Los Increíbles
En dos palabras: im - pezionante (gracias Jesulín por darnos esta frase que perdurará siglos en el idioma, para delicia de los que rebuscan el origen de las expresiones - y lo digo estos días en que todo el mundo ha recordado a un torero de mediados del XIX con aquello de que Rajoy hablara de que "no estaba ni el Tato" en un congreso iberoamericano... en fin). Lo dicho im pezionante.
Los increíbles es posiblemente una de las mejores películas de acción en plan alto espionaje (ya quisiera Bond, ya...), superhéroes y descacharres varios que he visto en mucho tiempo. Desde luego, la historia le da mil vueltas a cualquiera de las historias que nos van soltando de los héroes Marvel. Sobre todo por el ácido humor y la vertiginosa forma en que se va desarrollando todo. Montaje, música, todo... uno se queda al final con ganas de volver a comenzar la historia, como cuando acabas una buena novela. Una referencia que está muy presente casi todo el rato es aquella peli que titularon aquí "Mentiras arriesgadas" con el Schwarze y la Yeimilí: la parodia muy medida y la ironía te hacen llegar al delirio. Por supuesto, numerosas referencias y alusiones, como es obligado, te van permitiendo despitotarte con situaciones y personajes que están geniales (por ejemplo, la sastra de los superhéroes, Edna Moda... me he enamorado de ella indefectiblemente).
Desde luego, además, está el asunto de que sea todo animación 3D, pero es que a veces se te olvida por completo. Los de Pixar han conseguido en esta historia dar una vuelta de tuera a estas técnicas que les pone ya en el límite de manejar el medio para que lo de "animación" sea sólo una cuestión técnica y no de contenido o de fondo (habiéndolo sobrepasado por vez primera, a mi modo de ver, sólo "Shrek" se quedó cerca de ese límite, pero del otro lado). Me explico: esta es una peli de aventuras, no una peli "de dibujos animados" en la que se montan unas aventuras.
No quiero destripar mucho de la historia, pero debo comentar que el tratamiento que aquí se da a la repercusión social (y económica) de la existencia de superhéroes es más creíble que en X-Men (donde todo ese asunto queda, al fin y al cabo, como algo más bien plomizo que sólo pretendía dar un poco de fuste a las aventuras de los dotadillos). El que haya un tío "del gobierno" pagando los destrozos y haciendo la asesoría legal es simplemente genial. La vida cotidiana, el fantasmeo y todo lo demás, son deliciosos...
Me callo: sólo comentar que las escenas de acción (las persecuciones, los ataques a la ciudad...) son más realistas en esta peli de animación que en muchas de las superproducciones que ahora vemos. Quizás porque aquí no canta demasiado lo que en Spiderman se notaba tanto, que es el uso de repente del doble digital. Aquí como ya sabes que son digitales, te olvidas de todo y parece que estás viendo la más soprendente concatenación de pelis de "destrózame una ciudad" de los últimos tiempos.
Vamos, que ya estais tardando en ir a verla.
