Bhopal
Hace 20 años una fuga de gases de la factoría de Union Carbide en Bhopal (India). Metil isocianato era el tóxico, que mató a unas 3.800 personas directamente, pero que a lo largo de los años ha afectado, en sus secuelas, a una población que se estima en cientos de miles de personas. Es triste saber que hoy, tanto tiempo después, la cosa sigue bastante igual porque no hubo culpables, sino un acuerdo entre el gobierno indio y la empresa química, los problemas sanitarios permanecen y la catástrofe ambiental tiene bien claras las huellas allí: aguas envenenadas, presencia de contaminantes al aire... Los vientos llevaron el gas a los barrios pobres, podría haber sido al revés. Igual entonces las cosas habrían sido diferentes. Igual no. Quién sabe. Un comunicado de Amnistía Internacional recuerda:
Veinte años después de la tragedia de Bhopal, la fábrica que la causó continúa arruinando la vida de las comunidades circundantes. Los efectos de la fuga de gas y la contaminación medioambiental siguen haciéndose sentir sobre los derechos humanos básicos de los habitantes de la zona. Amnistía Internacional muestra en un informe cómo las empresas y los gobiernos eluden sus responsabilidades con respecto a los derechos humanos y pone de manifiesto la necesidad de establecer normas universales de derechos humanos para las empresas.
(ndia - Bhopal: los derechos humanos en shock tóxico)

Conviene recordar días como estos de catástrofes, no sólo por los claros peligros que tienen consigo las tecnologías y todo eso, sino, principalmente, porque estos casos acaban siendo mucho más grande por la desidia y la "forma de hacer las cosas" basada en el lucro... Ahora vendrán los neocons-viejofachs a decir que todo esto es demagogia y demás. Pero, obviamente, estos desastres no surgen espontáneamente e impredeciblemente, sino guiados por intereses económicos que vienen de este mundo que ahora llamamos global.
Estoy leyendo estos días el trabajo de Richard Peet "La maldita trinidad: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio" (Libros Abiertos, 1. Editorial Laetoli), uno de esos libros imprescindibles, por lo documentados y clarificadores, que te dejan realmente en estado de desasosiego.

Conviene saber quiénes mandan y cómo van dejando el mundo entre unos y otros.