Cáncer: Sospechosos Milagros (2)
Publicado en EL CORREOTerritorios, Ciencia-Futuro
Miércoles 15 de junio de 2005
(enlace a la primera parte del artículo)
La pasada semana recogíamos algunas terapias alternativas que constituyen grandes negocios creados en torno al cáncer, una de las enfermedades que más alarma social genera y conta la que, interesadamente por parte de este sector de la pseudomedicina, se sigue diciendo que no hay cura. No es esa la realidad, pues el esfuerzo en investigación ha ido consiguiendo en el último medio siglo importantes avances en la detección precoz, el tratamiento y la cura de muchos de los tipos que incluye el término cáncer y que se caracterizan por un funcionamiento anómalo de ciertas células, que comienzan a dividirse y crecer de forma descontrolada. Las células cancerosas tienen la capacidad de formar tumores, e invadir el órgano en que se encuentran, o distribuirse por elsistema linfático o el circulatorio hasta otros órganos. Son más de doscientas las enfermedades que considera la medicina bajo el término, y existe una gran diferencia entre ellas.
Por eso, aunque solemos hablar de cáncer, en singular, son muchas enfermedades diferentes, contra las cuales se han obtenido grados muy diferentes de éxito. Todo el mundo conoce la existencia de tumores benignos y malignos, lo que hace referencia a la capacidad de trasladarse a otros órganos (la metástasis). El origen de ese fallo en el funcionamiento habitual de la reproducción celular, que da lugar a una división incontrolada o a una mayor longevidad de la célula cancerosa puede ser también muy diferente. Se han identificado numerosos genes cuya expresión favorece o dispara el comienzo de algunos tipos de cáncer (oncogenes), y se estima que un 5-7% de los casos tienen origen puramente genético. Pero también se conoce en otros el efecto de agentes externas (carcinógenos) en casi el 80% de los cánceres. En algunos casos (neoplasias) las células se alteran de manera que pueden adquirir nuevas propiedades y características, lo que incide en esa calificación de maligno. El origen se desconoce en el 20-25% de los casos.
En cuanto a velocidad del desarrollo, también existe una gran variabilidad. La fase de iniciación tumoral pasa por la alteración de una célula o un grupo de células capaces de dividirse, lo que comienza la división celular anómala y un aumento de estas células cancerosas. Las mutaciones, alteraciones en el contenido genético de la célula, se pueden producir al azar en una división celular, además de ser inducidas por agentes externos. Estas mutaciones ayudan a que el proceso se agrave: se estima que una célula ha de acumular entre 4 y 6 mutaciones para originar el cáncer.
Todo ello hace que el tratamiento de un cáncer sea complejo, existiendo diversos protocolos que se van estableciendo con el tiempo basándose en las experiencias anteriores. A menudo, terapias que se usaron durante años dejan de utilizarse, al comprobarse que no resultan adecuadas, o por la aparición de nuevas terapias más efectivas. El hecho de que existan remisiones espontáneas (en algunos tipos de cáncer pueden superar el 30%) complica la manera en que se deben evaluar los tratamientos. Todo esto hace quela lucha contra el cáncer haya tenido una historia desigual, y que se haya transmitido a menudo una idea de que todo cáncer es una enfermedad mortal y terminal, o que el paciente puede quedar inmediatamente deshauciado por la ciencia médica.
Los primeros planes internacionales de lucha contra el cáncer nacieron en los años 30, aunque fue la Cancer Act de 1971, una ley promulgada por el presidente estadounidense Richard Nixon la que permitió comenzar el mayor despliegue en la investigación científica. En treinta años permitió una inversión en EEUU equivalente a 250.000 millones de euros, y gracias a las investigaciones se encontraron los primeros oncogenes, se analizaron más de 200.000 principios quñimicos y se desarrollaron métodos de análisis genético fundamentales, como el de la transcriptasa inversa para copiar fragmentos de material genético. Como detallamos en el despiece, cada vez hay más y más eficientes terapias gracias a esta investigación.
Toda esta larga explicación es necesaria para que entendamos que considerar que el primer producto milagroso que aparece en una red de venta que se promociona como paralela o ajena a la medicina que suelen tildar de oficial va a ser la panacea que busca el enfermo es altamente improbable. Los oncólogos desaconsejan siempre hacer oidos a quienes nos intentan vender que hay una alternativa capaz de solucionar por completo el problema de un enfermo y de su familia. A menudo, como pasa con estos productos, lapublicidad dada es altamente inespecífica: se habla de la capacidad de curar el cáncer, como si todo cáncer fuera idéntico. E incluso se incluyen otras enfermedades, como el sida o la hepatitis.
El doctor Stephen Barret, que lleva un compendio de prácticas dudosas en la medicina (QuackWatch) advierte de quienes publicitan su terapia con testimonios de clientes satisfechos y no con publicaciones científicas, porque a menudo se ocultarán los posibles fracasos. La Asociación Americana contra el Cáncer proponía una evaluación de las terapias a partir de tres preguntas: ¿ha sido demostrado objetivamente el método como efectvo en la literatura científica?, ¿ha mostrado beneficios potenciales que excedan claramente a los peligros potenciales? Y ¿se han realizado correctamente estudios objetivos para contestar a esas preguntas?
Los productos milagrosos contra el cáncer raramente consiguen contestar afirmativamente a ninguna de esas preguntas. Mientras tanto, sin embargo, siguen vendiéndose, un negocio a menudo opaco no sólo fiscalmente, sino sobre todo a los canales de la verdadera investigación científica.
Terapias que sí funcionan
Los métodos quirúrgicos siguen siendo fundamentales para tratar el cáncer y, aunque siempre son agresivos, actualmente permiten en muchos casos conservar parte del órgano afectado por el tumor. No es simplemente cortar por lo sano, como decía el viejo refrán de origen médico. Evidentemente, la mejora en los métodos diagnósticos permite cada vez más un tratamiento temprano que propicia cirugías y demás tratamientos que son menos agresivos.
En cualquier caso, casi todos asociamos al cáncer tratamientos como la radioterapia o la quimioterapia, es decir, emplear radiaciones (en el primer caso) o fármacos (en el segundo) que actúen destruyendo el tumor. En promedio seis de cada diez enfermos reciben radioterapia, uno de los tratamientos más eficaces. En cualquier caso, los dos tipos de tratamiento suponen un ataque importante al organismo, que disminuye sus defensas y tiene importantes efectos secundarios. Los avances en la forma en que se realizan estos tratamientos, en cualquier caso, ha mejorado las expectativas de vida de los enfermos de muchos tipos de cáncer.
Otros tipos de terapias (cirugía con láser, inmunoterapia, o crioterapia) se van introduciendo conforme los ensayos científicos van aconsejando su idoneidad. Igualmente, las investigaciones van proporcionando nuevos métodos de diagnosis y prevención. Y paralelamente se buscan mecanismos que en el futuro podrían conducir a la existencia de vacunas contra ciertos tipos de cáncer. Un largo camino que no quita para que el cáncer siga siendo un problema sanitario global en este siglo.