Lo Divino Y Lo Humano
Publicado en Diario de Noticias MILENIO, Lunes 30 de septiembre de 2002
Cada uno es muy libre de hacerse del club que le dé la gana, pertenecer a la confesión que prefiera o incluirse en el grupo de acción que más le apetezca. ¡Faltaría menos! De la misma manera que cada uno se puede buscar los trabajos y las amistades que le dé la gana. Ahora bien, cuando estamos hablando de cargos públicos, de personas que toman decisiones que nos afectan (y representan) a todos, ¿cómo obrar? En lo económico, en las redes de dependencias empresariales, todos entendemos -y así está legislado- que han de existir una serie de incompatibilidades. Pero ¿qué pasa cuando no se trata de tener intereses en una empresa sino de pertenecer a una confesión, a un club, a un grupo, con una ideología determinada? Hay ocasiones en que pueden darse importantes conflictos, y ello debería estar considerado en algún tipo de ley de incompatibilidades.
Como estoy pecando de hablar muy en genérico, paso a un caso particular, y de plena actualidad. Nuestro país está posicionándose en contra de las investigaciones que utilizan células madre embrionarias, siguiendo los dictados -al pie de la letra- de organizaciones que, como la Legión de Cristo o el Opus Dei, están promoviendo (o amparando) acciones que intentan impedir cualquier tipo de investigación biomédica de futuro que utilice este tipo de células, por más que la ciencia esté demostrando el enorme potencial de estas técnicas para la resolución de enfermedades. Es conocida la adscripción o simpatía de responsables y familiares del gobierno a estos grupos, de manera que no estamos hablando de supuestos más o menos envenenados, sino de hechos. A día de hoy, la política española en estos temas sigue no las opciones de un partido o las decisiones de un parlamento, sino de unos grupos de índole ideológica o religiosa. Y las consecuencias las vamos a sufrir todos. ¿No estamos ante un caso de algo así como una prevaricación ética? ¿No debía existir una protección que asegurara la efectiva laicidad de un estado que sobre el papel lo es?