100% Cockring
Había visto ya a varias jovenzuelas con una pulsera amarilla hace unos días. Pensé que era aquella parida que montó el Lance Amstrong con Nike y el apoyo a no sé qué del cáncer. Pero no, en Periodista Digital (hoy tengo el día borde y paso de poner enlaces), contaban que era una historia de un semanario ultra católico, denominado Alba, y que en esas pulseras pone "100% católico". Lo vi con cierto espanto, pero como el mundo es así de pijo, me dije, mira qué bien: que se hagan promoción.
Por aquí en Navarra tenemos a una encendida españolista que va por ahí (coincidí con ella hace tiempo) llevando unas pulseritas con la bandera española en cinta. Y es tan feliz. A mí, todos los años, el buen amigo Salva me regala en el viaje americano de la Ruta Quetzal (BBVA... por cierto, este año cumple ya 20 años la historia, que ahí es ná) una pulserita de hilo anudado. Cada año diferente y más simpática. Son un símbolo de amistad, aunque esta ni la anuncia un ciclista famoso ni sale en un semanario ultra. Hace unos años, unas de hilo creo que brasileñas (aunque vete a saber de dónde las traían realmente) se pusieron de moda como forma de conjurar malos espíritus y cumplir algún deseo pedido. Había que anudarlas no sé cómo y llevarlas hasta que se cayeran. Pulseras.
(Todo esto viene a cuenta de que acabo de leerle a caboclo en "las letras y las cosas" un comentario sobre el tema de las pulseras 100% católico. Y me he acordado)
¿Merece la pena contraatacar? Realmente no, aunque yo acabo de cambiarme la pulsera del reloj y me había decidido por una amarilla-correos. Lo mismo alguien se piensa que es amarillo-vaticano de esos 100% católicos...
Mi propuesta va así por otro lado, más jocosa y festiva. Ante la moda de las pulseritas solidarias o 100% integrista de la confesión que usted prefiera, le propongo probar un cockring. ¿Que no sabe qué es eso? Pues para explicarlo deberé anunciar (no sea que algún alma tibia pueda asustarse) que lo que sigue es contenido para adultos.
La palabra viene de cock -por polla- y de ring -por anillo-. Así que podríamos traducirlo libremente por "pollanillo". Los hay de toda suerte de materiales y formas. Por ejemplo, los hay metálicos, en diferentes calibres, para poder introducir el miembro a través de ellos y, habitualmente, también todo el saco escrotal con los testículos -los dos, no es cosa de dejarse uno fuera-. Pueden apretar más o menos, consiguiéndose así diferentes niveles de aprisionamiento sanguíneo. El límite lo pone uno, claro está, que en estas cosas uno ha de buscar siempre más el placer que el aparecer más o menos empalmado.
No tengo constancia de literatura sobre problemas vasculares, necrosamientos u otros problemas más allá de irritaciones. (Me contaron una anécdota de un amigo de un amigo que tuvo cierto problema con un grueso cockring que le apretaba horrores y además le dio por sonar en un arco de detección de metales de un aeropuerto, pero lo mismo es leyenda urbana... hubo de ser llevado a una sala aparte donde el guardia civil ponderó el tamaño -del pollanillo, cabe pensar- y conminó a su portador a que se lo quitara. La situación un tanto embarazosa le había provocado cierto acúmulo de sangre en los cuerpos cavernosos del pene, de manera que tuvo que realizar bastantes ejercicios para liberarse de la joyería, para mayor espanto del benemérito -iba a decir "miembro", pero podría resultar confuso. Stop)
En sex shops los he visto de muchos tamaños y materiales, como comentaba. Algunos de cuero, de plástico, de silicona, de goma, de cuerda... En tamaños hay gran variedad: desde finos anillos a gruesos y pesados tochos de metal. La variedad de estas cosas es, como suele pasar en lo que atañe al sexo, casi infinita, existiendo algunos que permiten hacer un "stretching" o estiramiento de los huevos, otros los separan... los hay ajustables con remaches o estirando. En fin, me siento incapaz -mi experiencia es limitada- de establecer una tipología completa, aunque basta con pasarse por una sexshop de esas on-line para encontrar decenas de opciones para el consumidor marchoso.
(Iba a poner una foto, pero lo mismo no, lo dejamos como ejercicio para el lector)
Lo dicho, si alguien se le acerca para colocarle una pulserita amarilla de esas, usted educadamente le puede preguntar: ¿y valen como cockring?