Lo Que Se Mueve Y Lo Que No
Publicado en Diario de Noticias, MILENIO, domingo 2 de enero de 2005
Antes de que se me olvide: feliz año. Y ahora, tras este trámite de buenos deseos que se olvida tan pronto, vamos a lo que se mueve. Sobre todo porque hace una semana la Tierra se movió, ese seísmo en el Índico que consiguió menear un poco hasta el eje de la Tierra (aunque fuera sólo un poco, comparable a lo que se mueve habitualmente, por lo que no hace falta ponerse apocalíptico...). A estas alturas, cientos de miles de personas han perdido la vida, otro montón comienza a sufrir las consecuencias de vivir en el lugar del mundo que está más expuesto a estos desastres naturales, donde las epidemias pueden campar a sus anchas, la miseria y la hambruna son realidades que ya no pueden sorprender a una población ninguneada incluso cuando mueren por decenas de miles, porque por aquí nos sigue interesando más un solo compatriota que todos aquellos. Lo que se mueve es una ayuda humanitaria que siempre es escasa, que dura lo que va a durar la noticia en los medios de comunicación.
Y lo que no se mueve, para nuestra vergüenza, es que cualquier otro día habrá otro desastre natural y estaremos en las mismas. Lo que no cambia es esa situación en la que mantenemos a más de medio mundo. Lo que no cambia, aunque clame al cielo, es que una catástrofe como esta apenas afecta la economía mundial: leía que las grandes aseguradoras saldrán del desastre casi sin pagar nada, en comparación con lo que tienen que cotizar en un simple ciclón tropical que toca las costas de EEUU y sólo causa cinco muertos. Y es que los muertos de un sitio o de otro valen muy diferente. Lo que no cambia, y mira que es vergonzante, es que quienes siguen ganando en las catástrofes sean los bancos que siguen guardándose sus comisiones incluso en las transferencias que se hacen para las cuentas de solidaridad de las oenegés.
Lo que no se mueve demuestra que el mundo tiene aún que pegar muchos meneos, antes de que podamos sentirnos orgullosos de nuestra especie.