Desarrollo Regional
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Domingo 27 de febrero de 2005
El pasado viernes, en el Baluarte, el sociólogo Manuel Castells desgranaba unos cuantos conceptos de esos que a los adoradores de su propio ombligo, el ombligo de lo navarro, les tenían que escocer bien fuerte. En el mundo del capitalismo global, el espíritu emprendedor es la apuesta si no ganadora (porque ya nadie asegura el éxito) sí la que va a permitirnos por lo menos colocarnos entre los que avanzan y no entre los que se hunden. El pragmatismo de jugar al juego capitalista aun cuando uno sea socialdemócrata de corazón.
Una lección dura, en este sentido, con consecuencias regionales que, mucho me temo, ni los empresarios ni los políticos que estaban atentos a sus palabras están poniendo en práctica. Me da que esa parte del mensaje -quizás el más importante- sea el menos aceptado. Ya lo he dicho: hay cosas que duelen. Como que te digan que la promoción de un territorio es un gasto baldío: que nadie se cree eso de que mi tierra es la mejor y la más bonita, porque uno siempre sospecha de quien sólo es conocido por sus autoalabanzas. Que subvencionar por abaratar costes a las grandes empresas es política antigua y casi seguro caballo perdedor. Y mejor ni hablar de incentivos fiscales a la multinacional. Que el éxito no está en sectores estratégicos, sino en emprendedores que establecen redes de calidad y eficiencia en productos concretos. Que hay que apoyar la Universidad, buscar la integración de los inmigrantes, que el desarrollo vendrá de los que están dentro y tienen ideas y difícilmente del turista millonario.
Ojalá que fuéramos por ese camino. Y ojalá que además en esas estrategias incorporáramos la responsabilidad de mejorar no sólo esta región, sino también el resto del mundo. De eso apenas se habló: de la responsabilidad de las regiones que saben nadar en ir salvando del naufragio a las que se hunden. Pero claro, el capitalismo actual tampoco da para tanto.
PostScriptum
Añado algunos de los principios que el profesor Castells desarrolló en su charla, organizada por la Sociedad de Desarrollo de Navarra.
1.
La riqueza de las naciones y de las regiones depende de su capacidad competitiva a partir del incremento de la productividad generada en sus empresas. La competitividad, es decir, la ganancia de partes de mercado con respecto a otras unidades económicas, puede también obtenerse en base a reducción de costes, repercutida en precios. Pero en una economía global interdependiente, la competitividad por reducción de costes se enfrente a la continua presión de la deslocalización hacia áreas de menores costos relativos. Amnén de presionar sobre los niveles de vida de la población de la región y sobre la expansión de la demanda interna regional. De ahí que la competitividad sostenible pasa por el incremento sustancial de la productividad.
2.
La productividad se genera en la empresa, pero depende en gran medida del entrono económico regional. En ese entorno son eseciales las infraestructuras productivas y de conectividad, los sistemas de información, el sistema educativo y el acceso a un sistema universitario de investigación conectado a las empresas.
3.
La capacidad tecnológica de la empresa es esencial para producir en una economiía globalizada de la información. Pero ello no puede reducirse al simple equipamiento tecnológico. Requiere los recursos humanos para saber utilizar las tecnologías. Y requiere una organización interna y externa de la empresa en red, que permita explotar el potencial de las tecnologías informáticas interactivas en red, sobre las que se basa el dinamismo empresarial en nuestro tipo de economía. Internet de banda ancha es un equipamiento esencial de las empresas. Algunos ejemplos ilustran la relación directa entre la empresa, red e Internet.
4.
La fuente más importante de la productividad es la innovación, tanto de proceso como de producto. La innovación requiere combinar conocimiento tecnológico, conocimiento empresarial, capacidad tecnológica y emprendimiento. Emprender es la fuente de la innovación, que es la fuente de la productividad.
5.
Emprender se basa en una cultura emprendedora, un alto nivel de desarrollo del sistema de educación y la financiación de los proyectos emprendedores que transformen los mismos en empresas.
6.
El capital riesgo, el microcrédito, los "business angels" y otras formas de financiación son mecanismos claves de la innovación empresarial, del crecimiento de la productividad y del desarrollo regional.
7.
Emprender no se refiere sólo a nuevos proyectos sino también a PYMES existentes e incluso a las grandes empresas que se reestructuran.
8.
En la mayoría de los aspectos citados del proceso de desarrollo, España en su conjunto se sitúa mal y está gravemente amenazada por los procesos de deslocalización, debido a su excesiva dependencia de industrias multinacionales, localizadas anteriormente en base a un cálculo en términos de costos y acceso al mercado europeo. La alteración de estos factores plantea graves riesgos hacia el futuro.
9.
La necesaria reestructuración de la estrategia de desarrollo no puede hacerse sólo de forma centralizada a partir del Gobierno del Estado. Las instituciones regionales son más flexibles y disponen de mayor capacidad para generar procesos de desarrollo endógenos, mediante el favorecimiento de infraestructuras productivas, el estímulo a la iniciativa emprendedora y el apoyo a la innovación tecnológica y empresarial.
10.
Un proceso endógeno de desarrollo regional es tanto más eficiente cuanto más se apoa en una fuerte identidad regional y en unas instituciones de gobierno regional autónomas, flexibles y capaces de innovar en sus métodos de gestión.