De Difuntos
1.Ayer dos reclusos de la prisión de Soria amanecieron ahorcados. Uno cumplía condena por colaborar con ETA. El otro, según lo presentan en las noticias, era un "preso común"; realmente estaba cumpliendo condena por maltrato a menores. Del primero los medios recogen el nombre y el alias, del segundo, justo las iniciales. Del final del primero algunos partidos políticos vascos exigen aclaraciones. Del otro, no consta. Del primero se ha hablado y se han hecho homenajes en diversos sitios. Del segundo, nadie ha dicho nada. Al hilo del ahorcamiento del primero, hemos sabido que son ocho los suicidios de presos de ETA; pero no se habla a menudo de las estadísticas generales.
2.
Según datos de 2004, hay 60.000 reclusos en las cárceles españolas. En los últimos 15 años, esa población ha aumentado un 79%, frente al 8,5% de incremento poblacional del país (recojo los datos de Andrés Laguna). En el periodo del 25/4/2003 al 5/5/2004 se produjeron 50 suicidios en las cárceles que dependen de Instituciones Penitenciaras (todas menos las catalanas). Demasiadas muertes, y los protocolos de prevención de suicidios que el ministro Alonso dijo haber actualizado en mayo quedan un tanto en entredicho, habida cuenta de lo que da de sí una mañana de la víspera del día de difuntos en una cárcel como la de Soria.
3.
Desde luego, ahorcarse tiene que ser una muerte horrible. Esta noche veía por el barrio demonios, brujas y otros seres con bolsas reclamando caramelos, en un Halloween que -he descubierto- se celebra entre mis convecinos de urbanización. No era cosa de decirles, como respuesta a su trick or treat (aunque no he oído realmente qué proponían -ni en qué idioma- los chavales) que les preguntaran a sus progenitores por qué se suicida la gente en la cárcel. Pero no he podido dejar de notar que por mucho que ahora se quiera hacer una fiesta del día de difuntos con toque infantil y de susto amable, la muerte, la verdadera muerte, es a veces horrorosa.
4.
Y que en todo, claro, hay clases. Como siempre ha pasado.