Chocando Contra Un Cometa
Nota: el artículo tiene ya una semanita, y el impacto ha sido hoy. Miren en los enlaces del final para conocer los resultados...Publicado en EL CORREO,Territorios, Ciencia-Futuro
Miércoles 29 de junio de 2005
La fecha no es casual: el próximo 4 de julio, cuando en EEUU se celebra el Día de la Independencia, a 134 millones de km de este país un objeto terrestre estará chocando contra un cometa, denominado 9P/Tempel 1. Desde la sonda que ha viajado desde la Tierra, se medirá qué sucede durante el impacto, para obtener información sobre cómo es el núcleo de ese cometa. Aunque puede sufrir alguna modificación en los próximos días, sucederá a las 07:52 de la mañana, hora civil peninsular, es decir, justo abriendo el día de celebraciones en los Estados Unidos.
Dejando aparte la cuestión de la fecha (ya empleada como truco publicitario por la NASA, que hizo llegar a Marte la misión Pathfinder el mismo día en 1997) y que el propio nombre elegido para la misión, Deep Impact, recuerda a una película de catástrofes en la que, precisamente, un cuerpo cósmico impactaba contra nuestro planeta, es ciertamente una misión interesante. Se comenzó a desarrollar en noviembre de 1999, cuando se pensó que hacer chocar un núcleo sólido contra un cometa podría ser una buena manera de obtener información sobre cómo es uno de estos cuerpos que la ciencia considera restos de la formación del sistema planetario hace cuatro mil quinientos millones de años. La nave tiene dos partes: una nave dotada de sistemas de dirección y de numerosos instrumentos de medida que hace todo el viaje desde su lanzamiento en enero de este año hasta sobrevolar el cometa y seguir por el espacio; y un módulo de impacto, con un peso de 320 kg, que se soltará de la nave matriz un día antes de la colisión. Este proyectil, denominado por sus autores “inteligente”, se orientará para conseguir un impacto muy energético, una explosión que levantará parte de la superficie del Tempel 1 y que será observada por los telescopios de la nave, además de por una amplia red de astrónomos desde la Tierra.
El pasado 15 de junio, cuando aún la Deep Impact estaba a casi 17 millones de km del cometa, obtuvo una serie de imágenes del Tempel 1, como ha hecho ya varias veces en el último mes, con las que los astrónomos estiman la densidad de la envoltura de gas y polvo que rodea al núcleo del cometa. Se estima que este cometa es realmente un cuerpo alargado, una especie de puro deforme, con unos 14 km en su lado mayor, y unas dimensiones cercanas a 4,5 km en su parte estrecha. Las imágenes que se irán obteniendo durante el momento de máximo acercamiento permitirán conocer con más detalle su superficie, así como la forma en que se mueve. Como se ha comprobado en otros cuerpos irregulares del sistema solar, los astrónomos creen muy probable que el núcleo esté girando en torno a varios ejes y con varios periodos diferentes. Se sabe que hay un periodo principal de rotación, a partir de las mediciones fotométricas desde Tierra, de casi 42 horas. Pero los movimientos de este núcleo son aún desconocidos: en las 22 horas que precederán al impacto, el proyectil (con una masa de cobre macizo de 113 kg, un material que no reaccionará químicamente en exceso, algo que podría alterar las mediciones de los detectores de la nave) podrá ser redirigido, y orientado para que su escudo metálico pueda proteger los instrumentos que permiten su maniobrabilidad y, además, obtener imágenes del núcleo conforme se acerca.
Serán sin duda las imágenes más llamativas: nunca se ha estado tan cerca de un cometa, y deberemos esperar a que la misión europea Rosetta llegue en el 2014 al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko y se quede dos años orbitando en torno a él, conforme se acerca al Sol y se va activando. En este caso, una sonda descenderá a la superficie del núcleo, pero de forma suave, para obtener datos mientras dura la misión.
