Carvalho Y Duque
Publicado en MILENIO, Diario de Noticias, Domingo 19 de octubre de 2003
Las noticias nunca vienen sueltas: la realidad nos proporciona a la vez la cal y la arena, acontecimientos no necesariamente relacionados pero que, al suceder en el mismo día, se convierten en parte del menú de las informaciones. De forma menos estructurada que en una carta de un restaurante moderno, desde luego, pero conformando en cualquier caso así una comida con sabores agrios, dulces, salados o acres. Algo así me ha pasado el sábado: estaba escuchando por la radio y viendo a través de Internet cómo el Soyuz subía al cielo desde la Ciudad del Espacio rusa, donde Pedro Duque era un poco Quijote de esa misión Cervantes que pagamos los españoles (y bien pagada sea, pro cierto). La sensación era intensa: los nervios ante lo magno de un lanzamiento en el que se liberan como dos millones de caballos de potencia, la posibilidad de que algo falle, la paradoja de ir viendo cómo mientras los cosmonautas están sometidos a casi tres veces la fuerza de gravedad normal pueden jugar con los aparatillos que cuelgan por ahí...
Y entonces, llega la otra noticia, la de la muerte de Manuel Vázquez Montalbán. Un infarto que le sucedió en un aeropuerto asiático, quizá sobre el que ahora acaba de pasar Pedro Duque, sin tener ninguna relación lo uno con lo otro. Del vacío del espacio al vacío de perder un escritor enjundioso, un pensador necesario, radical cuando había que serlo, impertinente con los poderes y tan necesario en un país donde, si no fuera por gente como MVM, todo parecería un telediario de Urdaci, balbuceando cécé-o-o y todo eso tan pesebrista.
Así suceden las cosas. Un amigo nos invitaba hoy a jugar a escribir haikus y yo, tan poco dado a conseguir decir cosas bellas -y menos a explorar el lenguaje poético-, sólo he podido juntar lo siguiente:
sube al espacio
un Duque y en la tierra
muere Carvalho