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La iniciativa de "Libro de notas" con su campaña Prestige: Exigimos responsabilidades es un ejemplo más de la eficacia que la red tiene para difundir mensajes e ideas, consiguiendo con frecuencia frutos muy apetecibles. En ese caso, conseguir que al buscar en "Google" la palabra "Prestige" el primer enlace que aparezca sea uno referido al desastre y no cualquier otra cosa. Lo de "Lembra" es, desde luego, mucho más modesto; la idea de crear una web específica fue de IaRRoVaWo, y a partir de ahí surgió la idea de las traducciones.
No recuerdo como era el mensaje que publiqué en la lista; quizá no resultase absolutamente transparente y cristalino, porque en concreto rvr envió luego otro preguntando si todo consistía en hacer lo que en efecto había que hacer. Lo que sí me parece haber puesto es que independientemente de que alguien prefiriese no publicar ninguno de esos textos fueran cuales fueran sus razones, sí sería interesante que la gente hiciese alguna referencia al tema, con otra visión, con otras palabras. Sin ir más lejos Vendell o Yogurtu optaron por hacer un post propio sobre la cuestión, y como ellos varios otros. Con todo, he de decir que la iniciativa era idéntica a otra que propuse seis meses antes sobre la misma materia y que fue secundada casi por los mismos blogs que ahora, aún a pesar de que en aquella ocasión se hizo todo de forma mucho más precipitada. Les confieso, en ese sentido, una cierta frustración. Hubiera jurado que ahora por tratarse de una efeméride llamativa (un año) y debido a que con el paso del tiempo la blogosfera adquiere mayor vidilla y estas cosas cuajan más el número de bitácoras que se hiciesen eco del desastre fuese significativamente superior. A falta de hacer un recuento cuasi-definitivo, lo único que cabe observar es una participación más activa de los blogs en galego, ahora un poquito más cohesionados que hace unos meses, y de diversos blogs con los que entré en contacto desde entonces, como el de Jaio, Belatza o NAPG; o, en Portugal, Leonel Vicente y el trío de o bazonga da kilumba. En líneas generales, todos los que podía esperar que lo hiciesen. Ni más, ni menos. Por eso siento una mínima decepción, mitigada por el hecho de constatar que hay gente con la que se puede contar algunas veces, y gente con la que se puede contar todas las veces. Por eso, y por ver que la bandera de Nunca Mais sigue colgada en este blog brasileiro y que la web de Lembra va camino de las dos mil visitas.
Siempre se puede decir que estas cosas no sirven para nada; como buen gallego, yo a eso le respondería dándole la vuelta: ¿sirve de algo no hacerlo?
Por otra parte, soy de los que cree que vivir en democracia no consiste en otorgarle cada cuatro años la confianza a un tipo y luego olvidarse de todo. Los ciudadanos tienen el derecho y me atrevo a decir el deber de exigir que las cosas funcionen del mejor modo posible. Me hace mucha gracia cuando oigo a alguien decir que está muy disgustado con los resultados de Muxía. Sin entrar a debatir las razones por las cuales suceden esas cosas (tengo la sensación de que en España sólo se analizan en detalle los porqués de los votos en Euskadi), es obvio que mi obligación como ciudadano galego es seguir exigiendo permanentemente el bienestar de todas las personas, ya sean de Carnota o de Bagdad. Hayan votado al PP en Muxía o al golfo de Tamayo en Madrid. Y a quien no entienda eso, y crea en el individualismo atroz del que cada palo aguante su vela, le rogaría que se replantease durante unos minutos su visión del mundo y el ser humano.
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