A Vueltas Con El Matrimonio
Lo peor que le ha pasado a la Iglesia Católica en sus dos mil años de historia es que el Parlamento español apruebe una ley de matrimonio en la que las parejas homosexuales están también amparadas. Lo dice el locuaz portavoz de la Conferencia Episcopal, José Antonio Martínez Camino (lo leo, por ejemplo, en Rojo y Negro)La nueva norma es el hecho más grave con el que se ha encontrado la Iglesia católica “en sus dos mil años de historia y por eso tenemos que actuar con todas las consecuencias” ha aseverado Martínez Camino
Viniendo de quien viene, he esperado unas horas a ver si se desdecía de semejante afirmación, que lo mismo, como le pasó cuando lo de los condones y el sida, cambiaba de tercio al poco de soltar semejante perla de "antropología bíblica". Pero parece que no, que esta vez el Portavoz está haciendo realmente de Portavoz de la voz de sus amos y que eso es moneda verdadera del sentimiento de la Iglesia Católica española.
En fin, que lo de echar cristianos a los leones en los circos romanos, lo de montar desamortizaciones, declararlos proscritos, o echarlos del país sumariamente no son más que menudencias que palidecen ante la osadía de la representación democrática de este país.
En 1870 el gobierno liberal aprobó la ley de matrimonio civil, con gran objeción de las autoridades eclesiásticas, que hablaban entonces de "ley de mancebía". Eran tiempos convulsos, con Amadeo I reinando de prestadillo, que dieron lugar a la I República Española en 1873. La restauración de la católica españa permitió que el matrimonio civil desapareciera en 1875, salvo para quienes no profesaban la fe católica (léase, por ejemplo, a Juan Francisco Martín Seco). De paso, dejaba como hijos ilegítimos a los nacidos de los matrimonios que no habían pasado por la vicaría.
Todo venía del famoso Syllabus derivado de la Encíclica Quatra Carta de Pío Nono. "Los errores de nuestro tiempo" eran denunciados en 1864 por el Papa (olé los dulces de Santa Fé, por cierto). (Ver el texto completo). En su título octavo, se centraba en el mal del matrimonio civil, con el error que se detalla:
LXXIII. Por virtud de contrato meramente civil puede tener lugar entre los cristianos el verdadero matrimonio; y es falso que, o el contrato de matrimonio entre los cristianos es siempre sacramento, o que el contrato es nulo si se excluye el sacramento.
LXXIV. Las causas matrimoniales y los esponsales por su naturaleza pertenecen al fuero civil.
El índice de Pío IX generó suma controversia en una España ya de por sí metida en todo tipo de zarandeos. Los obispos españoles, por ejemplo, interpretaban como error todo tipo de liberalismo, lo que hizo cosquillas y quisicosas varias... (léase, por ejemplo a Sergio Rodríguez Tauste sobre este y otros aspectos). Lo del matrimonio civil, evidentemente, era una de las muchas pupas. En cualquier caso, la ley de matrimonio civil fue derogada por el gobierno de Cánovas por decreto de 9 de febrero de 1875, con lo que los conservadores restauraban la obligación del matrimonio canónico.
Idas y venidas de un matrimonio civil (por supuesto, nada se decía de los homosexuales...) que no se sustanciaron finalmente hasta la ley de 1981 que modificaba el Código Civil en lo referente al matrimonio civil. Más de un siglo después, y hay que hacer notar que no valió simplemente con lo expuesto en la Constitución de 1978, sino que hubo de ser puesto en el Código Civil tras consensuarlo con el Vaticano (¡ay, España!) en el Concordato que el gobierno español refrenda el 4 de diciembre de 1979 (el texto, para los más morbosos, aquí).
La nueva ley que se aprueba en el Parlamento Español viene a modificar ese código civil incorporando a los matrimonios homosexuales dentro del mismo convepto de matrimonio que se establecía en la Constitución del 78 y en el vigente código civil. El matrimonio civil, todo hay que decirlo, sigue siendo considerado por la Iglesia Católica como una forma de amancebamiento siempre que no vaya acompañado por el sacramento canónico. Ello permite que algunos curas, de cuando en cuando, decidan no reconocer a los hijos de estas parejas como aptos para bautismo o para realizar su primera comunión... Ello obliga, por otro lado, a hacer ciertos ejercicios de "canonismo creativo" cuando se trata de aceptar de repente el matrimonio canónico de una divorciada (otra figura legal reconocida en España y no aceptada por la Iglesia Católica) si es que ésta va a desposarse con el cristianísimo príncipe de la monarquía española, como pasó hace poco más de un año en los esponsales de Doña Letizia y Don Felipe.
Habida cuenta, pues, de lo mal que lo han llevado (los católicos españoles) con el matrimonio civil, parecería que lo de ahora, lo de incluir a los homosexuales, no sería mucho más. Pues no, la afirmación de Martínez Camino es sorprendente no sólo por lo extemporáneo sino porque ahora parece que su lucha durante más de un siglo por seguir manteniendo la absoluta y única propiedad del término "matrimonio" y de su reglamentación como parte de su derecho natural se olvida. Ahora, pero sólo ahora, se convierte en "falsa moneda" ese matrimonio. Qué curioso: ahora que ven que el Estado les coloca a los homosexuales dentro del matrimonio, sí hay un presunto ataque a la familia y una devaluación de esa figura. Que no cuela: que ya sabemos que nunca lo aceptaron, no ya el matrimonio homosexual, sino simplemente el matrimonio civil.
Por supuesto, en las convocatorias de los homófobos del Foro Español de la Familia no se dice nada de eso: parece que ya aceptan la existencia y regulación de un matrimonio civil. Ahora, lo que toca es lo de los maricas y las lesbianas y los trans y demás... ¿A qué juegan? A lo de siempre.
Siguiendo la extraña lógica de Martínez Camino y a la vista de lo que tenemos ahora (y hemos tenido siempre) por aquí, podríamos concluir jocosamente que:
Una de las peores cosas que le pasa al mundo desde hace dos mil años es la Iglesia Católica.
Nota jocosa: si hace unas semanas el PP arremetía contra el programa infantil de TVE "Los Lunis" por haber recogido en él, con mucha normalidad, el asunto de los matrimonios homosexuales, ahora grupos radicales de homófobos andan levantiscos con algún comentario que los guionistas de la serie de Antena 3 "Aquí no hay quien viva" introdujeron sobre el asunto de la manifestación. (Lo leo en El Mundo). Andan llamando al boicot de los anunciantes en el programa, ectétera etcétera...