Muchas gracias, Terisa, por tu entrevista (aunque compartida con el osito) -la podeis (debeis) ver en su Espejo. Lo cierto es que solo digo memeladas, como cabía esperar. Pero sólo por verle al osito tan contento, merece la pena. Me he dado cuenta, tras muchas entrevistas en las que he sido el "objeto entrevistado" que no me reconozco y que quedo siempre demasiado patético. Lo mismo es que soy así. Desde luego, culpa de Terisa no es, que aguantó muy bien el sostener una conversación a tres bandas. Eso sí, a ver ahora cómo se nos baja el ego.