Preposterous Rouco
Nota:
Hay palabras que, aunque uno puede usarlas en castellano, tienen en el idioma original una sonoridad que queda más acorde con el significado, por eso he puesto en el título PREPOSTEROUS -es decir, ridículo, absurdo, absurdamente ridículo o bien ridículamente absurdo- (esto me recuerda un diálogo de Faemino y Cansado que hacían en directo sobre el particular, cómo suenan algunas palabras... hago la disgresión humorística por quitar hierro al asunto, porque esta entrada va realmente indignada, avergonzada, y muy cabreada con el Rouco Sifredi este de la Conferencia Episcopal)
La noticia la estamos oyendo y leyendo hoy, por ejemplo, en EL CORREO:
Rouco Varela dice que el auge de las parejas de hecho quebrará la seguridad social
Este fin de semana, el PSOE, preparando uno de sus ataques electorales, fue soltando de su programa, en el que equipararán al completo las parejas de hecho, específicamente las homosexuales, a los matrimonios. Algo que, salvo que aún no se atreven a llamarlo "matrimonio", ya funciona en algunas comunidades, pero que en el congreso no se ha conseguido aceptar porque siempre el PP vota en contra. El tema tiene su interés, principalmente porque uno siempre se pregunta por qué el PSOE se acuerda de los maricones, de las mujeres y otros disminuidos ciudadanos de nuestro país cuando toca elecciones, mientras que cuando tienen responsabilidades de gobierno son tan poco dados a hacer realidades estas buenas ideas (cierto, no siempre, pero mucho menos de lo que uno esperaría de un partido que se dice progresista).
Por supuesto, los únicos argumentos en contra del matrimonio homosexual son de índole integrista-religiosa. Es decir, no son argumentos, sino prejuicios. Desde hace tiempo, como todo el mundo quiere ir de chachi-guay, los políticos quieren mucho a los maricones. O dicen por lo menos que los respetan y los toleran y esas cosas... Hasta la Iglesia Católica dice comprenderles, pobrecitos, también son criaturillas -desviadas, eso sí- de Dios. Vamos que todo el mundo con muy buen rollo para los gays, las lesbianas, los transexuales y en general transgénero, los y las bisexuales... siempre que no pidan tener los mismos mismos derechos que el resto de los ciudadanos.
Pensiones, vacaciones, coberturas sanitarias, bajas, declaraciones conjuntas a hacienda, educación de los hijos, ... un montón de cuestiones que involucran muchas de las leyes que nos rigen, desde el estatuto de los trabajadores a los presupuestos generales, tendrán que adaptarse a una nueva realidad. Y, por supuesto, el tema de la adopción.
Bajo el disfraz de presuntos problemas, los enemigos de la igualdad de los ciudadanos sin mirarles lo que les cuelga o no en la entrepierna o con quién se lo hacen en la cama o donde sea, buscan excusas para impedir todo el tema. ¿Por qué? Simplemente porque subyace una homofobia de origen MUY religioso.
Y esto es algo realmente paradójico porque, ¿qué le pasa a la Iglesia Católica con la homosexualidad? Al fin y al cabo, gran parte de los curas son maricones, mas o menos reprimidos, más o menos practicantes. Lo que pasa es que llevan años embarcados en una cruzada de negar el placer, y más el placer sexual, que les aboca a esta gran contradicción. Ya lo he comentado otras veces por aquí: no es soprendente saber de un sacerdote gay, es sorprendente que un gay siga dentro de la Iglesia...
Desde luego, de poco sirve dar consejos o analizar la conducta irracional de un colectivo dogmático que en tantos temas se posiciona en contra de la igualdad, de los derechos humanos, y de las leyes, incluso de la democracia. Es una pena que tanta gente siga bajando la cabeza ante semejantes atentados de una entidad a la que pertenecen y al que permiten incluso el cuidado y la enseñanza de sus hijos, en un alarde de irresponsabilidad, en una dejación de sus deberes paternos increíble, a mi modo de ver. Ellos sabrán lo que están construyendo.
