Brevemente: Aún Más Museos De Ciencia Y La Calle
Unos días fuera de casa, del trabajo. Y desconectado (más o menos, porque ahora estoy aquí con el portátil desde el hotel probando un poco, y quitando mono). La razón: una reunión anual que los responsables de centros de ciencia, museos y planetarios de este país hacemos para contarnos qué tal nos va la vida, conocer proyectos, aportar teorías y cotillear de los colegas. Esta vez en CosmoCaixa, de Alcobendas, un centro realmente interesante, como suelen serlo todos.
Es curioso, y a bote pronto hago así alguna reflexión sobre lo ocurrido estos tres últimos días, cómo nos reunimos personas tan diferentes, con diferentes estilos de vida, preocupaciones, formas de ser, formación (y por supuesto aspecto etc etc), vamos, gentes de muy diverso pelaje; y cómo nos une algo que en sí es divergente, diverso, muy diferente de un sitio a otro, es decir, ese afán de apostar por la cultura "de ciencias", por jugar a saber (o a poder), en nuestros centros, contar cosas que sean de interés, insólitas o necesarias, sobre el mundo en que vivimos.
Y sin embargo, empiezo a notar que, con los años, empezamos todos a ser un poco como esos matrimonios que casi con comenzar la frase, a veces simplemente alzando la ceja de cierta manera, ya saben qué se van a decir. Supongo que en parte se debe a que ya nos conocemos, de tiempo, de muchas otras reuniones. También influye el que cada uno hace de su trabajo un trabajo de autor, poniéndole un sello que resulta identificable si te fijas poco a poco.
Hay muchas más sensaciones, muy buenos ratos, interesantes cositas que uno recoge y se lleva para rumiarlas de vuelta a casa, y también ciertos sinsabores, pequeñas decepciones que siempre nos proporciona la interacción humana.
Pues eso.