Las Verdades Y Los Caras (Bélmez De Nuevo)
A nada que estén mínimamente atentos a lo que pasa por el mundillo de lo paranormal, ya sabrán que anda montada una especie de guerra con el asunto de las caras (y los caras) de Bélmez. Si son personas que no se preocupan por ese mundo tan poco apasionante y tan asquerosillo, es normal que no les suene de nada... salvo lo de ese pueblo donde había una señora y unas caras en el cemento, y algo de un notario hace treinta años. A lo más habrán oido que recientemente la cosa se ha vuelto a poner de moda: primero la Sra. María murió, luego se intentó especular con el precio de venta de la casita, luego aparecieron unos investigadores en plan Indiana Jones y descubrieron nuevas caras en otra casa más barata. Y había una alcaldesa que estaba feliz porque todo el mundo hablaba de su puedlo. Y las radios, que a ciertas horas tontas de la noche, tras dormir a los escuchantes a quienes les encanta el fútbol, se dedica a la venta acrítica de misterios inexplicados (no es cosa de matar la gallina de los huevos de oro), venían siendo un hervidero de teleplastias, muertos de muerte violenta agitándose poco más o menos que insepultos y demás parafernalia serie-B, quiero decir, paranormal.Total, que en esas ayer El Mundo declaraba: Las nuevas caras de Bélmez fueron falisicadas por unos 'cazafantasmas' en complicidad con el ayuntamiento. Así, sin anestesia ni nada: falsificaciones, cazafantasmas y contubernio municipal. Conste que leyendo el artículo de Javier Cavanilles, la cosa se explica de forma menos amarillista (lo que, al fin y al cabo, es marca de la casa donde se publicaba la noticia, no nos vamos ahora a sorprender por eso), y se ve lo que se venía comentando por estos y otros lados del pequeño -aunque emergente- mundo escéptico de la Red.
En el artículo se hace mención a un fabuloso documento, recopilado por ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico en su publicación El escéptico digital. Fabuloso porque es un buen trabajo que intenta sintetizar tres decenios de imperio de la necedad y la propaganda paranormal, y fabuloso también porque de fábula es la historia de las caras y los caras que han florecido en torno a este fenómeno.
Lo de El Mundo salió ayer domingo, y aquello fue todo un hervidero de comentarios, en el mundillo de lo paranormal que mencionaba al principio. ¿Qué se han creido esos anti-todo de los escépticos? Por supuesto, las voces más airadas venían no especialmente de los directamente implicados (los llamados "cazafantasmas" fraudulentos), sino de los que han vivido y viven de montar programas sobre el tema o incluso de escribir algún libro estropajoso sobre el mismo. No es para menos: siempre que se desmonta un fraude paranormal, quienes más se quejan son los que medraban con él. Es tan humano.
De quienes no solemos hablar a menudo es de los que están manteniendo a esos "líderes de audiencia" en sus poltronillas. Esa gente, crédula (incluso patológicamente crédula a veces), que a pies juntillas creía lo que le decían los medios de comunicación. Por ejemplo, uno oía la SER y le contaban lo de Bélmez, ¿no se va a fiar uno? (incluso aunque uno sea lector de El Mundo, parece que estos asuntos nada tenían que ver con el imperialismo polanquista). O compraba las revistillas estas del porno paranormal mensuales, y lo mismo. Todo increíble, todo aparentemente atado y bien atado, aunque el lazo sea con el más allá y la transmigración de almas en pena.
Y ayer se encuentran con el periódico (El Mundo, uno de los "creadores de opinión" del país... lo que daría para mucho pero no es cosa de extenderse demasiado hoy) y ahí se descabalga todo. ¿Qué vamos a hacer? ¿Adónde mirar? ¿A quién creer?
Viendo las listas de esos conventillos paranormales, uno se encuentra con esa cierta desesperación, que va pasando por las fases habituales de negación, ira (e insulto contra el mensajero), depresión y demás. No es raro que el afamado caudillo acudiera pronto a descalificar el artículo. Lo leo en Maestro de Marionetas:
Para mi, la muestra de que hay un interés oscuro en atacar el asunto de las caras, se demuestra con los ataques personales en un medio de difusión nacional, la extraña actitud de algunos "investigadores" y, sobre todo, en un momento en el que creo que nadie tiene constancia de lo que la ciencia está analizando. Cuando Cavanilles dice que los de ARP son (Cientificos de Primera fila)- ya lo dice todo. No se si se referirá a los que participaban en El Castillo de las Mentes Prodigiosas de Antena3. Si es así no sé que se considera en este país por "primera fila". No confundamos ciencia real con los gorpusculos de frakies escepticos cuyo único cometido, precisamente, es que se descalifique el tema cueste lo que cueste, estén equivocados o no.
