6 Meses, 3 Años...
Día de cierta conmemoración, o recuerdo, al menos en la prensa y radio que he podido atender esta mañana... Medio año desde el atentado de Madrid, tres años que se cumplen de lo de las Torres Gemelas. Podríamos añadir otras catástrofes porque hace menos de una semana de lo de Osetia, en Irak Body Count hoy tenemos entre 11.793 y 13.802 civiles muertos desde el comienzo de la intervención militar estadounidense (et al). Y muchas más. No vivimos en el mejor de los mundos posibles y en días como hoy se constata. La geografía global está tachonada especialmente en los últimos tres años de los golpes del terror armado. Terror y terrorismo. El término de moda que todo parece explicarlo, o al menos el cajón de sastre donde todo este fenómeno ha sido colocado, no sólo con intención taxonómica, sino con afán ideológico de vendernos una lucha -a veces denominada preventiva- contra él. Hay algo de cierto en la clasificación, nadie puede dudarlo. Pero las causas, cada causa, pertenecen a condiciones diferentes, a situaciones distintas. Y como uno siempre ha pensado que sólo atacando las causas se pueden prevenir nuevos efectos, este Pez se siente un poco asustado...
O mucho. Volvemos a hablar de "Señores de la Guerra", de grandes potencias que no cejarán hasta acabar con el terrorismo... Hoy tenía dolor de cabeza. Un dolor bastante incómodo que no sabía muy bien de qué venía. Cabe pensar que en una migraña que suele aparecerme en temporadas de borrasca. Pero podría ser un tumor cerebral (uno siempre su componente hipocondriaca), o simplemente resultado de una cena copiosa y un lambrusco tinto no demasiado bueno. Por supuesto, una vez constatas el dolor, aplicas el antiinflamatorio no esteroideo más efectivo en tu caso. Como yo lo he hecho. Podría, incluso, haber usado el AINE ayer y prevenir el dolor. Las causas, o la causa concreta, sin embargo, ahí está. Podría ser una predisposición orgánica, una enfermedad o una respuesta del cuerpo a una agresión. Para el futuro, cualquier médico coincidiría en que sería conveniente estudiar las causas y aplicarles la terapia adecuada -si es que la hay- para evitar nuevos ataques del dolor.
La analogía no es completa ni, como suele pasar, puede aplicarse en todos sus matices. Pero en los dolores que nos vienen del terrorismo puede estar pasando lo mismo. Y la multinacional que pretende aplicar el antiinflamatorio no está por la labor de detenerse a analizar más profundamente las causas. Simplemente, acaso, aplastarlas con fuerza y a ver qué pasa (lo que pasa, siempre se cuenta en muertos, además). Y luego, hablamos de votos, de poder y de economía, para liarlo un poco más.
En fin.