Ya Es Primavera En Noruega
Uno de los efectos más acusados del calentamiento creciente de nuestro planeta (ese que algunos se empeñan en negar quizá porque es de bien nacidos ser agradecidos a su capital redentor...) se comprueba en el adelanto de la primavera ártica. Vivimos en un país en que desde hacía unos años nos encontrábamos siempre con esa propaganda de El Corte Inglés diciendo "Ya es primavera..." cuando aún nos caían chuzos de punta, así que lo mismo nos sorprende menos saberlo. Sin embargo, lo cierto es que cada año se está comprobando cómo la primavera se adelanta más. (E idénticamente el otoño se alarga...)
Hoy llegaba una nota de prensa de Envisat, el satélite de observación climática de la Agencia Europea del Espacio (ESA), que explica la detección mediante el satélite de importantes concentraciones de fitoplancton en las costas noruegas y en los fiordos. El soleado mes de febrero que ha hecho en esas regiones ha permitido el crecimiento de este "prado marino", base de las cadenas tróficas del mar Ártico. Evidentemente, una temperatura del agua mayor también permite que la primavera se desate en la zona fotosintética del océano.
La imagen de Envisat corresponde al 27 de febrero:

(en la imagen aparece la zona septentrional del Mar del Norte, la región blanca de la parte superior es la costa meridional de Noruega. Abajo a la izquiera la costa oriental de Inglaterra. En el falso color, aparece la concentración de clorofila: azul menos, rojo más -la escala es miligramos por metro cúbico-, el instrumento es el Espectrómetro de Imagen de Resolución Media -MERIS- abordo del Envisat)
Para quienes gustan de pensar que estas cosillas son meramente curiosidades del clima, conviene mencionar que un brote temprando del fitoplancton puede estar asociado a la presencia de algunas algas muy aprovechadas, que resultan también muy dañinas -por ser tóxicas. Algunos años se ha detectado que este adelanto primaveral en el mar provoca envenenamientos masivos de muchas especies de pescado. Por ejemplo, en 2003 se produjo una importante mortandad entre las truchas y los salmones noruegos (con pérdidas estimadas en 1.143 millones de euritos).
También los campos de hielo de la banquisa ártica dan testimonio del cambio climático. Ahora se comienzan a deshacer semanas antes de lo que antes lo hacían. Aparte, claro, de disminuir su tamaño y cantidad: cada decenio desde 1978 la superficie de la banquisa ha disminuido un 9% más. Algunos cálculos sitúan un adelgazamiento de ese mar helado del 40% en los últimos 30 años, y los más conservadores no bajan de un 15% (cifras tomadas del especial de National Geographic España de septiembre de 2004). Muchos datos (no ideologías, quiero decir...).
Saludemos, pues, a la primavera, que ya está por aquí... :-(
