Bio-Bac
(Publicado en Milenio, Diario de Noticias, lunes 11 de noviembre de 2002)La historia no es nueva, porque se ha ido repitiendo muchas veces, y cabe pensar que seguirá sucediendo por mucho que las autoridades sanitarias consigan de vez en cuando parar el tema y llevar a la justicia a los responsables. Hace un par de semanas saltaba el asunto de ese complemento dietético con presuntas propiedades terapéuticas, que era recetado por médicos colegiados a enfermos de sida, cáncer, hepatitis o artrosis, que también se vendía por correo y por internet. Una red de engaño, esta vez explícitamente ilegal y que será adecuadamente juzgada, tras una acción tardía, que para colmo no ha sido entendida por los propios engañados: ahora quieren denunciar a la Agencia del Medicamento por privarles de lo que ellos creen una panacea.
El paciente, el consumidor de engaños, puede entenderse, está en una situación de desamparo: tiene una enfermedad, le ofrecen una curación, especialmente gente que pasa por ser médico, por saber de estas cosas... ¿no es en cierto modo lógico que pueda caer en la estafa? Sobre todo cuando le hablan de un producto que aparentemente es mejor que la "terapia oficial" (quimioterapias, radioterapias, largos, costosos e incómodos métodos vistos con sospecha por muchos, por más que sea, de hecho, la única esperanza real de curación). ¿Quién no desearía ser el beneficiario de algo milagroso?
Lo que no tiene nombre es que algunos profesionales, que deberían saber que esos medicamentos son ilegales, que su efectividad nunca ha sido demostrada, acudan a ellos. Bajo la excusa de lo natural, de argumentaciones tan esotéricas como carentes de fundamento como las de la homeopatía, esas pseudomedicinas prosperan demasiado impunes.
(Más info sobre esto en el artículo escrito por Carlos Tellería, en la web de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. La página del Bio Bac presenta ya sólo un texto: "ESTA PAGINA WEB HA SIDO CERRADA POR MANDAMIENTO JUDICIAL")