En La Nieve
He andado unos días perdido entre la nieve. Nieve por todos los lados, porque no ha parado de caernos encima, de todas las formas que se le ocurría a la temperie: como copos lánguidos que te envolvían (esas veces siempre me paro a ver las formas de los copos que me caen encima del guante), como agujas de hielo que se te clavan avanzando en la ventisca, a veces a punto de fundirse, mojándote por completo... Era un tiempo de perros, pero era el primer fin de semana (posiblemente el último también) que podía irme a esquiar esta temporada. Afortunadamente, por encima de los 1.800 metros, la calidad de la nieve era estupenda, y con ese tiempo de perros sólo unos angustiados como nosotros nos animábamos a permanecer por ahí. No se veía casi nada, con lo que decidí bajar casi en línea recta: era imposible prever por dónde iba a estar la bañera... En fin, que ahora estoy con agujetas por todos los lados, con un montón de ropa que lavar, y un poco feliz.
Qué cosas somos los humanos.