Opiniones Y Creencias
Publicado en Diario de Noticias, MILENIO, lunes 7 de octubre de 2002
Me preocupaba el pasado lunes el que las políticas de un país aconfesional queden confesionalizadas de forma extrema. A algunos lectores, como los que se dedicaron a llamar por teléfono a mi domicilio para hacérmelo saber, sin embargo, les preocupaba más que mencionara por su nombre a algunas agrupaciones católicas, o que sesgadamente me inmiscuyera en un tema que ellos deben considerar sagrado: el asunto de las células madres obtenidas a partir de blastómeros o preembriones. Quizá porque siguen empeñados en creer que una célula humana es un ser humano.
El sábado tuve la oportunidad de cenar y charlar con Francisco Ayala, posiblemente el español mas influyente del mundo en la actualidad: es una de las pocas personas que están haciendo la política científica de Estados Unidos y es uno de los biólogos que más apoyan la investigación con células madre embrionarias. Se le otorgaba un premio de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, reconociendo su labor a favor de la humanidad y la ciencia. Para él está claro, como lo está para la gran mayoría de los expertos en el tema, que confundir vida humana con ser humano sólo es una cuestión de creencias bastante fundamentalistas. Que, además, no tienen en cuenta los potenciales reales de tales investigaciones, y el exquisito cuidado con el que los científicos plantean los argumentos éticos que tiene todo el tema. Me encantó poder escuchar de su boca, en palabras sencillas y claras, cómo se plantea el estudio usando embriones congelados; cómo esas investigaciones van de manera efectiva a llevar a descubrimientos que solucionaran enfermedades como la diabetes infantil, el parkinson, el alzheimer y muchas otras; y cómo es la cerrazón de quienes por sus creencias confunden deliberadamente las cosas. Investigaciones, además, sin más riesgo que emplear células humanas que están actualmente congeladas, porque sobran de los procesos de fertilización perfectamente aceptados, y legales.
Tras escuchar las creencias de unos, y las opiniones bien fundamentadas de otros, ustedes comprenderán con quiénes me quedo, qué partido tomo.
Una deliciosa entrevista a Francisco J. Ayala en EL CORRREO escrita por Luis Alfonso Gámez.