La Estirpe De Isis
Publicado en EL CORREO
Territorios, Ciencia-Futuro
Miércoles 21 de septiembre de 2005
Genetistas, inventoras, entomólogas, matemáticas, bioquímicas o cosmólogas... la presencia femenina en la ciencia se muestra en una exposición itinerante que ahora se estrena en Pamplona
No es sorprendente saber que desde siempre ha habido mujeres haciendo ciencia. Lo sorprendente es descubrir que lo desconocemos casi todo acerca de la labor de ellas. Cualquier revisión de un texto de historia de la ciencia nos permite concluir que, aparentemente, la ciencia es cosa de hombres. ¿Por qué? Las investigadores del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Marta González y Eulalia Pérez Sedeño creen que ese desconocimiento está asociado por un lado a sesgos en lo que se denomina cuestión de género y por otro, a que la propia historia de la ciencia suele primar los grandes personajes y teorías que han tenido éxito, lo que prima -aunque sólo fuera por una cuestión demográfica- la presencia de hombres.
Desde hace varios decenios, un sector que se ha asociado al feminismo académico comenzó a reivindicar esa presencia de la mujer en la historia de la ciencia, a la vez que se producía una vindicación paralela para la presencia femenina en la ciencia actual (y en todos los demás aspectos de nuestra sociedad). A pesar de las numerosas iniciativas que han existido, y existen, la situación actual -reflejada sistemáticamente en los estudios que se realizan- muestra que las mujeres siguen teniendo una presencia limitada en los sistemas de ciencia y tecnología, específicamente en las partes altas de la pirámide de poder. Pero ya hay más mujeres estudiando en las universidades que hombres. Comentaba Margarita Salas, presidenta del Instituto de España y una de las más brillantes científicas de nuestro país que afortunadamente existe un cambio de mentalidad (en ellas), con la convicción profunda de su incorporación al mundo profesional para dar todo lo mejor que tienen.
El Programa L'Oréal-UNESCO For Women in Science lleva seis años trabajando por dar visibilidad y protagonismo a las mujeres investigadoras, no sólo para reconocer ese trabajo realizado por mujeres científicas, sino para dar a conocer al público que las mujeres siempre han hecho ciencia. Dentro de esos objetivos, se presentó a comienzos de abril en el Museo de la Ciencia de Valladolid una exposición interactiva titulada La estirpe de Isis. Mujeres en la historia de la ciencia. Se trata de un recorrido que muesta cómo, en palabras de su comisaria, la periodista científica Victoria Toro: han existido miles de mujeres científicas. Las ha habido siempre, desde la prehistoria hasta nuestro días. Ahora esta exposición se presenta en el Planetario de Pamplona hasta finales de noviembre. Posteriormente visitará Valencia y otras ciudades.
La mitología egipcia presenta a Isis como la diosa que dio a los hombres la escritura, la agricultura, la medicina y todos los saberes. Ese papel, que se repite con otros nombres en otras mitologías, es el que se pretende descubrir en la exposición. Se trata de una exposición muy gráfica con la que pretendemos que los visitantes sepan que ser mujer y científica nunca ha sido una contradicción y muchísimo menos en nuestros días, explica Victoria Toro.
Los diferentes paneles nos acercan a la historia de muchas científicas, y a sus contribuciones en todos los campos del conocimiento. Por supuesto, una de las figuras principales es Marie Curie, dos veces premio Nobel, posiblemente la única científica de los tiempos modernos que es ampliamente conocida, y una de las pocas que aparecen en las historias de la ciencia.
El aspecto socioeconómico siempre ha sido relevante: el equipo de astrónomas del Observatorio de Harvard (Massachusetts, EEUU) que a finales del XIX realizó un sistemático análisis de la luz de las estrellas, permitiendo desarrollar los primeros catálogos astrofísicos, fue contratado por Edward Pickering, director del observatorio, porque resultaban mucho más baratas que hombres con la misma titulación. Cobraban unos cinco dólares diarios, un jornal similar al de un obrero medio. En España no se permitió la libre matriculación de las mujeres en la Universidad hasta 1910, y la primera mujer que fue admitida en una Academia científica española, María Cascales (en la de Farmacia) lo consiguió en 1987, hace 18 años.
Aunque hay especialidades científicas que se consideraban desde antiguo femeninas (como la medicina o la botánica), la historia muestra cómo el sistema universitario consiguió que casi desaparecieran. Incluso se ha demostrado que la ausencia de mujeres en la investigación y desarrollo de terapias en temas tan femeninos como la obstetricia permitió que durante mucho tiempo se minimizara la importancia de la anestesia, o se usaran fármacos que no eran adecuados, al no haber sido ensayados adecuadamente en mujeres.
No se trata de hacer de la exposición una lista de agravios: por el contrario, el mensaje intenta ser positivo, rescatando del olvido las importantes contribuciones que muchas mujeres fueron haciendo a lo largo de la historia. Igualmente, el papel de las pioneras, que fueron permitiendo un acceso de las mujeres a los diferentes estamentos de la ciencia, es reconocido, como sucedió en la Residencia de Señoritas, creada en 1915 en Madrid bajo la dirección de María de Maeztu.
Inventos
Hedy Lamarr fue llamada la mujer más bella del mundo a mediados de los años cuarenta, cuando reinaba entre las estrellas de Hollywood. Aunque la asociamos al mundo del cine, y con esa imagen voluptuosa de la mujer estadounidense, pocas veces se menciona que su patente de un conmutador de frecuencias permitió el control remoto de los torpedos de forma segura, siendo uno de los inventos que gestó la supremacía aliada en el Pacífico durante la II Guerra Mundial.
En 1903, Mary Anderson concibió un dispositivo que permitía limpiar las ventanillas delanteras de un coche cuando llovía. Su limpiaparabrisas se introdujo en el modelo A de Ford, que luego sería un equipamiento básico de todos los automóviles.
La química Stephanie Kwolek desarrolló para la empresa DuPont un material sintético más ligero que la fibra de vidrio y cinco veces más resistente que el acero, utilizando poliamidas aromáticas: el Kevlar permitió tejidos resistentes a los cortes, o los chalecos antibalalas, y se emplea en cascos de barcos, esquís, cables..., allí donde la flexibilidad tiene que unirse a la resistencia.
(información sobre la exposición en la web del pamplonetario. La exposición se inaugura mañana y permanecerá abierta hasta el 26 de noviembre)
NOTA:
En el periódico, el artículo ha salido tal cual aparece en el post, pero la entradilla decía:
Inventoras, matemáticas, astrólogas...
Una exposición itinerante analiza la
presencia femenina en la ciencia
¡¡¡ ASTRÓLOGAS !!! Así de horroroso, enorme, jodiendo el artículo. Y además, un artículo mío. Me he sentido como debió sentirse la pobre Mónica Salomone hace unos meses cuando lo de la portada del País Semanal, aquello que tanto nos molestó y de lo que nos quejamos aquí y aquí. Por supuesto, he escrito al periódico mostrando mi pesar, mi cabreo y mi vergüenza -esta vez no tan ajena- al constatar el imperdonable error. Por lo que me toca, pido perdón, pues aun sabiendo que no ha sido cosa mía esa confusión, como dije entonces, el que este tipo de errores suceda es muestra de la gran ignorancia que existe en torno a esta pseudociencia.