Una Centésima De Segundo
Justin Gatlin corrió los 100 metros en 9,85 segundos. Francis Obikwelu, plata, tardó 9,86. Maurice Green, bronce, una centésima más: 9,87. El cuarto, Shawn Crawford, se quedó fuera del podio, con sus 9,89: cuatro centésimas más que Gatlin solamente. Asafa Powell (de quien se esperaba todo) tardó 9,94 y todo el mundo comenta que fue el gran derrotado. El sexto, Kim Collins con 10 segundos. Una eternidad en comparación con los primeros y sin embargo estamos hablando de fracciones mínimas de un segundo.Una centésima de segundo. Es una porción de tiempo casi inapreciable en la vida diaria. En estas carreras de los humanos más veloces, sin embargo, dirime las medallas y el podio. La gloria y el fracaso.

Me parece algo increíble. Desde luego, muestra hasta dónde se puede llegar en forzar la maquinaria de un organismo. Con o sin apoyos químicos (la llegada casi simultánea me recordaba a esos romanos en las Olimpiadas para Romanos de Asterix y los juegos olímpicos).
Otra cosa que recordé, era esa décima de segundo (un orden de magnitud mayor) que cantaba Antonio Vega como símbolo de un momento tan breve. Visto desde los 100 metros, esa décima es casi la eternidad.
Un momento en una agenda,
una décima de segundo más
vuela,
va saltando de hoja en hoja,
mil millones de instantes de que hablar.
Una ráfaga de aire frío
un molino de viento hace girar,
sigue,
va rodando sobre su eje
describiendo una trayectoria más.
Y es que no hay nada mejor que imaginar,
la física es un placer.
Y es que no hay nada mejor que formular,
escuchar y oir a la vez.
Mide el ángulo formado por ti y por mí,
es la solución a algo muy normal aquí.
Ahora tú no dejes de hablar,
somos dos relatos y un par,
incógnita que aún falta por despejar.
Busca un libro que diga Cómo,
luego otro que se titula "Así",
sigue
un tercero llamado "Nada"
es la fórmula de un círculo sin fin.
Y es que no hay nada mejor que remover
el tiempo con el café.
Y es que no hay nada mejor que componer
sin guitarra ni papel.
Paralelas vienen siguiéndome,
espacio y tiempo juegan al ajedrez.
Ahora tú no dejes de hablar.
Incógnita que aún falta por despejar.
Y es que no hay nada mejor que remover...