Pero desde todo punto es impresentable que, además de aprovecharse de su situación perponderante en una sociedad como la española que realmente debería ser laica pero que no puede serlo, pretendan vendernos argumentos estúpidos como hacen en el caso de los homosexuales y sus derechos.
Hartos y hartas estamos de escuchar sus presuntos estudios sobre la peligrosidad que entraña la adopción por parte de parejas de gays o lesbianas, completamente carentes de fiabilidad alguna, inventados las más de las veces, o reflejando a lo más los prejuicios de una sociedad en donde se sigue señalando o mirando mal a quien tiene determinada orientación sexual.
Más absurdo aún es que ahora la emprendan con el asunto de los dineros. Ahora resulta que se quebraría el sistema público social si se igualaran los derechos. Y además esto nos lo cuenta Rouco Varela, como si fuera Montoro él mismo, y no el representante de una conferencia episcopal en la que sin duda hay varios homosexuales -aunque estos no reclamente más derechos que los que ya tienen. ¿De dónde saca el dato? ¿Que costaría más? Sin duda: pero es un dinero que es justo y que ya debía estar asignado, porque responde a derechos básicos de los matrimonios contemplados en el ordenamiento jurídico. Si los gobernantes no han hecho bien sus deberes, en cualquier caso, todos deberíamos exigir que lo saquen de otras partidas menos necesarias (ya puestos, a mí se me ocurre que se lo quiten de las asignaciones que se lleva la Iglesia, por aquello de hacer un poco de (in)justicia poética).
En su homilía del día de la Sagrada Familia, el cardenal Rouco, soltaba cosas como (copio de El Correo)
que la equiparación del matrimonio tradicional con «uniones de todo tipo» -y en particular con las «incapaces por naturaleza para tener hijos», en referencia a las de homosexuales- quebrará el sistema de la seguridad social.
que las «dramáticas consecuencias» de esta actuación ya son visibles en Europa: «Sociedades avejentadas, amenazadas por más que una probable quiebra de los sistemas de seguridad social, crecientemente insensibles a las exigencias de la solidaridad mutua, nacional e internacional, hoscas y sin pulso creador, en las que se multiplica el dolor y sufrimiento de los niños y de los jóvenes por las rupturas de sus padres y la pérdida del insustituible ambiente familiar que se crea y se recrea al calor del hogar paterno».
En La Razón cuentan más cosas de las que dijo Rouco:
«El matrimonio ¬explicó el cardenal¬ unido indisolublemente por el amor, el verdadero, el de la donación mutua de los esposos que florece y fructifica en la vida de los hijos, ha sido instituido por Dios y conformado por su Ley, la Ley nueva, Ley de la gracia, que posibilita su cumplimiento íntegro y gratificador».
«Ignorar esta verdad espiritual y moral -continuó el cardenal Rouco- ha sido una tentación constante de la historia: se han seguido criterios de un pragmatismo social más o menos razonable, aunque tocado de egoísmo, y no se ha vacilado ante su completa manipulación».
Olé con el arzobispo de Madrid. Como ciudadano, me indigna ver que gente que se supone representativa de un colectivo importante diga tales barbaridades públicamente, y democráticamente me cabreo, me quejo y aquí lo cuento. No sé los cristianos qué pensarán de las palabras de su jefe, si comentarán algo o serán una vez más, cretinos en vez de cristianos.
Ya está bien de tener que aguantar este tipo de ataques contra los derechos sociales. Ya está bien que esta gente pretenda tener el monopolio del comportamiento ético, atacando a una sociedad que, y no precisamente gracias al papel de la iglesia católica, ha ido conquistando cotas de igualdad social cada vez más grandes. Ya les vale.
Para cagarse en ese dios que pretenden representar por aquí...