Belleza Prefrontal
Territorios, Ciencia-Futuromiércoles 14 de abril de 2004
El Correo
Un estudio de la Universidad de Baleares concluye que la percepción de la belleza reside en una pequeña región del cerebro, en el córtex prefrontal.
Posiblemente uno de los temas sobre los que el pensamiento humano ha deambulado más y, deberíamos decir que sin llegar a conclusiones claras casi nunca a juzgar por la historia de la Filosofía, es la Estética: esa capacidad posiblemente única de la especie humana de interpretar los elementos que percibimos (en el caso visual formas, colores o movimientos) en una escala diferente, mediante la cual clasificamos algo de "bello"... o de "feo". En los últimos años, desde varias áreas del conocimiento científico se ha ido, sin embargo, cercando esa cualidad tan aparentemente etérea, enmarcándola en diversas perspectivas. Por ejemplo, desde un punto de vista evolutivo, la estética (una capacidad que no compartimos con ninguno de nuestros parientes primates actuales), aparece durante el proceso final de hominización, posiblemente en el Paleolítico Superior.
El 1 de noviembre de 2000 se daban a conocer unos hallazgos obtenidos en la Cueva Fumane, cerca de Verona (Italia). Los arqueólogos italianos encontraron paredes decoradas datables entre 32.000 y 36.500 años antes del presente. Se trataba de las piezas "artísticas" más antiguas conocidas, aunque algunos arqueólogos consideran que ya antes el Homo sapiens sapiens había descubierto el Arte. Como indicamos en esta sección en diciembre de 2002, algunos instrumentos tallados encontrados en la Cueva Blombos (en la costa oriental de Sudáfrica) y que tienen 77.000 años de antigüedad responden también a criterios estéticos, en nada relacionados con la usabilidad. Inscripciones en trozos de ocre, una sustancia que podría además ser usada para decoraciones corporales. Hay incluso quien coloca el origen un poco más atrás, y que considera que nuestro más cercano hermano (ya extinto), el Homo sapiens neanderthalensis, también hizo sus pinitos en la historia de la estética (por ejemplo, en Berkhart Ram, en Palestina, aparecen piedras con incisiones datadas posiblemente en 250.000 años; son dataciones, en cualquier caso, no exentas de controversia).
Saber el origen es importante para entender que esa conducta estética supone un desarrollo relativamente moderno frente a otros comportamientos que consideramos típicamente humanos (la elaboración y uso de herramientas, el culto a los muertos...) Desde la biología conductual, un intento de entender los desarrollos de la biología como una influencia no sólo de factores externos -ambientales- sino también relacionados con el aprendizaje y la recompensa, se suele proponer que la estética visual es una conducta que realmente tiene una utilidad. ¿La belleza algo útil? Puede parecer paradójico en un mundo en el que, cada vez más, los objetos "bellos" no tienen ninguna utilidad.
Sin embargo, el procesamiento neural de las señales visuales que conduce a adjudicar esa cualidad de belleza dispone de un soporte físico, y además genera, posiblemente, una sensación placentera. Normalmente la investigación se ha centrado más en el caso de las artes plásticas que en el mundo de la música, aunque las publicaciones de los últimos años muestran que ambas vías llevan procesamientos paralelos en nuestro cerebro. En esencia, el esquema propuesto es el siguiente: la percepción de un objeto u otro conduce a evaluarlo en términos de belleza, produciendo sensaciones que son en general positivas o placenteras. Se trata de mecanismos cerebrales complejos, un nivel de procesamiento de la información muy elaborado, que requiere un desarrollo neuronal amplio. Posiblemente, sólo es posible algo así en el cerebro de los humanos modernos. Los sistemas de aprendizaje en base a recompensa o castigo son fundamentales en muchas especies, pero en los humanos pueden acceder a ese tipo más sutil de recompensa.
¿Demasiado sutil? Posiblemente: existe una cierta controversia científica sobre este tipo de explicaciones, que requieren de mejores pruebas que acudir sencillamente a lo complejo del procesamiento cerebral. Sin embargo, la neurociencia está acudiendo a completar las lagunas de los modelos existentes. Por ejemplo, ¿se puede localizar en alguna región del cerebro ese procesamiento de la "estética visual"? La respuesta parece positiva. Esta semana se publica en la prestigiosa revista de noticias científicas "Proceedings of the National Accademy of Sciences" (PNAS) un trabajo del equipo dirigido por Camilo J. Cela Conde, del Laboratorio de Sistemática Humana de la Universitat de les Illes Balears. Utilizando técnicas que permiten formar imágenes de qué zonas del cerebro están trabajando en un cierto momento, ocho mujeres jóvenes fueron expuestas a diferentes estímulos visuales: fotografías de arte abstracto, clásico, impresionista y posimpresionista, paisajes urbanos y naturales, y objetos variados. Su selección pretendía hacer un recorrido muy amplio por imágenes que a lo largo de la historia del Arte se han considerado bellas. Las jóvenes no tenían una especial formación en bellas artes.
Los mapeados cerebrales, obtenidos mediante magnetoencefalografía, permiten comprobar qué zonas se activan -en tiempo real, incluso cuando la activación es rápida- cuando se presenta cada estímulo visual. Las conclusiones del estudio son claras: cuando los sujetos percibían una imagen como bella, se activaban siempre las mismas zonas de la corteza (o córtex) prefrontal, un área considerada como el sistema más evolucionado de nuestro cerebro. En ella se han localizado en los últimos años actividades de resolución de problemas, juicio, control de los impulsos, supervisión de otras actividades cerebrales, planificación de tareas o pensamiento crítico. Funciones cognitivas complejas y también funciones ejecutivas que involucran muchos otros sistemas. Así, parece que la percepción estética reside, precisamente, en el lugar más adecuado: posiblemente el más genuinamente "humano".
Una Estética Global
Entre los diferentes temas que se debaten, está sin duda la pregunta de si existe un concepto "universal" de belleza, en el sentido de que sea compartido por todos los humanos, o más bien lo bello se interpreta de forma diferente en diferentes culturas, siendo además una valoración que cambia con las épocas. La historia del Arte, por ejemplo, mostraría cómo en el mundo occidental ese concepto ha ido cambiando de forma notable. Y comparando las producciones artísticas de las diferentes civilizaciones encontramos también disparidades que casi nos harían dudar de que pueda existir esa belleza sin la cultura en la que se crea.
Sin embargo, ya desde comienzos de los noventa se pudo comprobar que existen patrones transculturales que son comunes, lo que parecía evidenciar un trasfondo biológico, incluso genético, que es común a toda la especie humana. Es cierto que las conexiones del córtex cerebral se van estableciendo en los primeros años de vida mediante el aprendizaje de los niños. Pero la circuitería básica, la forma de procesamiento de las señales, parece ser, es común a todos. Posiblemente la evolución favoreció esas conductas "estéticas" por placenteras, o simplemente la casualidad hizo que los humanos de quienes descendemos se preocuparan, cuando podían hacerlo, de hacer las cosas bellas.