Una vez más tiene el detalle el Sr. Iker Jiménez de aludirme sin nombrarme. Se ve que le sigue jodiendo mi existencia... Teniendo en cuenta que mi contribución al dossier de ARP-SAPC sólo fue un breve texto introductorio, salido del libro "Ciencia y Pseudociencias, realidades y mitos" (Equipo Sirius, 2004), poco puede tener que ver mi gusto por ciertas vestimentas o ciertos programas de televisión con el asunto. No es el único a quien esto le afecta, porque de todo ha de haber en la viña del Señor (parece), aunque con la creciente presencia de paranormalistas en programas de estos de corte sensacionalista en la televisión (por ejemplo, la "nueva etapa" de TNT con expertos como Enrique de Vicente, Bruno Cardeñosa o Miguel Blanco que ahora compiten en poder decir algo contra expertas de la cosa mediática como Karmele Martxante o Pilar Eyre) lo mismo hasta se ponen de moda las capas. En cualquier caso, todo esto no tiene el menor interés, por aquello que siempre se dijo de Agamenón y de su porquero. La razón la tiene quien la tiene y no precisamente por ser o dejar de ser importante.
No escuché las tonterías de la noche en "La rosa de los vientos" ni en "Milenio 3", estaba reinstalando el sistema operativo y esas cosas tan sensibles no aguantan la radio basura al lado. Seguro que algo habría fallado, y yo de los nervios... ¿se imaginan? En cualquier caso, espero que los comentadores de esta bitácora puedan contar alguna cosa. (Gracias).

Lo que sí he leído es El Mundo de hoy, que suma y sigue a lo de ayer: Varios colaboradores rompen con Pedro Amorós y avalan la tesis de fraude en las 'caras de Bélmez'. Ahí nos cuentan las primeras consecuencias del desánimo y mogollón del que hablaba. Amorós se parapeta, claro, pero hay mucha gente detrás, que son los curritos de esas asociaciones y listas, los oyentes y escuchantes de esos programas, los compradores de esas revistas, que pueden empezar a pensar que alguien les estaba tomando el pelo. No saben ustedes la cantidad de negros que les salen a estos famosos de lo paranormal, aspirantes a colaboradores que se curran sus "investigaciones" y se las mandan, proporcionándoles materiales con los que ellos siguen vendiendo sus exclusivas mundiales. No saben la cantidad de gentes que escucha estos programas o compra estas revistas que ahora se sienten, no sé... ¿estafados?
Lo cierto es que el artículo de El Mundo ha sido un buen catalizador, un elemento que -como pasa siempre con los medios de comunicación- consigue dar a conocer algo que simplemente no existía por no conocerse. Lo hemos dicho por aquí desde hace muchísimo tiempo, y no porque seamos clarividentes, sino porque es obvio que cuando uno quiere hacerse oir tiene que estar en los sitios que se oyen. O se leen. Eso no es suficiente, desde luego, y hace falta además ser capaz de elaborar mensajes que resulten no sólo atractivos o convincentes, sino capaces de motivar el sentido crítico que, ay, tan a menudo tenemos aletargado -por falta de uso.
En cualquier caso, tampoco podemos pecar de optimismo. Lo de Bélmez va a seguir dando que hablar, y seguro que en el futuro se seguirá vendiendo el misterio, que no las explicaciones o las acusaciones fundadas de conductas fraudulentas. En este país nos encanta crear misterios sin resolver que, aunque resueltos (el otro día en el programa ese de TNT se seguía vendiendo el ovni de Manises como algo genuino e inexplicable, que ya les vale...), perduran y perduran porque aquí la gente ni recuerda ni consulta la hemeroteca.
Así nos va, claro. Porque de eso han vivido y siguen viviendo los Caras de Bélmez. No es sólo que la gente quiera creer en lo sobrenatural, es que además nos venden siempre lo mismo una y otra vez y no nos planteamos crítica alguna. Si esto es un indicio, o leve síntoma, de que las cosas pueden empezar a cambiar, bienvenido sea y adelante con ello. Me temo, sin embargo, que la situación sigue poco más o menos igual.
Al menos, y eso siempre consuela (uno no va de bueno e ingenuo por la vida), cuando esta gente se enfada y arremete contra el pensamiento crítico, algo bueno se habrá hecho.