que quiera pringarse: los intelectuales, ahora, a lo más, hacen crítica de televisión. Bueno, eso si aceptamos que queda algún intelectual por ahí suelto...