“Bolas de nieve sucia”
Más allá de la órbita e Neptuno, en una región conocida como Cinturón de Kuiper (en honor al astrónomo Gerard Kuiper, quien en los años 50, junto con otros astrónomos, sugirió la existencia del mismo) existen cuerpos formados con restos de los materiales que estaban formando el sistema planetario, que fueron expulsados de las regiones más centrales debido a que al formarse Júpiter, el planeta más grande de todos, alteró sus órbitas. El proceso de formación de un sistema planetario comienza incluso antes de que se haya terminado de formar la estrella en el centro de la nube, en un proceso complejo en el que mucha materia que originalmente podría formar planetas pasa a formar envolturas más lejanas. Jaan Oort, en 1950, predijo la existencia de una región muy amplia, una envoltura que ahora se denomina nube de Oort, y en la que hay todavía más fragmentos de ese proceso que fue culminando hace unos 4.500 millones de años con la formación de los planetas y de parte de sus lunas.
Las inestabilidades gravitatorias hacen que los cuerpos transneptunianos puedan llegar a acercarse hacia el Sol, a veces con órbitas periódicas, como es el caso del Tempel 1, que cuenta con un núcleo con una masa de unos mil millones de toneladas métricas, que da una vuelta alrededor del Sol cada cinco años y medio. El Tempel 1 es el primer cometa descubierto en solitario por Ernest Wilhel Lebercht Tempel, un astrónomo de Marsella, en 1867 (el 1 de su denominación implica que hay, obviamente un Tempel 2; hay también varios cometas codescubiertos por este eficiente buscador de estos objetos: el Tempel-Swift-LINEAR, y el Tempel-Tuttle cuyos restos originan la lluvia anual de meteoros de las Leónidas en noviembre).
La composición de los núcleos cometarios es conocida a grandes rasgos, con abundancia de hielo de agua y dióxido de carbono, minerales, metano y polvo, un agregado poco denso que se suele comparar con una bola de nieve sucia. Cuando un cometa se acerca lo suficiente al Sol (a menos distancia que la órbita de Saturno), la enegía radiada por nuestra estrella es capaz de comenzar a volatilizar los materiales más ligeros, creando una envoltura (denominada coma), una especie de atmósfera tenue miles de veces más grande que el núcleo. La presión de la radiación solar es capaz de arrastrar las moléculas de gas y los granos de polvo de la coma, formando las conocidas colas de los cometas.
Un viaje peligroso
En la misión Deep Impact, las dos naves van a viajar dentro de la coma del cometa. Se comprobó, en el primer sobrevuelo que se hizo a un cometa (la misión europea Giotto que en 1986 se acercó al Halley) que las partículas de la cabellera pueden llegar a dañar algún instrumento. Este será uno de los riesgos a los que se enfrenta esta misión el próximo 3 de julio. Habrá otros, como conseguir que todos los instrumentos funcionen adecuadamente mientras se produce el impacto, lanzando hacia fuera los materiales del cometa de manera que los espectrógrafos de la nave puedan medir con detalle la composición. Las cámaras proporcionarán mediciones sobre el estado de los agregados que forman la superficie, al generarse un cráter cuyo tamaño puede variar entre 10 y 50 metros, y con una profundidad variable. Los diferentes modelos propuestos por los expertos no pueden afinar por el momento mucho más, y la Planetary Society ha convocado un concurso para quien quiera hacer su predicción.
Lo importante, por supuesto, no es el tamaño (mínimo en comparación con los kilómetros de lado del cometa), sino que mediante este impacto profundo se podrá conocer con detalle la composición de los restos que formaron el sistema solar, permitiéndonos afinar en las teorías que día a día se van alimentando de los datos que se consiguen en la observación de los cometas.
Enlaces:
Página oficial de la misión
¿Dónde está el cometa Tempel-1? ¿Dónde está Deep Impact?
Especial de Sondas Espaciales sobre la misión
Nota de prensa "Deep Impact Kicks Off Fourth of July with Deep Space Fireworks"
Galería de Imágenes en Sondas Espaciales
Especial en Infoastro.com

